{"id":3103,"date":"2021-11-01T11:30:54","date_gmt":"2021-11-01T09:30:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3103"},"modified":"2021-11-01T12:32:27","modified_gmt":"2021-11-01T10:32:27","slug":"historias-de-brujos-para-el-dia-de-todos-los-santos-el-curioso-caso-de-john-godfrey-1658-1669","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/11\/01\/historias-de-brujos-para-el-dia-de-todos-los-santos-el-curioso-caso-de-john-godfrey-1658-1669\/","title":{"rendered":"Historias de brujos para el D\u00eda de Todos los Santos. El curioso caso de John Godfrey (1658-1669)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3104\" title=\"Presunto brujo a punto de ser ejecutado a mediados del siglo XVII\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/11\/Brujo-a-punto-de-ser-ejecutado-en-el-siglo-XVII.jpg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"274\" \/>M\u00e1s all\u00e1 de toda la pol\u00e9mica que suscita la adopci\u00f3n, ya fren\u00e9tica, de la costumbre norteamericana del \u201cHalloween\u201d en el Puente que antes llam\u00e1bamos de Todos los Santos, el historiador tiene que puntualizar algo sobre esa cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Para empezar que esas fechas de Difuntos, antes de que llegase el marketing de \u201cHalloween\u201d, ya eran f\u00e9rtiles en cuestiones de miedos, aparecidos, fantasmas, brujas, etc\u2026 Nada, pues, parece haberse inventado a ese respecto con esta moda importada desde Estados Unidos.<\/p>\n<p>Den un repaso a las \u201cRimas y leyendas\u201d de B\u00e9cquer y ver\u00e1n que, en efecto, nada tienen que envidiar a los guiones m\u00e1s \u201cgore\u201d del Hollywood actual. Es el caso, por ejemplo, del relato \u201cEl monte de las \u00e1nimas\u201d.<\/p>\n<p>El \u201cDon Juan Tenorio\u201d de otro gran rom\u00e1ntico espa\u00f1ol, Jos\u00e9 Zorrilla, es otro buen ejemplo. Era costumbre -no s\u00e9 si todav\u00eda hoy- representar esa obra de teatro, que data de 1844, en estas fechas y, desde luego, cuando la Televisi\u00f3n lleg\u00f3 a este pa\u00eds, tambi\u00e9n fue costumbre retransmitirla en la v\u00edspera de Todos los Santos o al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Eso, parece ser, se hab\u00eda convertido en algo tan tradicional como el dulce de los llamados \u201chuesos de santo\u201d y los bu\u00f1uelos que, por cierto, se siguen vendiendo en estos d\u00edas con el mismo ah\u00ednco que m\u00e1scaras y disfraces de clara inspiraci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p>As\u00ed que, supongo, no habr\u00e1 nada malo en que cuente hoy en este correo de la Historia una historia de brujos -que no de brujas- esperando que esto no se considere una cesi\u00f3n a una moda importada de Estados Unidos que, en realidad (habr\u00e1 que decirlo una vez m\u00e1s), no ha hecho sino devolvernos comercializada una tradici\u00f3n que ven\u00eda de la misma Europa cat\u00f3lica. Concretamente de los emigrantes irlandeses que hiperdesarrollaron en Estados Unidos la Noche de Sama\u00edn celta. Una tradici\u00f3n cristianizada como muchas otras reminiscencias de ese mundo que compartimos entre esa isla y esta pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Y es que estas historias de brujas, aparecidos, noches de Sama\u00edn\u2026 pasadas por el filtro de la sociedad industrial norteamericana y similares, a veces, est\u00e1n llenas de paradojas inesperadas. Unas que nos demuestran que lo que nos parece tan ajeno, tan propio de una cultura que nos querr\u00eda invadir, no es al final sino algo que es parte de una cultura com\u00fan. La cristiana para m\u00e1s se\u00f1as que compartimos a ambos lados del Atl\u00e1ntico y desde hace varios siglos.<\/p>\n<p>La historia del brujo (presunto) del que quer\u00eda hablar hoy es una buena prueba de eso mismo y es que se trata de un supuesto hechicero de origen anglosaj\u00f3n, lo cual lo hace a\u00fan m\u00e1s oportuno para esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Su nombre era John Godfrey y en la recopilaci\u00f3n realizada por el profesor David D. Hall de casos de Brujer\u00eda que fueron llevados a los tribunales en la puritana Nueva Inglaterra del siglo XVII (una de las principales fuentes de inspiraci\u00f3n para Halloween), ocupa un buen n\u00famero de p\u00e1ginas (de la 114 a la 133) de ese libro titulado \u201c<em>Witch-hunting in Seventeenth-Century New England. A Documentary History 1638-1693<\/em>\u201d, publicado por la Northeastern University Press de Boston en 1999.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo que el profesor Hall dedica a John Godfrey -el n\u00famero 7- tiene un t\u00edtulo revelador que traducido ser\u00eda: \u201cLos muchos acusadores de un hombre (1658-1669)\u201d.<\/p>\n<p>Es revelador ese t\u00edtulo porque, en efecto, como se ve por las fechas que abarca, John Godfrey, que llega a Am\u00e9rica hacia 1630 y muere hacia 1675, pasar\u00e1 m\u00e1s de once a\u00f1os de tribunal en tribunal por acusaciones que vierten contra \u00e9l muchos de sus vecinos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo que recoge el libro de David D. Hall, Godfrey, un simple pastor, un hombre de baja condici\u00f3n social, ten\u00eda bastante talento, sin embargo, para irritar a sus vecinos de moral m\u00e1s estricta y meterse en diversos conflictos por su comportamiento algo \u00e1spero y maleducado.<\/p>\n<p>Entre esas acusaciones una de las m\u00e1s llamativas (y oportunas para el caso que nos ocupa hoy), era la que -hacia 1659- se dieron mucha prisa en poner en conocimiento del tribunal del condado de Essex dos de esos vecinos -Charles Brown y su mujer- que aseguraron haber visto a John Godfrey no taparse la boca cuando bostezaba, descubriendo as\u00ed el se\u00f1or Brown (o eso dec\u00eda) un peque\u00f1o pez\u00f3n bajo esa descarada lengua que Godfrey no ten\u00eda inconveniente en mostrar cuando bostezaba&#8230;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s nos preguntemos si aquellos tribunales coloniales norteamericanos, tan puritanos, tan temibles, de horca y hoguera tan f\u00e1ciles como las de nuestras inquisiciones cat\u00f3licas, tambi\u00e9n condenaban por lo que tan s\u00f3lo parec\u00eda una falta de educaci\u00f3n y una peque\u00f1a deformaci\u00f3n en la boca&#8230;<\/p>\n<p>Craso error creer que esas dos circunstancias aventadas por Charles Brown y su mujer eran una aut\u00e9ntica bobada, como lo parecen a nuestros ojos contempor\u00e1neos. La acusaci\u00f3n contra John Godfrey era verdaderamente grave, porque en la sociedad cristiana del siglo XVII bostezar con la boca abierta no era s\u00f3lo un s\u00edntoma de p\u00e9sima educaci\u00f3n\u2026 sino se\u00f1al de estar pose\u00eddo por el Diablo o vendido a \u00e9l. Algo que se corroborar\u00eda por la presencia de ese extra\u00f1o pez\u00f3n en la boca de John Godfrey, que era otro signo de familiaridad con el Diablo\u2026 pues con \u00e9l, se cre\u00eda, brujos y brujas alimentaban a sus demonios familiares. Esa especie de sirvientes que el Demonio les entregaba a cambio de su alma\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed es. En la \u00e9poca, en la Europa cristiana, se cre\u00eda que, si se abr\u00eda la boca y no se tapaba, el Demonio entrar\u00eda por esa v\u00eda abierta al cuerpo y as\u00ed se apoderar\u00eda del alma que hab\u00eda en su interior, poniendo al desdichado o desdichada que tal falta cometiera a su absoluta disposici\u00f3n. Sin siquiera ser necesario que acudiera a jurarle lealtad y a pisar la Cruz en el aquelarre o Sabbath.<\/p>\n<p>Esa era la gravedad de la acusaci\u00f3n contra John Godfrey. Bostezaba con la boca abierta, sin taparla con la mano (como siguen haciendo las personas bien educadas todav\u00eda hoy). Por lo tanto se pod\u00eda deducir de esto que ya deb\u00eda estar en poder del Diablo, pues nada le importaba que \u00e9ste pudiera entrar por la indiscreta abertura donde, adem\u00e1s, se ve\u00eda el sospechoso pez\u00f3n para alimentar a los \u201cimps\u201d o demonios familiares&#8230;.<\/p>\n<p>\u00bfEra todo esto otro error, uno m\u00e1s, de aquellos herejes protestantes cuyos descendientes parecen ahora querer plastificarnos y banalizarnos d\u00edas como el de hoy? Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Los cat\u00f3licos del siglo XVII compart\u00edan esas mismas creencias. Sobre todo por lo que respecta a los bostezos\u2026<\/p>\n<p>De hecho, en el habla popular y literaria del Siglo de Oro espa\u00f1ol se alud\u00eda a cosas tales como tener el hambre bien santiguada. Con esa expresi\u00f3n se daba a entender que quienes pasaban hambre y, por tanto, bostezaban (es conocido ese efecto secundario del hambre en sus comienzos) se santiguaban la boca (en lugar de tap\u00e1rsela) precisamente para poner coto al Maligno y que no aprovechase la infeliz circunstancia para entrar en el cuerpo y apoderarse de las almas de aquellos cristianos hambrientos\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed pues, como espero que hayamos visto por la simple uni\u00f3n de estas dos historias del Barroco tanto protestante como cat\u00f3lico, nuestras tradiciones no son tan diferentes ni tan separadas como pudi\u00e9ramos creer. Algo sobre lo que quiz\u00e1s podamos reflexionar en este nuevo D\u00eda de Todos los Santos, o \u201cHallowmas\u201d, meditando sobre la historia del imprudente John Godfrey, se\u00f1alado como m\u00e1s que presunto brujo, por no haber tapado, o santiguado, su boca cuando bostezaba, en la Nueva Inglaterra de 1659\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 M\u00e1s all\u00e1 de toda la pol\u00e9mica que suscita la adopci\u00f3n, ya fren\u00e9tica, de la costumbre norteamericana del \u201cHalloween\u201d en el Puente que antes llam\u00e1bamos de Todos los Santos, el historiador tiene que puntualizar algo sobre esa cuesti\u00f3n. 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