{"id":2837,"date":"2021-04-19T11:30:01","date_gmt":"2021-04-19T09:30:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2837"},"modified":"2021-04-19T11:30:01","modified_gmt":"2021-04-19T09:30:01","slug":"el-suicidio-en-tiempos-romanticos-de-napoleon-en-elba-a-la-fragata-mercedes-1804-1814","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/04\/19\/el-suicidio-en-tiempos-romanticos-de-napoleon-en-elba-a-la-fragata-mercedes-1804-1814\/","title":{"rendered":"El suicidio en tiempos rom\u00e1nticos. De Napole\u00f3n en Elba a la fragata Mercedes (1804-1814)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2838\" title=\"Grabado de George Cruikshank relativo al exilio de Napole\u00f3n en Elba (1814)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Little-Boney-gone-to-Pot-300x215.png\" alt=\"\" width=\"447\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Little-Boney-gone-to-Pot-300x215.png 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Little-Boney-gone-to-Pot-768x551.png 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Little-Boney-gone-to-Pot-628x451.png 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/04\/Little-Boney-gone-to-Pot.png 800w\" sizes=\"(max-width: 447px) 100vw, 447px\" \/>Sobre el suicidio, como no pod\u00eda ser menos, se ha escrito mucho. De hecho, el que ha sido calificado como padre de la moderna Sociolog\u00eda, \u00c9mile Durkheim, le dedic\u00f3 un libro entero.<\/p>\n<p>Es un fen\u00f3meno curioso, aparte de l\u00fagubre, ominoso\u2026 Y apreciado de muy distintas formas seg\u00fan las religiones, \u00e9pocas, culturas\u2026 Para la sociedad japonesa de la \u00e9poca feudal (es decir desde nuestra propia Edad Media hasta el a\u00f1o 1868) era casi un vicio. Lo normal, por as\u00ed decir, en esa \u00e9poca y lugar era morir por suicidio ritual, por el famoso seppuku o hara-kiri.<\/p>\n<p>Esto no s\u00f3lo afectaba los samur\u00e1is. Cualquiera que estuviese en el s\u00e9quito de un daimio, un se\u00f1or feudal de aquel Jap\u00f3n, pod\u00eda acabar suicid\u00e1ndose porque su se\u00f1or se lo ordenaba. Era una cuesti\u00f3n de honor. Si hab\u00edan avergonzado al daimio con su comportamiento, la \u00fanica manera de expiar la culpa era cometiendo ese suicidio ritual.<\/p>\n<p>En el mundo judeocristiano estaba, en cambio, muy mal visto. De hecho en nuestra cultura cristiana se considera un atroz pecado, pues significa que tomamos la decisi\u00f3n de quitarnos la vida por nuestra cuenta, sin tener en cuenta lo que Dios hubiera dispuesto para nosotros.<\/p>\n<p>Hay una frase en la famosa pel\u00edcula de Spielberg, \u201cLa lista de Schindler\u201d, que lo refleja bastante bien cuando se afirma, ante la tentaci\u00f3n del suicidio que recorre los campos de exterminio nazi, que quien tal cosa haga nunca sabr\u00e1 lo que Dios ten\u00eda realmente dispuesto&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, hay casos documentados de suicidio en la cultura jud\u00eda. Como ocurri\u00f3 en la fortaleza de la Masada, donde los \u00faltimos zelotes que resisten a Roma cometen una forma subrogada de suicidio colectivo antes que caer en manos del Ej\u00e9rcito imperial que los ha asediado durante largos meses.<\/p>\n<p>Pero quitados hechos numantinos como esos, el suicidio y la incitaci\u00f3n al mismo son raros en la cultura judeocristiana. Raros y de hecho perseguidos aunque en ocasiones con alguna dosis de ambig\u00fcedad en ciertos casos. Como el de la sociedad guipuzcoana del siglo XVI, sobre el que volver\u00e9 m\u00e1s tarde tras hablar de los suicidios de Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Se sabe bien, y est\u00e1 bien documentado, aunque sea un hecho poco conocido, que el emperador, derrotado en el a\u00f1o 1814, trata de suicidarse. De hecho, aparece reflejado, por ejemplo, en la miniserie \u201cNapole\u00f3n\u201d protagonizada por Christian Clavier.<\/p>\n<p>Sin embargo, los m\u00e1s ac\u00e9rrimos enemigos de Napole\u00f3n consideraban que actos as\u00ed eran m\u00e1s una pose por su parte que un verdadero deseo de quitarse de en medio.<\/p>\n<p>George Cruikshank (1792-1878) parece dejarlo claro en el mismo a\u00f1o 1814 en el que realiz\u00f3 una caricatura memorable para burlarse, en su despiadado estilo, de las desgracias de Napole\u00f3n Bonaparte prisionero en Elba.<\/p>\n<p>La caricatura en concreto se titula \u201cLittle Boney gone to pot\u201d. Es decir, algo as\u00ed como \u201cEl peque\u00f1o Bonapart\u00edn se va a la m\u2026\u201d. En esa imagen se ve a un Napole\u00f3n m\u00e1s joven que el de 1814, de hecho con el rostro del general Bonaparte m\u00e1s que el del emperador Napole\u00f3n, sentado en un miserable islote que representa a Elba sobre un orinal (\u201cpot\u201d en ingl\u00e9s) y recibiendo sobre tal admin\u00edculo higi\u00e9nico -que el mordaz Cruikshank titulaba como \u201cTrono Imperial\u201d- la visita de un demonio emergido de las aguas que le ofrece una pistola y le invita a suicidarse, si tiene bastante valor\u2026 Envite al que el emperador responde con la nuevamente mordaz evasiva de que har\u00eda tal cosa si antes se quita el pedernal de la llave de chispa. Con lo cual la pistola no podr\u00eda disparar, claro est\u00e1\u2026<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 fuente pod\u00eda haber bebido George Cruikshank para elaborar esa invitaci\u00f3n al suicidio que todav\u00eda hoy se ve en la sociedad inglesa como un grave insulto? Seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, como por ejemplo, Robert L. Patten, \u00e9l proven\u00eda de una familia de estricta observancia presbiteriana, tal y como este autor lo se\u00f1ala en el volumen I de \u201c<em>George Cruishank\u00b4s life, times and art<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, Cruikshank se hab\u00eda criado en una familia de practicantes de un Cristianismo austero y rigorista en el que la voluntad de Dios lo era todo. Si bien tambi\u00e9n entraba en juego la her\u00e9tica doctrina de la Predestinaci\u00f3n seg\u00fan la cual solo Dios sab\u00eda qui\u00e9n se salvaba y qui\u00e9n no, hiciera lo que hiciese. Lo cual bien pod\u00eda incluir el suicidio de esa persona que, acaso, entraba en los planes de esa versi\u00f3n presbiteriana de la Divinidad\u2026<\/p>\n<p>Desde luego hay indicios de eso en ciertas fuentes documentales vascas, como las actas de las Juntas y Diputaciones guipuzcoanas, compiladas y publicadas por la profesora Rosa Ayerbe desde hace ya d\u00e9cadas, bajo los auspicios de la actual Diputaci\u00f3n. En ellas podemos encontrar pasajes relativos a la guerra anglo-espa\u00f1ola del siglo XVI donde se alude a la b\u00e1rbara costumbre (as\u00ed lo ven los redactores del documento) de los marinos ingleses, en su mayor\u00eda protestantes, de hacer saltar por los aires sus barcos cuando se ven rodeados por fuerzas navales de la cat\u00f3lica majestad espa\u00f1ola superiores a ellos\u2026<\/p>\n<p>Una declaraci\u00f3n curiosa cuando menos en boca de autoridades forales guipuzcoanas de esa \u00e9poca, el siglo XVI, pues es bien sabido tambi\u00e9n que uno de los puntales sobre los que se asentaba todo el edificio del poder foral, elogiaba el suicidio. Al menos entre \u00a0los antiguos guipuzcoanos de la \u00e9poca de la conquista romana\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed es. Se trata de un hecho semilegendario representado en el escudo provincial por los tres tejos que todav\u00eda se mantienen como s\u00edmbolo de esta provincia. Lo que representaban esos tres tejos era un episodio similar al de la Masada o al de Numancia: los antiguos vardulos, habitantes del territorio guipuzcoano en las fechas en las que prospera all\u00ed la invasi\u00f3n romana, es decir entre aproximadamente el 70 antes de Cristo y la primera centuria de la Era Cristiana, se suicidaban con hojas de ese \u00e1rbol antes que dejar que los romanos los hicieran prisioneros\u2026<\/p>\n<p>Un acto considerado por sus descendientes de \u00e9poca bajomedieval y renacentista como una muestra de nobleza ancestral que bien justificaba los privilegios de los que disfrutaba esa provincia en la \u00e9poca\u2026<\/p>\n<p>Sin duda el contraste entre el horror que produce en las actas de las Juntas y Diputaciones guipuzcoanas la her\u00e9tica costumbre, entre los ingleses, de suicidarse volando el pa\u00f1ol de municiones y ese elogio del suicidio antiguo, casa mal con nuestro punto de vista actual. M\u00e1s l\u00f3gico, m\u00e1s cient\u00edfico, al menos hasta no hace mucho\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo hay que tener en cuenta que la Europa de la Edad Moderna era una sociedad rica en lo que hoy nos parecen m\u00e1s bien contradicciones.<\/p>\n<p>Cosa distinta ser\u00eda el caso de la explosi\u00f3n de la hoy famosa fragata <em>Nuestra Se\u00f1ora de las Mercedes <\/em>o m\u00e1s com\u00fanmente conocida s\u00f3lo como la<em> Mercedes<\/em>. Su fama, como ya se sabe, procede de haber sucumbido en el combate naval del Cabo de Santa Mar\u00eda el 5 de octubre de 1804, frente a la divisi\u00f3n del vicealmirante Graham Moore. Hecho que propici\u00f3 que la empresa cazatesoros Odyssey expoliase sus restos en el a\u00f1o 2007, dando lugar a un litigio resuelto a favor del reino de Espa\u00f1a en 2011, que les obligaba a devolver el tesoro en monedas de oro y plata que all\u00ed hab\u00eda, y a una serie de Televisi\u00f3n que ahora mismo Alejandro Amen\u00e1bar est\u00e1 rodando en Pasajes.<\/p>\n<p>Hay dos versiones sobre esa explosi\u00f3n. Una, la m\u00e1s extendida, dice que la voladura fue fruto de un tiro afortunado de la fragata brit\u00e1nica <em>Amphion<\/em>, que era la que recibi\u00f3 \u00f3rdenes de hacerle frente. Otra asegura que, en realidad, el capit\u00e1n de la <em>Mercedes<\/em>, el donostiarra Jos\u00e9 Manuel de Goicoa, decidi\u00f3, como Napole\u00f3n en 1814, suicidarse antes que caer en manos del enemigo. No tanto \u00e9l como el valioso tesoro que tra\u00eda en sus sollados\u2026<\/p>\n<p>\u00bfEs veros\u00edmil esa versi\u00f3n? Har\u00eda falta haber estado a bordo de la <em>Mercedes<\/em> para saberlo. Pero, seg\u00fan otros indicios, parece dif\u00edcil, pues la familia Goicoa, a la que pertenec\u00eda el capit\u00e1n de la <em>Mercedes<\/em>, conservaba una piedad cat\u00f3lica bastante acendrada. De hecho, era una de esas familias que ten\u00eda capilla privada, sin perjuicio de su bien conocida afinidad, tambi\u00e9n, con las nuevas ideas pol\u00edticas, revolucionarias, de las que el hermano superviviente a Jos\u00e9 Manuel de Goicoa hizo gala toda su vida inmersa en las guerras napole\u00f3nicas y lo que vino despu\u00e9s\u2026<\/p>\n<p>Sin duda materia a discutir \u00e9sta del posible suicidio del capit\u00e1n Goicoa. Y para ello hay una buena ocasi\u00f3n el pr\u00f3ximo lunes 26 de abril.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, a trav\u00e9s del canal de YouTube de la Fundaci\u00f3n Vasconia <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UC6p84JVkYvgEPb7YXayApMA\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UC6p84JVkYvgEPb7YXayApMA<\/a>, impartir\u00e9 una conferencia sobre el caso de la <em>Mercedes<\/em> a las 19:00 hora peninsular donde se hablar\u00e1 de esa y de otras cuestiones relacionadas con aquel hecho que tanto inter\u00e9s a despertado en estos \u00faltimos a\u00f1os\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Sobre el suicidio, como no pod\u00eda ser menos, se ha escrito mucho. De hecho, el que ha sido calificado como padre de la moderna Sociolog\u00eda, \u00c9mile Durkheim, le dedic\u00f3 un libro entero. 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