{"id":3168,"date":"2022-01-03T11:30:54","date_gmt":"2022-01-03T09:30:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3168"},"modified":"2022-01-03T12:29:35","modified_gmt":"2022-01-03T10:29:35","slug":"hace-ahora-300-anos-la-aventura-vasca-del-correo-del-duque-de-saint-simon-enero-de-1722","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/01\/03\/hace-ahora-300-anos-la-aventura-vasca-del-correo-del-duque-de-saint-simon-enero-de-1722\/","title":{"rendered":"Hace ahora 300 a\u00f1os\u2026 La aventura vasca del correo del duque de Saint-Simon (enero de 1722)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3171\" title=\"Un correo de la primera mitad del siglo XVIII acompa\u00f1ado de una alegor\u00eda\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Un-correo-de-la-primera-mitad-del-siglo-XVIII-acompa\u00f1ado-de-una-alegor\u00eda-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"389\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Un-correo-de-la-primera-mitad-del-siglo-XVIII-acompa\u00f1ado-de-una-alegor\u00eda-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Un-correo-de-la-primera-mitad-del-siglo-XVIII-acompa\u00f1ado-de-una-alegor\u00eda-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 389px) 100vw, 389px\" \/>Para empezar este a\u00f1o 2022 he escogido una de esas que Carlos Fisas llamaba \u201cHistorias de la Historia\u201d -que tanto \u00e9xito le depararon como divulgador- o, vale tambi\u00e9n decir, una \u201cHistoria extravagante\u201d. Como gustaba de llamarlas un sesudo -pero algo bromista- profesor de Historia de prestigiosa carrera: Carlo Maria Cipolla.<\/p>\n<p>La Historia que brevemente voy a relatar aqu\u00ed ya la expuse con m\u00e1s extensi\u00f3n de p\u00e1ginas en el a\u00f1o 2019, en el n\u00famero 52 del Bolet\u00edn de Estudios Hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n, en un largo art\u00edculo en el que contaba muchas m\u00e1s cosas sobre ese curioso asunto que parece una simple an\u00e9cdota pero que, como vamos a ver, era algo m\u00e1s que una peque\u00f1a historia de la Historia de aspecto externo extravagante, jocoso\u2026<\/p>\n<p>Y es que cuando abr\u00ed ese expediente del Archivo General guipuzcoano en el que se bas\u00f3 ese art\u00edculo, todo pod\u00eda haberse quedado ah\u00ed. En lo anecd\u00f3tico.<\/p>\n<p>Tomemos la medida al asunto: para empezar se trata de una cuesti\u00f3n que se desarrolla en unas cuantas noches del mes de enero de 1722 en el traspa\u00eds guipuzcoano, en una ruta secundaria a la principal que atraviesa la provincia para comunicar la Pen\u00ednsula con el resto de Europa a trav\u00e9s del Paso de Behobia. El protagonista es un personaje que parece escapado de una \u00f3pera de Mozart del estilo de \u201cLas bodas de F\u00edgaro\u201d. En concreto se llamaba Juan del Munt (o al menos as\u00ed transcriben su apellido las autoridades guipuzcoanas que levantan acta del evento).<\/p>\n<p>El mismo documento dec\u00eda que era un criado del duque de Saint-Simon, pero no deber\u00eda desviar nuestra atenci\u00f3n tan flamante entrada en escena de Louis de Rouvroy, autor de unas famosas \u201cMemorias\u201d, que son hoy piedra de toque para todo lo que tenga que ver con el reinado de Luis XIV y con la Regencia del duque de Orleans. Esa que dio paso al tambi\u00e9n flamante reinado, cumbre del Rococ\u00f3, de Luis XV.<\/p>\n<p>Juan del Munt era, en efecto, criado personal del autor de esas \u201cMemorias\u201d, de ese famoso duque que, en buena medida, representa a esos reinados capitales para entender la Historia de Europa y de ah\u00ed, por extensi\u00f3n, la de buena parte del Mundo.<\/p>\n<p>De hecho Juan del Munt dice ser cocinero del duque. Sin embargo a partir de ese punto se viene abajo el decorado versallesco y empiezan a aparece en esta peque\u00f1a historia de la Historia, en esta historia extravagante, notas que, en efecto, parecen hechas para ser cantadas en una \u00f3pera como \u201cLas bodas de F\u00edgaro\u201d de Mozart.<\/p>\n<p>Juan del Munt dice ser, en efecto, cocinero del duque, sin embargo cuando se inicia el proceso informativo sobre lo que le hab\u00eda ocurrido en los bosques guipuzcoanos entre Ir\u00fan, Astigarraga, Hernani\u2026 ejerc\u00eda como correo de la noble casa de Saint-Simon y, de hecho, portaba la insignia que le otorgaba cierta inmunidad. Al menos ante las autoridades de los lugares por los que deb\u00eda pasar, aunque no ante los salteadores de caminos, tan abundantes en aquella Europa dieciochesca.<\/p>\n<p>Sin embargo las razones por las que el cocinero del duque ejerc\u00eda en esos momentos de correo y llevaba consigo una valija con papeles -al parecer de gran importancia para el duque- no quedan claras en el documento.<\/p>\n<p>Menos todav\u00eda cuando con verdadera escrupulosidad aquellos magistrados guipuzcoanos de comienzos del Siglo de las Luces, van averiguando que el improvisado correo revela ser un criado de escasa confianza, pues el percance que le hab\u00eda llevado ante esa magistratura hab\u00eda ocurrido -seg\u00fan corroboran todos los testigos- en estado de embriaguez bastante avanzada. Una que hab\u00eda dado con \u00e9l en tierra y, en el interin, provocado la desaparici\u00f3n de esos papeles que, por alguna raz\u00f3n -que a\u00fan hoy, 300 a\u00f1os despu\u00e9s, se nos escapa en ese documento- el duque o sus hombres de confianza hab\u00edan puesto en sus manos. Probablemente para que los llevase a la provincia de Burgos, donde en esos momentos recalaba el duque en el marco de un encuentro diplom\u00e1tico de altos vuelos ente las dos coronas borb\u00f3nicas: la de Espa\u00f1a y la de Francia.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed lo jocoso y bufo del asunto. Muy divertido todo para quienes se conforman con an\u00e9cdotas superficiales o se r\u00eden con \u201cgags\u201d de humor simple como los del borrach\u00edn contumaz o el alcoholizado ocasional que sufre alg\u00fan accidente \u201cgracioso\u201d\u2026<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de todo esto hay m\u00e1s, mucho m\u00e1s, para las mentes curiosas y despiertas que buscan en la Historia algo m\u00e1s que ese entretenimiento tirando a vulgar.<\/p>\n<p>En efecto, en aquel art\u00edculo titulado \u201cEl correo del duque de Saint-Simon\u201d ya expuse que hab\u00eda cosas de mucho mayor calado que este semic\u00f3mico incidente de un cocinero convertido en correo de fortuna de una gran casa noble de la Corte de Francia.<\/p>\n<p>El contexto lo es todo en este asunto, en esta historia que los historiadores franceses de los 60 y 70 del siglo pasado habr\u00edan llamado \u201cmigaja de Historia\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es, Juan del Munt, m\u00e1s o menos ebrio o sobrio, deb\u00eda de haber perdido algo importante. Los magistrados vascos no se mov\u00edan en este asunto a su libre albedrio, porque las altas esferas de la Corte espa\u00f1ola fueron movilizadas en aquel enero del a\u00f1o 1722 para no dejar piedra sin remover y averiguar qui\u00e9n, cu\u00e1ndo, d\u00f3nde, de qu\u00e9 manera\u2026 se hab\u00eda apropiado de esos papeles que se hab\u00edan confiado al, en apariencia, poco confiable Juan del Munt\u2026<\/p>\n<p>El documento del que parte todo este asunto contiene as\u00ed correspondencia nada menos que con el marqu\u00e9s de Grimaldo. Otro vasco que, como muchos otros, hab\u00eda ascendido en la escala burocr\u00e1tica del Madrid de aquellos a\u00f1os, llegando a secretario del Despacho de Guerra y, para ese a\u00f1o 1722, del de Estado.<\/p>\n<p>Este alto funcionario al servicio de Felipe V, no permiti\u00f3 que se cejase en la b\u00fasqueda de los papeles y de los culpables, o el culpable, de la sustracci\u00f3n de la valija\u2026 De hecho los agentes de la Justicia implicada seguir\u00e1n sus indagaciones y pesquisas nada menos que hasta la ciudad de Vitoria, muy lejos de la frontera guipuzcoana ya.<\/p>\n<p>Evidentemente se trataba de algo importante. Mucho m\u00e1s que del descuido casi anecd\u00f3tico de un sirviente algo dado a la dispersi\u00f3n en las \u00f3rdenes que recib\u00eda.<\/p>\n<p>El documento que recoge todas estas aventuras y desventuras no lo dice, pero si conocemos, en efecto, el contexto de ese enero de 1722, podemos adivinarlo f\u00e1cilmente. En la provincia de Burgos donde se encontraba el duque de Saint-Simon se estaba procediendo a resta\u00f1ar las heridas diplom\u00e1ticas y pol\u00edticas producidas dos a\u00f1os antes durante la Guerra de la Cu\u00e1druple Alianza, que terminar\u00eda en el a\u00f1o 1719 con la rendici\u00f3n de la Espa\u00f1a borb\u00f3nica ante una coalici\u00f3n orquestada por la Francia -tambi\u00e9n borb\u00f3nica- para que se respetase el equilibrio pol\u00edtico y militar en el continente sellado por la Paz de Utrecht desde 1714\u2026 As\u00ed fue como el territorio guipuzcoano, en el que hab\u00eda ocurrido ese incidente, fue tomado, en su totalidad, al asalto militar -tras \u00e9picas batallas y asedios contras sus principales plazas fuertes- y convertido en bot\u00edn de guerra y territorio franc\u00e9s entre 1719 y 1721\u2026<\/p>\n<p>En enero de 1722 ambas cortes buscaban arreglar todo eso y planear un futuro en el que, hasta 1793, tras la revoluci\u00f3n francesa, marchar\u00edan mano a mano. Convertidas en una superpotencia que en sucesivas guerras -de Sucesi\u00f3n austriaca, de los Siete A\u00f1os, de Independencia norteamericana\u2026- iba a dictar la Ley en muchas ocasiones a sus oponentes generalmente arracimados en torno a Austria y Gran Breta\u00f1a\u2026<\/p>\n<p>De tal importancia era, pues, encontrar en aquel enero de 1722 unos papeles de un importante duque franc\u00e9s perdidos por un criado que no hab\u00eda demostrado estar a la altura de las circunstancias que la Historia -la que se escribe con \u201cH\u201d may\u00fascula- hab\u00eda exigido de \u00e9l\u2026 P\u00e9rdida que, evidentemente, no deb\u00eda convertirse en motivo de desconfianza y sospecha entre aquellas dos potencias que estaban perfilando ya tan prometedor futuro para sus intereses comunes. Hace ahora 300 a\u00f1os\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Para empezar este a\u00f1o 2022 he escogido una de esas que Carlos Fisas llamaba \u201cHistorias de la Historia\u201d -que tanto \u00e9xito le depararon como divulgador- o, vale tambi\u00e9n decir, una \u201cHistoria extravagante\u201d. Como gustaba de llamarlas un sesudo -pero algo bromista- profesor de Historia de prestigiosa carrera: Carlo Maria Cipolla. 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