{"id":3368,"date":"2022-06-20T11:30:20","date_gmt":"2022-06-20T09:30:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3368"},"modified":"2022-06-20T10:02:12","modified_gmt":"2022-06-20T08:02:12","slug":"el-largo-viaje-de-lord-wellington-de-vitoria-a-waterloo-dos-anos-que-estremecieron-al-mundo-1813-1815","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/06\/20\/el-largo-viaje-de-lord-wellington-de-vitoria-a-waterloo-dos-anos-que-estremecieron-al-mundo-1813-1815\/","title":{"rendered":"El largo viaje de Lord Wellington. De Vitoria a Waterloo: dos a\u00f1os que estremecieron al Mundo (1813-1815)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3369\" title=\"Wellington y su Estado Mayor durante la Batalla de Vitoria (21 de junio de 1813)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/06\/Wellington-durante-la-Batalla-de-Vitoria-232x300.jpg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/06\/Wellington-durante-la-Batalla-de-Vitoria-232x300.jpg 232w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/06\/Wellington-durante-la-Batalla-de-Vitoria-768x992.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/06\/Wellington-durante-la-Batalla-de-Vitoria-486x628.jpg 486w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/06\/Wellington-durante-la-Batalla-de-Vitoria.jpg 929w\" sizes=\"(max-width: 293px) 100vw, 293px\" \/>Si la semana pasada hablaba de Waterloo, y la famosa batalla que tiene lugar all\u00ed un 18 de junio, esta semana creo que corresponde hablar de la de Vitoria, que se desarroll\u00f3 un 21 de junio, pero de 1813.<\/p>\n<p>Ambos acontecimientos suelen aparecer con frecuencia disociados pese a que hay numerosos puntos que los unen, a trav\u00e9s del espacio -y el tiempo de dos a\u00f1os entre un suceso y el otro- que separa a ambos campos de batalla.<\/p>\n<p>Esta semana parece pues muy a prop\u00f3sito para reflexionar sobre ello. Y es que las dos batallas son la culminaci\u00f3n, entre otras cosas, de una carrera pol\u00edtica bien dirigida por el general que ser\u00e1 el absoluto protagonista de ambas. Es decir: Arthur Wellesley, m\u00e1s conocido como Wellington o Lord Wellington.<\/p>\n<p>En efecto, Vitoria fue un asunto realmente delicado en el que Wellington se jugaba mucho. Tanto como una carrera, muy bien planeada, desde hac\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos desde 1786, seg\u00fan nos dice uno de sus bi\u00f3grafos: el banquero Antoine D\u00b4Arjuzon, que le dedic\u00f3 -hace no demasiados a\u00f1os- una interesante y, en general, bien contrabalanceada biograf\u00eda. En ella nos dice que Arthur Wellesley, sexto hijo de un noble anglo-irland\u00e9s casi arruinado -por su tendencia a la magnificencia y al consumo conspicuo destinado a marcar su rango- es educado con no pocos esfuerzos por parte de su madre viuda y su hermano mayor -a la saz\u00f3n cabeza de familia- en la Academia Militar de Angers en Francia.<\/p>\n<p>En efecto, ese hermano mayor que, con el tiempo, quedar\u00eda eclipsado por la fama de su sexto hermano, ten\u00eda decidido, junto con su madre, que Arthur ser\u00eda militar. La viuda ya lo dec\u00eda: su poco apreciado Arthur estaba destinado a la p\u00f3lvora. No se cre\u00eda que tuviera otro talento que lo pudiese librar de una carrera que, como comenta tambi\u00e9n D\u00b4Arjuzon, no era de las m\u00e1s prestigiosas en una Gran Breta\u00f1a en la que el Ej\u00e9rcito, tras la severa derrota sufrida a manos de estadounidenses, franceses y espa\u00f1oles en 1781, no es precisamente de las m\u00e1s prestigiosas&#8230;<\/p>\n<p>En esa misma detallista biograf\u00eda se nos dice que as\u00ed comienza la carrera militar de este v\u00e1stago segund\u00f3n de una familia que est\u00e1 tratando de reparar los da\u00f1os causados por la mala administraci\u00f3n del fallecido <em>pater familias<\/em>. Excelente m\u00fasico, tanto como para impartir esa asignatura en la Universidad, pero p\u00e9simo administrador.<\/p>\n<p>Esa carrera militar del joven Wellesley ser\u00e1 algo accidentada y durante a\u00f1os nada parece prefigurar en \u00e9l al gran genio militar que va a vencer a Napole\u00f3n en Waterloo, consolidando el poder\u00edo mundial de Gran Breta\u00f1a durante cien a\u00f1os al menos.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Richard, el hermano mayor, tratar\u00e1 de que Arthur pueda ir comprando una comisi\u00f3n de oficial tras otra y siempre desde c\u00f3modos puestos a retaguardia, convirti\u00e9ndose en lo que D\u00b4Arjuzon llama un \u201coficial de sal\u00f3n\u201d, evitando indeseables destinos donde se mor\u00eda sin gloria ni -a\u00fan m\u00e1s importante- bot\u00edn alguno\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed ser\u00e1 hasta que estalla la guerra, inevitable, entre la Francia revolucionaria y la augusta Gran Breta\u00f1a que sue\u00f1a con rehacer su imperio tras la derrota en Estados Unidos. Esto llevar\u00e1 a Arthur Wellesley, ya acariciando los galones de coronel, a Flandes, a enfrentarse all\u00ed a las tropas revolucionarias francesas.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en 1799, Arthur Wellesley admitir\u00e1 un embate m\u00e1s peligroso para romper con esa inercia: finalmente acepta un destino en una India donde Gran Breta\u00f1a ha puesto su pabell\u00f3n desde mediados de ese siglo que ah\u00ed acaba (como ya record\u00e9 en anteriores correos de la Historia) y la jugada le saldr\u00e1 bastante bien aunque, probablemente, ni su familia esperaba que obtuviera con ello \u00e9xito notable alguno.<\/p>\n<p>Sin embargo sus notorias victorias en aquellas campa\u00f1as indias contra un enemigo especialmente odiado por Gran Breta\u00f1a, Tipu Sult\u00e1n (del que habl\u00e9 en esta misma secci\u00f3n hace ya una d\u00e9cada) har\u00e1 que su nombre suene -al filo del a\u00f1o 1808- para resolver la angustiosa situaci\u00f3n (para Gran Breta\u00f1a) que en esos momentos se va a jugar en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, donde Napole\u00f3n trata de encajar la \u00faltima pieza de un complejo sistema estrat\u00e9gico y pol\u00edtico que d\u00e9 a Francia &#8211;<em>su <\/em>Francia- el dominio total del continente blanco y con \u00e9l el del resto del Mundo.<\/p>\n<p>Arthur Wellesley se desempe\u00f1ar\u00e1 en esa misi\u00f3n con notable destreza, pese al desprecio de aquellos que, como el propio Napole\u00f3n, lo llamar\u00e1n \u201cgeneral cipayo\u201d. Es decir: poco menos que un habilidoso capit\u00e1n de salteadores de caminos uniformados y contratados por la poderosa Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales brit\u00e1nica. Buenos s\u00f3lo para aplastar a nativos mal armados y peor organizados, pero no para medirse con tropas europeas bien disciplinadas. Pronto el general Wellesley demostrar\u00e1, en Portugal y Espa\u00f1a, que tales desprecios carec\u00edan de fundamento alguno.<\/p>\n<p>Sin embargo conviene matizar esto. El Arthur Wellesley que se va a convertir en Lord Wellington en la Pen\u00ednsula, perfectamente podr\u00eda haber salido de aqu\u00ed siendo una verdadera nulidad hist\u00f3rica. La raz\u00f3n es bien sencilla: en 1813, 1814\u2026 el lustre de la derrota de Napole\u00f3n pivota m\u00e1s hacia el Norte de Europa que hacia el Sur. Atty (uno de los numerosos apodos de Wellington) ha demostrado ser un buen y competente muchacho en la Pen\u00ednsula -ah\u00ed est\u00e1n sus victorias en Torres Vedras, en Badajoz, en Salamanca&#8230; &#8211; para certificarlo, pero\u2026 \u00bfqui\u00e9n ha entrado en Par\u00eds en 1814 para recibir la abdicaci\u00f3n del Ogro Bonaparte? El zar de Rusia, el rey de Prusia, el emperador austriaco\u2026 Por all\u00ed hay poco rastro de Lord Wellington, que se ha tenido que abrir paso de un modo penoso por el Norte de Espa\u00f1a hasta acabar la guerra en una plaza de segundo orden como Toulouse. No m\u00e1s lejos. Y dando gracias de que Burdeos hubiera vuelto la casaca contra Bonaparte sin necesidad de intervenci\u00f3n militar directa\u2026<\/p>\n<p>Eso unido a su terrible fiasco ante Burgos en 1812, donde muchos brit\u00e1nicos de alto rango de su \u00e9poca creen ver el final de su trabajosa carrera, hacen que en 1814 los billetes de Arthur Wellesley a la cima de su gloria personal est\u00e9n a\u00fan en el aire.<\/p>\n<p>Hoy pr\u00e1cticamente nadie recuerda que un ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, el S\u00e9ptimo, desplegado desde 1810 en todo el Norte de Espa\u00f1a, es el que salva al \u201cgeneral cipayo\u201d de una aut\u00e9ntica debacle tras lo de Burgos y le prepara as\u00ed el camino a Vitoria en 1813. Pero en 1814 muchos s\u00ed recuerdan claramente esa circunstancia. En Gran Breta\u00f1a tambi\u00e9n\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed de fr\u00e1gil era el \u00e9xito que Arthur Wellesley hab\u00eda conseguido en esas fechas. No cabe duda de que sus notables cualidades, la capacidad de maniobra pol\u00edtica de su familia y las ambiciones insaciables de un Napole\u00f3n que no puede resignarse al exilio, lograr\u00e1n que en el plazo de dos a\u00f1os clave -de 1813 a 1815- Wellington consiga amarrar firmemente una reputaci\u00f3n que aun en medio de las grandes celebraciones por la victoria del 21 de junio de 1813, bien pudo ser bien poca cosa. Un cap\u00edtulo rec\u00f3ndito, secundario -tanto como el general Wellesley- en los libros de Historia.<\/p>\n<p>Muchos generales y oficiales espa\u00f1oles, copart\u00edcipes y colaboradores imprescindibles en ese \u00e9xito, de hecho, sufrieron -y siguen sufriendo- ese destino (con la sola excepci\u00f3n de Miguel Ricardo de \u00c1lava). Apenas algunos historiadores s\u00ed recordamos sus nombres: Longa, Mendizabal, Ugartemendia&#8230; Y eso porque hemos escrito sus biograf\u00edas. Unas que bien har\u00edamos en releer este martes, cuando se conmemore, una vez m\u00e1s, aquella victoria en Vitoria de Lord Wellington. Siquiera sea para apreciar mejor c\u00f3mo se forj\u00f3 la fama imperecedera de aquel sexto hijo de una noble familia anglo-irlandesa que tuvo que superar numerosas dificultades hasta llegar al \u00e9xito total en el largo camino que iba de Vitoria a Waterloo&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Si la semana pasada hablaba de Waterloo, y la famosa batalla que tiene lugar all\u00ed un 18 de junio, esta semana creo que corresponde hablar de la de Vitoria, que se desarroll\u00f3 un 21 de junio, pero de 1813. 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