{"id":3034,"date":"2021-08-30T11:30:02","date_gmt":"2021-08-30T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3034"},"modified":"2021-08-30T11:56:25","modified_gmt":"2021-08-30T09:56:25","slug":"el-31-de-agosto-y-el-penultimo-superviviente-de-waterloo-vida-de-george-whichcote-1794-1891","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/08\/30\/el-31-de-agosto-y-el-penultimo-superviviente-de-waterloo-vida-de-george-whichcote-1794-1891\/","title":{"rendered":"El 31 de agosto y el (pen)\u00faltimo superviviente de Waterloo. Vida de George Whichcote (1794-1891)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3035\" title=\"Oficial del regimiento de Infanter\u00eda brit\u00e1nica n\u00famero 52, hacia 1814-1815\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Oficia-del-52-entre-1814-1815-201x300.jpg\" alt=\"\" width=\"318\" height=\"475\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Oficia-del-52-entre-1814-1815-201x300.jpg 201w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Oficia-del-52-entre-1814-1815-420x628.jpg 420w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/08\/Oficia-del-52-entre-1814-1815.jpg 642w\" sizes=\"(max-width: 318px) 100vw, 318px\" \/>Esta \u00faltima semana de agosto los brit\u00e1nicos han tenido alguna que otra efem\u00e9ride. Por ejemplo ha sido noticia mundial que el bater\u00eda de los Rolling Stones, Charlie Watts, ha pasado a mejor vida. Aunque es dif\u00edcil imaginar una vida mejor para alguien que conoci\u00f3 en \u00e9sta un \u00e9xito apabullante desde muy joven y vivi\u00f3 desahogadamente -y sin mucha restricciones- una larga existencia de 80 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Una vida muy propia de una \u00e9poca tambi\u00e9n libre y desahogada como lo fue la sexta d\u00e9cada del siglo XX, en la que Europa comenzaba a sacudirse los escombros bajo los que casi queda enterrada por los delirios de un Reich que -como todos los proyectos absurdos y totalitarios- iba a durar mil a\u00f1os, que al final quedaron reducidos a simplemente doce\u2026<\/p>\n<p>Pero dejemos esas borrascas hist\u00f3ricas para retroceder al tiempo en el que las guerras a\u00fan eran \u201crom\u00e1nticas\u201d. Por m\u00e1s que las fuentes escritas nos digan que eso del Romanticismo era un tanto relativo una vez que el ca\u00f1\u00f3n o los cascos de la Caballer\u00eda empezaban a atronar sobre los campos de batalla y, sobre todo, sus alrededores.<\/p>\n<p>Y es que este 26 de agosto se cumpl\u00edan 130 a\u00f1os de la muerte, en 1891, de un soldado de esas guerras calificadas de \u201crom\u00e1nticas\u201d. En este caso las genuinas, las napole\u00f3nicas. Se llamaba George Whichcote y, como mi tocayo Charlie Watts, tuvo una vida muy propia de su \u00e9poca -esa que, en efecto, llaman \u201crom\u00e1ntica\u201d- y en la que, tambi\u00e9n como Watts, debut\u00f3 muy joven. Algo l\u00f3gico dado su rango social -hijo de un baronet ingl\u00e9s- y los a\u00f1os en los que ten\u00eda ya edad suficiente para sostener con dignidad un sable de oficial en el campo de batalla, esperando a que el dedo de plomo de la suerte -como dijo el poeta- lo se\u00f1alase, o no, sobre ese ensangrentado terreno.<\/p>\n<p>Si nos ce\u00f1imos a lo que nos cuenta el venerable \u201cDictionary of National Biography\u201d George Whichcote hab\u00eda nacido en el a\u00f1o 1794, justo cuando la madrile\u00f1a Teresa Cabarr\u00fas detona el incidente que iba a acabar con otro visionario, Maximilien Robespierre, que quer\u00eda purificar el Mundo sumergi\u00e9ndolo en una pila de cad\u00e1veres de gente que -al parecer y seg\u00fan su criterio- estaba de m\u00e1s en dicho mundo. Audacia que en menos de dos a\u00f1os de terror a la orden del d\u00eda -la expresi\u00f3n es suya, de Robespierre- le acab\u00f3 por costar la vida en el mismo sistema que \u00e9l hab\u00eda aplicado a tantos y a manos de sus propias potenciales v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Puede decirse, por tanto, que George Whichcote, que vivir\u00e1 para ser el pen\u00faltimo oficial brit\u00e1nico que sobrevivi\u00f3 a la Batalla de Waterloo, hab\u00eda nacido bajo una estrella fatal. Visto desde la perspectiva del historiador que busca explicaciones m\u00e1s terrenales y pr\u00e1cticas, lo que ocurri\u00f3 es que el reci\u00e9n nacido vino a un mundo en el que Francia y su pa\u00eds, Gran Breta\u00f1a, luchaban por imponer un dominio mundial en nombre de dos ideas pol\u00edticas muy diferentes: una revoluci\u00f3n regicida y republicana y una de las escas\u00edsimas monarqu\u00edas parlamentarias europeas que, adem\u00e1s, en esos momentos era de uso casi exclusivo para unos pocos afortunados varones lo suficientemente ricos como para ser elegibles y electores al Parlamento de Westminster.<\/p>\n<p>Suficiente para producir una larga serie de guerras. Una en la que hombres como George Whichcote estaban obligados a participar. Es m\u00e1s, de acuerdo a su educaci\u00f3n, en el elitista colegio de Rugby (cuna del deporte del mismo nombre, en efecto) se dir\u00eda que m\u00e1s que obligado debi\u00f3 estar encantado de participar en ella. De hecho el \u201cDictionary of National Biography\u201d nos dice que se presenta voluntario en 1810\u2026<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como el futuro general Whichcote va camino de la llamada \u201cGuerra Peninsular\u201d. En su caso embarcado en el nav\u00edo <em>Pompey<\/em>, presa tomada a los franceses, por cierto. All\u00ed consigui\u00f3, como muchos otros j\u00f3venes de su clase, una patente de oficial en 1811, cuando la guerra en Espa\u00f1a y Portugal daba ox\u00edgeno a una Gran Breta\u00f1a que, desde el a\u00f1o del nacimiento de George Whichote, se hab\u00eda visto a punto de sucumbir ante la entusiasta Francia revolucionaria. Despu\u00e9s devenida imperio -no menos belicoso y entusiasta- desde 1804.<\/p>\n<p>El joven alf\u00e9rez Whichcote, con tan s\u00f3lo 17 a\u00f1os, entra bajo el fuego como parte de las tropas que, a las \u00f3rdenes de Wellington, combaten en la Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda Ligera, en compa\u00f1\u00eda, entre otros, de los hoy famosos rifleros del regimiento 95. Los \u201cchaquetas verdes\u201d que Bernard Cornwell ha inmortalizado en una serie de novelas hist\u00f3ricas que tienen como protagonista a la ant\u00edtesis de George Whichcote. El ap\u00f3crifo Richard Sharpe, promovido a oficial s\u00f3lo por m\u00e9ritos de guerra, pues proviene de lo m\u00e1s bajo de la sociedad brit\u00e1nica de la \u00e9poca y no tiene otro expediente para ascender. Salvo esa necesidad del Ej\u00e9rcito de contar con oficiales experimentados que la nobleza y la <em>gentry<\/em> brit\u00e1nica no produc\u00edan con bastante rapidez en plenas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Con esas tropas, y como oficial del regimiento 52, Whichcote estar\u00e1 en sangrientos episodios como la toma de Badajoz en el a\u00f1o 1812. Un acontecimiento que se salda con ataques a la poblaci\u00f3n civil pacense y escenas de violencia y saqueo contra ella que s\u00f3lo se ver\u00e1n superadas un 31 de agosto de 1813 en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>No consta que el futuro general Whichcote estuviese en ese funesto episodio donostiarra en el que, salvo las honrosas excepciones de rigor, no se cubrieron precisamente de gloria las tropas brit\u00e1nicas y portuguesas tras rendir la ciudad y volver al camino ya andado en Badajoz. La entrada del \u201cDictionary of National Biography\u201d redactada en el volumen 61 por Edward Irving Carlyle, s\u00ed nos dice que George Whichcote estuvo en la Batalla de Vitoria (ya como teniente) y, posteriormente, hizo la llamada Campa\u00f1a del Sudoeste, pues est\u00e1 presente, tras combatir en la Batalla de Vera (donde sucumbe toda una secci\u00f3n de rifleros del 95 por cierto), en batallas al otro lado de los Pirineos como la del Nivelle o la de Orthez.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se le atribuye haber sido el jefe del primer piquete aliado que entra en Toulouse en abril de 1814. \u00daltimo basti\u00f3n napole\u00f3nico que todo hay que decirlo -pues a veces los diccionarios hist\u00f3ricos brit\u00e1nicos lo olvidan- hab\u00eda sido \u201cablandado\u201d con varios ataques a cargo de tropas bajo mando del general guipuzcoano Gabriel de Mendizabal e Iraeta. El mismo que, con muchos otros hombres que han cubierto el flanco de Wellington en la casi desastrosa retirada de Burgos en 1812, estuvo all\u00ed para acabar de rendir al imperio napole\u00f3nico.<\/p>\n<p>Tras ese asunto Whichcote y su regimiento son destinados a Irlanda. Una estancia que durar\u00e1 poco, pues la suerte del joven oficial, que apenas tiene 20 a\u00f1os, va a ser puesta a prueba, una vez m\u00e1s, en el campo de Batalla de Waterloo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conseguir\u00e1 escapar de all\u00ed ileso y cubierto de laureles. Una vez m\u00e1s sus bi\u00f3grafos nos dicen que su unidad participar\u00e1 en la derrota final de la famosa Guardia Imperial que es la que, seg\u00fan criterio m\u00e1s extendido, rompe las l\u00edneas francesas y precipita as\u00ed la \u00faltima derrota napole\u00f3nica.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed George Whichcote vivir\u00e1 una existencia m\u00e1s bien pac\u00edfica. Cambiar\u00e1 de regimiento para no ser destinado a Australia, ya por entonces colonia penal brit\u00e1nica, y pasar\u00e1 el resto de su existencia en la vieja Inglaterra. No consta desde luego que entrase en servicio en la Guerra de Crimea, pues en 1852 hab\u00eda sido puesto a media paga con rango de mayor general. En 1864 poco antes de que acabase la Guerra de Secesi\u00f3n -donde, por ahora, no me consta que prestase servicio alguno como observador- hab\u00eda sido elevado a cargo de teniente general. En 1871 tendr\u00e1 rango ya de general y en 1887 sus servicios ser\u00e1n reconocidos por la mism\u00edsima reina Victoria con una carta aut\u00f3grafa y una medalla de jubileo.<\/p>\n<p>En 26 de agosto de 1891, mor\u00eda tras una larga y, como hemos visto, aventurera vida que en su segunda mitad debi\u00f3 ser bastante m\u00e1s pl\u00e1cida, retirado en la campi\u00f1a inglesa en Meriden. Un pueblo cerca de Coventry. La misma ciudad que, durante la Segunda Guerra Mundial, ser\u00eda arrasada por las bombas nazis. Hasta el punto de dar lugar a la expresi\u00f3n \u201ccoventrizar\u201d.<\/p>\n<p>Curiosamente George Whichcote fue enterrado un 31 de agosto en el cementerio de la iglesia de Saint Laurence. No dejaba viuda ni hijos, pues no los tuvo con Charlotte Sophia Monckton, con la que se cas\u00f3 en 1842 y de la que enviud\u00f3 en 1880. Dejaba as\u00ed este mundo, hace 130 a\u00f1os, el que pasa por ser el \u00faltimo oficial brit\u00e1nico, a excepci\u00f3n del teniente coronel Hewitt, que hab\u00eda sobrevivido a la Batalla de Waterloo\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta \u00faltima semana de agosto los brit\u00e1nicos han tenido alguna que otra efem\u00e9ride. 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