{"id":3176,"date":"2022-01-10T11:30:03","date_gmt":"2022-01-10T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3176"},"modified":"2024-01-19T20:31:56","modified_gmt":"2024-01-19T19:31:56","slug":"contra-viento-y-marea-la-historia-detras-de-las-palabras-de-felipe-ii-al-almirante-gaztaneta-1588-1699","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/01\/10\/contra-viento-y-marea-la-historia-detras-de-las-palabras-de-felipe-ii-al-almirante-gaztaneta-1588-1699\/","title":{"rendered":"Contra viento y marea. La Historia detr\u00e1s de las palabras. De Felipe II al almirante Gazta\u00f1eta (1588-1699)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3177\" title=\"&quot;El ca\u00f1onazo&quot;. Obra de Willem van de Velde (hacia 1680). Rijksmuseum\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Willen-van-de-Velde.-El-ca\u00f1onazo-c.-1680.-Rijksmuseum-256x300.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Willen-van-de-Velde.-El-ca\u00f1onazo-c.-1680.-Rijksmuseum-256x300.jpg 256w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/01\/Willen-van-de-Velde.-El-ca\u00f1onazo-c.-1680.-Rijksmuseum.jpg 511w\" sizes=\"(max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/>Este invierno, iniciado en diciembre de 2021, parece estar saliendo bastante lluvioso, como suele ocurrir cada cierto tiempo en la Costa Vasca, alternando con inviernos m\u00e1s fr\u00edos, pero m\u00e1s secos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que temporales como el que estamos viviendo por estas latitudes entre este viernes y este segundo lunes de 2022, est\u00e1n resultando de lo m\u00e1s oportunos. Al menos a m\u00ed me est\u00e1n ayudando a situar algo mejor la vida de un marino sobre el que estoy escribiendo y que tuvo que desafiar muchas veces esos temporales en condiciones mucho peores y bueno es recordar esas condiciones. Aunque sea en un atisbo. Desde la relativa seguridad de la costa.<\/p>\n<p>Ese marino, m\u00e1s concretamente, es el almirante Antonio de Gazta\u00f1eta e Iturribalzaga. No soy el primero que escribe sobre \u00e9l. Ni voy a ser el \u00faltimo, naturalmente, as\u00ed que es bastante sencillo, ahora mismo, escribir unas cuantas p\u00e1ginas coherentes sobre \u00e9l para este nuevo correo de la Historia.<\/p>\n<p>Gazta\u00f1eta naci\u00f3 en una fecha no bien identificada que dos de sus m\u00e1s recientes bi\u00f3grafos -Gabriel Pintos e Itsaso Ib\u00e1\u00f1ez- han descuadrado al publicar un interesante trabajo sobre un documento in\u00e9dito del Archivo General de Indias que ata\u00f1\u00eda al almirante.<\/p>\n<p>La mayor parte de los bi\u00f3grafos de Gazta\u00f1eta se\u00f1alan como su fecha de nacimiento el a\u00f1o 1656. Es el caso de la que podemos considerar biograf\u00eda actualizada m\u00e1s can\u00f3nica, al ser parte del Diccionario de Biograf\u00edas de la Real Academia de la Historia, en la entrada firmada por el coronel de M\u00e1quinas Jos\u00e9 Antonio Ocampo Aneiros, quien cuenta con una s\u00f3lida trayectoria como historiador naval.<\/p>\n<p>El trabajo de Pintos e Ib\u00e1\u00f1ez, sin embargo, retrotrae la fecha de nacimiento de Gazta\u00f1eta a a\u00f1os anteriores a 1656. Ambos autores especulan con un error de transcripci\u00f3n de documentos o bien una deliberada enmienda a la fecha original para que el joven Gazta\u00f1eta pudiera acceder al t\u00edtulo de piloto examinado en la Casa de Contrataci\u00f3n desde 1684\u2026<\/p>\n<p>Fuera como fuese, el caso es que Antonio de Gazta\u00f1eta, venido al mundo en la villa guipuzcoana de Motrico (hoy Mutriku) a mediados del siglo XVII, desarrollar\u00e1 una vida como navegante a la que parec\u00eda predestinado por haber nacido en esa localidad que dar\u00e1 en ese mismo siglo hasta tres almirantes cont\u00e1ndole a \u00e9l.<\/p>\n<p>Entre los m\u00e9ritos de esa vida de marino que se prolonga hasta el a\u00f1o 1728 (esta fecha ya sin duda alguna) Gazta\u00f1eta puede contar el haber dise\u00f1ado como ingeniero naval barcos que hoy d\u00eda desaf\u00edan nuestra imaginaci\u00f3n y lo que creemos saber sobre una Armada, la de Carlos II -\u201cel hechizado\u201d- tan poco estudiada como el resto de ese reinado tan maltratado.<\/p>\n<p>Lo hizo, entre otros, en el astillero c\u00e1ntabro de Colindres, por orden de ese mismo rey, desde el a\u00f1o 1687, retir\u00e1ndose del servicio activo en las flotas espa\u00f1olas de altura.<\/p>\n<p>En general quienes han tratado esa faceta de Gazta\u00f1eta como ingeniero (o constructor) naval, como Francisco Fern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez -en un volumen colectivo publicado por el antiguo Museo Naval de San Sebasti\u00e1n- consideran que sus dise\u00f1os son los de un marino que no innova ni revoluciona. Pero en conjunto tanto ese autor como Cruz Apestegui, que tambi\u00e9n colabora en el mismo libro, indican que los sucesivos tratados de Gazta\u00f1eta crean unos nav\u00edos con notables avances. Como por ejemplo poder navegar sin lastre.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de toda diatriba sobre el alcance de esas innovaciones debidas a Antonio de Gazta\u00f1eta, lo que es claro es que el almirante mutrikuarra facilitar\u00e1 la construcci\u00f3n de nav\u00edos que, una y otra vez, demostraron ser capaces de vencer a los elementos de los que, se dice, tanto se lament\u00f3 Felipe II al recibir la noticia del descalabro de su Felic\u00edsima Armada en el a\u00f1o 1588.<\/p>\n<p>En efecto, si en algo est\u00e1n de acuerdo los autores que han tratado, y con mucho detalle, los tratados de construcci\u00f3n naval redactados por Antonio de Gazta\u00f1eta, es que sus barcos son capaces de navegar con bastante \u00e9xito contra viento y marea.<\/p>\n<p>Se trata de un m\u00e9rito no peque\u00f1o, pues, como nos recuerda una comparativa de Cruz Apestegui, la Capitana Real que Gazta\u00f1eta elabora para la Armada del Mar Oc\u00e9ano de Carlos II (llamada <em>Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n y de las \u00c1nimas<\/em>, botada en 1687 y puesta en son de mar en 1690 en C\u00e1diz) alcanzaba con sus palos casi la altura de la actual catedral del Buen Pastor de San Sebasti\u00e1n y su casco casi la mitad de la nave principal de esa gran construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, los barcos dise\u00f1ados por Gazta\u00f1eta eran aut\u00e9nticas moles de roble, cargadas de velamen y de decenas de piezas de Artiller\u00eda que deb\u00edan navegar por el Atl\u00e1ntico hasta el Caribe, desafiando temporales que en tierra son molestas r\u00e1fagas de lluvia fr\u00eda, pero que en esas aguas se traducen en gigantescas olas de varios metros que forman monta\u00f1as y valles por donde deb\u00edan discurrir esos prodigios t\u00e9cnicos, cargados con casi mil hombres -como era el caso de esta capitana- dedicados a mantenerlos a flote en medio de esas circunstancias o en un combate con moles enemigas semejantes. Andanada a andanada, disparando de penol a penol enormes masas de hierro&#8230;<\/p>\n<p>Ese, ni m\u00e1s ni menos, seria el verdadero significado de la expresi\u00f3n \u201ccontra viento y marea\u201d que hoy utilizamos de manera mucho m\u00e1s liviana, para demostrar que estamos dispuestos a llegar hasta el fondo de un asunto que, a decir verdad, comparado con un nav\u00edo del porte de esa Capitana Real desafiando temporales en medio del Atl\u00e1ntico, parece cosa de poca monta.<\/p>\n<p>El almirante Gazta\u00f1eta demostr\u00f3 esa pericia numerosas veces. Y no s\u00f3lo como ingeniero o constructor naval que dej\u00f3 un legado perdurable y ambicionado por las potencias rivales de aquella a la que \u00e9l sirvi\u00f3.<\/p>\n<p>Sus anteriores bi\u00f3grafos dicen que el almirante, como navegante, encargado de marcar como piloto la derrota de las flotas a su cargo, logr\u00f3 burlar nada menos que al mariscal Tourville -reputado almirante franc\u00e9s del que habl\u00e9 en otro correo de la Historia- durante la Guerra de los Nueve A\u00f1os en el Mediterr\u00e1neo, escamote\u00e1ndole -entre 1694 y 1695- la flota que iba a Espa\u00f1a desde las posesiones italianas de Carlos II.<\/p>\n<p>Otro tanto demostrar\u00eda en 1699 al conducir las fuerzas navales necesarias para desalojar a los colonos escoceses ilegalmente instalados en el Dari\u00e9n (tema del que ya habl\u00e9, tambi\u00e9n, en otros correos de la Historia).<\/p>\n<p>Son s\u00f3lo dos hechos de una larga biograf\u00eda, la de este almirante Gazta\u00f1eta, que la inversi\u00f3n de alianzas del a\u00f1o 1700 llevar\u00e1 de combatir contra el pabell\u00f3n franc\u00e9s en 1699, a defenderlo con la misma pericia desde 1700 y a volver a combatirlo en el a\u00f1o 1718.<\/p>\n<p>Una vida de ingeniero naval, navegante y marino de guerra que demostr\u00f3, durante largos a\u00f1os, c\u00f3mo afrontar los adversos elementos que costaron a Felipe II una derrota naval en 1588 -casi tan dura como la de los ingleses en 1589- y c\u00f3mo salir bien librado de tempestades en las que hab\u00eda que sacar la proa de gigantescos barcos -como la Capitana Real- de entre r\u00e1fagas de viento y lluvia y olas gigantescas que amenazaban con hundirlos, haci\u00e9ndolos vencer contra viento y marea\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este invierno, iniciado en diciembre de 2021, parece estar saliendo bastante lluvioso, como suele ocurrir cada cierto tiempo en la Costa Vasca, alternando con inviernos m\u00e1s fr\u00edos, pero m\u00e1s secos. 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