{"id":2995,"date":"2021-08-02T11:30:02","date_gmt":"2021-08-02T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2995"},"modified":"2021-08-02T11:30:02","modified_gmt":"2021-08-02T09:30:02","slug":"regreso-al-pasado-dos-western-crepusculares-de-los-anos-90","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/08\/02\/regreso-al-pasado-dos-western-crepusculares-de-los-anos-90\/","title":{"rendered":"Regreso al pasado: dos \u201cWestern\u201d crepusculares de los a\u00f1os 90"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2998\" title=\"El verdadero Oeste de 1885. Seamus McFly recibe un rev\u00f3lver nuevo a cambio de un sombrero. Escena de &quot;Regreso al futuro III&quot; (1990).\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Seamus-McFly-300x163.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Seamus-McFly-300x163.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Seamus-McFly-768x418.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Seamus-McFly-628x342.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Seamus-McFly.jpg 882w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/>Hac\u00eda tiempo que quer\u00eda volver a escribir sobre esta curiosa cuesti\u00f3n. Es decir: los \u201cWestern\u201d, o pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d, que llaman \u201ccrepusculares\u201d por su tono menos \u00e9pico y m\u00e1s realista. Me decid\u00ed este mismo viernes cuando echaron en Televisi\u00f3n, por en\u00e9sima vez, la tercera parte de la saga \u201cRegreso al futuro\u201d de Robert Zemeckis.<\/p>\n<p>Siempre me ha llamado la atenci\u00f3n, desde que la vi en el Cine por primera vez, all\u00e1 por 1990, que esa pel\u00edcula, en apariencia de entretenimiento intranscendente -m\u00e1s all\u00e1 de la premisa de las paradojas del viaje temporal- revindicase el deca\u00eddo g\u00e9nero del \u201cWestern\u201d, que, desde el canto del cisne de \u201cSilverado\u201d, no parec\u00eda levantar cabeza ni inter\u00e9s en el p\u00fablico y se ve\u00eda como algo ya agotado.<\/p>\n<p>Me llam\u00f3, s\u00ed, la atenci\u00f3n esa pel\u00edcula porque \u201cRegreso al futuro III\u201d se adelant\u00f3 casi dos a\u00f1os a \u201cSin perd\u00f3n\u201d, que fue la que abri\u00f3 de nuevo la espita del g\u00e9nero de la mano, adem\u00e1s, de un maestro del mismo -en calidad de actor, director y productor- como Clint Eastwood. Al que, por otra parte, se homenajea en un buen n\u00famero de gui\u00f1os a la Trilog\u00eda del d\u00f3lar en \u201cRegreso al futuro III\u201d y que, tras \u201cSilverado\u201d, hab\u00eda mantenido el \u00faltimo reducto del g\u00e9nero con la impresionante \u201cEl jinete p\u00e1lido\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, en clave de comedia, \u201cRegreso al futuro III\u201d contaba todo lo que dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1992, impresionar\u00eda a la cr\u00edtica y consagrar\u00eda a Clint Eastwood como ese cineasta de culto que sigue siendo y que ha puesto en las pantallas t\u00edtulos tan apabullantes como \u201cMystic River\u201d, \u201cGran Torino\u201d\u2026<\/p>\n<p>Es decir, la imagen que daba \u201cdel Oeste\u201d la tercera pel\u00edcula de la saga \u201cRegreso al futuro\u201d, nos mostraba en 1990 una vida tan precaria y dura como la que ver\u00edamos en \u201cSin perd\u00f3n\u201d en 1992. Por ejemplo, el agua que sal\u00eda de la bomba de la granja de los McFly de 1885 donde recala Marty, el protagonista, es de todo menos transparente y se puede dudar razonablemente que sea potable para est\u00f3magos de los a\u00f1os 80 del siglo XX como los del atribulado Marty McFly.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con otro de los lujos de los que ya dispone la bastante pr\u00f3spera granja McFly. Es decir, carne para la cena, aunque es una que no se ha comprado en ning\u00fan supermercado\u2026 sino que ha sido cazada esa misma tarde por el ancestro de Marty McFly e incluye, como era de esperar, alg\u00fan que otro perdig\u00f3n que se ha quedado incrustado en la carne de la pieza cobrada a tiros\u2026<\/p>\n<p>En esa misma escena se da otra peque\u00f1a lecci\u00f3n de Historia sobre lo que realmente supone la vida en \u201cel Oeste\u201d de 1885. Y es la siguiente: para alguien procedente de una sociedad ya altamente industrializada y con consumo masivo, nada de raro tiene disponer de, por ejemplo, muchos sombreros sin ser un potentado o un magnate de los que hacen fortuna en el Este de Estados Unidos en ese mismo a\u00f1o 1885. No es ese el caso, sin embargo, para un granjero, emigrante irland\u00e9s, como Seamus McFly. Ese antepasado con el que topa Marty McFly y que lo salva de momentos bastante complicados. As\u00ed, cuando Seamus ofrece a Marty un sombrero para cubrir la p\u00e9rdida de aquel con el que ha llegado, la mujer de Seamus se horroriza al o\u00edr tal propuesta -de hecho se santigua- pues tal cosa como regalar un sombrero -y m\u00e1s a un desconocido- le parece un costos\u00edsimo dispendio. Pues un sombrero cuesta una cantidad de dinero que unos laboriosos granjeros como ellos no pueden permitirse derrochar as\u00ed como as\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Estos sabios gui\u00f1os a la Historia real de la \u00e9poca, aun hechos en clave de humor, no cesan ah\u00ed. En efecto, Zemeckis y sus guionistas parecen haber le\u00eddo atentamente libros de Historia como \u201cEl pasado es un pa\u00eds extra\u00f1o\u201d, del historiador norteamericano David Lowenthal.<\/p>\n<p>Es lo que se deduce de, por ejemplo, la serie de chistes visuales que se encadenan cuando Marty McFly es enviado por el inventor de la m\u00e1quina del Tiempo, el doctor Brown -en su versi\u00f3n de 1955- a buscar a su alter ego de 1885 y evitar as\u00ed un conflicto en la l\u00ednea del Tiempo tal y como la conocemos.<\/p>\n<p>El doctor Brown de 1955 tiene una idea \u201cdel Oeste\u201d cuando menos curiosa, muy al uso de su \u00e9poca. Y as\u00ed viste a Marty con un traje de vaquero de fantas\u00eda. Como los habituales en los espect\u00e1culos de rodeo para turistas de esa d\u00e9cada de los 50.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s inapropiado, por supuesto, para el verdadero Oeste de 1885. Tal y como el doctor Brown de ese a\u00f1o advierte nada m\u00e1s ver llegar al pobre Marty McFly, baqueteado y vapuleado por el fuera de la ley Buford Tannen, el antepasado de su n\u00e9mesis durante toda la serie, Biff Tannen\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed la colorida ropa de \u201cvaquero\u201d cincuentero -en la que aparece incluso el dibujo del modelo at\u00f3mico de Rutherford- es r\u00e1pidamente sustituida por una chaqueta \u201camericana\u201d de pa\u00f1o basto y pardo, una camisa de cuello de tira, unos pantalones marrones con el corte apropiado para el par de botas de montar de cuero crudo y sin adornos que el doctor Brown le facilita y un decente sombrero de fieltro. Todo al uso de lo que se puede ver en cualquier daguerrotipo y para evitar a Marty desagradables encuentros como el que acaba de tener con Buford Tannen y su pandilla en el \u201cSaloon\u201d local. Donde, una vez m\u00e1s, se ve el contraste entre el verdadero Oeste que conocemos gracias a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y el que espera un incauto viajero del Tiempo procedente de los a\u00f1os 50 del siglo XX.<\/p>\n<p>All\u00ed, en efecto, la hortera ropa de \u201cvaquero\u201d de los cincuenta despierta la rechifla general de Tannen y sus matones. Igualmente les llama la atenci\u00f3n la blancura y perfecci\u00f3n de la dentadura de Marty McFly. Un hecho que Lowenthal ya destacaba en \u201cEl pasado es un pa\u00eds extra\u00f1o\u201d, se\u00f1alando que nuestra \u00e9poca ten\u00eda una Odontolog\u00eda mucho m\u00e1s avanzada que la de principios o, incluso, finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es ah\u00ed donde Marty descubre que los motes que algunos forajidos han dejado para la Historia, desagradan a estos sobremanera. Como es el caso de Buford Tannen, conocido como \u201cPerro rabioso\u201d. Apodo que, como Marty comprueba, nada tiene de honroso, de signo de ferocidad para amedrentar a posibles rivales, sino que procede de la mala costumbre de Buford Tannen de babear excesivamente cuando, m\u00e1s que hablar, grita a sus interlocutores, como si echase espumarajos por la boca. Como un perro rabioso\u2026<\/p>\n<p>Y as\u00ed sigue en \u201cRegreso al futuro III\u201d la sucesi\u00f3n de desencuentros entre la idea que se tiene del Oeste norteamericano de 1885 en, por ejemplo, 1955 y su realidad hist\u00f3rica. En las escenas finales, por ejemplo, vemos al doctor Brown tratando de convencer a los veteranos habituales del \u201cSaloon\u201d -viejos actores del g\u00e9nero, por cierto, puestos all\u00ed por Zemeckis en un nuevo gui\u00f1o- de que correr en los a\u00f1os 80 de nuestra \u00e9poca es algo que se hace por diversi\u00f3n, no por necesidad, como en 1885. Tambi\u00e9n en ese momento se ve la realidad de las prostitutas de \u201cSaloon\u201d (ajadas, cansadas, reviradas\u2026), que se pasean en ropa interior -los famosos pololos- a la caza de clientes (a los que esas prendas les parecen el colmo de la provocaci\u00f3n sexual) y no con los habituales vestidos de fantas\u00eda con los que la pacater\u00eda de los a\u00f1os 50 insist\u00eda en vestirlas en las pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d de aquel entonces\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed pues, todo esto que Clint Eastwood sabr\u00e1 manejar con mano maestra dos a\u00f1os despu\u00e9s en su magn\u00edfica \u201cSin Perd\u00f3n\u201d (las prostitutas desidealizadas, los \u201cSaloons\u201d oscuros y cargados de un ambiente \u00e1spero, casi irrespirable, los apodos de los pistoleros menos gloriosos de lo que parecen en los libros de Historia, lo dif\u00edcil que era en realidad apuntar y disparar un rev\u00f3lver para matar\u2026) como vemos ya lo hab\u00eda desplegado Zemeckis con igual maestr\u00eda en \u201cRegreso al futuro III\u201d dos a\u00f1os antes. \u00bfInspir\u00f3 esta pel\u00edcula, m\u00e1s bien intrascendente, a una cumbre del S\u00e9ptimo Arte como \u201cSin perd\u00f3n\u201d?<\/p>\n<p>Es muy probable dados los continuos gui\u00f1os y alusiones a Clint Eastwood y a su Cinematograf\u00eda en la pel\u00edcula de Zemeckis. Pero probablemente el tono de comedia de \u201cRegreso al futuro III\u201d, le priv\u00f3 de tal reconocimiento de precursora de la pel\u00edcula que rehabilit\u00f3 al g\u00e9nero \u201cWestern\u201d. Algo que, sin embargo, desde el punto de vista de la Historia no ser\u00eda correcto. Y as\u00ed, sin, por supuesto, quitar m\u00e9rito alguno a \u201cSin perd\u00f3n\u201d, hay que decir que, fuera en el tono que fuese, Robert Zemeckis se adelant\u00f3 en dos a\u00f1os a esa brillante rehabilitaci\u00f3n realista del g\u00e9nero \u201cWestern\u201d.<\/p>\n<p>Al menos hay que decirlo si queremos honrar a la Historia como relato ver\u00eddico y ordenado de los hechos del pasado. Sea este reciente -el de la Historia del Cine- o m\u00e1s remoto. Como el de la vida real en el \u201cSalvaje Oeste\u201d del 1880\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hac\u00eda tiempo que quer\u00eda volver a escribir sobre esta curiosa cuesti\u00f3n. Es decir: los \u201cWestern\u201d, o pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d, que llaman \u201ccrepusculares\u201d por su tono menos \u00e9pico y m\u00e1s realista. 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