{"id":2874,"date":"2021-05-24T11:30:02","date_gmt":"2021-05-24T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2874"},"modified":"2021-05-24T11:30:02","modified_gmt":"2021-05-24T09:30:02","slug":"sobre-ninos-invasores-una-oportuna-novela-historica-el-soldado-de-hesse-de-howard-fast-1782-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/05\/24\/sobre-ninos-invasores-una-oportuna-novela-historica-el-soldado-de-hesse-de-howard-fast-1782-2021\/","title":{"rendered":"Sobre ni\u00f1os invasores. Una oportuna novela hist\u00f3rica: \u201cEl soldado de Hesse\u201d de Howard Fast (1782-2021)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2875\" title=\"El capit\u00e1n Am\u00e9rica de 1776 y su n\u00e9mesis, Cr\u00e1neo Rojo, caracterizado como granadero hessiano. Marvel Comics (c. 1976)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/05\/Capit\u00e1n-America-en-1776-y-Craneo-Rojo-como-granadero-hessiano-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"325\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/05\/Capit\u00e1n-America-en-1776-y-Craneo-Rojo-como-granadero-hessiano-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/05\/Capit\u00e1n-America-en-1776-y-Craneo-Rojo-como-granadero-hessiano-465x628.jpg 465w\" sizes=\"(max-width: 325px) 100vw, 325px\" \/>La noticia de esta semana, para variar en el men\u00fa de cat\u00e1strofes que \u00faltimamente dispensan los que antes se llamaban \u201cMedios de Comunicaci\u00f3n\u201d y hoy, quiz\u00e1s, merecer\u00edan otro nombre, ha sido la avalancha de presuntos emigrantes que ha ca\u00eddo sobre las ciudades aut\u00f3nomas espa\u00f1olas de Ceuta y Melilla.<\/p>\n<p>No voy a entrar en el intercambio de ca\u00f1onazos pol\u00edticos que eso ha facilitado. Esos asuntos tendr\u00e1n que decidirse en otras arenas que no ser\u00e1n las de la palestra de Cl\u00edo.<\/p>\n<p>Sin embargo, la cuesti\u00f3n de los menores de edad que, finalmente, al parecer, se han quedado a este lado de la frontera, s\u00ed que me llama la atenci\u00f3n porque me ha recordado, poderosa, insistentemente, una novela de Howard Fast, publicada en 1972 y titulada\u00a0 \u201cEl hessiano\u201d o, en la versi\u00f3n que yo le\u00ed hace a\u00f1os, \u201cEl soldado de Hesse\u201d.<\/p>\n<p>Antes de hablar de la novela en s\u00ed, que es la que nos llevar\u00e1 al coraz\u00f3n del asunto a tratar, empezar\u00e9 por apuntar algo sobre el autor. Fast era un norteamericano de ascendencia jud\u00eda, nacido en 1914 y fallecido en 2003. No sin antes haber dejado una larga lista de un centenar de obras. Una de ellas, precisamente, \u201cEl soldado de Hesse\u201d de la que, por cierto, ya habl\u00e9, en una ocasi\u00f3n similar a \u00e9sta, en el correo de la Historia de 29 de abril de 2013.<\/p>\n<p>Fast se hizo comunista en el per\u00edodo de entreguerras. Como tantos otros intelectuales de Occidente. Posteriormente reneg\u00f3 de ese credo al conocer los horrores totalitarios del Estalinismo. Su militancia comunista, pese a ese arrepentimiento, no le fue perdonada por anticomunistas furibundos como Edgar J. Hoover. Tampoco le perdonaron su defecci\u00f3n los comunistas, si bien su obra despert\u00f3 el inter\u00e9s de notorios izquierdistas hollywoodienses como Stanley Kubrick y Kirk Douglas, a los que otra novela hist\u00f3rica de Fast, \u201cEspartaco\u201d, les interes\u00f3 para, junto con la escrita sobre el mismo tema por Arthur Koestler (otro comunista arrepentido), rodar una pel\u00edcula protagonizada por el propio Kirk Douglas en el papel del esclavo-gladiador Espartaco. El mismo que se rebela contra la \u00e9lite republicana romana liderando una de las mayores rebeliones serviles conocidas en la Antigua Roma. Tanto en la republicana como en la imperial.<\/p>\n<p>Bien, ese era, pues, Howard Fast, autor de \u201cEl soldado de Hesse\u201d. En esta novela Fast se fue bastante lejos de la Roma de Espartaco. Concretamente lo hizo hasta la Norteam\u00e9rica en la que la Guerra de Independencia contra Gran Breta\u00f1a da sus \u00faltimos coletazos, all\u00e1 por el a\u00f1o 1782.<\/p>\n<p>La novela se desarrolla en esos momentos. Es entonces cuando la milicia independentista de una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de la costa de Nueva Inglaterra, localiza a un grupo de soldados de Hesse que siguen a las \u00f3rdenes de Gran Breta\u00f1a en su calidad de mercenarios alquilados por el Landgrave de Hesse-Kassel. Cuya dinast\u00eda hab\u00eda hecho de ello un lucrativo negocio\u2026<\/p>\n<p>Los hessianos que aparecen en la novela de Fast perpetran un crimen de guerra atroz, al ahorcar a un lugare\u00f1o autista al que toman por un hombre de la milicia con pleno dominio de sus facultades mentales y motrices.<\/p>\n<p>La respuesta de la verdadera milicia no se hace esperar. Siguiendo el esquema de Lexington y Concord, las primeras batallas entre esos \u201cMinutemen\u201d y las tropas brit\u00e1nicas en 1775, emboscan a los hessianos y hacen una verdadera masacre con esas tropas acostumbradas al orden cerrado y al combate en l\u00ednea sobre un campo de batalla.<\/p>\n<p>Fast no ahorra ah\u00ed crudos detales. Describe as\u00ed un pasaje impresionante en el que los miembros de la milicia, la mayor\u00eda granjeros metidos a soldados de ocasi\u00f3n, se descalzan sus zapatos, botas y medias para despejar el terreno sobre el que han muerto los hessianos. La explicaci\u00f3n de eso es cruda y directa: es m\u00e1s f\u00e1cil lavarse los pies manchados de la sangre que encharca el terreno, que quitarla del calzado y las medias\u2026<\/p>\n<p>Ese realismo sucio por parte de Fast no acaba ah\u00ed. Eliminado el grueso de esos invasores germ\u00e1nicos, comienza la caza de los supervivientes que han logrado escapar.<\/p>\n<p>M\u00e1s concretamente se busca a uno de los tambores de ese grupo de soldados de Hesse. Apenas un adolescente, llamado Hans Pole.<\/p>\n<p>Pole encontrar\u00e1 refugio entre una familia de cu\u00e1queros, pero de all\u00ed lo sacar\u00e1 la milicia colonial a rastras -enamorado y todo de una de las muchachas de ese entorno- para ejercer en su contra el \u00faltimo acto de venganza contra ese grupo de alemanes que han invadido una porci\u00f3n del territorio de la nueva naci\u00f3n ya casi victoriosa.<\/p>\n<p>Y desde ah\u00ed se despliega un duelo intelectual entre el jefe de la milicia local y el m\u00e9dico del pueblo, de religi\u00f3n cat\u00f3lica, Evan Feversham (que, seguramente no por casualidad, comparte apellido con el protagonista de otra novela antibelicista: \u201cLas cuatro plumas\u201d).<\/p>\n<p>As\u00ed el doctor Feversham se enfrenta al jefe de la milicia para reprocharle que no perdone la vida a Pole, que apenas es un ni\u00f1o, que dif\u00edcilmente puede hacer figura de un verdadero enemigo invasor y que, adem\u00e1s, podr\u00eda ser asimilado como ciudadano \u00fatil -como ocurri\u00f3 con muchos desertores hessianos en la Historia real- de la nueva rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La respuesta del jefe de la milicia es categ\u00f3rica, eso no puede ser. Para \u00e9l, y para los hombres bajo su mando, todos esos mercenarios, sin distinci\u00f3n de edad, son enemigos, invasores, gente a la que hay que odiar, porque el odio, para ese personaje -y as\u00ed lo expresa- es una fuerza vital sustancial. Algo que ayuda a mantenerse vivo frente a amenazas como esas. Por m\u00e1s inofensivas que puedan parecer.<\/p>\n<p>Sin duda la intenci\u00f3n de Fast era mostrar ah\u00ed a qu\u00e9 grado de deshumanizaci\u00f3n, o de abyecci\u00f3n, se pod\u00eda llegar en nombre de altos ideales como los de la revoluci\u00f3n norteamericana\u2026 Sin duda, tambi\u00e9n, lanzaba aqu\u00ed Fast un dif\u00edcil envite ideol\u00f3gico\u2026<\/p>\n<p>En Historia se nos proh\u00edbe hacer juicios de valor, debemos relatar de manera as\u00e9ptica lo que sea, poni\u00e9ndonos en un lugar m\u00e1s all\u00e1 de los intereses personales y de nuestra propia \u00e9poca. Sin embargo, en ocasiones como la que nos ocupa, es dif\u00edcil no ver las cosas desde distintos \u00e1ngulos. As\u00ed no le falta raz\u00f3n al doctor Feversham, cuando intercede por el joven tambor hessiano. Desde nuestros valores universalistas, liberales, progresistas\u2026 (los de Howard Fast al fin y al cabo) podemos ver las cosas as\u00ed con facilidad. Ponernos de su lado, por as\u00ed decir, en ese relato hist\u00f3rico-literario.<\/p>\n<p>Sin embargo tambi\u00e9n puede entenderse con facilidad la posici\u00f3n del antagonista del doctor Feversham: los hessianos llegan a Estados Unidos para aplastar sus libertades, para destruir su revoluci\u00f3n contra el despotismo brit\u00e1nico y para hacerlo de manera fr\u00eda, profesional, maquinal, apunt\u00e1ndose en su \u201cdebe\u201d centenares de muertes hechas sin el menor escr\u00fapulo\u2026 Ante tal amenaza contra bienes tan elementales, \u00bfse pod\u00eda ser indulgente siquiera con el \u00faltimo y, en apariencia, m\u00e1s inofensivo de esos invasores?<\/p>\n<p>Seguramente le\u00edda una, dos veces -y m\u00e1s- esa pregunta, encontrarle una respuesta no ser\u00e1 f\u00e1cil. El historiador poco m\u00e1s puede hacer, salvo se\u00f1alar que, en efecto, cuando se crea un problema, cuando se amenaza la existencia y el bienestar de determinadas personas que no han hecho jam\u00e1s mal alguno (por ejemplo en Hesse-Kassel) pero son atacadas por soldados mercenarios de esa procedencia, es muy dif\u00edcil no reaccionar -por mero instinto de supervivencia- contra dichas tropas en las que ya es casi imposible distinguir al comandante de un simple y joven tambor que, quiz\u00e1s, si se le da la oportunidad, podr\u00eda convertirse en un enemigo de primera l\u00ednea para hacer el mismo mal que ya hab\u00edan hecho sus mayores.<\/p>\n<p>En definitiva, creo que leyendo \u201cEl soldado de Hesse\u201d de Howard Fast se pueden sacar interesantes reflexiones sobre situaciones similares, en cierto modo, como la que nos acucia hoy d\u00eda. Por ejemplo sobre que una cosa es una crisis humanitaria, otra un problema de subdesarrollo enconado y jam\u00e1s resuelto -y al parecer mantenido de manera cr\u00f3nica y deliberada- y otra, sencillamente, dejarse tomar por imb\u00e9cil y encima ser chantajeado con la excusa de la edad por intereses y poderes sin el menor escr\u00fapulo y que, en definitiva, ser\u00edan los primeros causantes de un problema del que quienes padecen las consecuencias no son en absoluto responsables. Como ser\u00eda el caso de los actuales vecinos de Ceuta y Melilla.<\/p>\n<p>O como los Minutemen yankees reflejados en la novela de Howard Fast, a los que s\u00f3lo se ha dejado la opci\u00f3n de morir o matar frente a un enemigo (los mercenarios hessianos) en conjunto despiadado y poco dado a disquisiciones filos\u00f3ficas del Siglo de las Luces. Al contrario: m\u00e1s amigo de las descargas cerradas contra las filas yankees y de rematar a bayonetazos a los heridos. Sin piedad alguna, siguiendo el ritmo de las \u00f3rdenes que, en ej\u00e9rcitos como aquellos, eran marcadas, de manera implacable, por j\u00f3venes tambores como Hans Pole, adiestrados precisamente para ello\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La noticia de esta semana, para variar en el men\u00fa de cat\u00e1strofes que \u00faltimamente dispensan los que antes se llamaban \u201cMedios de Comunicaci\u00f3n\u201d y hoy, quiz\u00e1s, merecer\u00edan otro nombre, ha sido la avalancha de presuntos emigrantes que ha ca\u00eddo sobre las ciudades aut\u00f3nomas espa\u00f1olas de Ceuta y Melilla. 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