{"id":2717,"date":"2021-01-25T12:30:05","date_gmt":"2021-01-25T10:30:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2717"},"modified":"2021-01-25T12:30:05","modified_gmt":"2021-01-25T10:30:05","slug":"el-wendigo-una-leyenda-americana-que-ha-hecho-historia-10-000-a-c-1848-d-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/01\/25\/el-wendigo-una-leyenda-americana-que-ha-hecho-historia-10-000-a-c-1848-d-c\/","title":{"rendered":"El Wendigo. Una leyenda americana que ha hecho Historia (10.000 A. C.-1848 D. C.)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2718\" title=\"Guy Pearce caracterizado como el capit\u00e1n John Boyd en la pel\u00edcula &quot;Ravenous&quot; \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Guy-Pearce-caracterixado-como-el-teniente-Boyd-en-Ravenous-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"366\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Guy-Pearce-caracterixado-como-el-teniente-Boyd-en-Ravenous-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Guy-Pearce-caracterixado-como-el-teniente-Boyd-en-Ravenous-768x433.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Guy-Pearce-caracterixado-como-el-teniente-Boyd-en-Ravenous-628x354.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Guy-Pearce-caracterixado-como-el-teniente-Boyd-en-Ravenous.jpg 1438w\" sizes=\"(max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/>Esta semana, como la anterior, no me he resistido, por diversas razones, a traer a un nuevo correo de la Historia una historia norteamericana. En este caso el punto de partida no son los colonos europeos asentados en la costa de Nueva Inglaterra, como ocurr\u00eda la semana pasada, sino los nativos americanos. M\u00e1s concretamente los algonquinos, los que viv\u00edan entre Canad\u00e1 y el actual Nueva York, y una de sus tradiciones m\u00e1s inquietantes, pero, tal vez, m\u00e1s reveladora sobre la condici\u00f3n humana: el Wendigo.<\/p>\n<p>La primera vez que o\u00ed hablar del Wendigo fue a finales de los a\u00f1os setenta, cuando yo era apenas poco m\u00e1s que un ni\u00f1o. En ese primer momento la palabra me pareci\u00f3 curiosa, porque sonaba parecida a &#8220;mendigo\u201d, pero algo me dec\u00eda que el Wendigo no ten\u00eda mucho que ver con los ca\u00eddos en desgracia en determinados sistemas econ\u00f3micos que describimos con esa otra palabra y que s\u00f3lo se diferencia del Wendigo en una sola letra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aquel primer encuentro, o encontronazo, con la palabra en la portada de un c\u00f3mic (no s\u00e9 si aludiendo a la serie de la Marvel o a la revista \u201cEl Wendigo\u201d aparecida en esas fechas en Asturias) no volv\u00ed a saber mucho m\u00e1s del asunto hasta que, nada menos, ya estaba yo por la mitad de mi doctorado. Hab\u00edan, pues, pasado casi tres d\u00e9cadas enteras entre un momento y otro.<\/p>\n<p>Entonces volv\u00ed, en efecto, a saber del Wendigo. La primera se\u00f1al lleg\u00f3 con una curiosa pel\u00edcula de terror -o que pretend\u00eda serlo- titulada \u201cRavenous\u201d. Algo que podr\u00edamos traducir como voraz. Y m\u00e1s concretamente como voraz como un cuervo carro\u00f1ero.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, firmada por Antonia Bird, que, creo, no tuvo mucha difusi\u00f3n en Espa\u00f1a salvo a trav\u00e9s del DVD, estaba ambientada en Estados Unidos (lugar de origen de la leyenda del Wendigo) a finales de la guerra entre ese pa\u00eds y la rep\u00fablica mexicana. Hablamos del a\u00f1o 1848.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, en la que colaboraban actores tan conocidos como el escoc\u00e9s Robert Carlyle -mundialmente famoso por \u201cFull Monty\u201d- ten\u00eda como protagonista a un hombre atormentado, el capit\u00e1n Boyd (interpretado por Guy Pearce) que durante esa guerra se convierte en h\u00e9roe muy a su pesar.<\/p>\n<p>Todo el proceso que lo lleva de ser una nulidad (Boyd suena igual que \u201cVoid\u201d, \u00a0\u201cnulo\u201d en ingl\u00e9s) a convertirse en un homenajeado h\u00e9roe del Ej\u00e9rcito estadounidense, sigue, menos que m\u00e1s, los pasos habituales en la leyenda algonquina del Wendigo.<\/p>\n<p>Es decir, John Boyd comete un acto de canibalismo que lo convierte en un wendigo. Un ser afectado por un apetito voraz por la carne humana desde que la prueba por primera vez.<\/p>\n<p>En el caso de Boyd ese acto de canibalismo, casi de comuni\u00f3n, es involuntario: para escapar de los mexicanos durante uno de los combates de esa guerra entre M\u00e9xico y Estados Unidos, Boyd se refugia en un carro en el que hay varios muertos ca\u00eddos en combate. La sangre de uno de ellos se derrama en su boca y desde ese momento Boyd se convierte en un soldado formidable que liquida al ret\u00e9n mexicano y facilita as\u00ed la toma de la posici\u00f3n a las fuerzas estadounidenses.<\/p>\n<p>Eso, sin embargo, no convence al mando superior a Boyd, que no se deja enga\u00f1ar por ese episodio aparentemente heroico en alguien que \u00e9l sabe bien es de car\u00e1cter afable, m\u00e1s bien t\u00edmido y apocado. Por esa raz\u00f3n lo destina a una peque\u00f1a guarnici\u00f3n en la Sierra Nevada norteamericana, en los territorios reci\u00e9n arrancados a los mexicanos.<\/p>\n<p>All\u00ed, en medio de una atm\u00f3sfera opresiva, en un peque\u00f1o destacamento al que han ido a parar varios casos perdidos del joven Ej\u00e9rcito estadounidense, se desarrollar\u00e1 toda la trama con la aparici\u00f3n de un wendigo totalmente convencido (ese es el personaje interpretado por Robert Carlyle) al que John Boyd deber\u00e1 enfrentarse tanto para detener la monstruosidad en curso como para recuperar la humanidad que involuntariamente ha perdido al tragar la sangre de uno de sus compa\u00f1eros de armas muerto.<\/p>\n<p>Realmente la pel\u00edcula, con ser efectista e impactante, no es demasiado fiel a la verdadera leyenda del Wendigo tal y como circula -desde tiempos prehist\u00f3ricos al parecer- entre las tribus algonquinas. Para empezar la transformaci\u00f3n de Boyd se produce en un soleado M\u00e9xico, muy lejos de los bosques de Canad\u00e1 en los que, se dice, uno se transforma en wendigo si come carne humana. En \u201cRavenous\u201d estamos pues lejos del inquietante relato de Algernon Blackwood, fechado en 1910, que descubr\u00ed yo, tras las huellas de Lovecraft, casi al mismo tiempo que esa pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Sin embargo, al igual que en el desesperado relato de Blackwood, ambientado en esos bosques de Canad\u00e1 que \u00e9l tan bien conoc\u00eda, lo que nos cuenta \u201cRavenous\u201d es, a su manera, fiel a la esencia norteamericana del mito del Wendigo. Es m\u00e1s, quiz\u00e1s, pese a las libertades que se permite con \u00e9l, hay que reconocer que la pel\u00edcula es verdaderamente fiel al esp\u00edritu con el que los algonquinos concibieron el mito.<\/p>\n<p>En efecto, \u201cRavenous\u201d muestra la cara m\u00e1s inquietante de ese relato m\u00edtico. Nos ense\u00f1a que, aquel que se deja llevar por la maldici\u00f3n del Wendigo, no es un ser humano ya, sino una mera c\u00e1scara vac\u00eda dominada por fuerzas ajenas a su voluntad, una m\u00e1scara negra y siniestra que, bajo la apariencia de un rostro humano, oculta ya s\u00f3lo a un verdadero monstruo perverso, que s\u00f3lo puede vivir aliment\u00e1ndose de la desgracia y la muerte ajena.<\/p>\n<p>En cualquier caso, sea en la versi\u00f3n que sea, hay que concluir que esa antigua tradici\u00f3n algonquina encierra una gran lecci\u00f3n que, perfectamente, sirve para todas las \u00e9pocas y, tal vez, m\u00e1s a\u00fan, para la que vivimos hoy d\u00eda tambi\u00e9n. Acaso m\u00e1s que nunca\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana, como la anterior, no me he resistido, por diversas razones, a traer a un nuevo correo de la Historia una historia norteamericana. 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