{"id":3152,"date":"2021-12-20T11:30:06","date_gmt":"2021-12-20T09:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3152"},"modified":"2021-12-20T12:40:41","modified_gmt":"2021-12-20T10:40:41","slug":"algo-de-historia-sobre-el-gordo-de-la-loteria-a-d-1763","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/12\/20\/algo-de-historia-sobre-el-gordo-de-la-loteria-a-d-1763\/","title":{"rendered":"Algo de Historia sobre el \u201cGordo\u201d de la Loter\u00eda (A. D. 1763)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3155 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Gordo-de-la-Loter\u00eda-183x300.jpg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Gordo-de-la-Loter\u00eda-183x300.jpg 183w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/12\/Gordo-de-la-Loter\u00eda.jpg 236w\" sizes=\"(max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/>Pronto, en unos pocos d\u00edas desde este lunes, habr\u00e1 muchos miles pendientes de cierto gordo. Se trata de un gordo metaf\u00f3rico. Como el John Bull que representa, junto con la mucho m\u00e1s estilizada y bella Britania, a Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Nuestro gordo es un se\u00f1or vagamente representado, pero del que hay grabados e im\u00e1genes como la que acompa\u00f1a a este nuevo correo de la Historia. M\u00e1s o menos lo podemos situar en el siglo XVIII, en su segunda mitad y en el caso del de esta p\u00e1gina ya m\u00e1s bien hacia final de ese Siglo de las Luces. Como se ve por su expl\u00edcito atuendo, formado con bolas de Loter\u00eda, pero mostrando un traje europeo claramente de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>El grabado, o bien otras im\u00e1genes como esas, nos sit\u00faan perfectamente en el \u00e1mbito hist\u00f3rico de este personaje. Se trata, en efecto, de otro producto de aquel siglo que, al decir de algunos historiadores que trabajaron abundantemente sobre \u00e9l, llaman \u201cilustrado\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, nuestro Gordo de la Loter\u00eda, dentro de poco tan esperado, tan necesitado, tan aludido\u2026, lleg\u00f3 a Espa\u00f1a a partir del a\u00f1o 1763, despu\u00e9s de que el rey Carlos III recibi\u00f3 por herencia de su difunto hermano la corona con sede en Madrid y pas\u00f3 a convertirse, tal y como dec\u00edan ya algunas monedas de la \u00e9poca, en \u201cRex Hispaniarum et Indiarum\u201d. Es decir, rey de Espa\u00f1a y de las Indias.<\/p>\n<p>Como perfecto monarca ilustrado, rey del Siglo de las Luces y la Ilustraci\u00f3n, tal y como bien lo describieron eminentes historiadores como Antonio Dom\u00ednguez Ortiz, Carlos III atacar\u00e1 toda una serie de reformas, siguiendo las ya iniciadas en N\u00e1poles, donde ejerce en primer lugar como rey v\u00e1stago de la dinast\u00eda borb\u00f3nica, due\u00f1a de ese territorio italiano (con alg\u00fan par\u00e9ntesis napole\u00f3nico de por medio) hasta mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>Esas medidas vendr\u00edan acompa\u00f1ando a uno de sus ministros m\u00e1s pol\u00e9micos. Un italiano, adem\u00e1s. Lo cual ya lo hac\u00eda objeto de especial recelo en una Espa\u00f1a menos acostumbrada a los extranjeros a\u00fan que la actual. Especialmente contra aquellos que pretend\u00edan gobernar un pa\u00eds que en esos momentos es due\u00f1o de la casi totalidad de Am\u00e9rica y de una parte de Europa tambi\u00e9n sustancial. Al menos en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos\u2026<\/p>\n<p>Ese ministro tiene un nombre que seguramente \u201csuena\u201d hasta a quienes menos inter\u00e9s tienen en las cuestiones de Historia: Esquilache\u2026<\/p>\n<p>De \u00e9l hablaba yo, de pasada, en el correo de la Historia de hace dos semanas. Precisamente por aquello que le ha dado fama imperecedera, como dir\u00eda un literato decimon\u00f3nico.<\/p>\n<p>Es decir, por el mot\u00edn del a\u00f1o 1766, principalmente en Madrid, al que dio nombre para los libros de Historia.<\/p>\n<p>Puede que esta semana, a la espera de que el dieciochesco y gordo caballero de la Loter\u00eda nos visite en nuestras casas, no caigamos en cuenta de que ese obeso Gordo de la Loter\u00eda fue un invento en buena medida surgido de las lucubraciones de aquel ministro, el marqu\u00e9s de Esquilache, que Antonio Buero Vallejo, llam\u00f3 en una de sus obras de teatro un so\u00f1ador para un pueblo. El pueblo espa\u00f1ol en concreto que, como bien se ve en dicha obra de teatro (altamente recomendable) y en la pel\u00edcula de Josefina Molina (igual de recomendable) basada en esa obra teatral, no estaba, en un cierto porcentaje de sus integrantes, muy convencido con las reformas ilustradas del marqu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00c9stas pasaban por poner alumbrado p\u00fablico en las calles de Madrid, adecentar las v\u00edas y fachadas de esa capital que, seg\u00fan dicen, dejaban bastante que desear comparadas con las de otras ciudades europeas y tambi\u00e9n imponer la moda de estilo franc\u00e9s que, al parecer, no hab\u00eda llegado a calar lo suficiente en el elemento popular matritense\u2026<\/p>\n<p>Ha sido eso lo que ha caracterizado a ese famoso Mot\u00edn de Esquilache, esa imposici\u00f3n de un cambio de moda. Uno que pasaba por el recorte de las capas largas en boga entre esos elementos populares y el cosido de alas de los sombreros redondos o gachos -tambi\u00e9n muy en boga en ese elemento popular- para convertirlos en sombreros de tres picos.<\/p>\n<p>En realidad, el Mot\u00edn de Esquilache tuvo motivaciones menos livianas que ese cambio de Moda que, sin embargo, como todo lo que tiene que ver con la Moda, es menos intranscendente de lo que parece.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, esa monarqu\u00eda ilustrada quer\u00eda, ante todo, aplicar el programa m\u00e1ximo de esa Filosof\u00eda de las Luces. Es decir: esa paternalista idea, bien intencionada en principio, como todos los paternalismos, de \u201ctodo para el Pueblo, pero sin el Pueblo\u201d a la que precisamente alud\u00eda la obra teatral de Buero Vallejo. En definitiva, ese gobierno de Carlos III persegu\u00eda que los espa\u00f1oles, empezando por los madrile\u00f1os de hasta la m\u00e1s baja condici\u00f3n social, disfrutasen de los avances de esa Ilustraci\u00f3n, en Ciencia, en T\u00e9cnica, en higiene, en ideas\u2026<\/p>\n<p>Todo ello bajo la \u00e9gida de un estado cada vez m\u00e1s fuerte y centralizado. Algo para lo que es preciso eliminar a peligrosos competidores. Por ejemplo la Orden de los Jesuitas, que en ese mismo a\u00f1o 1766 ser\u00e1 expulsada de Espa\u00f1a, aprovechando que se les considera como los principales inspiradores de la versi\u00f3n vasca del Mot\u00edn de Esquilache. Es decir: la Machinada iniciada, precisamente, en esa villa guipuzcoana de Azpeitia, verdadero ombligo del que surge la orden ideada por aquel hombre a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento que respond\u00eda al nombre secular de I\u00f1igo de Loyola y m\u00e1s adelante al de San Ignacio.<\/p>\n<p>Igualmente necesitaba ese estado ilustrado -tan ben\u00e9fico y paternalista- disponer de recursos econ\u00f3micos abundantes para mantener su vasta red de funcionarios, marinos, militares, etc\u2026. sin la que no existe verdadero poder ni capacidad de hacer, o imponer, nada. Sea la expulsi\u00f3n de los molestos jesuitas o la adopci\u00f3n masiva del sombrero de tres picos en detrimento del sombrero redondo.<\/p>\n<p>Para ello el marqu\u00e9s de Esquilache trajo a Espa\u00f1a, junto con el rey, la gran idea de la Loter\u00eda genovesa, la Lotto. Aquello fue en el a\u00f1o 1763 y as\u00ed es como tambi\u00e9n acab\u00f3 por llegar ese \u201cGordo\u201d que con tanta ansiedad se espera en esta semana.<\/p>\n<p>Algo que nos recuerda, o deber\u00eda recordarnos, una curiosa paradoja hist\u00f3rica: el marqu\u00e9s de Esquilache fue amado por las masas populares espa\u00f1olas por traer este ingenioso juego que permit\u00eda sacar alg\u00fan dinero extra -o a veces un \u201cgordo\u201d- y tres a\u00f1os despu\u00e9s esas mismas masas, olvidando tan generosa invenci\u00f3n, se volvieron contra \u00e9l por pretender cambiar alguna que otra moda bien arraigada como la de la capa larga y el sombrero gacho\u2026<\/p>\n<p>Algo que, en cualquier caso, por f\u00fatil, anecd\u00f3tico o banal que nos parezca, nos aporta un interesante dato hist\u00f3rico, indic\u00e1ndonos qu\u00e9 es lo que gustaba y quer\u00edan realmente los espa\u00f1oles de la segunda mitad del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Evidentemente, como la mayor\u00eda de los de hoy d\u00eda, ganar el Gordo de la Loter\u00eda, llevarse un buen d\u00eda miles y miles de monedas al bolsillo de las que antes no dispon\u00edan y, por el contrario, eludir esos sombreros que, sin embargo, nosotros consideramos lo m\u00e1s caracter\u00edstico -y hasta rom\u00e1ntico- del siglo XVIII europeo y esas farolas que tan \u00fatiles nos han sido desde ese momento para ir por la calle con relativa seguridad y comodidad hasta altas horas de la noche. Pues antes de eso, tanto en Madrid como en San Sebasti\u00e1n o muchas otras ciudades, hab\u00eda que llevar los faroles a mano, desde la propia casa y marchar en medio de la noche por cuenta y riesgo de cada cual\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Pronto, en unos pocos d\u00edas desde este lunes, habr\u00e1 muchos miles pendientes de cierto gordo. Se trata de un gordo metaf\u00f3rico. Como el John Bull que representa, junto con la mucho m\u00e1s estilizada y bella Britania, a Gran Breta\u00f1a. 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