{"id":2825,"date":"2021-04-12T11:30:33","date_gmt":"2021-04-12T09:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2825"},"modified":"2021-04-12T11:45:11","modified_gmt":"2021-04-12T09:45:11","slug":"el-otro-baron-de-munchausen-monsieur-de-crac-y-la-europa-de-eentreguerras-1925-1940","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/04\/12\/el-otro-baron-de-munchausen-monsieur-de-crac-y-la-europa-de-eentreguerras-1925-1940\/","title":{"rendered":"El otro bar\u00f3n de Munchausen: Monsieur de Crac y la Europa de entreguerras (1925-1940)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2826 size-medium\" title=\"Retrato del bar\u00f3n de Munchausen vestido como oficial de coraceros, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n del siglo XIX\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Unico-retrato-del-verdadero-bar\u00f3n-de-M\u00fcnchhausen-hacia-1752-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Unico-retrato-del-verdadero-bar\u00f3n-de-M\u00fcnchhausen-hacia-1752-218x300.jpg 218w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Unico-retrato-del-verdadero-bar\u00f3n-de-M\u00fcnchhausen-hacia-1752.jpg 260w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/>No es la primera vez que el correo de la Historia toma como tema al c\u00e9lebre bar\u00f3n de Munchausen. Hace unos meses hablaba aqu\u00ed, por ejemplo, de la pel\u00edcula -sencillamente magn\u00edfica en mi opini\u00f3n- que le dedicaba Terry Gilliam y que, insisto, es muy recomendable ver o volver a ver en estos tiempos tan aciagos y enga\u00f1osos que corren, todav\u00eda, en nuestra actualidad.<\/p>\n<p>Hoy no me resisto, sin embargo, a hablar nuevamente de \u00e9l. Esta vez me ha parecido interesante traer a la palestra la parodia de alguien que ya de por si fue bastante parodia. Es decir: el propio bar\u00f3n de Munchausen, que realmente existi\u00f3 y vivi\u00f3 en pleno Siglo de las Luces y dio lugar al ahora archifamoso personaje que, equivocadamente, ha quedado reducido a un simple cuento infantil.<\/p>\n<p>Esa parodia del personaje literario de Munchausen es algo realmente interesante por lo mucho que puede ayudarnos a entender la Europa que se acabar\u00eda destrozando, desde 1939, en una segunda guerra mundial.<\/p>\n<p>La dicha parodia fue ideada por un humorista franc\u00e9s, conocido como Pierre Henri Cami, que, precisamente, llev\u00f3 a cabo esa operaci\u00f3n en la \u00e9poca de entreguerras.<\/p>\n<p>Al menos la primera edici\u00f3n de las aventuras del bar\u00f3n de Crac, que as\u00ed rebautiz\u00f3 Cami al bar\u00f3n de Munchausen, datan de los a\u00f1os 20 del siglo pasado. Son las suguientes: <em>Les Exploits galants du baron de Crac<\/em>\u00a0suivi de\u00a0<em>Les Drames de la volupt\u00e9: sayn\u00e8tes<\/em>, publicadas por B. Grasset en 1925, <em>Les Aventures sans pareilles du baron de Crac<\/em>, publicadas por Hachette en 1926 y <em>Le Neveu du baron de Crac<\/em>, publicada tambi\u00e9n por Hachette en 1927.<\/p>\n<p>Por otra parte tengo en mi biblioteca una edici\u00f3n ilustrada de esas aventuras adaptadas para ni\u00f1os por Pierre Lissac -que debe datar de los a\u00f1os 30- y en la que el bar\u00f3n de Crac ha sido reducido a la condici\u00f3n de simple \u201cMonsieur\u201d. Pero eso no le quita un \u00e1pice de la mordacidad con la que los franceses de esa \u00e9poca se apropiaron del germ\u00e1nico bar\u00f3n de Munchausen.<\/p>\n<p>En efecto, que el bar\u00f3n de ese nombre germ\u00e1nico pasase a ser en esas fechas el bar\u00f3n o se\u00f1or de Crac es lo que hace tan interesante a este personaje.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>La respuesta a esa pregunta es muy sencilla. Ya comentaba en aquel otro correo de la Historia que dedicaba a Munchausen y a su puesta en la gran pantalla por Terry Gilliam, que el bar\u00f3n era alem\u00e1n y eso era m\u00e1s de lo que pod\u00edan soportar los franceses que hab\u00edan crecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y las primeras del XX.<\/p>\n<p>As\u00ed es. El odio hacia lo alem\u00e1n en la Francia de aquella \u00e9poca es algo dif\u00edcil de imaginar.<\/p>\n<p>Una Francia ya muy impregnada de sentido nacional -gracias a la revoluci\u00f3n de 1789 y las guerras napole\u00f3nicas- hab\u00eda sido derrotada, de manera ultrajante, en el a\u00f1o 1871, teniendo que soportar que los alemanes, constituidos en su Segundo Imperio acabasen con el propio segundo intento imperial franc\u00e9s y, adem\u00e1s, simbolizasen ese aplastante triunfo nada menos que en el Palacio de Versalles\u2026<\/p>\n<p>La Francia de la Tercera Rep\u00fablica, finalmente asentada tras los sucesos de 1870 y 1871, tuvo muchas tensiones y diferencias pol\u00edticas en su interior. El caso Dreyfus, del que tambi\u00e9n se habl\u00f3 apenas hace un a\u00f1o en otro correo de la Historia, era una buena muestra de ese clima pol\u00edtico, ideol\u00f3gico&#8230;<\/p>\n<p>Pero algo ten\u00edan en com\u00fan los franceses a partir de 1871: su odio a los alemanes y su gran resentimiento por los ultrajes (as\u00ed lo ve\u00edan ellos) que les hab\u00edan hecho sufrir.<\/p>\n<p>Todo el resto del siglo XIX, y los comienzos del XX, en Francia son la expresi\u00f3n constante de esa mala fe y rivalidad entre ambas naciones, luchando por superarse la una a la otra, por aumentar su influencia en un mundo que avanzaba hacia la guerra.<\/p>\n<p>Lo que ocurre a partir de 1914 se entiende mucho mejor bajo esa perspectiva. Los franceses corrieron hacia las ametralladoras alemanas en el verano de ese a\u00f1o, porque realmente deseaban matar a tantos alemanes como fuera posible. Para lavar con sangre lo que les hab\u00edan dicho que hab\u00eda ocurrido en 1870 y 1871.<\/p>\n<p>Puede decirse que no ten\u00edan otra opci\u00f3n, pues a la carne de ca\u00f1\u00f3n, y ametralladora, que fue sacrificada durante cuatro a\u00f1os en el Frente Occidental, se le hab\u00eda adoctrinado, m\u00e1s que educado, en ese resentimiento en la, por otra parte, eficiente escuela p\u00fablica francesa de la Tercera Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La Primera Guerra Mundial, en la que tantos de ellos perder\u00edan la vida, la salud, la cordura\u2026 fue un trauma dif\u00edcil de asimilar, pero hay un hecho verdaderamente s\u00f3lido al respecto: la Tercera Rep\u00fablica triunfante sobre los alemanes, no caer\u00e1, pese a todos esos sacrificios, pese a esos hijos o padres que no regresaron del frente o lo hicieron horriblemente mutilados o tarados por lo ocurrido en las trincheras.<\/p>\n<p>Francia hab\u00eda, al fin, logrado vencer a los alemanes, a los \u201cboches\u201d, a los \u201ccabezas de cerdo\u201d. Por lo tanto, la burla en contra de los acabados teutones no pod\u00eda cesar. Es m\u00e1s, el vencedor se quedaba, una vez m\u00e1s, con los despojos. Uno de ellos deb\u00eda de ser, precisamente, el bar\u00f3n de Munchausen.<\/p>\n<p>Cami lo convertir\u00e1 as\u00ed de un prusiano como era debido en un gasc\u00f3n fanfarr\u00f3n, un soldado aventurero del Siglo de las Luces, pero que, por supuesto, sirve a Francia, al gran rey Luis XV.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s -eso me dice mi versi\u00f3n ilustrada del personaje de hacia los a\u00f1os 30- el bar\u00f3n, o se\u00f1or, de Crac incautado por los franceses de 1918 como parte de su bot\u00edn de guerra, no har\u00e1 nada diferente a lo que ya conocemos del bar\u00f3n de Munchausen.<\/p>\n<p>As\u00ed ser\u00e1 engullido por un pez gigantesco de cuyo interior sacar\u00e1 nada menos que una flota de 35 nav\u00edos previamente engullidos tambi\u00e9n por el monstruo marino.<\/p>\n<p>As\u00ed volar\u00e1 sobre una bala de ca\u00f1\u00f3n sobre un campamento enemigo que asedia una ciudad. Pero esta vez no se trata de los turcos, sino de un ej\u00e9rcito europeo del siglo XVIII que en las ilustraciones de P\u00ecerre Lissac recuerda bastante al de los prusianos de mediados del siglo XVIII\u2026<\/p>\n<p>Esas y otras fanfarronadas y gasconadas -como se dec\u00eda en la \u00e9poca en relaci\u00f3n al personaje- llenaron la imaginaci\u00f3n de ni\u00f1os -y no tan ni\u00f1os- en ese per\u00edodo de entreguerras en el que el bar\u00f3n de Munchausen, como vemos, tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en bot\u00edn de guerra franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Los alemanes de esos a\u00f1os, no menos dolidos que los franceses por lo de 1871, no olvidaron afrentas como esas.<\/p>\n<p>De hecho, el bar\u00f3n volvi\u00f3 a ser r\u00e1pidamente reivindicado como elemento puramente germ\u00e1nico y as\u00ed se convirti\u00f3 en uno de los buques insignia de la industria del Cine alem\u00e1n bajo el Nazismo, siendo una de las producciones en color de la UFA para el a\u00f1o 1943. Todo un alarde t\u00e9cnico que abofeteaba, una vez m\u00e1s, a los nuevamente derrotados franceses que, durante el per\u00edodo de entreguerras, se hab\u00edan apropiado del bar\u00f3n y lo hab\u00edan customizado (por as\u00ed decir) a la francesa\u2026 pero de esa pel\u00edcula alemana y sus significados pol\u00edticos quiz\u00e1s mejor ser\u00e1 hablar otro d\u00eda.<\/p>\n<p>Por hoy nos quedaremos con la reflexi\u00f3n hist\u00f3rica de lo absurdo que resultaba, al fin y al cabo, cambiar al bar\u00f3n de Munchausen de nacionalidad, pues al final, franc\u00e9s o prusiano, es evidente que siempre fue el mismo capit\u00e1n aventurero de una \u00e9poca -el Siglo de las Luces- mucho m\u00e1s civilizada que la Europa de 1914 o 1940. La misma que, en 1945, tuvo que reconocer que el enfrentamiento entre naciones europeas no llevaba a ning\u00fan sitio. Salvo a la ruina general del continente blanco que, en realidad, no favorec\u00eda a nadie. Ni a franceses, ni a espa\u00f1oles, ni a alemanes, ni a brit\u00e1nicos\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No es la primera vez que el correo de la Historia toma como tema al c\u00e9lebre bar\u00f3n de Munchausen. 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