{"id":3146,"date":"2021-12-13T11:30:26","date_gmt":"2021-12-13T09:30:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3146"},"modified":"2021-12-13T15:00:38","modified_gmt":"2021-12-13T13:00:38","slug":"el-papa-y-napoleon-historia-de-un-desencuentro-1804-1814","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/12\/13\/el-papa-y-napoleon-historia-de-un-desencuentro-1804-1814\/","title":{"rendered":"El Papa y Napole\u00f3n. Historia de un desencuentro (1804-1814)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3147\" title=\"Detalle de &quot;La coronaci\u00f3n de Napole\u00f3n&quot;, de Jacques-Louis David (1805-1808)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Coronaci\u00f3n-de-Napole\u00f3n-por-Jacques-Louis-David-1805-1808-300x190.jpg\" alt=\"\" width=\"436\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Coronaci\u00f3n-de-Napole\u00f3n-por-Jacques-Louis-David-1805-1808-300x190.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Coronaci\u00f3n-de-Napole\u00f3n-por-Jacques-Louis-David-1805-1808.jpg 599w\" sizes=\"(max-width: 436px) 100vw, 436px\" \/>Esta semana pasada, aprovechando la dispersi\u00f3n de fechas festivas con intervalos laborables, estuve viendo una curiosa pel\u00edcula titulada \u201cEl marqu\u00e9s del Grillo\u201d. Podr\u00edamos decir que es hist\u00f3rica, aunque en realidad mezcla el g\u00e9nero de aventuras, la \u00d3pera bufa y la comedia. Como no pod\u00eda ser menos teniendo en cuenta la participaci\u00f3n en ella de Alberto Sordi. Gran comediante y gran actor al mismo tiempo. El equivalente a, por ejemplo, un Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez V\u00e1zquez en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sordi, en efecto, era capaz de hacer papeles verdaderamente histri\u00f3nicos y, en la misma pel\u00edcula, transfigurarse, sin apenas palabras, con s\u00f3lo la expresi\u00f3n de su rostro y sus gestos, en un personaje dram\u00e1tico, heroico\u2026 Yo as\u00ed lo recuerdo al menos de \u201cLa Gran Guerra\u201d o, m\u00e1s a\u00fan, de la escena final de \u201cTodos a casa\u201d, donde el remol\u00f3n oficial de carrera italiano que no toma partido, que se limita a cumplir con el expediente y huir tras la rendici\u00f3n de 1943, ayuda, jug\u00e1ndose la vida, a los partisanos antifascistas a montar una ametralladora para enfrentarse a los alemanes y los fascistas cuando estalla la guerra civil en Italia tras la llegada de los aliados y la ca\u00edda de Mussolini.<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos lo mismo que era capaz de hacer L\u00f3pez V\u00e1zquez en pel\u00edculas tan diversas como la sublime \u201cAtraco a las 3\u201d, de \u00e9sta pasar a \u201cCuidado con las se\u00f1oras\u201d y de ah\u00ed saltar a papeles de una carga tal como \u201cEl bosque del lobo\u201d. Pel\u00edcula ambientada en la Galicia rural del siglo XIX donde interpreta a un personaje oscuro, dram\u00e1tico\u2026<\/p>\n<p>El caso es que viendo \u201cEl marqu\u00e9s del Grillo\u201d, donde Sordi hace de un aprovechado noble de la corte papal en plena \u00e9poca napole\u00f3nica, record\u00e9 la Historia verdadera de las relaciones entre el Papa que representa esa pel\u00edcula, P\u00edo VII, y el emperador Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue una carrera de desencuentros que empez\u00f3 en diciembre del a\u00f1o 1804, con ocasi\u00f3n de esa coronaci\u00f3n imperial en Notre Dame de la que ya he hablado en otros correos de la Historia.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n, el gran manipulador, ese otro genio tenebroso, como su ministro Fouch\u00e9, que quer\u00eda dirigir la vida de millones en toda Europa, el venido a m\u00e1s gracias a la revoluci\u00f3n y a sus maniobras pol\u00edticas sibilinas en aquel revuelto ambiente\u2026, necesitaba que el Papa, aquel s\u00edmbolo para muchos de esos millones, lo bendijera en su decisi\u00f3n de convertirse en emperador.<\/p>\n<p>A ese fin atrajo hacia s\u00ed al Supremo Pont\u00edfice y as\u00ed escenific\u00f3 la representaci\u00f3n que consagr\u00f3 al \u00f3leo David, donde se ve al Papa como un actor secundario que da el visto bueno a aquella autocoronaci\u00f3n que tiene lugar en Notre Dame un 2 de diciembre de 1804. Todo bajo los apabullantes sones de la \u201cMarche du Sacre\u201d, compuesta por Jean-Fran\u00e7ois Lesuer para la ocasi\u00f3n en aquel final de oto\u00f1o en el que Napole\u00f3n estaba camino de su fulgurante ascenso a esa gloria militar que tanto le import\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas en Santa Elena, hace ahora dos siglos. De ah\u00ed, desde luego, salieron nuevos encontronazos m\u00e1s que encuentros con el Papa.<\/p>\n<p>Y es que P\u00edo VII, supremo pont\u00edfice o no, ten\u00eda un l\u00edmite, como todo el mundo, a lo que pod\u00eda aguantar sin perder la paciencia.<\/p>\n<p>Algo -hacer perder la paciencia- en lo que Napole\u00f3n -eso no se puede negar- era un verdadero experto.<\/p>\n<p>Algo l\u00f3gico teniendo en cuenta que el designio de aquel hombre tan significativo en la Historia, era dictar su voluntad a cuantos se pusieran en su camino. Todo ello basado en la simple, y a la vez compleja, creencia, de que lo que opinaba \u00e9l, Napole\u00f3n, era lo mejor para todos\u2026<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea el ya creado emperador trat\u00f3 de que el Papa se uniera a \u00e9l en una de sus coaliciones, la de 1806, contra Gran Breta\u00f1a y sus aliados. El Papa, por supuesto se negar\u00e1, aduciendo, con muy buen criterio, que no pod\u00eda tomar partido por nadie siendo como era \u201cpastor universal\u201d\u2026 Un rev\u00e9s que Napole\u00f3n no se tom\u00f3 nada bien. Y del que se resarci\u00f3 finalmente.<\/p>\n<p>Eso ocurri\u00f3 -tal y como m\u00e1s o menos se dramatiza en \u201cEl marqu\u00e9s del Grillo\u201d- en 1808, cuando varios efectivos napole\u00f3nicos con plaza en Roma, que para entonces ya tienen bajo ocupaci\u00f3n militar de facto, se vuelven contra el Papa, lo toman prisionero y pretenden obligarle a ceder la soberan\u00eda de los Estados Pontificios al emperador. Tal y como \u00e9ste quer\u00eda.<\/p>\n<p>La respuesta del Papa qued\u00f3 para los libros de grandes frases de la Historia (y as\u00ed lo recoge \u201cEl marqu\u00e9s del Grillo\u201d). Utilizando el plural mayest\u00e1tico, tal y como corresponde al Papa, dijo que \u201cNo podemos, no debemos, no queremos\u201d.<\/p>\n<p>Al furibundo emperador corso eso, como era de esperar, le dio igual. Tom\u00f3 prisionero al Papa, se incaut\u00f3 de sus estados y as\u00ed fue hasta que la derrota, finalmente, alcanz\u00f3 a ese emperador en los campos de Francia ya invadidos por los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles, brit\u00e1nicos, portugueses, prusianos, rusos, austr\u00edacos\u2026<\/p>\n<p>A estos \u00faltimos les corresponder\u00e1 el honor de liberar al prisionero Papa P\u00edo VII y devolverle la integridad de su soberan\u00eda.<\/p>\n<p>O al menos toda la que iba a poder disfrutar en aquella Europa postnapole\u00f3nica donde ya nada volver\u00eda a ser como antes. Como en aquellos tiempos en que los Papas ten\u00edan su propio Ej\u00e9rcito -no s\u00f3lo la famosa Guardia Suiza- formado por verdaderas cohortes que combat\u00edan, de igual a igual, con otras potencias por el control de la desunida Italia.<\/p>\n<p>Algo, esa desuni\u00f3n, que se encargar\u00eda de remediar otro Napole\u00f3n, a\u00f1os m\u00e1s tarde, a mediados del siglo XIX. Un sobrino -tal vez hijo natural en realidad- de Napole\u00f3n Bonaparte. Aquel conocido como Luis-Napole\u00f3n Bonaparte, segundo emperador de los franceses con el t\u00edtulo de Napole\u00f3n III.<\/p>\n<p>Un giro en el guion de la Historia que, de hecho, acabar\u00eda por reducir a los Estados Pontificios a esa peque\u00f1a superficie que hoy ocupa en la Ciudad del Vaticano, demostrando esto que la Historia, a veces, est\u00e1 cargada de asombrosas iron\u00edas que parecen dirigidas por fr\u00edas manos desde el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Como la del emperador corso que ocupaba ya para entonces en Par\u00eds un impresionante mausoleo, donde se le hab\u00eda conducido desde Santa Elena en desfile triunfal por todo Par\u00eds otra g\u00e9lida ma\u00f1ana de diciembre. En esta ocasi\u00f3n el 15 de ese mes del a\u00f1o 1840\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada, aprovechando la dispersi\u00f3n de fechas festivas con intervalos laborables, estuve viendo una curiosa pel\u00edcula titulada \u201cEl marqu\u00e9s del Grillo\u201d. Podr\u00edamos decir que es hist\u00f3rica, aunque en realidad mezcla el g\u00e9nero de aventuras, la \u00d3pera bufa y la comedia. 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