{"id":2747,"date":"2021-02-22T12:30:02","date_gmt":"2021-02-22T10:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2747"},"modified":"2024-06-03T09:42:58","modified_gmt":"2024-06-03T07:42:58","slug":"el-peso-de-un-trono-de-sangre-totalitarismo-historia-y-ucronia-1933-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/02\/22\/el-peso-de-un-trono-de-sangre-totalitarismo-historia-y-ucronia-1933-2021\/","title":{"rendered":"El peso de un trono de sangre. Totalitarismo, Historia y ucron\u00eda (1933-2021)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2748 \" title=\"Portada original de la ucron\u00eda de Robert Harris &quot;Patria&quot; (1992)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/02\/Portada-original-de-la-novela-Patria-de-Robert-Harris-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"252\" height=\"398\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/02\/Portada-original-de-la-novela-Patria-de-Robert-Harris-190x300.jpg 190w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/02\/Portada-original-de-la-novela-Patria-de-Robert-Harris.jpg 247w\" sizes=\"(max-width: 252px) 100vw, 252px\" \/>Esta semana este nuevo correo de la Historia vuelve a uno de los temas recurrentes en \u00e9l. Es decir, el de las Historias alternas o ucron\u00edas. Y concretamente a una de la que ya he hablado aqu\u00ed extensamente: \u201cPatria\u201d, de Robert Harris, que fue el eje de otro correo de la Historia en 7 de noviembre de 2016.<\/p>\n<p>Si entonces utilizaba yo ese libro publicado en 1992, era para poner de manifiesto un tema que hoy d\u00eda, dadas nuestras circunstancias, puede resultar -otra vez o m\u00e1s a\u00fan- muy interesante. A saber: la imposibilidad, hist\u00f3ricamente comprobada, de imponer sistemas totalitarios y liberticidas durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u201cPatria\u201d, como muchos otros libros, tiene muchas facetas de las que se puede hablar y su final, el desenlace al que lleva su trama, me ha parecido sugestivo para este nuevo correo de la Historia.<\/p>\n<p>Sin \u00e1nimo de hacer \u201cspoiler\u201d -lo que antes se llamaba \u201cdestripar\u201d el argumento- hablar\u00e9 de ese final de \u201cPatria\u201d. Pero antes de eso creo que ser\u00e1 preciso que hablemos, en general, de qu\u00e9 va esa mezcla de novela negra y ucron\u00eda.<\/p>\n<p>La novela de Robert Harris nos sit\u00faa en un singular mundo paralelo. Un a\u00f1o 1964 en el que existe ya la bandera actual de la Uni\u00f3n Europea -azul con las 12 estrellas- y tambi\u00e9n existe un grupo de M\u00fasica llamado los Beatles, que va a dar conciertos en Alemania. Aunque esa Alemania es una bastante diferente a la de nuestro a\u00f1o 1964.<\/p>\n<p>Para empezar se trata de un megaestado que agrupa en torno a s\u00ed a Austria y a toda la actual Alemania y \u00e1reas de habla alemana en Centroeuropa, formando la \u201cGrossdeutschland\u201d con la que so\u00f1\u00f3 Adolf Hitler. En ese mundo alternativo, esa Gran Alemania ha ganado la guerra y es due\u00f1a y se\u00f1ora de Europa, a la que ha unificado bajo su f\u00e9rula en torno a la que orbitan estados-vasallos similares a la Espa\u00f1a de Franco que, en eso, por supuesto, no se diferencia apenas de la Espa\u00f1a real de nuestro a\u00f1o 1964.<\/p>\n<p>El Berl\u00edn de esa realidad alternativa es un Berl\u00edn grandioso, una segunda Roma imperial dise\u00f1ada por Albert Speer. Y sobre ella reina, sereno y satisfecho, un Hitler que va a celebrar su 75 cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Es en ese escenario en el que entra la subtrama polic\u00edaca de \u201cPatria\u201d. El protagonista de la misma es un oficial de las temibles SS, aunque algo distinto al prototipo s\u00e1dico y brutal al que nos ha acostumbrado el Cine.<\/p>\n<p>En efecto, Xavier March, que as\u00ed se llama el protagonista, es un hombre culto, con estudios y encargado de tareas administrativas y policiales que le ponen sobre la pista de un caso \u201ccaliente\u201d pero que pronto descubre como un callej\u00f3n sin salida. Es decir, el suyo es un caso que se debe investigar pero que los mismos poderes gubernamentales que han encargado su resoluci\u00f3n no quieren, en realidad, que se resuelva.<\/p>\n<p>Algo l\u00f3gico teniendo en cuenta que los asesinados son personajes de alto rango del Partido Nazi y estrechamente relacionados con lo que conocemos en nuestra realidad hist\u00f3rica como \u201cSoluci\u00f3n final\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, las muertes de estos dignatarios nazis deben ser esclarecidas por March, pero queda impl\u00edcito que no debe sacar conclusi\u00f3n alguna sobre la raz\u00f3n por la que mueren esos jerarcas nazis a medida que van cayendo, como se\u00f1alados por una lista negra\u2026<\/p>\n<p>Y ese es el secreto que March acaba por descubrir: que esos dignatarios conocen un secreto que ese Tercer Reich triunfante -en Europa al menos porque Estados Unidos y lo que queda de la URSS siguen combatiendo contra \u00e9l- no quiere que salga a la luz.<\/p>\n<p>El secreto no es otro que las v\u00edctimas que ha causado ese Tercer Reich. Todos los presuntos enemigos de la raza aria que ha ido eliminando sistem\u00e1ticamente durante y despu\u00e9s de esa Segunda Guerra Mundial alternativa\u2026<\/p>\n<p>Ah\u00ed Harris revela el verdadero horror que subyace a su ucron\u00eda. Uno que tambi\u00e9n es visible en nuestro mundo real.<\/p>\n<p>Es decir, que los gobiernos o reg\u00edmenes que han tenido que deshacerse de alguien, con el paso del tiempo tratan no de exhibirlo orgullosamente -como pod\u00eda haberse esperado de un Reich triunfante como el de \u201cPatria\u201d- sino de borrarlo, porque una vez que han logrado su fin, ese hecho \u201cqueda feo\u201d. Como se dir\u00eda coloquialmente.<\/p>\n<p>As\u00ed es, el Reich victorioso de \u201cPatria\u201d no quiere admitir que su brillante presente de 1964 se ha basado en deportaciones, asesinatos en masa o escabrosos experimentos m\u00e9dicos en manos de soci\u00f3patas como el famoso (para mal) doctor Mengele \u2026<\/p>\n<p>Es m\u00e1s: no puede admitirlo porque distorsionar\u00eda la brillante superficie del Berl\u00edn opulento y maravilloso que se prepara a celebrar los 75 a\u00f1os de un triunfante Adolf Hitler y nuevas jugadas estrat\u00e9gicas.<\/p>\n<p>En definitiva, \u201cPatria\u201d nos revela que sistemas totalitarios como el hitleriano, si llegan al poder absoluto que persiguen, lo hacen sobre una alfombra de cad\u00e1veres. De tal magnitud que acaba repugnando, horrorizando y avergonzando -incluso por motivos no demasiado \u00e9ticos- a aquellos que treinta a\u00f1os atr\u00e1s consideraban imprescindibles los asesinatos en masa, la crueldad inhumana con la que llegaron a hacerse con ese m\u00e1s o menos ilusorio poder absoluto.<\/p>\n<p>Harris evidentemente conoce bien la Historia de la que habla, sobre la que escribe su novela. Al menos la trama central y el final en el que desemboca \u201cPatria\u201d, lleva al historiador a recordar dos reveladores hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Uno, el m\u00e1s similar a lo que cuenta el final de \u201cPatria\u201d, es el caso de las fosas de Katyn, en las que la URSS de Stalin enterr\u00f3 a miles de polacos de su \u00e9lite intelectual, militar y civil para poder destruir completamente Polonia y apoderarse de ella tras dividirla con los nazis. Apenas pasado un a\u00f1o de esos sucesos ninguno de los dos reg\u00edmenes totalitarios quer\u00eda acordarse de lo ocurrido. Y si lo hac\u00edan, como ocurri\u00f3 con la maquinaria de propaganda nazi, fue para publicar nauseabundos art\u00edculos en su prensa oficial -caso de la revista \u201cSignal\u201d- y echar la culpa al enemigo de turno: en este caso el antiguo aliado devenido enemigo, la URSS de Stalin\u2026<\/p>\n<p>El otro episodio real al que recuerda el final de \u201cPatria\u201d es a la llamada matanza de las Fosas Ardeatinas. Ocurri\u00f3 en Roma cuando los alemanes tuvieron que ocupar la capital italiana ante la ca\u00edda del r\u00e9gimen de Mussolini, el estallido de una guerra civil en Italia y el avance aliado. Un atentado de la Resistencia italiana llev\u00f3 a la autoridad militar alemana a exigir una verdadera matanza de rehenes civiles.<\/p>\n<p>Cuentan las cr\u00f3nicas sobre ese hecho rigurosamente hist\u00f3rico que, al final, ni los m\u00e1s encanallados oficiales alemanes pod\u00edan seguir disparando balas en la nuca a sus v\u00edctimas sin haberse emborrachado para soportar un acto tan brutal y antinatural como lo es matar a otro ser humano que no est\u00e1 planteando el dilema de \u201co t\u00fa o yo\u201d con un arma en la mano, sino que muere ante nuestra pistola de rodillas, completamente indefenso\u2026<\/p>\n<p>\u201cPatria\u201d evidentemente se inspir\u00f3 en hechos as\u00ed. E hizo bien. Pues nunca se recordar\u00e1 bastantes veces que hubo, y sigue habiendo, seres humanos que son incapaces de aprender tan \u00e1spera lecci\u00f3n de Historia. No al menos hasta que perpetran su propia matanza (por supuesto imprescindible para ellos si se justifica con la apelaci\u00f3n a la patria, a la naci\u00f3n, al famoso y socorrido \u201cpor el bien de todos\u201d\u2026) y la conciencia viene a record\u00e1rselo pasados los a\u00f1os, cuando descubren que est\u00e1n sentados sobre un trono, pero es un trono (como aquel del que hablaron Shakespeare y Kurosawa) que rezuma sangre. Sangre inocente vertida por los que lo ocupan con el \u00fanico fin de auparse a ese trono\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana este nuevo correo de la Historia vuelve a uno de los temas recurrentes en \u00e9l. Es decir, el de las Historias alternas o ucron\u00edas. 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