{"id":2898,"date":"2021-06-14T11:30:02","date_gmt":"2021-06-14T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2898"},"modified":"2021-06-15T16:40:18","modified_gmt":"2021-06-15T14:40:18","slug":"historia-paradojas-y-un-waterloo-para-ninas-la-cartuja-de-parma-de-stendahl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/06\/14\/historia-paradojas-y-un-waterloo-para-ninas-la-cartuja-de-parma-de-stendahl\/","title":{"rendered":"Historia, paradojas y un Waterloo para ni\u00f1as: \u201cLa cartuja de Parma\u201d de Stendhal"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2899\" title=\"Wellington en Waterloo, por Robert Alexander Hillingford (c. 1890)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/06\/Wellington-en-Waterloo-Por-Robert-Alexander-Hillingford-c.-1890-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"469\" height=\"308\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/06\/Wellington-en-Waterloo-Por-Robert-Alexander-Hillingford-c.-1890-300x197.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/06\/Wellington-en-Waterloo-Por-Robert-Alexander-Hillingford-c.-1890-768x504.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/06\/Wellington-en-Waterloo-Por-Robert-Alexander-Hillingford-c.-1890-628x412.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/06\/Wellington-en-Waterloo-Por-Robert-Alexander-Hillingford-c.-1890.jpg 1135w\" sizes=\"(max-width: 469px) 100vw, 469px\" \/>De \u201cLa cartuja de Parma\u201d como de su autor, Stendhal, (nacido Henri Beyle), se han dicho muchas cosas. Pero quiz\u00e1s una de las menos conocidas es que esa obra cumbre del Romanticismo europeo (as\u00ed la suelen calificar) fue creada como una especie de manual para que dos ni\u00f1as de la m\u00e1s rancia nobleza espa\u00f1ola supieran en qu\u00e9 hab\u00eda consistido realmente la Batalla de Waterloo que, un 18 de junio de 1815, zanj\u00f3 las llamadas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Pueden leerlo in extenso en el detallado prefacio que se ha incorporado a una de las m\u00e1s recientes ediciones de esa obra, publicada por Akal hace muy poco y traducida y anotada por Pilar Ru\u00edz Ortega.<\/p>\n<p>Las nobles ni\u00f1as (ya adolescentes de hecho) beneficiarias de ese relato de la batalla, eran Eugenia de Montijo y su hermana Francisca. Ambas descendientes de nada menos que la familia Palafox y Portocarrero.<\/p>\n<p>Ciertamente los padres de tan nobles criaturas deb\u00edan tener una especie de sexto sentido hist\u00f3rico, pues Eugenia acabar\u00eda siendo la emperatriz del Segundo Imperio franc\u00e9s, aquel cuya corona ostenta Luis Napole\u00f3n Bonaparte, hijo, presunto, del hermano de Napole\u00f3n, Luis, y de la hija de Josefina, Hortensia de Beauharnais.<\/p>\n<p>Nada raro por otra parte viniendo de un noble espa\u00f1ol (el padre de Eugenia) que, a diferencia de sus primos aragoneses, luch\u00f3 en las guerras napole\u00f3nicas a favor de Francia.<\/p>\n<p>Una curiosa paradoja, sin duda, que \u201cLa cartuja de Parma\u201d naciera, precisamente, para ilustrar a la futura mujer del sobrino de Napole\u00f3n I sobre la gran derrota de su t\u00edo en aquel campo belga, en un m\u00e1s bien lluvioso 18 de junio de 1815.<\/p>\n<p>Sin embargo, as\u00ed parece que fue. Y la pregunta l\u00f3gica ahora es: \u00bfy qu\u00e9 es lo que Henri Beyle, \u201cStendhal\u201d, ense\u00f1\u00f3 a ambas muchachas sobre esa batalla en \u201cLa cartuja de Parma\u201d?<\/p>\n<p>Pues la verdad es que aqu\u00ed se da otra paradoja de la Historia. Al menos de la de ese libro, \u201cLa cartuja de Parma\u201d, que se ha tomado como ejemplo, casi perfecto, de la novela rom\u00e1ntica europea.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Quienes hayan le\u00eddo el libro se habr\u00e1n dado cuenta de que Stendhal, \u00e9l mismo veterano de los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos, viene a abundar en lo que ya dijo Wellington sobre aquellas batallas que le dieron fama inmortal y en las que se alz\u00f3 con resonantes victorias.<\/p>\n<p>En efecto. Wellington dijo bastantes cosas sobre Waterloo y otras batallas y una de ellas fue que se parec\u00edan a un baile en el que lo \u00fanico que cada cual sab\u00eda de \u00e9l era la parte del mismo que le hab\u00eda tocado vivir, siendo todo lo dem\u00e1s una especie de nebulosa.<\/p>\n<p>En \u201cLa cartuja de Parma\u201d es eso lo que ocurre. Stendhal es especialmente brillante en esta parte de la novela, en la que se apega a la realidad m\u00e1s pedestre de la Europa napole\u00f3nica en sus \u00faltimos momentos. Lo cual ha llevado a discutir si \u201cLa cartuja de Parma\u201d es la novela rom\u00e1ntica por excelencia o tambi\u00e9n una precursora de la novela realista\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed vemos al protagonista de \u201cLa cartuja de Parma\u201d, Fabrizio del Dongo, abrirse paso hacia Francia desde el Norte de Italia -de nuevo en manos austriacas o en las de peque\u00f1os gobernantes reaccionarios- para engrosar las filas del emperador, al que Fabrizio ha aprendido a venerar como un falso \u00eddolo de la Libertad a cuyo favor luchar\u00e1 \u00e9l, como muchos otros bonapartistas, a\u00f1os despu\u00e9s, cuando haya que elegir entre Liberalismo y Absolutismo redivivo.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como Fabrizio se hace con un uniforme y una identidad de h\u00fasar que no le pertenece y acaba vagando en tan irregular situaci\u00f3n por las praderas belgas pr\u00f3ximas a Waterloo, donde se encontrar\u00e1 con personajes de la epopeya napole\u00f3nica tan dispares y tan reales como soldados de l\u00ednea -pura y simple carne de ca\u00f1\u00f3n-, cantineras con un coraz\u00f3n de oro pero muy avisadas sobre los sucios y oscuros recovecos de las campa\u00f1as napole\u00f3nicas (esos que s\u00f3lo se ven, si es que se ven, al fondo de los grandes cuadros dedicados a batallas como Austerlitz o Wagram) y brillante alta oficialidad napole\u00f3nica que, en la pr\u00e1ctica, est\u00e1 muy lejos del foco de la Historia en algunos momentos.<\/p>\n<p>Un estado de confusi\u00f3n, de Artiller\u00eda que no se sabe desde d\u00f3nde tira y contra qui\u00e9n, que lleva al joven entusiasta Fabrizio del Dongo a preguntarse si realmente ha estado en una batalla. Cualquier clase de batalla. No espec\u00edficamente la que conocemos como \u201cBatalla de Waterloo\u201d.<\/p>\n<p>No s\u00e9, hoy por hoy, si los progenitores de Eugenia de Montijo y su hermana Francisca quer\u00edan que esa fuera la descripci\u00f3n de Waterloo que se diera a sus hijas. Especialmente el padre que morir\u00eda en el mismo a\u00f1o en el que la obra fue terminada y que, como se ve en los retratos disponibles de \u00e9l, era un feroz veterano napole\u00f3nico. Incluido un parche para cubrir la cuenca del ojo derecho perdido en una de esas batallas de \u00e9poca napole\u00f3nica donde \u00e9l militaba bajo las banderas bonapartistas\u2026<\/p>\n<p>El caso es que as\u00ed qued\u00f3 reflejada esa batalla en las p\u00e1ginas de \u201cLa cartuja de Parma\u201d. De un modo, a decir verdad, no muy diferente a la controvertida descripci\u00f3n que hizo de ella otro grande del Romanticismo, V\u00edctor Hugo, en \u201cLos Miserables\u201d.<\/p>\n<p>No me constan quejas al respecto. Aunque, la verdad, el relato de Waterloo de Stendhal distaba mucho de lo que reclamaba la burgues\u00eda y alta nobleza europea del momento. Y m\u00e1s si \u00e9sta era, como en el caso de los Palafox y Portocarrero, de tendencia bonapartista.<\/p>\n<p>Y as\u00ed quedaron las cosas en \u201cLa cartuja de Parma\u201d. Para la Historia. Para Francisca y para su hermana Eugenia: Waterloo, seg\u00fan Stendhal, fue un vasto movimiento de gente dando bandazos en una confusi\u00f3n m\u00e1s o menos organizada, combatiendo por inercia, muchas veces sin ver siquiera el rostro del enemigo que les disparaba.<\/p>\n<p>Para Fabrizio del Dongo ser\u00e1 tambi\u00e9n toda una accidentada aventura que acab\u00f3 con \u00e9l de vuelta a Italia donde llevar\u00e1 una vida de clandestinidad casi continua por ese exceso de fervor rom\u00e1ntico por la causa napole\u00f3nica que, de un modo u otro, acaba llev\u00e1ndolo tambi\u00e9n al ominoso final con el que se cierra \u201cLa cartuja de Parma\u201d.<\/p>\n<p>Tampoco se sabe a fecha de hoy (y probablemente no lo sepamos nunca) qu\u00e9 efecto o alcance pudo tener sobre Eugenia de Montijo lo que Stendhal contaba en \u201cLa cartuja de Parma\u201d sobre la derrota de Waterloo.<\/p>\n<p>Desde luego no parece que la avisase de los peligros de meterse en avisperos b\u00e9licos como aquel. As\u00ed por ejemplo Eugenia, ya segunda emperatriz de los franceses, no vacilar\u00e1 a la hora de animar a su marido a la aventura mexicana que acab\u00f3 con el fusilamiento de Maximiliano I. Tampoco parece que lo relatado sobre Waterloo en \u201cLa cartuja de Parma\u201d, ayudase mucho a animarla a disuadir a su marido de enfrentarse con los prusianos. Lo cual lo llevar\u00eda a acabar teniendo su propio Waterloo. Esta vez en Sed\u00e1n del 1 al 2 de septiembre de 1870. Lo escrito por Stendhal en \u201cLa cartuja de Parma\u201d tampoco parece que ayudase a Eugenia a evitar que su hijo muriera en otra guerra. Esta vez en Sud\u00e1frica, contra las belicosas hordas zul\u00fas fruto de las reformas iniciadas por el rey Shaka, conocido por el sobrenombre del \u201cNapole\u00f3n negro\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pues parece que eso fue todo lo que dio de s\u00ed aquella descripci\u00f3n de la Batalla de Waterloo, tan personal, tan subjetiva -pero acaso por eso mismo cierta- que, seg\u00fan se dice, hizo para una futura emperatriz francesa Henri Beyle, m\u00e1s conocido como Stendhal, soldado veterano de las guerras napole\u00f3nicas\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 De \u201cLa cartuja de Parma\u201d como de su autor, Stendhal, (nacido Henri Beyle), se han dicho muchas cosas. Pero quiz\u00e1s una de las menos conocidas es que esa obra cumbre del Romanticismo europeo (as\u00ed la suelen calificar) fue creada como una especie de manual para que dos ni\u00f1as de la m\u00e1s [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3610,563,1030,3608,3609,3611,2258],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2898"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2898"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2898\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2906,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2898\/revisions\/2906"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}