{"id":296,"date":"2013-01-07T11:30:06","date_gmt":"2013-01-07T09:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=296"},"modified":"2026-02-02T14:54:47","modified_gmt":"2026-02-02T13:54:47","slug":"aquel-maldito-invierno-napoleon-la-campana-rusa-y-algunas-meditaciones-sobre-un-cuadro-1813-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/01\/07\/aquel-maldito-invierno-napoleon-la-campana-rusa-y-algunas-meditaciones-sobre-un-cuadro-1813-2013\/","title":{"rendered":"Aquel maldito invierno. Napole\u00f3n, la campa\u00f1a rusa y algunas meditaciones sobre un cuadro (1813-2013)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Las im\u00e1genes que ilustran el art\u00edculo de hoy son m\u00e1s importantes que nunca. Son fragmentos de un cuadro, \u201cEl mariscal Ney en la retirada de Rusia\u201d, reproducido, con verdadero cuidado, por una publicaci\u00f3n, \u201cLe Petit Journal\u201d, que educ\u00f3 a millones de franceses entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX. Cada semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-297 size-medium\" title=\"Escena central del cuadro de Yvon sobre Ney en la retirada de Rusia \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1-221x300.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1-221x300.jpg 221w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1-768x1042.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1-755x1024.jpg 755w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-1.jpg 871w\" sizes=\"(max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La reproducci\u00f3n de ese cuadro se hizo para el n\u00famero de esa revista que\u00a0 apareci\u00f3 el lunes 15 de enero de 1894. Apreciar\u00e1n as\u00ed mejor el m\u00e9rito de esta imagen que yo ahora he fragmentado para ilustrar este texto: fue un trabajo de copia e impresi\u00f3n llevado a cabo en una \u00e9poca en la que, desde luego, no dispon\u00edan de los medios t\u00e9cnicos de que disponemos ahora. Consideren tambi\u00e9n que el peri\u00f3dico ten\u00eda, por lo menos, dos im\u00e1genes en color -la de la portada y la contraportada- y que s\u00f3lo costaba cinco c\u00e9ntimos. Detalles estos como para sacarse el sombrero, como se sol\u00eda decir, ante este f\u00f3sil del Periodismo, ancestro de eso que ahora se reproduce en papel a velocidades vertiginosas con toda clase de im\u00e1genes o se lee en una pantalla de plasma por medio de una conexi\u00f3n electr\u00f3nica que no habr\u00eda imaginado ni siquiera aquel Julio Verne que seguramente debi\u00f3 de tener m\u00e1s de una vez ante sus ojos ejemplares del \u201cPetit Journal\u201d.<\/p>\n<p>Pero dejemos de lado el continente y sus m\u00e9ritos y vayamos al contenido de ese peri\u00f3dico publicado el 15 de enero de 1894. Lo que vemos en las im\u00e1genes que ilustran este art\u00edculo son, como he dicho, fragmentos, escenas entresacadas del cuadro que su autor, Adolphe Yvon, titul\u00f3 \u201cEl mariscal Ney en la retirada de Rusia\u201d. Un acontecimiento que, para los que necesiten esta clase de justificaciones, ocurri\u00f3 en otro invierno, realmente crudo, que tuvo lugar ahora hace exactamente dos siglos.<\/p>\n<p>El pintor Adolphe Yvon naci\u00f3 en 1817. Es decir, dos a\u00f1os despu\u00e9s de que Napole\u00f3n I hubiera perdido toda esperanza de convertirse en emperador de los Estados Unidos de Europa despu\u00e9s de que esa desastrosa retirada de Rusia mostrase el largo alcance estrat\u00e9gico de todas sus consecuencias. Sin embargo, Yvon vivi\u00f3, de lleno, el llamado Segundo Imperio, el que dur\u00f3, algo m\u00e1s que el primero, de 1852 a 1870, bajo la f\u00e9rula del sobrino del primer Napole\u00f3n, Luis Napole\u00f3n, reinante como Napole\u00f3n III, y por mal nombre conocido por algunos como Napole\u00f3n \u201cel chico\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, de lo poco que se sabe de Adolphe Yvon -al menos a trav\u00e9s de medios no convencionales, como Internet, donde su presencia biogr\u00e1fica es casi paup\u00e9rrima comparada con la de otros personajes hist\u00f3ricos-, podemos deducir que fue un pintor \u00e1ulico, cortesano, al servicio del r\u00e9gimen fundado v\u00eda golpe de estado por el sobrino de Napole\u00f3n I.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed, en efecto, como hizo carrera Adolphe Yvon. A Napole\u00f3n III y a su corte les cayeron en gracia esos cuadros historicistas en los que se glorificaba el ef\u00edmero imperio del primer Napole\u00f3n. Fue por esa raz\u00f3n, para que Yvon hiciera otro tanto con las haza\u00f1as del Segundo Imperio y el tercer Napole\u00f3n, por la que el r\u00e9gimen lo comision\u00f3 en su d\u00eda, envi\u00e1ndolo a Crimea, para que all\u00ed pintase la toma de -el nombre sonora a los que hayan visitado Par\u00eds- la torre Malakoff. Un hecho de armas que ven\u00eda a ser el equivalente -en versi\u00f3n francesa y sin derrota gloriosa al fondo- de la famosa carga de la brigada ligera brit\u00e1nica que tuvo lugar en esa guerra llamada \u201cde Crimea\u201d y fue cantada en un famoso poema firmado por Lord Alfred Tennyson.<\/p>\n<p>El cuadro sobre la toma de Malakoff, seg\u00fan todos los indicios, sell\u00f3 favorablemente la fortuna de Adolphe Yvon, asegur\u00e1ndole el favor del emperador. Eso, sin duda, permiti\u00f3 a Yvon seguir elaborando toda clase de magn\u00edficos cuadros en los que se glorificaban, casi de manera alterna, los hechos de armas del t\u00edo y del sobrino, del primer y del segundo imperio franc\u00e9s, de Napole\u00f3n I y de Napole\u00f3n III.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-299 size-medium\" title=\"Granadero y soldado de l\u00ednea disparando, detalle del cuadro de Yvon dedicado a la retirada de Rusia \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31-300x259.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31-300x259.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31-768x664.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31-1024x885.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-detalle-primer-plano-granaderos-disparando-31.jpg 1100w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En 1856, cuando el Segundo Imperio est\u00e1 en todo su esplendor, es cuando Yvon pinta este cuadro sobre la retirada napole\u00f3nica de Rusia, que acab\u00f3 en el Louvre y cuyos fragmentos ilustran este art\u00edculo. Este venerable lienzo representa, como se podr\u00e1 apreciar por esos fragmentos diseminados entre estos p\u00e1rrafos, una escena de derrota. Una de las muchas que sufri\u00f3 el primer imperio napole\u00f3nico. Eso, sin embargo, perc\u00e1tense del detalle, no supuso la ca\u00edda en desgracia de Adolphe Yvon a los ojos de Napole\u00f3n III. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Analicemos escena a escena, casi fotograma a fotograma, este magn\u00edfico cuadro para encontrar la respuesta a esa curiosa pregunta. En el centro del lienzo est\u00e1 el protagonista del hecho: es decir Michel Ney, uno de los mariscales nombrados por Napole\u00f3n I. Viste un capote forrado de piel bajo el que se protege del fr\u00edo g\u00e9lido que rein\u00f3 en buena parte de Europa hace ahora doscientos a\u00f1os y que se percibe muy bien en la sobrecogedora atm\u00f3sfera que Yvon ha sabido crear para reproducir un paisaje de las llanuras rusas, heladas durante aquel crudo invierno de 1812-1813.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, a pesar de ese fr\u00edo mortal, el pintor se ha permitido la libertad de mostrar entreabierto el capote de Ney para que podamos apreciar sus insignias de mariscal del imperio. Otro tanto ocurre con su tocado. Es, en efecto, el de un mariscal del imperio -como m\u00ednimo el de un general de alto rango imperial- y no el de un hombre de carne y hueso que trata de protegerse del fr\u00edo que est\u00e1 matando a millares de soldados bajo su mando. Es evidente, por detalles como esos, que para Yvon era m\u00e1s importante mostrar en su cuadro a Ney revestido de todo su esplendor de mariscal napole\u00f3nico, m\u00e1s que reflejarlo de acuerdo a una verdad hist\u00f3rica m\u00e1s aproximada, como un hombre apenas reconocible\u00a0 bajo el equipo con el que se hab\u00eda provisto para resistir aquellas temperaturas mortales.<\/p>\n<p>Esa es la primera ficci\u00f3n disimulada que se puede percibir en este cuadro-relato de Adolphe Yvon. El resto de la escena se mueve tambi\u00e9n en ese juego entre la verdad hist\u00f3rica y la necesidad del autor de mostrar las glorias militares del primer imperio napole\u00f3nico en todo su detalle.<\/p>\n<p>Vemos as\u00ed en esta pintura soldados recogidos entre pr\u00e1cticamente todas las unidades del ej\u00e9rcito napole\u00f3nico que se arremolinan en torno a la figura central del cuadro, ese Michel Ney que, con gesto sereno, mantiene unida esa retaguardia que debe proteger la retirada de los restos del Gran Ej\u00e9rcito con el que Napole\u00f3n ha so\u00f1ado invadir Rusia y acabar con la guerra general contra toda Europa que no ha logrado acabar en a\u00f1os. A mano derecha de Ney hay un h\u00fasar -al menos as\u00ed lo parece por su colbac de pelo de oso, propio de las unidades de \u00e9lite- y su dolm\u00e1n rojo, visible bajo la capa con la que se protege del fr\u00edo. Vemos tambi\u00e9n granaderos, inconfundibles con sus altos morriones de piel, un lancero polaco, tambi\u00e9n inconfundible por su gorro cuadrangular y soldados de Infanter\u00eda de l\u00ednea, la reina de las batallas napole\u00f3nicas, inconfundibles tambi\u00e9n gracias a sus morriones troncoc\u00f3nicos con visera, los mismos que se han convertido en la imagen proverbial del soldado de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-300 size-medium\" title=\"H\u00fasar disparando, detalle del cuadro de Yvon dedicado a la retirada de Rusia\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar-243x300.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar-243x300.jpg 243w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar-768x948.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar-830x1024.jpg 830w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Copia-de-Yvon-Ney-en-la-retirada-2-detalle-h\u00fasar.jpg 838w\" sizes=\"(max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Esas variadas figuras militares hacen fuego a discreci\u00f3n. Es decir, disparan cada cual seg\u00fan puede, sin esperar a hacer una descarga cerrada y \u00fanica sobre un enemigo que imaginamos, gracias a la astuta composici\u00f3n de Yvon, muy pr\u00f3ximo, casi frente a frente de ese Ney impert\u00e9rrito ante el fr\u00edo que parece estar matando a muchos de los hombres formados en torno a \u00e9l y que con un sereno gesto de su mano derecha est\u00e1 tratando de mantener unidas esas tropas diversas, d\u00e1ndoles coherencia para que formen una l\u00ednea compacta en medio de su aparente anarqu\u00eda y eviten as\u00ed que el ej\u00e9rcito en retirada sea despedazado por la vanguardia rusa.<\/p>\n<p>Todo eso compone un relato visual muy sutil. Tanto que no puede decirse que sea mentira lo que Yvon nos cuenta en im\u00e1genes. M\u00e1s all\u00e1 de las licencias po\u00e9ticas que se ha permitido -el abrigo de Ney descuidadamente abierto a un fr\u00edo mort\u00edfero para mostrar su uniforme de mariscal, por ejemplo-, hay documentos de \u00e9poca que demuestran que escenas as\u00ed tuvieron lugar. Sin embargo, esas mismas fuentes demuestran tambi\u00e9n que la retirada no fue tan dram\u00e1ticamente gloriosa como Yvon la quiso pintar.<\/p>\n<p>Parece ser cierto que Ney dispar\u00f3 bravamente el \u00faltimo tiro de aquella campa\u00f1a. Cierto es tambi\u00e9n que ocurrieron cosas muy parecidas a las que vemos en el cuadro de Yvon, como cuenta un testigo presencial de esa retirada de Rusia de la \u201cGrande Arm\u00e9e\u201d napole\u00f3nica, el capit\u00e1n Coignet, de cuyas \u201cMemorias\u201d ya habl\u00e9 en este correo de la Historia en su d\u00eda, all\u00e1 a comienzos de septiembre de 2012: \u201c<em>Bien pronto aparecieron los rusos. Cada d\u00eda los cosacos lanzaban hurras al alcance de nuestros o\u00eddos. Pero en tanto que nos ve\u00edan con la mano sobre las armas no osaban atacarnos<\/em>\u201d&#8230;, pero es cierto tambi\u00e9n que los soldados de Napole\u00f3n I murieron en las llanuras rusas a millares, como perros m\u00e1s que como seres humanos, y que aquello que ocurri\u00f3 un maldito -para el emperador de los franceses- invierno de hace ahora doscientos a\u00f1os tuvo mucho de \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Detalle-gorro-polaco.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-301 size-medium\" title=\"Morri\u00f3n de un soldado de la Caballer\u00eda polaca tras Ney, detalle del cuadro de Yvon dedicado a la retirada de Rusia \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Detalle-gorro-polaco-258x300.jpg\" alt=\"\" width=\"258\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Detalle-gorro-polaco-258x300.jpg 258w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Detalle-gorro-polaco.jpg 545w\" sizes=\"(max-width: 258px) 100vw, 258px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El sargento Bourgogne, otro de los testigos presenciales de aquellos hechos contaba en sus propias \u201cMemorias\u201d episodios nada edificantes sobre el estado de las tropas napole\u00f3nicas en aquella retirada:\u00a0 \u201c<em>Nos dispon\u00edamos a tomar el camino principal, que no estaba a m\u00e1s de diez minutos de marcha, cuando fuimos rodeados por cinco de esos Alemanes que nos intimaron a que les dej\u00e1semos nuestro caballo para matarlo diciendo que nosotros tambi\u00e9n tendr\u00edamos nuestra parte. Dos lo agarraron por la brida, pero Picart, que no ten\u00eda paciencia para cosas as\u00ed, les dijo en mal alem\u00e1n que si no dejaban la brida, los iba a despedazar de un golpe de sable. Lo sac\u00f3 de la vaina. Los Alemanes no hicieron nada. (Picart) se lo repiti\u00f3 una vez m\u00e1s. Tampoco respondieron. Entonces aplic\u00f3 un vigoroso pu\u00f1etazo a los dos que agarraban la brida, que les hizo soltar la presa y los tumb\u00f3 sobre la nieve. Me dej\u00f3 el caballo para que lo retuviese y dijo a los otros dos: \u201c\u00a1Venid si ten\u00e9is reda\u00f1os!\u201d<\/em>\u201d. A lo que Bourgogne a\u00f1ad\u00eda, unos p\u00e1rrafos m\u00e1s adelante, una sentencia sobre aquella retirada que a\u00fan hoy, doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, resulta estremecedora: \u201c<em>No sabr\u00eda relatar todas las penas, miserias y escenas de desolaci\u00f3n de las que hab\u00eda sido testigo y en las que tom\u00e9 parte, as\u00ed como aquellas que fui obligado a ver y a soportar todav\u00eda, y que me han dejado imborrables y terribles recuerdos<\/em>\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Y esa fue la clave del \u00e9xito de Yvon. El Segundo Imperio, sin dejar de asumir que el primero hab\u00eda sido un fiasco por hechos como esos, galvaniz\u00f3 una exitosa imagen del mismo exaltando lo gloriosa que hab\u00eda sido esa derrota que, de hecho, habr\u00eda echado las bases para actos tan exitosos como la toma de Malakoff o la batalla de Solferino en Italia. Hechos sobre los que Yvon pint\u00f3 en su momento sendos cuadros para mayor regocijo del Segundo Imperio franc\u00e9s y de quienes lo apoyaban.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como se crea una imagen que incluso a\u00f1os despu\u00e9s de que ese Segundo Imperio haya terminado en otro desastre similar al de Waterloo, es asumida con gusto por el p\u00fablico culto franc\u00e9s de la Tercera Rep\u00fablica fundada en 1871.<\/p>\n<p>El mismo que lee revistas como \u201cLe Petit Journal\u201d y ah\u00ed aprende que los franceses hacen las cosas bien incluso cuando son derrotados -como ocurre con Michel Ney en Rusia- y, al mismo tiempo, otros pueblos supuestamente menos afortunados -como los espa\u00f1oles- son unos vagos a los que, de vez en cuando, por pura carambola, les salen las cosas bien. Como, por ejemplo, cuando se detiene en Barcelona, en las mismas fechas en las que se publica esta reproducci\u00f3n del cuadro de Yvon, una peligrosa c\u00e9lula de terroristas anarquistas. Hecho que sirvi\u00f3, precisamente, para ilustrar la portada del n\u00famero de \u201cLe Petit Journal\u201d en cuya contraportada se reprodujo ese cuadro, \u201cEl mariscal Ney en la retirada de Rusia\u201d, del que tanto hemos hablado a lo largo de este art\u00edculo&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed se escribi\u00f3 la Historia en la Francia de 1894. Y seguramente, mientras reflexionan c\u00f3modamente en sus bien caldeadas casas sobre lo mal que lo debi\u00f3 pasar Ney en aquella g\u00e9lida retirada de Rusia que ahora ha cumplido doscientos a\u00f1os, mediten tambi\u00e9n sobre c\u00f3mo dependiendo del modo, del \u00e1ngulo, desde el que se cuenta la Historia de determinados pa\u00edses, se condiciona su presente y su futuro. Mediten, s\u00ed, sobre lo f\u00e1cil que es desahuciar y saquear a determinados pa\u00edses -\u201cPIGS\u201d, \u201cperif\u00e9ricos\u201d&#8230;- por medio de un timo del tocomocho inmobiliario, o jugando con su deuda soberana, una vez que, desde hace m\u00e1s o menos 120 a\u00f1os, se les ha colgado el sambenito de vagos y maleantes y, paradoja de paradojas, cuadros como el de Adolphe Yvon han hecho parecer -del modo m\u00e1s sutil que se pueda imaginar- que ellos, esos pa\u00edses \u201cperif\u00e9ricos\u201d, y no la Francia de Napole\u00f3n y el mariscal Ney, fueron los que perdieron aquellas guerras de hace doscientos a\u00f1os que culminaron en junio de 1815 en una desconocida aldea belga llamada Waterloo&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Infanter\u00eda-de-l\u00ednea-dsparando.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-302 size-medium\" title=\"Soldado de la Infanter\u00eda de l\u00ednea napole\u00f3nica disparando, detalle del cuadro de Yvon dedicado a la retirada de Rusia \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Infanter\u00eda-de-l\u00ednea-dsparando-300x295.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Infanter\u00eda-de-l\u00ednea-dsparando-300x295.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Infanter\u00eda-de-l\u00ednea-dsparando.jpg 694w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mediten, s\u00ed, sobre ello y recu\u00e9rdenlo la pr\u00f3xima vez que les digan eso tan castizo de que la Historia no sirve \u201cpara nada\u201d o que hay que recortar unos presupuestos de Cultura e Investigaci\u00f3n por recomendaci\u00f3n de otros pa\u00edses europeos que -\u00bfapostamos algo?- no tienen la menor intenci\u00f3n de hacer eso en sus propios presupuestos por muy buenas razones. Por ejemplo para seguir, de un modo casi orwelliano, controlando el pasado para poder controlar el rumbo del presente y del futuro por medio de artefactos tan complejos y eficaces como los cuadros de Adolphe Yvon.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Las im\u00e1genes que ilustran el art\u00edculo de hoy son m\u00e1s importantes que nunca. Son fragmentos de un cuadro, \u201cEl mariscal Ney en la retirada de Rusia\u201d, reproducido, con verdadero cuidado, por una publicaci\u00f3n, \u201cLe Petit Journal\u201d, que educ\u00f3 a millones de franceses entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX. 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