{"id":2926,"date":"2021-06-28T11:30:02","date_gmt":"2021-06-28T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2926"},"modified":"2023-03-20T09:18:03","modified_gmt":"2023-03-20T08:18:03","slug":"corses-floreros-o-espias-la-verdadera-vida-de-una-mujer-en-la-epoca-victoriana-cristina-brunetti-duquesa-de-mandas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/06\/28\/corses-floreros-o-espias-la-verdadera-vida-de-una-mujer-en-la-epoca-victoriana-cristina-brunetti-duquesa-de-mandas\/","title":{"rendered":"\u00bfCors\u00e9s, floreros o esp\u00edas? La verdadera vida de una mujer en la \u00e9poca victoriana: Cristina Brunetti, duquesa de Mandas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1398 size-medium\" title=\"Retrato de la reina Victoria en sus \u00faltimos a\u00f1os. Publicado en &quot;The Pageant of the century&quot; (1934). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/Publicada-en-The-pageant-of-the-century-Victoria-1934-2-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/Publicada-en-The-pageant-of-the-century-Victoria-1934-2-215x300.jpg 215w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/Publicada-en-The-pageant-of-the-century-Victoria-1934-2-768x1074.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/Publicada-en-The-pageant-of-the-century-Victoria-1934-2-732x1024.jpg 732w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/Publicada-en-The-pageant-of-the-century-Victoria-1934-2.jpg 1168w\" sizes=\"(max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/>Que la \u00e9poca victoriana es algo que fascina, yo dir\u00eda que casi morbosamente, a nuestra \u00e9poca, est\u00e1 bien demostrado. Cualquier serie o pel\u00edcula que hable de Sherlock Holmes, de Jack el Destripador, de gloriosas haza\u00f1as militares con casaca roja y salacot blanco en Sud\u00e1n, en Sud\u00e1frica, en el paso Khyber\u2026 o de los devaneos de la propia reina Victoria, tiene asegurado un \u00e9xito cuando menos modesto.<\/p>\n<p>En definitiva, parece que los tiempos decimon\u00f3nicos, especialmente si vienen aderezados con alg\u00fan eco brit\u00e1nico, llaman la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, ya hace bastante tiempo lo victoriano y, por extensi\u00f3n, decimon\u00f3nico, era motivo tanto de fascinaci\u00f3n como de cierta forma de diversi\u00f3n a costa de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por ejemplo en la Espa\u00f1a de los a\u00f1os setenta triunfaba en la Televisi\u00f3n tanto el famoso \u201cUn, dos, tres\u201d en el que se ridiculizaba a la encorsetada sociedad decimon\u00f3nica, representada en ese programa por la parte sombr\u00eda y mal\u00e9vola que quer\u00eda que los concursantes perdieran -Don Cicuta y sus encopetados adl\u00e1teres con aspecto de enterradores del East End londinense de 1870-, como el drama galdosiano \u201cFortunata y Jacinta\u201d que devolv\u00eda al p\u00fablico espa\u00f1ol de aquella feliz, abierta y libertaria \u00e9poca, los dramas pol\u00edticos y sociales del Madrid de 1870 en adelante. Con todo lujo de polisones, cuellos almidonados y bombines.<\/p>\n<p>Una inercia que, yo dir\u00eda, ha durado hasta hoy y que, como todas las inercias, ha falseado un poco nuestra visi\u00f3n de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>En efecto, el historiador que por alg\u00fan azar se ha visto envuelto en esa \u00e9poca, como ha sido mi caso, descubre que muchas de las visiones anecd\u00f3ticas sobre ella son s\u00f3lo eso: visiones anecd\u00f3ticas que no reflejan totalmente los tiempos que llamamos \u201cvictorianos\u201d.<\/p>\n<p>Un asunto que ha vuelto a mi mesa cuando la Fundaci\u00f3n Cristina Enea de San Sebasti\u00e1n me pidi\u00f3 que elaborase algo de material did\u00e1ctico sobre la Historia de la dama que da nombre a ese parque donostiarra y es el pulm\u00f3n -como suele decirse- de la ciudad.<\/p>\n<p>La dama en concreto, Cristina Brunetti y Gayoso de los Cobos, ya la conoc\u00eda yo desde hace a\u00f1os, cuando la Universidad del Pa\u00eds Vasco me pas\u00f3 la grata misi\u00f3n de convertir, desde el a\u00f1o 2003 al 2007, al marido de la dicha dama, Ferm\u00edn Lasala y Collado, en el tema de mi tesis doctoral.<\/p>\n<p>Fue en esos cuatro a\u00f1os -en los que me recorr\u00ed medio hemisferio occidental en busca de documentos con los que completar y defender aquella tesis- en los que descubr\u00ed la vida de Cristina Brunetti, duquesa de Mandas y Villanueva.<\/p>\n<p>Sin embargo, la rica y abundante documentaci\u00f3n que su marido don\u00f3 en 1917 a la Diputaci\u00f3n guipuzcoana, apenas me dej\u00f3 un esbozo de ella. Eso s\u00ed: me qued\u00f3 claro que hab\u00eda en ella algo mas que una delicada mujer ornamental de las muchas que adornaban los salones europeos y las casas de la alta burgues\u00eda y la nobleza que tantos y tantos metros de pel\u00edcula han llenado, fijando esa imagen de mujeres casi inertes -irrelevantes, sojuzgadas por sus flamantes maridos- para nuestra \u00e9poca. En la que, creo yo, un alto porcentaje del publico todav\u00eda piensa que ser mujer en la \u00e9poca victoriana era poco menos que ser una delicada marioneta con ricos ropajes, pero casi sin vida ni personalidad propia m\u00e1s all\u00e1 de lo que los varones dijeran.<\/p>\n<p>No, lo poco que se trasluc\u00eda a trav\u00e9s de la correspondencia personal de Ferm\u00edn Lasala y Collado, no proyectaba esa imagen enga\u00f1osa. De hecho, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en ella que, lo poco que se ve\u00eda en esas cartas de las relaciones entre Cristina Brunetti y su marido, revelase que eran no s\u00f3lo afectuosas sino pr\u00e1cticamente igualitarias. M\u00e1s similares a las de una pareja actual que a las que suponemos habituales en una de 1880.<\/p>\n<p>Algo que vi traslucirse tambi\u00e9n en otros soportes. Por ejemplo en alguna de las im\u00e1genes que se conservan de ella. Como el cuadro que en 1879 le dedic\u00f3 Vicente Palmaroli. En \u00e9l se puede observar en una ya madura Cristina Brunetti y Gayoso de los Cobos, una mirada, un gesto de autoconfianza, de dominio, que pasa m\u00e1s all\u00e1 de la barrera del largo tiempo transcurrido entre su \u00e9poca y la nuestra.<\/p>\n<p>Su aspecto, su ropaje\u2026 es el propio de una mujer de alto rango de finales del siglo XIX, pero ni siquiera ese encorsetamiento transmite la idea de que la duquesa de Mandas sea una mujer d\u00e9bil, un mero adorno, subordinada a la voluntad de su influyente marido, magnate millonario, diputado en Cortes, senador, ministro, historiador, acad\u00e9mico de la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas\u2026<\/p>\n<p>Ciertamente lo que pude ir descubriendo a lo largo de mis investigaciones para terminar mi tesis, reforzaba esa impresi\u00f3n. Cristina Brunetti fue embajadora consorte en Par\u00eds en fechas tan delicadas como los a\u00f1os 1890, 1892, 1895, 1897\u2026 Son d\u00edas en los que Espa\u00f1a est\u00e1 a punto de perder los restos de su imperio americano y asi\u00e1tico y Francia se debate en una casi guerra civil por el asunto Dreyfus. Sin embargo ella, aun en un discreto segundo plano, sabr\u00e1 mantener el tipo -como se dice coloquialmente- en esas aguas revueltas en las que en la embajada espa\u00f1ola en Par\u00eds se recibe no s\u00f3lo a grandes damas y dignatarios con los que hay que negociar en elegantes fiestas al estilo de las que tanto le gusta incluir a James Ivory en su Cine, sino a personajes de los bajos fondos de Par\u00eds conocidos por apodos tan curiosos como \u201cDuende\u201d, \u201cPatillas\u201d\u2026, que son pagados para hacer lo que era necesario hacer en ese momento, como confesaba el ministro al cargo del ramo diplom\u00e1tico a Ferm\u00edn Lasala y Collado. Es decir: espiar a todos los posibles enemigos de la restaurada monarqu\u00eda alfonsina en Espa\u00f1a, que eran unos cuantos. Desde carlistas y republicanos hasta estadounidenses y la propia reina madre exiliada en aquel Par\u00eds tan deslumbrante como proceloso\u2026<\/p>\n<p>A trances como esos estuvo expuesta Cristina Brunetti. Y a otros similares en la Inglaterra que ver\u00e1 morir a la reina Victoria en 1901, cuando ella es, una vez m\u00e1s, embajadora consorte. Esta vez en Londres. Volver\u00e1n all\u00ed las reuniones sociales con trasfondos inquietantes en la revuelta Pol\u00edtica internacional -la cuesti\u00f3n del reparto de \u00c1frica en la que Espa\u00f1a entra v\u00eda Marruecos, la rebeli\u00f3n b\u00f3xer en China\u2026- y una vez m\u00e1s Cristina Brunetti y Gayoso de los Cobos mantendr\u00e1 el tipo. Ese aplomo que, como dec\u00eda, parece surgir hasta de las im\u00e1genes que conservamos de ella. Incluso buscar\u00e1 reina consorte a Alfonso XIII, a pesar de que el clima londinense, cargado de smog, no le es nada favorable como sabemos por cartas de su marido.<\/p>\n<p>En pocas palabras esa fue la vida, real, de una arist\u00f3crata -vasca de adopci\u00f3n- en plena \u00e9poca victoriana. Hoy mismo, este lunes 28 de junio, merced al Ayuntamiento donostiarra y la Fundaci\u00f3n Cristina Enea, se inaugura, en su propia mansi\u00f3n y en su propio parque de Cristina-Enea, una gran exposici\u00f3n dedicada a ella que, como espero haber reflejado, es persona cuya vida bien merece ser conocida desde m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>Siquiera para que tengamos una visi\u00f3n m\u00e1s hist\u00f3rica, m\u00e1s realista, de lo que realmente fueron las mujeres de la \u00e9poca victoriana. M\u00e1s all\u00e1 de sus cors\u00e9s y de los delicados floreros decorativos de fina porcelana junto a los que sol\u00edan posar. Para su propia \u00e9poca o para la posteridad\u2026<\/p>\n<p>(Enlace a detalles sobre la exposici\u00f3n en https:\/\/www.cristinaenea.eus\/es\/exposiciones-2021-cristina-enea-un-parque-en-la-ciudad)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Que la \u00e9poca victoriana es algo que fascina, yo dir\u00eda que casi morbosamente, a nuestra \u00e9poca, est\u00e1 bien demostrado. 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