{"id":3128,"date":"2021-11-29T11:30:03","date_gmt":"2021-11-29T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3128"},"modified":"2021-11-29T12:30:33","modified_gmt":"2021-11-29T10:30:33","slug":"relojes-grandes-inventos-grandes-matanzas-y-grandes-guerras-1914-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/11\/29\/relojes-grandes-inventos-grandes-matanzas-y-grandes-guerras-1914-2021\/","title":{"rendered":"Relojes, grandes inventos, grandes matanzas y grandes guerras (1914-2021)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3129 size-medium\" title=\"Soldados norteamericanos luciendo relojes de pulsera durante la I Guerra Mundial\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/11\/Soldados-norteamericanos-lucen-reloj-de-pulserra-en-la-I-Guerra-Mundial-222x300.png\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/11\/Soldados-norteamericanos-lucen-reloj-de-pulserra-en-la-I-Guerra-Mundial-222x300.png 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/11\/Soldados-norteamericanos-lucen-reloj-de-pulserra-en-la-I-Guerra-Mundial.png 407w\" sizes=\"(max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/>Llegan las Navidades y con ellas la hora de la publicidad de, aparte de juguetes, perfumes y colonias, objetos lujosos y rumbosos como lo pueden ser, por ejemplo, los relojes de pulsera en metales preciosos o semipreciosos.<\/p>\n<p>Esto me ha recordado que ese objeto, el reloj de pulsera, el masculino, tiene detr\u00e1s una historia que, en absoluto, se corresponde con su car\u00e1cter actual de lujoso regalo navide\u00f1o.<\/p>\n<p>En efecto. Lo primero que debemos constatar es que el reloj de pulsera masculino apenas tiene cien a\u00f1os de edad. El femenino es un caso distinto, pues ya desde comienzos de la llamada \u201cBelle \u00c9poque\u201d, hubo joyeros que engastaban peque\u00f1os relojes en pulseras para se\u00f1oras. O puede que incluso antes, como nos dec\u00eda Christopher Klein, de history.com, que, hablando de este mismo tema, se\u00f1alaba que acaso Carolina Bonaparte, hermana del emperador Napole\u00f3n y mujer de Murat, habr\u00eda sido la primera en encargar uno de estos, en 1810, al relojero suizo Abraham-Louis Breguet\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo el var\u00f3n equivalente de esas \u00e9pocas, y especialmente el de los encorsetados finales del siglo XIX, segu\u00eda teniendo como pieza de distinci\u00f3n el reloj de bolsillo que se hab\u00eda venido utilizando, cada vez con m\u00e1s frecuencia, desde el siglo XV en adelante.<\/p>\n<p>Salvo excepciones\u2026 pues seg\u00fan los registros desde 1904 ya hab\u00eda fabricantes, como el prestigioso Louis Cartier, que se hab\u00edan atrevido con la idea. Pero para un tipo de cliente muy especial y relativamente novedoso en esos comienzos del siglo XX. A saber: el llamado \u201csportman\u201d, del que nuestro Alfonso XIII fue un acabado ejemplo.<\/p>\n<p>El \u201csportman\u201d era, normalmente, un aventurero bien respaldado financieramente con fondos propios o con los de generosos mecenas, que se dedicaba a eso, al deporte, a batir marcas, a probar nuevos inventos como el autom\u00f3vil o los aviones que proyectaban al ser humano a incre\u00edbles cotas hasta entonces s\u00f3lo so\u00f1adas por visionarios como Leonardo da Vinci.<\/p>\n<p>El caso del reloj de pulsera de Louis Cartier estaba claro: el encargo lo hab\u00eda hecho uno de esos hombres audaces y de vanguardia\u2026 el aviador Santos Dumont.<\/p>\n<p>La cosa, por supuesto, ten\u00eda su l\u00f3gica. Un aviador como \u00e9l no pod\u00eda correr el riesgo de llevar un reloj de cadena, mucho m\u00e1s engorroso, para consultar la hora cada vez que lo necesitase en sus arriscados vuelos de prueba. Eso sin tener en cuenta que el reloj de bolsillo y su larga cadena pod\u00edan provocar un accidente al engancharse en alg\u00fan resorte o palanca de aquellos aviones tan aparatosos y fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Dicen que, aparte de estos excepcionales pioneros, la idea fue vista con algo de sorna y escepticismo por el resto del elemento masculino de aquellos a\u00f1os, pensando, como suele ser habitual con estas innovaciones, que no cuajar\u00eda, que quedar\u00eda en moda pasajera y extravagancia para unos pocos snobs y tipos exc\u00e9ntricos\u2026<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s todo eso iba a cambiar y de un modo que el optimismo decimon\u00f3nico de pioneros como Santos Dumont, quiz\u00e1s, no se hab\u00eda atrevido a imaginar.<\/p>\n<p>Al estallar la Gran Guerra en 1914 (esa en la que se iban a poner a prueba los limites letales de esos nuevos inventos como el avi\u00f3n) el reloj de pulsera empez\u00f3, sin embargo, a ser una necesidad para los dandis y caballeros que ve\u00edan en 1904 como, inelegante, zafio\u2026 el no llevar un bonito reloj de bolsillo con su cadena cruzada sobre sus chalecos.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n era tan sencilla como la que hab\u00eda llevado a Santos Dumont a pedir a Louis Cartier que le adaptase un reloj a una correa para ce\u00f1irlo a la mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>Es decir: la nueva clase de guerra a la que se enfrentaban esos hombres, requer\u00eda movimientos muy r\u00e1pidos y precisos, saber la hora con una gran econom\u00eda de medios, evitando el lento proceso de sacar el reloj del bolsillo, levantar la tapa protectora habitual en ellos y contemplar con parsimonia aquel bello y m\u00e1s bien pesado artefacto.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil hacer la prueba, Basta con comparar la rapidez con la que hoy d\u00eda se consulta la hora con un simple giro de mu\u00f1eca. Al menos en el caso de quienes a\u00fan conservan ese tipo de reloj y no lo han reemplazado por el \u201ctodo-en-uno\u201d que ofrecen los tel\u00e9fonos m\u00f3viles.<\/p>\n<p>Ese gesto tan r\u00e1pido que permit\u00eda consultar la hora en los relojes de pulsera, era esencial. Una delgada l\u00ednea entre la vida y la muerte, en esa guerra de trincheras donde la oficialidad -la primera en necesitar saber la hora- andaba dando tumbos por inmundas trincheras y reptando sobre el barro para esquivar obuses y r\u00e1fagas de ametralladora.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como el reloj de pulsera se populariz\u00f3, gracias a esa Primera Guerra Mundial en la que los oficiales miraban r\u00e1pidamente a su mu\u00f1eca para saber, por ejemplo, a qu\u00e9 hora deb\u00eda lanzarse la siguiente oleada de hombres a la Tierra de Nadie. A cruzar aquellos p\u00e1ramos destrozados, llenos de cr\u00e1teres de bombas, restos de compa\u00f1eros ca\u00eddos en anteriores ataques y barridos por el mortal aliento met\u00e1lico de las ametralladoras, que los tumbaban como si fueran los soldados de juguete de un ni\u00f1o caprichoso\u2026<\/p>\n<p>Esta es, pues, la historia, poco edificante desde luego, de c\u00f3mo el hoy magn\u00edfico regalo navide\u00f1o que es reloj de pulsera, se convirti\u00f3 en algo que no cay\u00f3 en el olvido hacia 1905, 1908, 1910\u2026<\/p>\n<p>Cada vez que hagan ese r\u00e1pido giro de mu\u00f1eca cuando quieran saber la hora o se la pregunten, recuerden que hace ahora poco m\u00e1s de cien a\u00f1os ese gesto, por entonces nuevo, era el preludio a un agudo toque de silbato que sacaba a masas de ingenuos hombres -todav\u00eda decimon\u00f3nicos- aullando de miedo y coraje de las entra\u00f1as excavadas de la Tierra.<\/p>\n<p>Y eso para enfrentarse a los avances de la Ciencia que, inesperadamente, se hab\u00edan vuelto contra ellos.<\/p>\n<p>Como aquel reloj de pulsera que hab\u00eda sido creado para que el avance de la Humanidad fuera m\u00e1s seguro y firme gracias a pilotos pioneros como Santos Dumont\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Llegan las Navidades y con ellas la hora de la publicidad de, aparte de juguetes, perfumes y colonias, objetos lujosos y rumbosos como lo pueden ser, por ejemplo, los relojes de pulsera en metales preciosos o semipreciosos. 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