{"id":3343,"date":"2022-05-30T11:30:04","date_gmt":"2022-05-30T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3343"},"modified":"2022-05-29T22:18:39","modified_gmt":"2022-05-29T20:18:39","slug":"el-otro-asedio-a-cartagena-de-indias-en-el-ano-del-senor-de-1697","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/05\/30\/el-otro-asedio-a-cartagena-de-indias-en-el-ano-del-senor-de-1697\/","title":{"rendered":"El otro asedio a Cartagena de Indias. (En el A\u00f1o del Se\u00f1or de 1697)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3344 \" title=\"Los franceses saquean Cartagena de Indias en 1697. Por Pierre Landry\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/05\/Saqueo-de-Cartagena-por-los-franceses-en-1697.-Por-Pierre-Landry-233x300.jpg\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/05\/Saqueo-de-Cartagena-por-los-franceses-en-1697.-Por-Pierre-Landry-233x300.jpg 233w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/05\/Saqueo-de-Cartagena-por-los-franceses-en-1697.-Por-Pierre-Landry-488x628.jpg 488w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/05\/Saqueo-de-Cartagena-por-los-franceses-en-1697.-Por-Pierre-Landry.jpg 559w\" sizes=\"(max-width: 257px) 100vw, 257px\" \/>El verano se acerca y, por lo que veo, vuelve el inter\u00e9s por las historias con olor a lona de velero impregnada de salitre y humo de p\u00f3lvora negra,<\/p>\n<p>Por eso este nuevo correo de la Historia va a dedicarse a un asunto que empezar\u00e1 hablando de cierta ciudad sudamericana que se ha vuelto realmente popular en Espa\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os. Me refiero a Cartagena de Indias. En la actual Colombia.<\/p>\n<p>Esa ciudad, Cartagena de Indias, curiosamente, era casi una desconocida en Espa\u00f1a en 1984. Y eso a pesar de que fue el escenario de \u201cTras el coraz\u00f3n verde\u201d. Una de las grandes producciones de Hollywood, protagonizada por pesos pesados de la gran pantalla como Danny DeVito, Michael Douglas y Kathleen Turner.<\/p>\n<p>Eso cambi\u00f3, radicalmente, a comienzos del siglo XXI. En esa fecha un pol\u00edtico colombiano, Pablo Victoria, escribi\u00f3 un libro que conoci\u00f3 un fulgurante \u00e9xito a ambos lados del Atl\u00e1ntico. No era para menos con un t\u00edtulo que contaba hasta con resonancias de \u201cEl Quijote\u201d: \u201c<em>El d\u00eda que Espa\u00f1a derrot\u00f3 a Inglaterra. De c\u00f3mo Blas de Lezo, tuerto, manco y cojo venci\u00f3 en Cartagena de Indias a la otra \u2018Armada Invencible\u2019<\/em>\u201d. Desde ese d\u00eda del a\u00f1o 2005 el aludido almirante guipuzcoano, Blas de Lezo, y con \u00e9l Cartagena de Indias, se hicieron muy famosos en la Espa\u00f1a actual.<\/p>\n<p>\u00bfSignifica eso que hoy conozcamos mejor la Historia de esa ciudad o lo que signific\u00f3 a nivel de la Historia mundial? Tengo serias dudas y por eso voy a contar otra parte de la misma que espero nos ayude a superar unos cuantos abismos que nos separan, todav\u00eda, del modo en el que Francia o Gran Breta\u00f1a y otros pa\u00edses europeos conocen la suya propia que, como veremos, resulta que es tambi\u00e9n la nuestra.<\/p>\n<p>Vamos, pues, a dar una vuelta por la Historia de Cartagena de Indias antes de 1741 para comprender y apreciar mejor nuestra propia Historia, como ciudadanos de la culta y desarrollada Europa y no como una sociedad que, seg\u00fan todos los indicios, parece haber sido enga\u00f1ada por una p\u00e9sima pol\u00edtica de recuperaci\u00f3n del propio pasado.<\/p>\n<p>El a\u00f1o es 1697, en esos momentos reina en Espa\u00f1a Carlos II, acaso el monarca de ese pa\u00eds con peor prensa. De un modo no s\u00f3lo injusto sino inadmisible si de lo que se trata es de hablar de Historia, que no de mitos, leyendas o novelas que, al final, por m\u00e1s que se vendan as\u00ed en supermercados y aeropuertos, poco tienen de hist\u00f3ricas<\/p>\n<p>Y es que casi nada de ese cuento sobre un rey imb\u00e9cil y un pa\u00eds arruinado a finales del siglo XVII tiene fundamento hist\u00f3rico real. No lo tiene desde luego si nos aproximamos a la Historia con las herramientas adecuadas. Para empezar situar los acontecimientos en el contexto mundial general, no considerar a una potencia como Espa\u00f1a como una doliente y quejumbrosa excepci\u00f3n y atender a la secuencia de hechos que no se detienen en un a\u00f1o concreto. Sea \u00e9ste 1643, 1697 o 1741.<\/p>\n<p>Cartagena de Indias era en esas fechas, en efecto, una llave de piedra -como dec\u00eda Pablo Victoria- para poder entrar en Am\u00e9rica. O al menos eso es lo que pensaban los enemigos de la poderosa, temible, corte de Madrid. Unos que en 1697 -y aqu\u00ed vendr\u00e1 la sorpresa para muchos lectores- resulta que eran los mismos franceses que en 1741 fueron unos inestimables amigos, parientes y aliados de Espa\u00f1a para llevar a cabo el fin com\u00fan de derrotar a los brit\u00e1nicos. No s\u00f3lo en Cartagena de Indias sino en todos los frentes. Especialmente en el teatro de operaciones europeo en el que -nueva sorpresa seguramente para muchos lectores- se super\u00f3 incluso lo ocurrido en el fallido asedio de Vernon a Cartagena de Indias.<\/p>\n<p>Pero en 1697 el tablero geoestrat\u00e9gico mundial es diferente. La casa de Austria trata de doblegar, todav\u00eda, a la dinast\u00eda Borb\u00f3n con la que se disputa el control de un mundo que, en buena medida, es propiedad de esa casa de Austria. Luis XIV, sobrino de Felipe IV y primo del \u201chechizado\u201d Carlos II, se defender\u00e1 con denuedo, pese a no ser una gran potencia sino un pa\u00eds que hace lo imposible por evitar ser aplastado por esa mole que es la casa de Austria. Por eso, en 1697, el Rey Sol decidir\u00e1 arriesgarse y aceptar los planes de ataque a Cartagena de Indias que le propone <em>Monsieur<\/em> de Pointis. Y eso contra el consejo del mariscal de Tourville, experimentado jefe naval franc\u00e9s del que ya se ha hablado en otros veraniegos correos de la Historia y cuyas m\u00e1s o menos ap\u00f3crifas \u201cMemorias\u201d contaban ese episodio.<\/p>\n<p>Pese a todo, el plan de <em>Monsieur<\/em> de Pointis tendr\u00e1 \u00e9xito: Cartagena de Indias ser\u00e1 tomada al asalto y saqueada a conciencia\u2026 Supongo que dado el tratamiento dispensado a nuestra Historia y, en especial, al triunfo de 1741 en esa ciudad, sacar a colaci\u00f3n este hecho puede causar hasta furia en muchos lectores en un pa\u00eds donde de aceptar sumisamente la llamada \u201cLeyenda Negra\u201d, se ha pasado a convertir el neologismo \u201cnegrolegendario\u201d en un insulto. Dadas esas circunstancias quiz\u00e1s es momento para explicar unas cuantas cosas sobre c\u00f3mo se desarroll\u00f3 realmente esa parte de la Historia y c\u00f3mo los franceses pasaron de enemigos de Espa\u00f1a a aliados suyos, de saqueadores de Cartagena de Indias a ser un firme apoyo para la gran victoria del virrey Eslava y de su malavenido lugarteniente Blas de Lezo en 1741. Porque, una vez m\u00e1s, as\u00ed se escribe la Historia, como Ciencia, que no como cuento o propaganda de los famosos vencedores que -seg\u00fan el vac\u00edo y manido t\u00f3pico- ser\u00edan los que la escriben.<\/p>\n<p>Volvamos al a\u00f1o 1697. Ese asedio, asalto y toma de Cartagena de Indias apenas mereci\u00f3 la pena. Tan s\u00f3lo mostr\u00f3 que la potencia militar de la Francia de Luis XIV ten\u00eda mucha fuerza explosiva, pero no capacidad para una carrera de fondo que Versalles sab\u00eda que iba a perder al final ante la calmosa resistencia de Espa\u00f1a y sus aliados. Potencias que s\u00f3lo ten\u00edan que esperar a que Francia se desfondase en una brillante campa\u00f1a tras otra. As\u00ed Cartagena de Indias, tras ese ataque de 1697 que fue poco menos que un raid de piratas que golpean y huyen, tuvo que ser evacuada por De Pointis y los, en efecto, numerosos bucaneros que le hab\u00edan seguido a la b\u00fasqueda no de gloria militar para aquel teatral y lejano rey de Versalles, sino de bot\u00edn r\u00e1pido y f\u00e1cil.<\/p>\n<p>As\u00ed, poco despu\u00e9s, durante la firma de la Paz de Ryswick en 1697, los diplom\u00e1ticos franceses se deshicieron en sonrisas, halagos y parabienes ante sus iguales espa\u00f1oles all\u00ed presentes y les ofrecieron toda clase de ventajas que desembocar\u00edan en la mejor jugada militar de Luis XIV: la que pondr\u00eda a Espa\u00f1a -Cartagena de Indias incluida- de su parte, formando un superestado que abarcaba, entre los dos pa\u00edses, casi medio planeta con todos sus recursos humanos, financieros y de otro tipo destinados a que Francia no pereciera. Lo cual se iba a conseguir por medio de ese cambalache diplom\u00e1tico de Ryswick, que puso a disposici\u00f3n de Luis XIV la fuerza de Espa\u00f1a -su antigua enemiga, pero tambi\u00e9n el pa\u00eds de su propia madre- para que le sirviera de seguro refugio y cimiento ante un mundo al que no hab\u00eda podido vencer en tres d\u00e9cadas de guerras que sembraron de muerte, hambre y miseria a un pa\u00eds, Francia, que perd\u00eda todo su esplendor apenas se sal\u00eda de Versalles.<\/p>\n<p>El almirante Blas de Lezo y su magn\u00edfica y profesional defensa de Cartagena de Indias en 1741, frente al ataque de quienes eran aliados de Espa\u00f1a en 1697, fue una parte m\u00e1s de esa nueva estrategia que dio forma al siglo XVIII y al mundo en el que hoy vivimos y en el que, al final. franceses, espa\u00f1oles y brit\u00e1nicos formamos ahora parte del mismo bloque pol\u00edtico y estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Esos fueron los hechos, su desarrollo y su explicaci\u00f3n de acuerdo al m\u00e9todo cient\u00edfico con el que se escribe la Historia -que no la propagada ni de vencedores ni de vencidos- tanto en Madrid, como en Barcelona como en Stuttgart o en Leipzig. Lo cual no creo que les quite nada de inter\u00e9s -m\u00e1s bien al contrario- para quienes gustan de saber de historias de la Historia en las que aparecen gigantescos nav\u00edos de l\u00ednea, moles de lona calafateada y madera de roble, erizadas de piezas de 8, 12 y hasta 36 libras que ca\u00f1onean, sin piedad, a otras moles similares a ellas o a amenazantes bastiones como los de Cartagena de Indias\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El verano se acerca y, por lo que veo, vuelve el inter\u00e9s por las historias con olor a lona de velero impregnada de salitre y humo de p\u00f3lvora negra, Por eso este nuevo correo de la Historia va a dedicarse a un asunto que empezar\u00e1 hablando de cierta ciudad sudamericana que [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3861,333,503,3862,600,3863,3864,670,1261,1559],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3343"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3354,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343\/revisions\/3354"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}