{"id":3391,"date":"2022-07-11T11:30:23","date_gmt":"2022-07-11T09:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3391"},"modified":"2022-07-11T10:56:57","modified_gmt":"2022-07-11T08:56:57","slug":"sobre-algunos-misterios-de-la-historia-del-arte-la-fuente-de-ingres-1820-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/07\/11\/sobre-algunos-misterios-de-la-historia-del-arte-la-fuente-de-ingres-1820-2022\/","title":{"rendered":"Sobre algunos misterios de la Historia del Arte: \u201cLa Fuente\u201d de Ingres (1820-2022)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3392\" title=\"&quot;La Fuente&quot; de Ingres (1820-1856). Museo de Orsay\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Fuente-de-Ingres.-Museo-de-Orsay-150x300.jpg\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Fuente-de-Ingres.-Museo-de-Orsay-150x300.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Fuente-de-Ingres.-Museo-de-Orsay.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/>Har\u00e1 como cosa de dos a\u00f1os hablaba en otro correo de la Historia de un cuadro del pintor de cabecera de la revoluci\u00f3n de 1789 y, posteriormente, de Napole\u00f3n, tras la defenestraci\u00f3n pol\u00edtica y ejecuci\u00f3n de Robespierre.<\/p>\n<p>Se trataba del retrato que David pint\u00f3 de su propia cu\u00f1ada, una encantadora madre joven representada en todo el esplendor de esa juventud y de las galas que ya prefiguraban la moda llamada todav\u00eda hoy \u201cImperio\u201d.<\/p>\n<p>Contaba yo en ese otro correo de la Historia que la fascinaci\u00f3n por aquel retrato me ven\u00eda de lejos, de cuando una amiga de mi abuela materna, trajo de sus estancias en Par\u00eds -all\u00e1 por los todav\u00eda felices setenta del siglo XX- una colecci\u00f3n de postales que representaban cuadros famosos que se pod\u00edan ver en los museos de esa ciudad.<\/p>\n<p>Entre esa remesa se encontraba, tambi\u00e9n, una obra de uno de los m\u00e1s aventajados disc\u00edpulos de David. No otro que Jean-Auguste-Dominique Ingres, que alcanz\u00f3 merecida fama por su cuenta. A\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda de Robespierre, del ostracismo -o ejecuci\u00f3n- de los \u201ccan\u00edbales\u201d jacobinos -y adl\u00e1teres suyos como David- y del auge y propia ca\u00edda de Napole\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>La obra en concreto se titul\u00f3 \u201cLa Fuente\u201d. Sobre ella se han escrito verdaderos ditirambos. Y por plumas no poco importantes. Nada menos que el escritor Th\u00e9ophile Gautier lo dej\u00f3 puesto blanco sobre negro en un art\u00edculo reproducido en la \u201cRevue du XIXe si\u00e8cle\u201d.<\/p>\n<p>Gautier dec\u00eda ah\u00ed que esa obra de Ingres, que representa a una misteriosa joven de no m\u00e1s de unos 20 a\u00f1os de edad (aunque algunos le conceden menos), era de una perfecci\u00f3n exquisita, en la que la pincelada final del maestro hab\u00eda logrado reproducir la joven y fresca piel de esa supuesta ninfa -que trata de mostrar la alegor\u00eda del nacimiento de los r\u00edos vertiendo agua desde una bien decantada \u00e1nfora- de un modo admirable, transmitiendo la frescura de la misma, su rotundidad.<\/p>\n<p>Gautier, quiz\u00e1s por aquello de que escrib\u00eda en una \u00e9poca tan encorsetada como el Segundo Imperio napole\u00f3nico -para otros plena \u00e9poca victoriana\u2026- se\u00f1alaba que \u201cLa Fuente\u201d representaba tambi\u00e9n un desnudo virginal\u2026<\/p>\n<p>Ciertamente podr\u00eda verse as\u00ed. El cuadro utiliza el trasfondo de la Mitolog\u00eda de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica para hacer una exhibici\u00f3n de un desnudo femenino sin ser acusado de exhibici\u00f3n er\u00f3tica desenfrenada -como ocurri\u00f3 algunos a\u00f1os despu\u00e9s con \u201cLe D\u00e9jeneur sur l\u00b4Herbe\u201d de Manet, que mostraba a mujeres desnudas en un entorno nada mitol\u00f3gico ni cl\u00e1sico- o de pornograf\u00eda descarada como el ir\u00f3nicamente insultante \u201cEl origen del mundo\u201d de Courbet.<\/p>\n<p>Sin embargo, de \u201cLa Fuente\u201d tambi\u00e9n se puede decir, bien mirada, con el paso de los a\u00f1os, en la edad adulta, tras tres cursos de Historia del Arte en la Universidad, que la joven veintea\u00f1era del cuadro de Ingres poco tiene de virginal en tanto que es un desnudo frontal, evidente. Una descripci\u00f3n anat\u00f3mica perfecta de una mujer completamente desvestida. En fin, algo que, sin necesidad de mucha teor\u00eda art\u00edstica, cualquier espectador -o espectadora- puede entender perfectamente como propio de una situaci\u00f3n que poco tiene que ver con la virginidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de todo eso, perfectamente palpable, ineludible cada vez que se contempla el cuadro desde la edad adulta y el conocimiento -siquiera b\u00e1sico- de la Historia del Arte, lo que me ha fascinado de ese cuadro ha sido siempre la misma pregunta que tambi\u00e9n se ha aplicado (y resuelto en parte) para, por ejemplo, el m\u00e1s controvertido \u201cEl origen del mundo\u201d: \u00bfqui\u00e9n era la modelo? \u00bfqui\u00e9n era la muchacha, la joven que Ingres parece haber reproducido con una exactitud que transmite vida a\u00fan pasados ya doscientos dos a\u00f1os desde que empez\u00f3 a realizar esa obra, s\u00f3lo culminada y presentada en 1857?<\/p>\n<p>Lo cierto es que indagando en lo escrito sobre esta misteriosa pintura -al menos para m\u00ed- he podido averiguar muy pocas cosas.<\/p>\n<p>Una de ellas es que la tela, en efecto, empez\u00f3 a pintarse en el a\u00f1o 1820, cuando Ingres vagaba por Roma aprendiendo m\u00e1s sobre su oficio. Y que la modelo se ofreci\u00f3 a la vista no s\u00f3lo del ya maestro Ingres, sino a la de dos de los habituales ayudantes en este tipo de trabajos de grandes maestros.<\/p>\n<p>El nombre de esos ayudantes s\u00ed ha quedado para la Historia. Seg\u00fan nos dicen Gary Tinterow y Philip Conisbee en la p\u00e1gina 536 de \u201c<em>Portraits by Ingres. Image of an epoch<\/em>\u201d, fue uno de los dos hermanos Balze (ambos alumnos de Ingres) y otro disc\u00edpulo de apellido Desgoffe. Sin embargo ese mismo libro nos advierte que no se sabe con exactitud hasta qu\u00e9 punto intervinieron en la realizaci\u00f3n final de un cuadro tan especial.<\/p>\n<p>Y de la modelo nada se sabe o no parece tener demasiado inter\u00e9s saber algo sobre ella.<\/p>\n<p>Ese punto s\u00f3lo se aclara algo en otro libro. En este caso el ya venerable \u201c<em>Lexique des termes d\u00b4Art<\/em>\u201d de Jules Adeline. En la voz dedicada a las modelos, revelaba que gran parte de ellas eran de religi\u00f3n jud\u00eda, que tal era el caso de las, de gran belleza, que Ingres utiliza tanto en \u201cLas odaliscas\u201d como en \u201cLa Fuente\u201d\u2026 Pero nada m\u00e1s se\u00f1alaba Adeline respecto al nombre o m\u00e1s detalles sobre aquella muchacha pelirroja de, en efecto, fascinante, atrayente belleza.<\/p>\n<p>Otros libros sobre el asunto dejan una impresi\u00f3n mucho m\u00e1s desazonante en la que la imaginaci\u00f3n y la Literatura se abren paso en el campo de la Historia. Es lo que ocurre con una observaci\u00f3n de Ferdinand Bac, hecha en el a\u00f1o 1897 y reproducida en las p\u00e1ginas 195 a 196 de \u201c<em>Bodies of Art: French Literary Realism and the Artist&#8217;s Model<\/em>\u201d de Marie Lathers. Ah\u00ed Bac meditaba sobre la decadencia de las bellas modelos de anta\u00f1o, se\u00f1alando que con el paso del tiempo se convert\u00edan en venerables cabezas blancas, en rostros marcados por los a\u00f1os y el sufrimiento, en carne de casa de empe\u00f1os o de puerta de cementerio, donde acaso se pod\u00eda o\u00edr decir a una desdentada boca: yo fui la modelo de \u201cLa Fuente\u201d de Ingres\u2026 \u201c\u00a1No te r\u00edas porque podr\u00eda haber sido verdad!\u201d.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esa suposici\u00f3n, algo truculenta y ceniza, del nombre de la verdadera modelo de \u201cLa Fuente\u201d y su vida, poco m\u00e1s nos dice todo eso.<\/p>\n<p>Parece pues que persiste el misterio de aquella bella modelo, llena de juventud, de vida, plasmada en un lienzo que ya tiene dos siglos como si la pintura a\u00fan estuviera fresca, reci\u00e9n puesta sobre la tela\u2026<\/p>\n<p>Tal vez hoy esta peque\u00f1a botella del correo de la Historia, con este mensaje dentro arrojado al oc\u00e9ano digital, alcance una costa propicia y sea le\u00eddo por alguien que tenga algo m\u00e1s que contar sobre aquella hermosa veintea\u00f1era italojud\u00eda, cuya belleza, despu\u00e9s de todo, ha estado impresionando al Mundo desde 1820 hasta 2022\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Har\u00e1 como cosa de dos a\u00f1os hablaba en otro correo de la Historia de un cuadro del pintor de cabecera de la revoluci\u00f3n de 1789 y, posteriormente, de Napole\u00f3n, tras la defenestraci\u00f3n pol\u00edtica y ejecuci\u00f3n de Robespierre. 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