{"id":3222,"date":"2022-02-21T11:30:05","date_gmt":"2022-02-21T09:30:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3222"},"modified":"2022-02-21T12:30:36","modified_gmt":"2022-02-21T10:30:36","slug":"otra-vez-vienen-los-rusos-por-las-ventas-de-espana-rusia-y-su-historia-en-comun-1812-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/02\/21\/otra-vez-vienen-los-rusos-por-las-ventas-de-espana-rusia-y-su-historia-en-comun-1812-2022\/","title":{"rendered":"\u00bfOtra vez vienen los rusos por las Ventas de\u2026? Espa\u00f1a, Rusia y su Historia en com\u00fan (1812-2022)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3223 \" title=\"El zar Alejandro I a caballo (c. 1812)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/02\/Alejandro-I-de-Rusia-c.-1812-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/02\/Alejandro-I-de-Rusia-c.-1812-191x300.jpg 191w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/02\/Alejandro-I-de-Rusia-c.-1812-768x1207.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/02\/Alejandro-I-de-Rusia-c.-1812-400x628.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 246px) 100vw, 246px\" \/>Una vez m\u00e1s las redes sociales, en especial el definido como lodazal de Twitter -abundantemente aludido en otros correos de la Historia- parecen no querer dejar de convertirse en una fuente de inspiraci\u00f3n para publicaciones sobre la Historia.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n la cosa viene de los siempre precipitados comentarios sobre lo que ha pasado en la en\u00e9sima crisis entre la OTAN y la Federaci\u00f3n Rusa de Vlad\u00edmir Putin.<\/p>\n<p>Recapitulando y si para este lunes todo sigue igual y no hemos sido movilizados como escuadrones suicidas para detener a los tanques rusos ante el centro comercial de Behobia, parece ser que Rusia quer\u00eda invadir Ucrania y que Espa\u00f1a, como parte de la OTAN, ha mandado una fragata de guerra, la <em>Blas de Lezo<\/em>, y algunos cazas de combate para ayudar a un posible enfrentamiento entre las fuerzas rusas y las de la Alianza Atl\u00e1ntica.<\/p>\n<p>De momento, mientras escribo estas l\u00edneas, la cosa est\u00e1 as\u00ed. Pero como la imaginaci\u00f3n de algunos corre m\u00e1s r\u00e1pida que los hechos (especialmente cuando se meten en redes sociales y empiezan a resumir la Historia universal en algo m\u00e1s de 140 caracteres) la cosa va a\u00fan m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>Entre las opiniones precipitadas sobre el asunto no ha faltado de nada: comentarios y enmiendas a la totalidad al ex-vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias Turri\u00f3n, por sus inopinadas declaraciones sobre la mala idea de mandar al combate a un barco llamado como un general guipuzcoano que, seg\u00fan el citado ex-pol\u00edtico, sal\u00eda de todas sus batallas desmembrado. Otros han optado por la nostalgia de la Divisi\u00f3n Azul, comparando a aquellos voluntarios -algunos de ellos bastante accidentales e involuntarios- enviados por el bando vencedor en la Guerra Civil espa\u00f1ola a luchar al lado de los nazis contra los sovi\u00e9ticos de Stalin durante la Segunda Guerra Mundial. La comparaci\u00f3n, por lo que pude ver, se saldaba a favor de dichos voluntarios, indicando los autores de las proclamas tuiteras que aquellos s\u00ed que eran soldados de verdad y con un ideal por el que luchar\u2026<\/p>\n<p>Como la inocencia pol\u00edtica no es, hoy por hoy, ya patrimonio de un \u00fanico bando y est\u00e1 bastante repartida en todo el desconcertado espectro pol\u00edtico occidental, hay que decir que otros, situados ideol\u00f3gicamente m\u00e1s a la Izquierda, parecen haberse sentido en esta crisis b\u00e9lica hu\u00e9rfanos de esl\u00f3ganes y razones filos\u00f3ficas profundas con las que afrontar una guerra. Lo cual, curiosamente ha dado como resultado la ausencia en Occidente de manifestaciones antib\u00e9licas que anta\u00f1o s\u00ed se daban. O al menos s\u00ed sal\u00edan reflejadas en los Medios de Comunicaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Para alivio de todas estas mentes atribuladas quisiera escribir hoy, nuevamente en mis funciones de historiador, sobre esa nueva guerra con Rusia que, como Godot, parece no ir a llegar todav\u00eda.<\/p>\n<p>Hablo, creo, desde cierta experiencia, porque igual nadie se acuerda de otro correo de la Historia, publicado en el a\u00f1o 2016, en el que el problema entre la OTAN y la Federaci\u00f3n Rusa, fue por una provocaci\u00f3n no en la lejana Ucrania, sino en la muy cercana, a nosotros, Bilbao. Por cosa de unos bombarderos rusos sobrevolando la bella villa\u2026 Algo que, obviamente, termin\u00f3 en nada puesto que ahora ya nadie parece acordarse del tema. Salvo los que entonces recordamos que los rusos y nosotros tenemos una Historia en com\u00fan de lo m\u00e1s amigable seg\u00fan el partido al que se perteneciera y el momento hist\u00f3rico de cada uno de los dos pa\u00edses.<\/p>\n<p>En 1823, en la \u00e9poca en la que se compuso la copla sobre los rusos que hab\u00edan llegado hasta las Ventas de Alcorc\u00f3n -a la que alud\u00eda yo en 2016 y fue recogida por Julio Caro Baroja en su excelente ensayo sobre la Literatura de Cordel- los dichos rusos gozaban de gran predicamento entre los espa\u00f1oles absolutistas y de un odio bastante cordial entre los llamados liberales, que fueron quienes compusieron la canci\u00f3n para burlarse de aquellos compatriotas absolutistas que cre\u00edan que los rusos vendr\u00edan a ayudarles a derrocar al r\u00e9gimen liberal instaurado por la revoluci\u00f3n de 1820.<\/p>\n<p>Un siglo m\u00e1s tarde las tornas pol\u00edticas cambiaron. Tanto en Rusia como en Espa\u00f1a y as\u00ed result\u00f3 que los rusos que finalmente no vinieron ni a Espa\u00f1a, ni siquiera a Alcorc\u00f3n, a derrocar nada (de eso se encargar\u00edan los vecinos m\u00e1s pr\u00f3ximos, los franceses del duque de Angulema) se convirtieron en comunistas y entonces los herederos del Absolutismo fernandino comenzaron a odiarlos cordialmente y, por contra, algunos de los herederos de la revoluci\u00f3n de 1820, comenzaron a adorarlos y a querer que vinieran por las Ventas de Alcorc\u00f3n a echar una mano para fundar una rep\u00fablica socialista, sovi\u00e9tica y espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Aquella vez s\u00ed que vinieron. Con magn\u00edficos tanques, admirados hasta por los nazis -que tambi\u00e9n hab\u00edan venido a Espa\u00f1a a hacer turismo b\u00e9lico- y con aviones y asesores militares.<\/p>\n<p>Con estos vaivenes conviene recordar que, a fecha de hoy, en plena segunda d\u00e9cada del siglo XXI, y perteneciendo tanto espa\u00f1oles como rusos a sociedades supuestamente avanzadas, con la Revoluci\u00f3n cient\u00edfica e industrial bien asentadas ya en ambos pa\u00edses, ser\u00eda un buen momento para reflexionar sobre esa Historia de encuentros y desencuentros que nos une m\u00e1s que nos separa.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, estos d\u00edas no he dejado de acordarme, otra vez, de la Historia del regimiento Imperial Alejandro, del que tambi\u00e9n habl\u00e9 a\u00f1os ha en otro correo de la Historia.<\/p>\n<p>Olviden, como advert\u00eda entonces, todo lo que han le\u00eddo en novelas m\u00e1s gamberras que hist\u00f3ricas como \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d. El Imperial Alejandro, refresquemos la memoria, se fund\u00f3 en Rusia, s\u00ed, con desertores espa\u00f1oles del Ej\u00e9rcito napole\u00f3nico, pero que fueron tratados a cuerpo de rey -o de zar para ser exactos- bajo los amorosos cuidados tanto del propio zar Alejandro I (qu\u00e9 menos pod\u00eda hacer \u00e9l por su buen amigo Fernando VII) y el embajador espa\u00f1ol destinado por el Gobierno patriota de C\u00e1diz a la Corte de aquel gran aliado septentrional contra las ambiciones de Napole\u00f3n. Todo empez\u00f3 con la campa\u00f1a napole\u00f3nica de 1812 contra Rusia y culmin\u00f3 con la constituci\u00f3n de ese regimiento entre mayo y julio de 1813.<\/p>\n<p>El a\u00f1o en el que tanto rusos como espa\u00f1oles -cada cu\u00e1l en su propio frente- avanzaban ya casi imparables contra el emperador franc\u00e9s y lo dejaban visto para sentencia final en menos de dos a\u00f1os\u2026 Contundente victoria que el flamante regimiento Imperial Alejandro contempl\u00f3 con calma y flema e interviniendo de forma casi quir\u00fargica en los avatares b\u00e9licos que se sucedieron desde entonces. Una Historia, o parte de ella, de la que hoy deber\u00edamos acordarnos para reflexionar, con m\u00e1s madurez, sobre qu\u00e9 hacemos o dejamos de hacer, o deber\u00edamos de hacer, en Ucrania. Si es que algo hay que hacer all\u00ed\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Una vez m\u00e1s las redes sociales, en especial el definido como lodazal de Twitter -abundantemente aludido en otros correos de la Historia- parecen no querer dejar de convertirse en una fuente de inspiraci\u00f3n para publicaciones sobre la Historia. 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