{"id":313,"date":"2013-01-21T12:41:55","date_gmt":"2013-01-21T10:41:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=313"},"modified":"2013-01-21T12:41:55","modified_gmt":"2013-01-21T10:41:55","slug":"steven-spielberg-se-pone-serio-o-lo-que-el-historiador-vio-y-no-vio-viendo-lincoln","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/01\/21\/steven-spielberg-se-pone-serio-o-lo-que-el-historiador-vio-y-no-vio-viendo-lincoln\/","title":{"rendered":"Steven Spielberg se pone serio, o lo que el historiador vio y no vio viendo \u201cLincoln\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Como muchos otros no he podido sustraerme al bombardeo publicitario asociado con la pel\u00edcula \u201cLincoln\u201d. El nuevo experimento cinematogr\u00e1fico de un hombre, Steven Spielberg, que desde hace ya tres d\u00e9cadas ha hecho todo lo posible por cautivar nuestra imaginaci\u00f3n y, ya de paso, hacerse millonario.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-314\" title=\"Grabado del general Burnside para \"Le voleur\" de 23 de enero de 1863. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863.jpg 976w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863-224x300.jpg 224w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863-768x1028.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Gral-Burnside-Le-voleur-23-de-enero-de-1863-765x1024.jpg 765w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Salvo fiascos sonados -pongamos por caso \u201cAmistad\u201d que, despu\u00e9s de todo, no era tan mala pel\u00edcula, y fue una especie de ensayo de \u201cLincoln\u201d, o \u201cCaballo de batalla\u201c- est\u00e1 claro que el se\u00f1or Spielberg se ha ganado un s\u00f3lido prestigio y una fama de rey Midas de Hollywood -m\u00e1s o menos compartida con su amigo George Lucas- que hace oro de todo aquello que toca, y eso, naturalmente, se ha transformado en ese rodillo publicitario en el que invierten, casi sobre seguro, los productores de sus pel\u00edculas y que hace as\u00ed casi imposible no ir a verlas.<\/p>\n<p>Ya sean la mencionada \u201cCaballo de batalla\u201d, que pas\u00f3 sin pena ni gloria por nuestras pantallas hace un a\u00f1o, ya sean pel\u00edculas reverenciadas y aclamadas como \u201cLincoln\u201d, que ha conseguido atraer el p\u00fablico m\u00e1s variado y numeroso que se pueda imaginar desde que fue estrenada en Estados Unidos poco despu\u00e9s de las elecciones de oto\u00f1o de 2012.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como fui a ver \u201cLincoln\u201d apenas la hab\u00edan estrenado en estas latitudes europeas. Para saber qu\u00e9 contaba el se\u00f1or Spielberg. Esta vez sobre Lincoln, la abolici\u00f3n de la esclavitud, la guerra civil americana y cosas as\u00ed que, claro est\u00e1, nos interesan a los historiadores y a los que nos leen.<\/p>\n<p>La cosa no estuvo mal, y adem\u00e1s se ha convertido en una estupenda excusa para el art\u00edculo de este lunes (esa era mi intenci\u00f3n, desde luego, para qu\u00e9 negarlo).<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me sorprendi\u00f3 de todo lo que vi en la gran pantalla es que el se\u00f1or\u00a0 Spielberg hubiera preferido esta vez centrarse en un drama de altura elaborando una obra de madurez con interpretaciones apabullantes como la de Daniel Day-Lewis o Sally Field, y en la que, incluso, se desmitifica al presidente del billete de cinco d\u00f3lares, mostr\u00e1ndolo como un pol\u00edtico de la \u00e9poca, que -para sacar adelante la decimotercera enmienda, la que abol\u00eda la esclavitud- hasta acepta tener tratos con una de las especies m\u00e1s siniestras de la pol\u00edtica parlamentaria del siglo XIX -en Inglaterra, en Espa\u00f1a, en Estados Unidos o en cualquier otro pa\u00eds que en esas fechas contase con un parlamento-, los mu\u00f1idores de votos, la gente que compraba votos a cambio de determinadas prebendas. A saber: dinero, favores pol\u00edticos y un largo etc\u00e9tera que paut\u00f3 la pol\u00edtica de nuestros tatarabuelos o consigui\u00f3 dejarlos al margen de ella. Por esa v\u00eda tan seria, pero, a\u00fan as\u00ed, no exenta de muchos golpes de humor (atentos al habla soez de honestos ciudadanos que van a pedir favores al presidente o a la escena en la que el m\u00e1s golfo de los mu\u00f1idores est\u00e1 punto de ser tiroteado por uno de los diputados que tiene que comprar), Spielberg, curiosamente, ha contado su versi\u00f3n de esa Guerra de Secesi\u00f3n desde\u00f1ando otros episodios de ella que, sin duda, le hubieran seducido en sus etapas anteriores de cineasta y habr\u00eda llevado al celuloide sin pens\u00e1rselo dos veces<\/p>\n<p>Caso, por ejemplo, de la aparici\u00f3n en ese conflicto de barcos acorazados y movidos por medio de m\u00e1quinas de vapor que superaron a todo lo que se hab\u00eda visto hasta ese momento en asuntos de guerra naval.<\/p>\n<p>Se trataba de artefactos que parec\u00edan salidos -como apreciar\u00e1n por lo que aqu\u00ed les voy a contar en im\u00e1genes y en palabras- de la imaginaci\u00f3n de uno de los autores de moda en aquellas fechas, el franc\u00e9s Julio Verne. Su historia, en efecto, lo ten\u00eda\u00a0 todo para haber impresionado a un Steven Spielberg m\u00e1s joven, el de \u201cEncuentros en la Tercera Fase\u201d o el de \u201cTibur\u00f3n\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Hay, en efecto, en historias como la de los primeros acorazados sudistas y nordistas -respectivamente el <em>Merrimac<\/em> y el <em>Monitor<\/em>&#8211; elementos con los que se ha hecho el cine de Spielberg: m\u00e1quinas, hombres en situaciones l\u00edmite, aventuras en alta mar y un fin heroico y tr\u00e1gico en ambos casos, de los que sobrecogen y emocionan hasta las l\u00e1grimas que tambi\u00e9n han abundado mucho en el cine de Spielberg&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, y al menos de momento, el se\u00f1or Spielberg ha pasado ol\u00edmpicamente de una historia para \u00e9l tan sabrosa en otro tiempo. Poni\u00e9ndose, debo insistir, verdaderamente serio a la hora de contar desde una perspectiva casi in\u00e9dita la Guerra de Secesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque no deber\u00edamos perder, de todos modos, la esperanza de ver alg\u00fan d\u00eda otra pel\u00edcula firmada por el se\u00f1or Spielberg -\u00bfo quiz\u00e1s una serie de televisi\u00f3n como \u201cHermanos de sangre\u201d o \u201cThe Pacific\u201d, secuelas de otras pel\u00edculas serias suyas como \u201cSalvar al soldado Ryan\u201d?- sobre ese gran salto tecnol\u00f3gico que se dio -o se intent\u00f3 dar- durante la Guerra de Secesi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-317\" title=\"Batalla de Hampton Road entre el Merrimac y el Monitor seg\u00fan una postal norteamericana de 1909. Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21.jpg 1030w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21-300x193.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21-768x495.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Merrimac-y-Monitor-21-1024x660.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como se puede apreciar en \u201cLincoln\u201d -que realmente merece el \u00e9xito y el prestigio que est\u00e1 cosechando- al rey Midas de Hollywood no se le ha pasado por alto la dimensi\u00f3n tecnol\u00f3gica de la Guerra de Secesi\u00f3n. Es lo que se puede deducir, por ejemplo, de la escena del sue\u00f1o que Lincoln cuenta a su mujer, en la que se ve a s\u00ed mismo sobre la cubierta de un barco -m\u00e1s parecido al <em>Monitor <\/em>que a uno de los nav\u00edos comunes todav\u00eda en la \u00e9poca-, lanzado a toda velocidad hacia un futuro desconocido y aterrador. Es tambi\u00e9n delator a ese respecto el protagonismo que Spielberg da al barco fluvial de palas que sirve de cuartel al Estado Mayor del general en jefe unionista Ulysses S. Grant acantonado en City Point, antes de la \u00faltima ofensiva de la Guerra de Secesi\u00f3n, la de la primavera del a\u00f1o 1865.<\/p>\n<p>Hasta que ese d\u00eda llegue, para los que puedan echar de menos al Spielberg de \u201cEncuentros en la Tercera Fase\u201d o \u201cTibur\u00f3n\u201d y encontrarse inc\u00f3modos con el que ha facturado magn\u00edficamente \u201cLincoln\u201d, hablemos un poco de esos artefactos navales que surgieron de una guerra que, como se deja ver en parte en este \u201cLincoln\u201d de Steven Spielberg, sirve de frontera entre conflictos dotados a\u00fan de cierto romanticismo y hero\u00edsmo de pose enf\u00e1tica -como la del general Burnside que ilustra estas p\u00e1ginas, m\u00e1s propia de un grabado del siglo XVIII-\u00a0 y las aterradoras guerras mecanizadas que llegan despu\u00e9s de ella en un crescendo que ha acabado con armas capaces de borrar todo rastro de vida humana de la superficie del planeta.<\/p>\n<p>Una perspectiva que hace que el <em>Merrimac <\/em>y el<em> Monitor<\/em>, casi resulten ingenuos comparados con lo que vino despu\u00e9s.<\/p>\n<p>De hecho, la misma publicaci\u00f3n francesa de la que he extra\u00eddo ese grabado en pose heroica del general Burnside, \u201cLe voleur\u201d -viejo aliado de este correo de la Historia-, ofrec\u00eda en el siguiente n\u00famero al que public\u00f3 esa peque\u00f1a rese\u00f1a biogr\u00e1fica sobre \u00e9l -el de 30 de enero de 1863- un extenso reportaje del fin del acorazado yankee <em>Monitor<\/em> en ese a\u00f1o de 1862, poniendo al descubierto sus grandes fallos.<\/p>\n<p>El primero de todos ellos el de estar dotado de un casco y una superestructura que hac\u00edan muy dif\u00edcil que pudiera resistir un gran temporal en alta mar como el que, de hecho, se lo llev\u00f3 por delante. Inundando su curiosa estructura -m\u00e1s propia de una embarcaci\u00f3n fluvial que de un barco que tuviera que navegar en alta mar, en medio de temporales con mar gruesa-, hasta alcanzar las calderas que lo manten\u00edan en marcha, dej\u00e1ndolo convertido as\u00ed en una especie de pecio, en una nave sin gobierno, que, naturalmente, acab\u00f3 y\u00e9ndose a pique mientras su aterrada tripulaci\u00f3n era evacuada en los botes salvavidas de barcos m\u00e1s convencionales como el <em>Rhode-Island<\/em> que acudi\u00f3 a prestarle ayuda.<\/p>\n<p>As\u00ed acababa la historia de uno de esos primeros acorazados que, pese a ese\u00a0 tipo de fallos que el corresponsal de \u201cLe voleur\u201d recibe con cierto alivio -el de un leal periodista del Segundo Imperio franc\u00e9s temeroso de que Francia se viera desbordada militarmente-, se acabar\u00edan haciendo los due\u00f1os del Mar -y con \u00e9l de la pol\u00edtica internacional- de la segunda\u00a0 mitad del siglo XIX y gran parte del XX hasta que las armas at\u00f3micas los superan.<\/p>\n<p>No puede decirse que aquel fuera un experimento totalmente en vano. El <em>Monitor<\/em>\u00a0 tuvo tiempo de hacer cierto curriculum guerrero antes de que el mar se tragase su a\u00fan experimental estructura n\u00e1utica.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s sonado de todo fue su combate con su equivalente confederado durante la batalla naval de Hampton Roads, desarrollada entre esos dos acorazados y otros barcos convencionales los d\u00edas 8 y 9 de marzo de 1862 y que podemos ver representado aqu\u00ed en una estampa un tanto ingenua -pero a\u00fan as\u00ed efectista-, utilizada para fabricar una de las habituales tarjetas postales publicitarias de comienzos del siglo XX, que fue remitida en 14 de marzo de 1909 a un m\u00e9dico de Amiens por -presumiblemente- un colega yankee de Indiana.<\/p>\n<p>El resultado de la batalla qued\u00f3 indeciso, pero demostr\u00f3 al mundo entero que hab\u00eda nacido una nueva forma de hacer la guerra con barcos completamente acorazados y dotados de Artiller\u00eda que pod\u00eda disparar en todas las direcciones por medio de un mecanismo giratorio. El mensaje fue recibido en Francia, en Gran Breta\u00f1a&#8230; Y tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. Apenas diez a\u00f1os despu\u00e9s de que concluyera la Guerra de Secesi\u00f3n la Armada espa\u00f1ola contaba con un barco de la clase \u201cMonitor\u201d que, por s\u00ed solo, consigui\u00f3 dejar fuera de juego en el Cant\u00e1brico a la m\u00e1s te\u00f3rica que real Armada carlista de los a\u00f1os 1873 a 1876. Como ya nos cont\u00f3 en su d\u00eda Juan Pardo San Gil en uno de sus art\u00edculos sobre Historia naval que podr\u00e1n encontrar colgado en\u00a0 la red de redes.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Monitor-yankee-detalle.-Creative-commons.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-316\" title=\"Placa fotogr\u00e1fica del Monitor, se pueden apreciar en detalle impactos en su torreta central (c. 1862). Creative commons\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Monitor-yankee-detalle.-Creative-commons-300x238.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Monitor-yankee-detalle.-Creative-commons-300x238.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Monitor-yankee-detalle.-Creative-commons-768x610.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/01\/Monitor-yankee-detalle.-Creative-commons.jpg 858w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Gracias a eso, en buena medida, el ej\u00e9rcito liberal pudo romper los asedios de Bilbao y de San Sebasti\u00e1n en los que ya se preludiaba -sobre todo en esta \u00faltima ciudad- la siguiente guerra entre europeos de la Era Industrial. Una en la que las reservas de material b\u00e9lico producidas a escala industrial y las redes de trincheras -como el laberinto que defiende lo que hoy es la mayor parte del San Sebasti\u00e1n del Ensanche- ganan la partida frente a enemigos m\u00e1s rom\u00e1nticos, que a\u00fan no se han hecho cargo de que el mundo de la revoluci\u00f3n industrial les ha ganado por la mano. Como les ocurre a esos elegantes caballeros sure\u00f1os que negocian con Lincoln a bordo de un barco de vapor o se rinden ante el general Grant en los juzgados de Appomattox al final de esa gran pel\u00edcula en la que Steven Spielberg ha sabido ponerse serio sin dejar de ser entretenido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como muchos otros no he podido sustraerme al bombardeo publicitario asociado con la pel\u00edcula \u201cLincoln\u201d. El nuevo experimento cinematogr\u00e1fico de un hombre, Steven Spielberg, que desde hace ya tres d\u00e9cadas ha hecho todo lo posible por cautivar nuestra imaginaci\u00f3n y, ya de paso, hacerse millonario. 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