{"id":3050,"date":"2021-09-13T11:30:03","date_gmt":"2021-09-13T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3050"},"modified":"2021-09-13T11:30:03","modified_gmt":"2021-09-13T09:30:03","slug":"un-casado-del-ano-ii-homenaje-a-jean-paul-belmondo-1793-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/09\/13\/un-casado-del-ano-ii-homenaje-a-jean-paul-belmondo-1793-2021\/","title":{"rendered":"Un casado del a\u00f1o II. Homenaje a Jean-Paul Belmondo (1793-2021)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3051\" title=\"Car\u00e1tula francesa original de &quot;Gracias y desgracias de un casado del a\u00f1o II&quot; (1971)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Car\u00e1tula-original-de-Gracias-y-desgracias-de-un-casado-del-a\u00f1o-II-211x300.jpg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"417\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Car\u00e1tula-original-de-Gracias-y-desgracias-de-un-casado-del-a\u00f1o-II-211x300.jpg 211w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Car\u00e1tula-original-de-Gracias-y-desgracias-de-un-casado-del-a\u00f1o-II.jpg 352w\" sizes=\"(max-width: 293px) 100vw, 293px\" \/>Esta semana pasada nos dejaba Jean-Paul Belmondo. Un actor franc\u00e9s, de la llamada \u201cnouvelle vague\u201d, o \u201cnueva ola\u201d, que nos acompa\u00f1\u00f3 a muchos durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Recuerdo la primera vez que vi una pel\u00edcula suya, un verano ya lejano de finales de los a\u00f1os 70 en el que uno ya hab\u00eda llegado a la edad de apreciar la fina iron\u00eda de la pel\u00edcula y otras virtudes suyas. Como la apabullante presencia de Jacqueline Bisset en el papel protagonista femenino.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula en concreto -a la que ya he hecho alusi\u00f3n en pasados correos de la Historia- era \u201cC\u00f3mo destruir al m\u00e1s famoso agente secreto del mundo\u201d y en ella se parodiaba, desde la Francia post-De Gaulle, all\u00e1 por 1973, las pel\u00edculas de James Bond a trav\u00e9s de un escritor de novela barata que se ve\u00eda a s\u00ed mismo como su propia creaci\u00f3n: un cargante agente secreto internacional de punter\u00eda infalible y al que todo le sal\u00eda siempre bien. Disfrutando adem\u00e1s de incomparables paisajes ex\u00f3ticos como Acapulco. Sitios que el pobre escritor conoc\u00eda s\u00f3lo a trav\u00e9s de enciclopedias con las que se documentaba en un gris Par\u00eds en el que parec\u00eda no dejar de llover nunca\u2026<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda, y con aquel buen recuerdo en mente, volv\u00ed a ver muchas m\u00e1s pel\u00edculas protagonizadas por Belmondo. Como \u201cFin de semana en Dunkerque\u201d, donde\u00a0 interpretaba a uno de los miles de soldados franceses que tratan de huir de la Francia ya ocupada por los nazis en 1940, \u00a0\u201c\u00bfArde Par\u00eds?\u201d, dedicada a los \u00faltimos \u00e9picos momentos de esa ocupaci\u00f3n nazi en la capital francesa, y muchas otras.<\/p>\n<p>Hoy, como homenaje a tan recomendable actor, me gustar\u00eda, sin embargo, hablar de \u201cGracias y desgracias de un casado del a\u00f1o II\u201d. Una de sus pel\u00edculas que he visto muchas veces, pues no he dudado en coleccionarla junto con otras que tambi\u00e9n llevan su firma.<\/p>\n<p>De la pel\u00edcula, si mal no recuerdo, me hablaron en la Universidad, hace ya a\u00f1os, porque, seg\u00fan se comentaba, en ella se ve\u00eda perfectamente en qu\u00e9 hab\u00eda consistido la descristianizaci\u00f3n que los revolucionarios franceses hab\u00edan aplicado desde 1792 en adelante.<\/p>\n<p>Es en esa \u00e9poca en la que est\u00e1 ambientada esta pel\u00edcula dirigida por otro Jean-Paul -Rappeneau en este caso- que, en clave de comedia, narra eso mismo, las gracias y desgracias de un casado del a\u00f1o II de la revoluci\u00f3n francesa que descubrir\u00e1 que esa revoluci\u00f3n aporta ventajas -como la del divorcio- entre muchas otras desventajas y abusos a manos de los desaprensivos que surgen en esos momentos junto a los idealistas que se han alzado en revoluci\u00f3n\u2026 para acabar con otros abusos anteriores.<\/p>\n<p>En ese punto entra en escena un antih\u00e9roe, Nicol\u00e1s Philibert, encarnado por Jean-Paul Belmondo, que, a\u00f1os antes de 1793, ha debido salir de Francia como poliz\u00f3n en un carguero con destino a los reci\u00e9n creados Estados Unidos.<\/p>\n<p>All\u00ed prosperar\u00e1. Tanto que alcanza a casarse con la hija de un rico plantador. Matrimonio que no se consuma pues Philibert es acusado de bigamia ante el mismo altar. Un consiguiente esc\u00e1ndalo que el rico plantador s\u00f3lo ve una manera de arreglar: enviando a su casi futuro yerno a Francia con un cargamento de trigo que le permitir\u00e1 introducirse en esa revuelta naci\u00f3n para arreglar el divorcio con su amiga de la Infancia. La misma con la que se hab\u00eda casado a\u00f1os antes, al salir huyendo de all\u00ed y que es interpretada por una agraciada Marl\u00e8ne Jobert.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed Nicol\u00e1s Philibert ir\u00e1 de desgracia en desgracia, vi\u00e9ndose involucrado en intrigas que ya ni le van ni le vienen como ciudadano norteamericano, pero que son casi inevitables en aquella Francia del a\u00f1o II, el de 1793, en estado de guerra contra toda Europa y en la que unos se alimentan casi tan s\u00f3lo de entusiasmo revolucionario, mientras otros se aprovechan de esa obnubilaci\u00f3n pol\u00edtica para alimentarse con cosas m\u00e1s s\u00f3lidas\u2026 al amparo de la tricolor y la ret\u00f3rica revolucionaria.<\/p>\n<p>De ese modo Nicol\u00e1s Philibert pasa de ser acusado de agente contrarrevolucionario a h\u00e9roe por haber tra\u00eddo un barco cargado de trigo. De all\u00ed, sin embargo, pasa, otra vez, a involucrarse en un complot realmente contrarrevolucionario, protagonizado por una bell\u00edsima Laura Antonelli -que ser\u00eda pareja de Jean-Paul Belmondo en la vida real- convertida en diosa Raz\u00f3n al estilo revolucionario y que, en una ceremonia que tiene lugar en una iglesia desacralizada, debe matar al odioso y desp\u00f3tico representante revolucionario en la zona. Atentado fallido por culpa del pedernal de la pistola que el personaje de Laura Antonelli lleva oculto en sus ropas y que hace que Nicol\u00e1s Philibert caiga nuevamente en desgracia por defender a la bella asesina en potencia. Lo cual le lleva a su vez a involucrarse, muy a su pesar, con los mostrencos contrarrevolucionarios, a los que sigue m\u00e1s por inercia que por convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un nuevo giro del destino, el personaje de Belmondo se reencontrar\u00e1 con su antigua mujer -y compa\u00f1era suya desde la Infancia- con la que huye del campamento contrarrevolucionario en el que Rappeneau escenifica despiadadamente la decadencia de la vieja nobleza reaccionaria, rodeada de unos pobres \u201cchouans\u201d que parecen preguntarse si merece la pena defender a esos ajados nobles, que bailan el minu\u00e9 cortesano en el patio de una granja rodeados de gallinas y otra fauna rural que se inmiscuye en sus extempor\u00e1neas celebraciones.<\/p>\n<p>De pelea en pelea y de huida en huida, Nicol\u00e1s Philibert finalmente descubrir\u00e1 que su futuro est\u00e1 en el Viejo Mundo, retomando su pasado donde lo deja justamente ante de huir a Estados Unidos. Tras su matrimonio con su vieja amiga y uni\u00e9ndose a las entusiastas, si bien desharrapadas, tropas revolucionarias que combatir\u00e1n con fulgurante \u00e9xito a las fuerzas de las monarqu\u00edas absolutistas que tratan de imponer de nuevo el Antiguo R\u00e9gimen en Francia.<\/p>\n<p>Acaba as\u00ed la pel\u00edcula haciendo que se cumpla la profec\u00eda que una adivina z\u00edngara le hab\u00eda hecho a \u00e9l y a su amiga, acerca de que no se separar\u00edan nunca y que ella se casar\u00eda con un pr\u00edncipe. Un asunto que, como nos dice el film, debe ser resuelto por las guerras napole\u00f3nicas en las que desembocan esas otras guerras revolucionarais donde, finalmente, Nicol\u00e1s Philibert encuentra su destino perdido\u2026<\/p>\n<p>Acabo aqu\u00ed, pues, recomendando ver cualquiera de las muchas pel\u00edculas de ese gran actor que nos dej\u00f3 la semana pasada, pero especialmente esta \u201cGracias y desgracias de un casado del a\u00f1o II\u201d con la cual Jean-Paul Belmondo nos leg\u00f3 una valiosa, divertida, y no por eso menos veraz, manera de acercarnos a comprender y conocer mejor qu\u00e9 fue la revoluci\u00f3n francesa de 1789 que dio lugar a nuestro mundo actual y sobre la que se ha basado, despu\u00e9s de todo, gran parte de nuestra felicidad y prosperidad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada nos dejaba Jean-Paul Belmondo. 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