{"id":3064,"date":"2021-09-27T11:30:21","date_gmt":"2021-09-27T09:30:21","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3064"},"modified":"2021-09-27T11:30:57","modified_gmt":"2021-09-27T09:30:57","slug":"las-guerras-napoleonicas-en-el-mar-notas-sobre-las-novelas-historicas-britanicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/09\/27\/las-guerras-napoleonicas-en-el-mar-notas-sobre-las-novelas-historicas-britanicas\/","title":{"rendered":"Las guerras napole\u00f3nicas en el Mar. Notas sobre las novelas hist\u00f3ricas brit\u00e1nicas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3067\" title=\"Uniformes de la Marina brit\u00e1nica en la \u00e9poca de Nelson\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Uniformes-de-la-oficialidad-naval-brit\u00e1nica-en-la-\u00e9poca-de-Nelson-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"305\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Uniformes-de-la-oficialidad-naval-brit\u00e1nica-en-la-\u00e9poca-de-Nelson-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Uniformes-de-la-oficialidad-naval-brit\u00e1nica-en-la-\u00e9poca-de-Nelson-470x628.jpg 470w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/09\/Uniformes-de-la-oficialidad-naval-brit\u00e1nica-en-la-\u00e9poca-de-Nelson.jpg 524w\" sizes=\"(max-width: 305px) 100vw, 305px\" \/>Hoy, a pesar de que el verano ya se va extinguiendo en un reci\u00e9n estrenado oto\u00f1o, el correo de la Historia vuelve al Mar y a su Historia. Y m\u00e1s concretamente a la guerra naval durante la \u00e9poca napole\u00f3nica.<\/p>\n<p>Deber\u00eda, hoy por hoy, estar fuera de toda duda que lo que sabe la mayor parte del p\u00fablico sobre ese tema, es lo que la pel\u00edcula de Peter Weir \u201cMaster and commander\u201d nos ha contado. Bas\u00e1ndose, claro est\u00e1, en las tambi\u00e9n muy populares novelas de Patrick O\u00b4Brian, que es de donde salen personajes como el capit\u00e1n Jack Aubrey o su cirujano de a bordo, el medio catal\u00e1n medio irland\u00e9s Stephen Maturin.<\/p>\n<p>Desde luego no ser\u00e1 este historiador el que diga que esa es una mala manera de aproximarse al asunto, pero, claro, no es la \u00fanica. Y eso sin salirse del terreno de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed es, Weir y los actores a sus \u00f3rdenes -especialmente Russell Crowe y Paul Bettany- han sabido dar vida con mucho acierto a los personajes de O\u00b4Brian y a las situaciones que viven.<\/p>\n<p>Quienes hayan le\u00eddo la serie de Jack Aubrey que dio fama mundial a O\u00b4Brian, ya sabr\u00e1n que en esas p\u00e1ginas se describe de una forma apabullante, envolvente, lo que fueron las operaciones navales durante las guerras napole\u00f3nicas, que es el per\u00edodo hist\u00f3rico en el que se centra O\u00b4Brian.<\/p>\n<p>En sus andanzas Aubrey describe la vida a bordo de un barco de guerra brit\u00e1nico de esa \u00e9poca con todo detalle: desde la limpieza de cubiertas, la cabuyer\u00eda -cuerdas en lenguaje terrestre- que mueve el complejo mecanismo de un barco de vela del 1800, el tipo de Artiller\u00eda con la que se defienden y ofenden esos barcos y un largo etc\u00e9tera que pasa por detalles tan nimios como los que se describen en la segunda entrega de esa larga serie dedicada al afortunado Jack Aubrey y que Patrick O Brian titular\u00e1 \u201cCapit\u00e1n de nav\u00edo\u201d. Ah\u00ed se cuenta, por ejemplo, lo que ocurre cuando tu agente dedicado a hacer efectivo el dinero de las naves apresadas al enemigo te estafa y huye con esos honorarios, lo que significaba quedar en la Inglaterra de la \u00e9poca en situaci\u00f3n de deudor moroso (ser conducido directamente a prisi\u00f3n por esa causa), o c\u00f3mo la Marina brit\u00e1nica reclutaba por medios nada voluntarios a quien se cruzase en su camino. Desde antiguos delincuentes hasta deudores que quieren huir de ese destino que les aguarda en Newgate o en otras prisiones similares, pasando, como ocurre en \u201cCapit\u00e1n de nav\u00edo\u201d, por los alguaciles enviados a detener a otros deudores como el capit\u00e1n Jack Aubrey, que pone millas mar\u00edtimas de por medio para escapar del malentendido a bordo del nav\u00edo de Su Majestad puesto bajo su mando.<\/p>\n<p>En definitiva, la lista de detalles que ofrecen las novelas hist\u00f3ricas brit\u00e1nicas sobre ese mundo naval de \u00e9poca napole\u00f3nica, es interminable y dar\u00eda no para uno sino para muchos correos de la Historia.<\/p>\n<p>Basta con repasar al iniciador de este tipo de sagas, C. S. Forester, que empez\u00f3 a cantar las loas de la Marina brit\u00e1nica de la \u00e9poca de Nelson all\u00e1 por los a\u00f1os 30 del siglo pasado, con su Horatio Hornblower. Tambi\u00e9n llevado al Cine de la mano de nada menos que Gregory Peck y Virginia Mayo en una cinta titulada en Espa\u00f1a \u201cEl hidalgo de los mares\u201d. Donde, para variar, la Marina espa\u00f1ola de guerra no sal\u00eda precisamente muy bien parada, como suele ser habitual en este tipo de ficci\u00f3n brit\u00e1nica\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy quer\u00eda centrarme en otro escritor de esa clase de ficci\u00f3n hist\u00f3rica que descubr\u00ed hace poco, Dudley Pope, y en concreto en una de las novelas de su serie dedicada al capit\u00e1n Nicholas Ramage.<\/p>\n<p>Dudley Pope, seg\u00fan parece, fue incitado a escribir novelas hist\u00f3ricas sobre la Marina brit\u00e1nica por el propio C. S. Forester, si bien empez\u00f3 como historiador naval. Eso despu\u00e9s de vivir en carne propia la vida de marino durante la Segunda Guerra Mundial, como se\u00f1ala la informaci\u00f3n que nos da su editor espa\u00f1ol -Edhasa- en la solapa de las novelas de la serie de Ramage publicadas por esa casa. En efecto, en 1942, cuando Pope es apenas un adolescente de 14 a\u00f1os, sobrevivir\u00e1 al torpedeo del mercante en el que navega y, debido a sus heridas en esa acci\u00f3n de guerra, ser\u00e1 dado de baja del servicio activo. Momento en el que pasa a desarrollar una carrera como periodista e historiador que da t\u00edtulos incluso llevados al Cine como su \u201cLa Batalla del Mar de la Plata\u201d. O bien otros dedicados a la vida en la Marina de la \u00e9poca de Nelson, que fueron los que llevaron a C. S. Forester a alentarle a escribir novelas hist\u00f3ricas sobre el tema. Algo que hizo con verdadera fruici\u00f3n. Tanto de la \u00e9poca de Carlos II Estuardo, como de la de las guerras revolucionarias y napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>A esa serie, en la que el aristocr\u00e1tico Nicholas Ramage es el protagonista, pertenece \u201cEl diamante de Ramage\u201d. La s\u00e9ptima de ellas, ambientada en 1802 y en las islas del Caribe que Pope, y su mujer Kay, tan bien conoc\u00edan pues vivieron all\u00ed a\u00f1os, a bordo de uno de los numerosos barcos que les sirvieron de hogar hasta la muerte de \u00e9l en 1997.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s destacable de esta novela es la, a veces, exasperante lentitud con la que Pope desarrolla la historia, relegando la acci\u00f3n pura y dura -que caracteriza a otras novelas de la serie- en favor de su oficio de historiador.<\/p>\n<p>Esa es la primera advertencia que habr\u00eda que hacer con respecto a \u201cEl diamante de Ramage\u201d: no es una novela f\u00e1cil de leer. Est\u00e1 lejos de Forester, de O\u00b4Brian y de otras novelas de la serie de Ramage que ofrecen andanadas casi continuas y olor a salitre y p\u00f3lvora cada poco trecho.<\/p>\n<p>Sin embargo, creo que merece la pena tomarse la molestia de leerla hasta el final de sus casi quinientas p\u00e1ginas. \u00bfPor qu\u00e9? Pues sencillamente porque cualquiera que se interese por saber qu\u00e9 hay de verdad en estas novelas sobre la guerra mar\u00edtima en \u00e9poca napole\u00f3nica va a quedar bien servido.<\/p>\n<p>As\u00ed es. En \u201cEl diamante de Ramage\u201d Pope describe hasta la extenuaci\u00f3n el mar de papel -en la propia expresi\u00f3n que pone en boca de Ramage- sobre el que se basaba la Marina de la \u00e9poca. Los libros de se\u00f1ales, los gallardetes usados para comunicarse de barco a barco con indicaciones que estaban lejos de ser tan precisas como una comunicaci\u00f3n directa por radio, los diarios de a bordo, las cuentas minuciosas para abastecer los barcos de guerra de munici\u00f3n y de todo lo necesario para navegar durante meses sin tocar puerto amigo\u2026 A toda esa burocracia que Pope conoc\u00eda directamente de los archivos, se a\u00f1aden en \u201cEl diamante de Ramage\u201c descripciones tambi\u00e9n exhaustivas con las que Pope tal vez puede aburrir a quienes van buscando andanadas y abordajes a sangre y fuego y los palos y el cordaje de los contendientes saltando por los aires, pero que, sin embargo, dan una lecci\u00f3n maestra de lo que supon\u00eda manejar uno de esos mastodontes navales que carec\u00edan de motores para ser guiados, puestos en marcha o abarloados con tranquilidad y seguridad en un puerto.<\/p>\n<p>Pope, en efecto, nos muestra en esta novela que hasta los m\u00e1s ligeros, como una fragata, necesitaban de cientos de hombres, sometidos a una f\u00e9rrea y mec\u00e1nica disciplina, que permitiera largar o aferrar velamen con toda la rapidez necesaria para que un viento contrario -o un golpe de mar- no mandase al garete un barco car\u00edsimo y del que pod\u00eda depender incluso el futuro de un pa\u00eds entero. Como la Gran Breta\u00f1a de la \u00e9poca de Nelson. Completamente cercada por Napole\u00f3n, due\u00f1o de, pr\u00e1cticamente, Europa entera en esos momentos y con los ojos puestos en esa \u00faltima presa.<\/p>\n<p>S\u00f3lo por eso, como digo, merece la pena iniciar, y concluir, la lectura de \u201cEl diamante de Ramage\u201d por exhaustivo que a veces parezca. Es una muy buena forma de acercarse a lo que supuso la guerra naval en \u00e9poca napole\u00f3nica. Aunque, como es habitual en la ficci\u00f3n brit\u00e1nica, lo que se pueda aprender sobre el papel de la Espa\u00f1a de aquella \u00e9poca est\u00e9 a\u00fan por escribir -y adem\u00e1s con veracidad y ecuanimidad- en novelas como \u00e9sta. Pero esa, como dec\u00eda Rudyard Kipling, es otra historia. Una de la que, quiz\u00e1s, hablemos aqu\u00ed otro d\u00eda y que, adelanto, no fue tan distinta como la dramatizada por Dudley Pope o Patrick O\u00b4Brian. Por sorprendente que pueda parecer\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy, a pesar de que el verano ya se va extinguiendo en un reci\u00e9n estrenado oto\u00f1o, el correo de la Historia vuelve al Mar y a su Historia. Y m\u00e1s concretamente a la guerra naval durante la \u00e9poca napole\u00f3nica. 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