{"id":2966,"date":"2021-07-12T11:30:06","date_gmt":"2021-07-12T09:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2966"},"modified":"2021-07-12T11:30:06","modified_gmt":"2021-07-12T09:30:06","slug":"historia-verdadera-del-caballero-francisco-de-hadoque-a-d-1698","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/07\/12\/historia-verdadera-del-caballero-francisco-de-hadoque-a-d-1698\/","title":{"rendered":"Historia verdadera del caballero Francisco de Hadoque (A. D. 1698)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2969\" title=\"El caballero de Hadoque combate a los piratas en &quot;El secreto del Unicornio&quot;. Herg\u00e9 (c. 1942)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/07\/El-capit\u00e1n-Hadoque-combatiendo-a-los-piratas-300x105.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/07\/El-capit\u00e1n-Hadoque-combatiendo-a-los-piratas-300x105.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/07\/El-capit\u00e1n-Hadoque-combatiendo-a-los-piratas-768x269.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/07\/El-capit\u00e1n-Hadoque-combatiendo-a-los-piratas-628x220.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/07\/El-capit\u00e1n-Hadoque-combatiendo-a-los-piratas.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/>Como ya estamos en pleno verano voy a traer a colaci\u00f3n al correo de la Historia, asuntos hist\u00f3ricos, claro est\u00e1, pero digamos un tanto m\u00e1s ligeros, relacionados con las cuestiones de ocio del que, al menos en teor\u00eda, se supone disfrutamos en estos meses.<\/p>\n<p>Cosas, por ejemplo, como vacaciones junto al mar y lo que antes sol\u00eda llamarse \u201ctebeos\u201d o \u201cc\u00f3mics\u201d y ahora han sido ascendidos a la categor\u00eda de sesudas novelas gr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Sin \u00e1nimo de hacer una serie regular, hablar\u00e9 as\u00ed en estas semanas de varios c\u00f3mics franc\u00f3fonos -pero ya traducidos al espa\u00f1ol- que giran en torno a la Historia naval. Y m\u00e1s concretamente a la francesa.<\/p>\n<p>Empezar\u00e9 hoy con cierto personaje que, desde que supe de \u00e9l cuando todav\u00eda era un cr\u00edo, all\u00e1 a finales de los felices a\u00f1os setenta del siglo pasado, me pareci\u00f3 verdaderamente interesante.<\/p>\n<p>Se trata del que el dibujante belga Herg\u00e9 llam\u00f3 \u201ccaballero Francisco de Hadoque\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, un ancestro del famoso capit\u00e1n Haddock, compa\u00f1ero inseparable de Tint\u00edn, que permite a su atrabiliario descendiente hacerse con una considerable fortuna, rescatada del pecio del barco de Su Majestad Cristian\u00edsima\u00a0<em>El Unicornio<\/em>.<\/p>\n<p>Creo que la Historia es bien conocida, pues ha pasado al Cine recientemente en la pel\u00edcula de animaci\u00f3n que realizaron mano a mano Steven Spielberg y Peter Jackson y en la que se condensan varias aventuras de Tint\u00edn relacionadas -o no- con el asunto de ese barco de guerra y su comandante, el caballero Francisco de Hadoque, digno ancestro del capit\u00e1n Haddock.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda, el caballero de Hadoque se qued\u00f3 conmigo desde que era un chaval que ya empezaba a plantearse en qu\u00e9 parte de la Historia se colocaba cada uno de los personajes que saltaban a su vista desde las p\u00e1ginas de los libros o c\u00f3mics que le\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed el caballero de Hadoque fue una presencia difusa pero persistente que me venia a la memoria cada vez que aparec\u00eda alg\u00fan asunto relacionado con sus circunstancias. Por ejemplo cuando estudiaba en la carrera los avatares de Luis XIV y su pol\u00edtica belicista. All\u00ed estaba el recuerdo del caballero de Hadoque, porque Herg\u00e9 hab\u00eda sabido describir muy bien al personaje, a su \u00e9poca. A pesar de que, como todo en Tint\u00edn, pudiera parecer, a primera vista, algo esquem\u00e1tico.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Francisco de Hadoque, orgulloso capit\u00e1n de mar y guerra al mando de <em>El Unicornio<\/em>, nav\u00edo de Su Majestad Cristian\u00edsima, era un perfecto ejemplo -aun en formato de c\u00f3mic de la llamada \u201cl\u00ednea clara\u201d- de uno de esos oficiales de la Marina Real francesa que Luis XIV -como se nos explicaba en las clases de la universidad- se dedic\u00f3 a fortalecer y convertir en uno de sus instrumentos b\u00e9licos m\u00e1s eficaces para dejar las cosas bien claras a sus rivales. O siquiera a aquellos que osasen desafiar su autoridad.<\/p>\n<p>De ello pueden dar fe ciudades tan distantes como G\u00e9nova o la actual Hondarribia (en aquel entonces tan s\u00f3lo Fuenterrab\u00eda).<\/p>\n<p>Ambas ciudades sufrieron bombardeos de nav\u00edos de guerra muy similares al ficticio <em>El Unicornio<\/em>, porque osaron desafiar a Luis XIV. La ciudad guipuzcoana disput\u00e1ndole el dominio sobre ambas orillas del r\u00edo Bidasoa. G\u00e9nova, conviene no olvidarlo, porque esa peque\u00f1a rep\u00fablica italiana era aliada de la cat\u00f3lica majestad del rey de Espa\u00f1a, feroz rival en la \u00e9poca de su primo Luis XIV\u2026<\/p>\n<p>S\u00ed, esa era la \u201cRoyale\u201d, la Armada del Rey Sol que surc\u00f3 los siete mares comunicando, por las malas, el alcance de la majestad de Luis XIV -como supieron genoveses y hondarribiarras- pero que tambi\u00e9n corri\u00f3 grandes y l\u00edmpidas aventuras cabeceando sus proas y aguantando vientos sus velas sobre mares tan lejanos unos de otros como el Atl\u00e1ntico, a la altura de la Nueva Francia -hoy conocida simplemente como \u201cCanad\u00e1\u201d- o las del \u00cdndico. All\u00ed donde el Rey Sol buscaba tierras, aliados, oro\u2026<\/p>\n<p>Y es ah\u00ed, en esa parte m\u00e1s aventurera, m\u00e1s limpia si se quiere, de la Historia naval francesa, donde Herg\u00e9 sit\u00faa al caballero Francisco de Hadoque. Un tipo de una pieza -como su digno v\u00e1stago, el capit\u00e1n Haddock- que, muy probablemente se hubiera negado a bombardear a la casi indefensa G\u00e9nova y hasta hubiera considerado en su fuero interno -con algo de ron ya estibado en el est\u00f3mago- que su rey, haciendo cosas as\u00ed, bien pod\u00eda ser llamado botarate, bravuc\u00f3n y azotacalles y alg\u00fan que otro pintoresco insulto m\u00e1s de esos que tanto parecen gustar a la familia Haddock\u2026<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter tan recto y tan directo del caballero de Hadoque tendr\u00e1 que desafiar en dos episodios sucesivos de la serie de Tint\u00edn -\u201cEl secreto del <em>Unicornio<\/em>\u201d y \u201cEl tesoro de Rackham el Rojo\u201d- a ese insidioso pirata -Rackham el Rojo- que asaltar\u00e1 su hermoso nav\u00edo de guerra tras un \u00e9pico combate naval -con los gritos de rigor: \u00a1zafarrancho de combate! \u00a1Al abordaje!, etc.- humo de p\u00f3lvora, ca\u00f1onazos donde se pone a prueba la disciplina y entrenamiento de los marinos franceses y, c\u00f3mo no, un \u00e9pico combate a espada entre ambos capitanes que, oh fatalidad, gana el villano Rackham el Rojo.<\/p>\n<p>P\u00edrrica victoria porque, como dec\u00eda, el caballero Francisco de Hadoque se comporta como tal y, maldiciendo a Rackham con todo el trapo suelto, como un buen Haddock, har\u00e1 saltar en pedazos<em> El Unicornio<\/em>, dejando al siniestro pirata con un palmo de narices, a su nav\u00edo cargado de oro y piedras preciosas en el fondo del mar y una gran misi\u00f3n de b\u00fasqueda del tesoro perdido a sus herederos.<\/p>\n<p>Esto es, al capit\u00e1n Haddock que sigue fielmente la tradici\u00f3n familiar en todos sus aspectos -gusto por la bebida y el insulto en avalancha y pintoresco, carrera en la Marina\u2026- que, por supuesto, en compa\u00f1\u00eda de Tint\u00edn, estar\u00e1 a la altura de la misi\u00f3n. Revindicando as\u00ed el noble proceder del caballero Francisco de Hadoque, acabado ejemplo de los oficiales navales que hicieron de Francia una gran potencia. Tanto en tierra como en el mar.<\/p>\n<p>Aquel mismo que so\u00f1aron con dominar pero que s\u00f3lo lograron disputar durante cientos de a\u00f1os con espa\u00f1oles y brit\u00e1nicos. Aparte de con piratas como los que inspiraron a Daniel Defoe su famosa \u201cHistoria general de los robos y asesinatos de los m\u00e1s famosos piratas\u201d. Empezando por el Rackham que da nombre al oponente del caballero de Hadoque.<\/p>\n<p>Una historia que terminar\u00e1 con la alianza final de esos tres pa\u00edses en diversas organizaciones internacionales frente a otros enemigos mayores. Algo que, sin duda, habr\u00eda hecho exclamar al capit\u00e1n Francisco de Hadoque, tambale\u00e1ndose junto al tim\u00f3n de un nuevo barco bajo su mando y calent\u00e1ndose el cuerpo con algo de ron: \u201c\u00a1Mil bombardas! \u00a1\u00bfpara eso vol\u00e9 yo el nav\u00edo de Su Majestad <em>El Unicornio<\/em>!?\u201d.<\/p>\n<p>Pero seamos comprensivos con el buen caballero Francisco de Hadoque pues \u00e9l, como dec\u00eda, era un tipo de una sola pieza y las sutilezas de la Alta Pol\u00edtica siempre se le escaparon. No pod\u00eda ser de otro modo, pues un buen capit\u00e1n de la Marina Real\u00a0 francesa de Luis XIV s\u00f3lo deb\u00eda saber esquivar baj\u00edos y escollos, mantener en orden, dispuestas y con las chazas zafas todas las bater\u00edas de su barco y explorar y calcular bien la ruta por mares en calma o por otros que hac\u00edan crujir la arboladura y levantaban contra sus mascarones de proa olas grandes como monta\u00f1as que amenazaban con mandarlos al seno de Neptuno\u2026 Que as\u00ed, y gracias a oficiales como los caricaturizados en el caballero de Hadoque, fue como se hizo esa parte de nuestra hoy com\u00fan Historia de Europa&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como ya estamos en pleno verano voy a traer a colaci\u00f3n al correo de la Historia, asuntos hist\u00f3ricos, claro est\u00e1, pero digamos un tanto m\u00e1s ligeros, relacionados con las cuestiones de ocio del que, al menos en teor\u00eda, se supone disfrutamos en estos meses. 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