{"id":2740,"date":"2021-02-15T12:30:01","date_gmt":"2021-02-15T10:30:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2740"},"modified":"2021-02-15T12:30:01","modified_gmt":"2021-02-15T10:30:01","slug":"el-amor-las-guerras-napoleonicas-y-r-l-stevenson-homenaje-a-cristopher-plummer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/02\/15\/el-amor-las-guerras-napoleonicas-y-r-l-stevenson-homenaje-a-cristopher-plummer\/","title":{"rendered":"El Amor, las guerras napole\u00f3nicas y R. L. Stevenson. (Homenaje a Cristopher Plummer)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2741 size-full\" title=\"Christopher Plummer interpretando a Lord Wellington en la pel\u00edcula &quot;Waterloo&quot; (1970)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/02\/Plummer.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"194\" \/>Hoy 15 de febrero, el d\u00eda despu\u00e9s del D\u00eda de los Enamorados. ten\u00eda pensado hablar en este nuevo correo de la Historia tan s\u00f3lo de otra cara del amor rom\u00e1ntico despu\u00e9s de que tan apreciable experiencia humana cayese en manos de un genial escritor -Robert Louis Stevenson- que, eso era evidente, hab\u00eda superado la fase hist\u00f3rica que en los libros de Historia de la Literatura se dedica a lo que llamamos \u201cRomanticismo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Parca, una vez m\u00e1s, ha venido a traer aqu\u00ed un peque\u00f1o matiz. En esta ocasi\u00f3n debido a la muerte, hace una semana, del actor brit\u00e1nico Christopher Plummer.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, empezar\u00e9 hablando m\u00e1s que de Stevenson y su gran (y casi desconocida novela sobre las guerras napole\u00f3nicas: \u201cSt. Ives\u201d) de Christopher Plummer. Principalmente porque ese actor interpret\u00f3 a grandes personajes hist\u00f3ricos, pero, ante todo, acaso al mejor Lord Wellington que ha dado hasta ahora la gran pantalla.<\/p>\n<p>En efecto <em>mister<\/em> Plummer hizo de Rudyard Kipling en la adaptaci\u00f3n a la pantalla de la novela corta de ese autor \u201cEl hombre que pudo reinar\u201d. Una magn\u00edfica broma sobre el Imperio Brit\u00e1nico que, broma y todo, gracias al relato y a la propia pel\u00edcula (interpretada por otros dos grandes actores como Sean Connery y Michael Caine), se ha convertido en uno de sus principales instrumentos de glorificaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Cristopher Plummer, as\u00f3mbrense, tambi\u00e9n fue el \u00faltimo emperador inca, Atahualpa, en una curiosa pel\u00edcula sobre la conquista de ese imperio por Francisco Pizarro titulada \u201cLa caza real del sol\u201d que data de 1969.<\/p>\n<p>Pero, como dec\u00eda, quiz\u00e1s su papel m\u00e1s estelar fue el de Lord Wellington justo al a\u00f1o siguiente, en una pel\u00edcula de la que ya se ha hablado -y seguramente se hablar\u00e1- muchas otras veces en el correo de la Historia: \u201cWaterloo\u201d de Sergu\u00e9i Bondarchuk.<\/p>\n<p>Quienes hayan visto esa pel\u00edcula, sabr\u00e1n que Cristopher Plummer con su sola presencia en la pantalla, nos lleva de cabeza al momento culminante de las guerras napole\u00f3nicas que fue esa batalla de Waterloo.<\/p>\n<p>Pero antes de que llegase ese momento decisivo de 18 de junio de 1815, pasaron muchas cosas en los once a\u00f1os en los que Napole\u00f3n se titul\u00f3 \u201cemperador de los franceses\u201d. Como bien sabemos hubo grandes victorias, como la de Austerlitz, tan s\u00f3lo diez a\u00f1os antes de Waterloo, pero tambi\u00e9n sordas y lentas derrotas. Como las que el emperador sufri\u00f3 en una Espa\u00f1a que encontr\u00f3 mejor preparada militarmente y con m\u00e1s capacidad de reacci\u00f3n de la que \u00e9l nunca pudo suponer.<\/p>\n<p>Y esas derrotas produjeron prisioneros de guerra -en Espa\u00f1a, tambi\u00e9n, en contra de lo que el Mito sobre este asunto ha afirmado desde hace dos siglos- y con las aventuras de uno de esos prisioneros Robert Louis Stevenson compuso una interesante novela que, sin embargo, no es tan conocida como, por ejemplo, \u201cLa flecha negra\u201d o su obra cumbre: \u201cLa isla del tesoro\u201d que ha llegado muchos m\u00e1s lejos de lo que su autor pretendi\u00f3 tal vez\u2026<\/p>\n<p>Y ese olvido casi total de \u201cSt. Ives\u201d (l\u00e9ase &#8220;Saint-Ives&#8221;) es curioso, porque no es una novela que desmerezca al lado de otras producciones de R. L. Stevenson como, por ejemplo, en otro registro distinto, \u201cLos ladrones de cad\u00e1veres\u201d o \u201cEl extra\u00f1o caso del doctor Jekyll y Mister Hyde\u201d.<\/p>\n<p>En cualquier caso \u201cSt. Ives\u201d cumple lo que promete su subt\u00edtulo (\u201cLas aventuras de un preso franc\u00e9s en Inglaterra\u201d). Aunque, para ser exactos, Stevenson deber\u00eda haber precisado en ese subt\u00edtulo de esta novela p\u00f3stuma que esas aventuras no ocurr\u00edan en Inglaterra, sino en Gran Breta\u00f1a. Olvido curioso para un escoc\u00e9s como \u00e9l que, adem\u00e1s, hace comenzar la novela justo en pleno coraz\u00f3n de Escocia, en el castillo de Edimburgo, donde ha acabado Saint-Ives al ser capturado, al parecer, en Espa\u00f1a en mayo de 1813. Un mes antes de la gran derrota de Vitoria<\/p>\n<p>As\u00ed, a partir de ah\u00ed, Saint-Ives comienza sus aventuras, que son detonadas por su enamoramiento de una se\u00f1orita de la buena sociedad escocesa de \u00e9poca tan rom\u00e1ntica como esos a\u00f1os napole\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Saint-Ives, simple soldado, pese a venir de una aristocr\u00e1tica familia -por supuesto muy vapuleada por la revoluci\u00f3n- se tomar\u00e1 muy en serio dicha relaci\u00f3n. Tanto como para arriesgarse a huir de la prisi\u00f3n de Edimburgo. Un viaje azaroso que le llevar\u00e1 hasta la misma Inglaterra -esta vez s\u00ed- donde tendr\u00e1 que arreglar cuentas con la testamentar\u00eda de su t\u00edo emigrado a causa de la revoluci\u00f3n y, sobre todo, de Napole\u00f3n. Algo que convierte a Saint-Ives, de nuevo, en el caballero que es, pese a que, como la guerra a\u00fan no ha acabado, sus aventuras y escapadas por toda Inglaterra tampoco han finalizado.<\/p>\n<p>Son esas las que le llevan hasta un lugar verdaderamente rom\u00e1ntico, digno de ser glosado en las proximidades del D\u00eda de los Enamorados. Ese lugar es la poblaci\u00f3n de Gretna Green. Una aldea que est\u00e1 a medio camino de Escocia y de Inglaterra y que, por esa misma raz\u00f3n, era utilizado por muchas parejas inglesas para casarse all\u00ed por Amor y no por inter\u00e9s. Como sol\u00eda ser habitual en la \u00e9poca llamada rom\u00e1ntica que, como nos muestran obras como \u201cEl s\u00ed de las ni\u00f1as\u201d de Morat\u00edn, o la mayor\u00eda de las de Jane Austen, ten\u00eda muy poco de rom\u00e1ntica. Al menos oficialmente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 opinaba Robert Louis Stevenson de esa cuesti\u00f3n de Gretna Green que ya para su \u00e9poca, la victoriana, se hab\u00eda convertido en un t\u00f3pico? Pues, la verdad, es que ten\u00eda una opini\u00f3n bastante jocosa y bastante poco rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo XXIII de la edici\u00f3n de \u201cSt. Ives\u201d publicada por Valdemar, que es la que he manejado yo, entra en escena una pareja de supuestos enamorados que va a Gretna Green a casarse por Amor y no por intereses paternos. Se trata de la se\u00f1orita Dorothy Greensleeves (uno m\u00e1s de los gui\u00f1os y juegos de palabras que se permite Stevenson en ese cap\u00edtulo y de los que ya hablaremos otro d\u00eda) y del se\u00f1or Bellamy.<\/p>\n<p>A medida que avanza el cap\u00edtulo y Saint-Ives ayuda a ambos presuntos enamorados, vemos que el fogueado veterano napole\u00f3nico pronto repara en que la se\u00f1orita Greensleeves no es la enamorada perfecta digna de novelas como las de Jane Austen, sino una pobre adolescente de 17 a\u00f1os que se ha dejado embaucar por un astuto cazadotes mayor que ella. No otro que el se\u00f1or Bellamy, que ser\u00e1 chasqueado por un sagaz Saint-Ives a trav\u00e9s de un ardid bastante c\u00f3mico y llevando a la nada enamorada se\u00f1orita Greensleeves de vuelta a los brazos algo rudos -pero finalmente comprensivos- de su r\u00fastico padre, que le perdona la veleidad.<\/p>\n<p>De ese modo tan humor\u00edstico concluye Stevenson ese cap\u00edtulo de las aventuras de su soldado napole\u00f3nico, fugitivo en una Inglaterra que, en ocasiones, de rom\u00e1ntica -como se ve por el incidente de la se\u00f1orita Greensleeves- ten\u00eda bastante poco. Algo que, de manera muy \u00e1cida, y bastante sarc\u00e1stica, demostraba un crepuscular Robert Louis Stevenson, que, ya a las puertas de otra vida, daba la vuelta a ese mito rom\u00e1ntico de Gretna Green. Recordando que, quiz\u00e1s, muchas de las parejas que hab\u00edan acudido a ese remedio, acabaron bastante menos rom\u00e1nticamente de lo que cab\u00eda esperar, seg\u00fan fueron pasando los a\u00f1os y demostr\u00e1ndonos as\u00ed que el Amor verdadero, ese que celebr\u00e1bamos ayer, es un asunto m\u00e1s delicado y sinuoso de lo que en realidad suele parecer\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy 15 de febrero, el d\u00eda despu\u00e9s del D\u00eda de los Enamorados. ten\u00eda pensado hablar en este nuevo correo de la Historia tan s\u00f3lo de otra cara del amor rom\u00e1ntico despu\u00e9s de que tan apreciable experiencia humana cayese en manos de un genial escritor -Robert Louis Stevenson- que, eso era evidente, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3518,563,706,867,3520,1216,1983,3519],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2740"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2740"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2740\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2746,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2740\/revisions\/2746"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2740"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2740"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2740"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}