{"id":3245,"date":"2022-03-07T11:30:05","date_gmt":"2022-03-07T09:30:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3245"},"modified":"2022-03-07T12:30:33","modified_gmt":"2022-03-07T10:30:33","slug":"historia-de-una-mujer-viajera-lady-mary-wortley-montagu-1689-1762","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/03\/07\/historia-de-una-mujer-viajera-lady-mary-wortley-montagu-1689-1762\/","title":{"rendered":"Historia de una mujer viajera: lady Mary Wortley Montagu (1689-1762)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3246\" title=\"Retrato de lady Mary Wortley Montagu, por Jonathan Richardson el Joven\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/03\/Lady-Mary-Wortley-Montagu-por-Jonathan-Richardson-el-Joven-182x300.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"397\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/03\/Lady-Mary-Wortley-Montagu-por-Jonathan-Richardson-el-Joven-182x300.jpg 182w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/03\/Lady-Mary-Wortley-Montagu-por-Jonathan-Richardson-el-Joven-380x628.jpg 380w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/03\/Lady-Mary-Wortley-Montagu-por-Jonathan-Richardson-el-Joven.jpg 440w\" sizes=\"(max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/>Vaya por delante que en estos temas del \u201cD\u00eda, mes, semana, a\u00f1o\u2026 de la Historia de\u2026\u201d soy de la misma opini\u00f3n que un gran actor, Morgan Freeman, y creo que es un error eso de dedicar un d\u00eda, o un mes, o una semana, a la Historia de\u2026 (rellenen la l\u00ednea de puntos con el colectivo supuestamente desfavorecido que les parezca).<\/p>\n<p>Morgan Freeman explicaba esta cuesti\u00f3n -con el saber estar que le caracteriza fruto de muchos a\u00f1os en los escenarios- a un periodista que le entrevistaba dici\u00e9ndole que le parec\u00eda rid\u00edculo eso de dedicar un mes o el tiempo que fuera a la \u201cHistoria negra\u201d. As\u00ed pregunt\u00f3 a su entrevistador si \u00e9l era jud\u00edo. Como el periodista le respondi\u00f3 que s\u00ed, Morgan Freeman le dijo a ver si le gustar\u00eda que la Historia jud\u00eda se redujese a una semana, a un mes, a un lapso temporal concreto. La respuesta -algo desconcertada- del periodista fue que no. Freeman remach\u00f3 el comentario se\u00f1al\u00e1ndole que ah\u00ed ten\u00eda el porqu\u00e9 a \u00e9l, como persona de raza negra, no le gustaba que hubiese un per\u00edodo de tiempo especial que metiese a la Historia de los negros en una especie de ghetto en lugar de considerarla como una parte m\u00e1s de la Historia humana en conjunto.<\/p>\n<p>Con la Historia de las mujeres creo que se deber\u00eda aplicar el mismo principio. Por lo tanto habl\u00f3 de ese tema hoy, v\u00edspera del famoso y controvertido 8 de marzo, a trav\u00e9s de una mujer excepcional (lady Mary Wortley Montagu), como pod\u00eda haber elegido cualquier otro d\u00eda para hablar de esa Historia de las mujeres. Si bien descubr\u00ed el libro que ella, lady Mary, escribi\u00f3, a comienzos del siglo XVIII, gracias a que la Biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n destac\u00f3 ese volumen -junto con otros relacionados con esta cuesti\u00f3n- con motivo de la famosa fecha.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de la obra, \u201cCartas desde Estambul de lady Mary Wortley Montagu\u201d, ya me llam\u00f3 la atenci\u00f3n desde el principio. Cuando lo oje\u00e9, mi inter\u00e9s aument\u00f3 porque lady Mary escrib\u00eda desde una misi\u00f3n diplom\u00e1tica inglesa destacada en el imperio turco, en Estambul, sede, en efecto, del Imperio llamado de la Sublime Puerta. El gran enemigo del Occidente cristiano desde mediados del siglo XV.<\/p>\n<p>Sin duda lo que dijera una mujer europea que vive all\u00ed a comienzos del siglo XVIII -y adem\u00e1s en una embajada- me interesaba.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como fui adentr\u00e1ndome en el libro. Y descubriendo a una mujer verdaderamente fascinante.<\/p>\n<p>De relatar eso, adem\u00e1s, se encarga en ese libro un maestro de historiadores como lo fue lord Hugh Thomas, que realiz\u00f3 el pr\u00f3logo para edici\u00f3n espa\u00f1ola de esas cartas de lady Mary hecha por la Editorial Casiopea en el a\u00f1o 1998.<\/p>\n<p>Lady Mary cae r\u00e1pidamente simp\u00e1tica a cualquier hombre del siglo XX y XXI que, se supone, ya tenemos superadas ciertas visiones trasnochad\u00edsimas de lo que llamaron \u201clucha de sexos\u201d y hay quien parece empe\u00f1ado -o empe\u00f1ada- en mantener viva por razones similares a las que en la distop\u00eda \u201c1984\u201d (por desgracia todav\u00eda muy de moda) se manten\u00eda en marcha una guerra continua. No otra, seg\u00fan parece, que reforzar una posici\u00f3n de poder rampante de los partidos totalitarios que dominan ese mundo de pesadilla sobre el resto de seres humanos. Sin distinci\u00f3n de sexo o raza.<\/p>\n<p>S\u00ed, y es que cuando se lee la breve rese\u00f1a biogr\u00e1fica que Hugh Thomas hace de lady Mary Wortley Montagu, casi sentimos que es una mujer con la que podr\u00edamos habernos sentado a charlar en un caf\u00e9, durante horas, escuchando todo lo que nos pod\u00eda contar de sus viajes por Oriente y Europa en la primera mitad del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Y es que lady Mary vivi\u00f3 su vida hasta apurar la copa. Para empezar, nos dice Hugh Thomas, se neg\u00f3 a casarse, como era costumbre en su \u00e9poca y en su rango social, con el caballero que la familia le se\u00f1al\u00f3. Eso, sin embargo, no signific\u00f3 que fuera el amor de su vida el hombre que finalmente eligi\u00f3, Edward Wortley Montagu, conde de Sandwich, con el que, de hecho, se fug\u00f3 desafiando la c\u00f3lera paterna.<\/p>\n<p>El problema, como nos dice Hugh Thomas, es que Edward Montagu no la quer\u00eda del modo en el que ella hubiera deseado ser querida. \u00c9l admiraba en su mujer su vasta cultura, que inclu\u00eda un dominio abrumador de la cultura cl\u00e1sica merced a un conocimiento casi profesoral del lat\u00edn (cosa nada com\u00fan ni siquiera entre las mujeres del rango de lady Mary), sin embargo su carrera pol\u00edtica le interesaba mucho m\u00e1s. Y por eso dej\u00f3 a lady Mary, y a sus hijos en com\u00fan, en un muy segundo plano. Por no decir meramente decorativo, de cara a la galer\u00eda y poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo cual no quiere decir que Edward Montagu no incorporase a su esposa a sus compromisos profesionales. Como lo fue el ser nombrado embajador ante la corte del Sult\u00e1n en 1716. Algo que dar\u00eda pie a un sabroso conjunto de cartas remitidas a distintas personas por lady Mary contando sus impresiones -agud\u00edsimas por otra parte- de aquel imperio isl\u00e1mico por donde se pase\u00f3 incluso disfrazada de mujer turca para poder entrar hasta el \u00faltimo recoveco de aquel mundo que, naturalmente, era ex\u00f3tico y fascinante para ella. Todo ello sin dejar de ver los peligros que implicaba aquella sociedad m\u00e1s brutal a\u00fan que la europea de la que proced\u00eda lady Mary. Pese a que ella describi\u00f3 de un modo algo idealizado instituciones nefastas de aquella Turqu\u00eda imperial como la esclavitud o la situaci\u00f3n de las mujeres que, seg\u00fan ella, disfrutaban de mayor libertad que las europeas. Incluso merced a ser relegadas a un plano secundario.<\/p>\n<p>A ese respecto nos cuenta Hugh Thomas la an\u00e9cdota que tuvo lugar cuando lady Mary visita, en compa\u00f1\u00eda de una princesa cristiana de Transilvania, la iglesia de Santa Sof\u00eda, devenida mezquita tras la toma de la ciudad por los turcos en 1453. Las dos mujeres entrar\u00e1n en ese reducto vestidas como turcos -lady Mary hab\u00eda aprendido ese idioma, con lo cual el disfraz ten\u00eda m\u00e1s probabilidades de no ser descubierto- y as\u00ed poder ver lo que estaba vedado a las mujeres. Y m\u00e1s si eran cristianas como en el caso de Mary Wortley Montagu y su compa\u00f1era transilvana, que romper\u00e1 a llorar viendo las reliquias cristianas conservadas en aquella Santa Sof\u00eda convertida en mezquita. Algo que llev\u00f3 a lady Mary a reprocharle esa actitud emotiva, pues eso pod\u00eda hacer venirse abajo la supercher\u00eda y el disfraz de ambas, llev\u00e1ndolas a las dos a la hoguera\u2026<\/p>\n<p>Esa no es m\u00e1s que una m\u00e1s de las muchas an\u00e9cdotas de una mujer que vivi\u00f3 su vida intensamente y que pas\u00f3 por una retah\u00edla de desamores -parece que siempre se fijaba en el hombre equivocado- y aun as\u00ed nunca dej\u00f3 de amar aquella vida a la que se aferr\u00f3 hasta el \u00faltimo momento y que, como demuestran sus magn\u00edficas cartas escritas durante aquella embajada en Estambul, quiso ver, o\u00edr, palpar, sentir\u2026 hasta en su m\u00e1s \u00ednfimos detalles y que, por suerte, plasm\u00f3 en un libro que ahora no hay m\u00e1s remedio que leer para tener una visi\u00f3n m\u00e1s completa de aquella Europa del Siglo de las Luces. Ese del que lady Mary Wortley Montagu, admirada y amada -en balde- por el poeta Alexander Pope y otras figuras de esa Ilustraci\u00f3n inglesa como Joseph Addison, es, desde luego, parte. Por derecho propio.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Vaya por delante que en estos temas del \u201cD\u00eda, mes, semana, a\u00f1o\u2026 de la Historia de\u2026\u201d soy de la misma opini\u00f3n que un gran actor, Morgan Freeman, y creo que es un error eso de dedicar un d\u00eda, o un mes, o una semana, a la Historia de\u2026 (rellenen la l\u00ednea [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3326,3057,2548,3793,1308,1339,3794,2456,3073,2067],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3245"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3245"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3245\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3249,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3245\/revisions\/3249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}