{"id":3399,"date":"2022-07-18T11:30:09","date_gmt":"2022-07-18T09:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3399"},"modified":"2022-07-19T13:32:14","modified_gmt":"2022-07-19T11:32:14","slug":"historia-y-vida-el-diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-politicos-de-vasconia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/07\/18\/historia-y-vida-el-diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-politicos-de-vasconia\/","title":{"rendered":"Historia y vida: el \u201cDiccionario de historiadores, juristas y pensadores pol\u00edticos de Vasconia\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3400\" title=\"Portada del volumen II del &quot;Diccionario de historiadores, juristas y pensadores pol\u00edticos de Vasconia&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/Portada-del-volumen-II-del-Diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-pol\u00edticos-de-Vasconia-212x300.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/Portada-del-volumen-II-del-Diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-pol\u00edticos-de-Vasconia-212x300.jpg 212w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/Portada-del-volumen-II-del-Diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-pol\u00edticos-de-Vasconia-445x628.jpg 445w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/Portada-del-volumen-II-del-Diccionario-de-historiadores-juristas-y-pensadores-pol\u00edticos-de-Vasconia.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/>Este mi\u00e9rcoles que viene, aparte de ser un aniversario m\u00e1s de la fallida \u201cOperaci\u00f3n Valquiria\u201d que pretend\u00eda librar a Alemania -y al Mundo- de Adolf Hitler y su megaloman\u00eda, ser\u00e1 una ocasi\u00f3n hist\u00f3rica por otra raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Al menos para la Historia de un buen pedazo de aquella Europa que el citado Hitler aplast\u00f3 bajo la bota de la Gestapo y las SS o redujo a escombros.<\/p>\n<p>Ese pedazo de la hoy nuevamente atribulada Europa, abarca la Navarra a ambos lados de los Pirineos, tres provincias vascas peninsulares, al lado espa\u00f1ol de la raya pirenaica, y las otras dos al Norte de esa raya en el hex\u00e1gono franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Es una ocasi\u00f3n hist\u00f3rica porque se glosar\u00e1 en el Palacio de Miramar de San Sebasti\u00e1n una magna labor: la del, por su nombre completo, \u201c<em>Diccionario de historiadores, juristas y pensadores pol\u00edticos de Vasconia<\/em>\u201d. Una gigantesca obra que, en cuatro vol\u00famenes, re\u00fane, entre otras, las biograf\u00edas de centenares de eruditos vascos y navarros de esas siete provincias a los que, de un modo u otro, por una u otra raz\u00f3n, se les puede encuadrar bajo el nombre de \u201chistoriador\u201d.<\/p>\n<p>Ha sido un notable empe\u00f1o que ha dado lugar a esa gran obra que ha movilizado a buena parte del personal universitario y titulado de esos siete territorios (y algunos aleda\u00f1os, como Cantabria) y ha sido editada por la prestigiosa editorial madrile\u00f1a Marcial Pons.<\/p>\n<p>El resultado son esos cuatro vol\u00famenes de ese \u201c<em>Diccionario de historiadores, juristas y pensadores pol\u00edticos de Vasconia<\/em>\u201d de los que se hablar\u00e1 este mi\u00e9rcoles en el marco de los cursos de verano de la UPV-EHU en el Palacio de Miramar de San Sebasti\u00e1n (<strong>V\u00c9ASE NOTA 1 AL FINAL DEL TEXTO<\/strong>).<\/p>\n<p>Evidentemente creo que son m\u00e1s que buenos motivos para que parezca una buena idea dedicar a ese interesante asunto este nuevo correo de la Historia. Por la magnitud de esa recopilaci\u00f3n de las vidas de aquellos, y aquellas, que nos precedieron en estas labores de escribir eso que se llama \u201cHistoria\u201d y que es algo m\u00e1s importante de lo que se suele creer. Pero, adem\u00e1s de eso, porque creo es una buena ocasi\u00f3n para reflexionar sobre la Historia y las vidas de aquellos que la escribieron o a\u00fan la escribimos.<\/p>\n<p>Y es que las entradas del \u201cDiccionario\u201d que me han encargado realizar -casi gotas de agua en ese vasto oc\u00e9ano de cuatro vol\u00famenes- me han hecho pensar -quiz\u00e1s m\u00e1s de la cuenta- sobre cosas que preocupan desde el tiempo de los romanos. Es decir: sobre la que llamaban \u201cdamnatio memoriae\u201d, que no era otra cosa que castigar a alguien a desaparecer, para siempre, de la memoria colectiva. En definitiva, de la Historia que se supone que existe para evitar eso.<\/p>\n<p>Esos cuatro vol\u00famenes de ese \u201cDiccionario\u201d est\u00e1n ah\u00ed para evitar eso, en efecto, pero escribir algunas de sus p\u00e1ginas ha llevado, inevitablemente, a este historiador a pensar qu\u00e9 clase de memoria, de Historia, quedar\u00e1 de aquellos, y aquellas, que escribimos esas p\u00e1ginas en estos comienzos del siglo XXI y, por ende, de la de esos predecesores sobre los que escribimos.<\/p>\n<p>Algunos, me temo, seremos olvidados para siempre. Actualmente los procesos de esa \u201cdamnatio memoriae\u201d funcionan a toda m\u00e1quina. Vivimos, por desgracia, en tiempos orwellianos, en los que cualquier excusa barata sirve a aut\u00e9nticas mediocridades para sacar de en medio a cualquiera que crean que hace sombra a proyectos a veces sencillamente demenciales o aquejados de mucha miseria intelectual y moral\u2026 En ese horizonte tan preocupante, el que estas l\u00edneas escribe, no ve mucho horizonte -valga la redundancia- para algunos por m\u00e1s que escribamos, y escribamos y publiquemos. Hay gente ro\u00edda moralmente que m\u00e1s que preocuparse de sus propios trabajos, se preocupan, sobre todo, de barrer a metralla todo lo que ellos, y ellas, creen se interpone en su meta de ser subidos a un pedestal en el que sus taras se noten menos. Y eso, naturalmente, implica un infinitamente mezquino \u201ccaiga quien caiga\u201d en el que muchos, me temo, estamos incluidos.<\/p>\n<p>Pero dejando aparte futuribles, otra de las reflexiones a las que me ha llevado la redacci\u00f3n de esas p\u00e1ginas de ese \u201cDiccionario\u201d, es al abismo que se abre entre nuestras anodinas vidas actuales y las de algunos de los historiadores que yo he biografiado.<\/p>\n<p>En ese aspecto hay vidas como la de \u00c9douard Duc\u00e9r\u00e9 en las que, incluso dentro de una existencia de lo m\u00e1s prosaica, funcionarial, ordenada como los relojes que fueron su segunda profesi\u00f3n, hubo momentos \u00e9picos que, supongo, permitieron a este historiador bayon\u00e9s mirar frente a frente a aquellos corsarios vascos sobre los que tanto escribi\u00f3. Duc\u00e9r\u00e9, en efecto, vivi\u00f3 y (sobre)vivi\u00f3 a la breve Guerra franco-prusiana de 1870 (tan parecida en muchos aspectos a la actual de Ucrania) antes de dedicarse a la pl\u00e1cida existencia de bibliotecario, archivero e historiador en el amable Pa\u00eds Vasco de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d.<\/p>\n<p>Algo parecido ocurrir\u00e1 con quien fue el tema de mi tesis doctoral: el donostiarra Ferm\u00edn Lasala y Collado, duque de Mandas y Villanueva y coet\u00e1neo de Duc\u00e9r\u00e9. La mayor parte de su vida fue la de alguien que nace millonario y entre numerosas comodidades, pero ya en la mediana edad formar\u00e1 parte de la milicia liberal que defendi\u00f3 San Sebasti\u00e1n y el resto del territorio guipuzcoano de la \u00faltima intentona carlista en 1873. Posteriormente, como embajador espa\u00f1ol, se sentar\u00eda a la mesa con la reina Victoria, har\u00eda amistad con el inefable Eduardo VII y decidir\u00eda los destinos de parte del mundo desde el Londres de 1900 en el que resonaban a\u00fan los nombres de autores que \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo y ten\u00eda en su biblioteca. Como Wilkie Collins.<\/p>\n<p>Otros, de la misma Bayona, como el general Jean Ansoborlo, que morir\u00eda a principios de este siglo XXI, tuvieron mucho m\u00e1s que contar en su haber: en 1940, con su pa\u00eds invadido por el III Reich, Ansoborlo, apenas un cadete sin terminar los estudios en la Academia militar de Saint-Cyr, cruzar\u00e1 las l\u00edneas nazis para unirse a las fuerzas de la Francia Libre de De Gaulle y con ellas participar\u00e1 en operaciones que algunos s\u00f3lo conocemos por el Cine, los documentales y los libros de Historia. A saber: la invasi\u00f3n de la Italia fascista o la derrota de la \u00faltima ofensiva nazi en la hoy famosa Batalla de las Ardenas\u2026<\/p>\n<p>Incluso los m\u00e1s cercanos a nosotros y que llegamos a conocer personalmente, como el donostiarra Ferm\u00edn Mu\u00f1oz Echabeguren, parecen haber tenido una biograf\u00eda m\u00e1s interesante y digna de ser escrita que la de algunos de los que hoy nos dedicamos a esta labor y no nos hemos perdido una sola comida de las tres diarias (y alguna m\u00e1s) en toda nuestra vida. Recuerdo que mientras entrevistaba a Gari Mu\u00f1oz, hijo de Ferm\u00edn, para escribir su biograf\u00eda, le dec\u00eda, entre bromas y veras, que si yo entraba en un futuro quinto volumen de un \u201c<em>Diccionario de historiadores de Vasconia<\/em>\u201d, poco se podr\u00eda decir de mi m\u00e1s all\u00e1 de ser un hombre anodino, con preocupaciones y problemas muy vulgares, envuelto (muy a su pesar) en luchas bastante mezquinas, nada heroicas, y que dedic\u00f3 su vida -casi por puro azar- a escribir las vidas de personas que hab\u00edan vivido realmente, mucho m\u00e1s que \u00e9l y, desde luego, hab\u00edan hecho cosas mucho m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Desde ser parte del Estado Mayor aliado que derrot\u00f3 a los nazis en las Ardenas a levantar un pa\u00eds devastado por una guerra civil. Como hab\u00eda sido el caso de Ferm\u00edn Mu\u00f1oz Echabeguren que, con apenas 14 a\u00f1os, ve desmoronarse el San Sebasti\u00e1n \u201cBelle \u00c9poque\u201d y despu\u00e9s de 1939 -dedic\u00e1ndose a sacar adelante a su familia con su propio trabajo- crear\u00e1 ese c\u00f3modo mundo en el que algunos nacimos para no hacer en nuestras vidas nada m\u00e1s importante que escribir vidas mucho m\u00e1s interesantes que las nuestras, que podr\u00edan resumirse en apenas dos l\u00edneas\u2026<\/p>\n<p>Habr\u00e1 quien quiz\u00e1s vea esto como un \u00e9xito social, como dice el siniestro protagonista de \u201cLas ben\u00e9volas\u201d. Aquel antiguo SS nazi, <em>malgr\u00e9 lui<\/em>, colaborador en el genocidio de jud\u00edos ucranianos, que recuerda a sus lectores que no lo juzguen con dureza y se alegren de vivir en un tiempo en el que nadie les manda a matar al padre o a la mujer o al hijo de nadie. Sin embargo, a veces, siento algo de una vaga verg\u00fcenza cuando, inevitablemente, tengo que comparar una vida propia irrelevante y prosaica -banal hasta rozar, a veces, con lo rid\u00edculo- con la de aquellos que hicieron mucho m\u00e1s para ganarse el derecho a figurar hoy en los libros de Historia, en los diccionarios de historiadores, y, parad\u00f3jicamente, gracias a manos tan blancas y tan poco esforzadas, tan mimadas -demasiado mimadas quiz\u00e1s- como las nuestras. Las de sus acaso indignos herederos de tantos esfuerzos\u2026<\/p>\n<p>Aun as\u00ed espero que, al menos, esos cuatro vol\u00famenes del \u201c<em>Diccionario de historiadores, juristas y pensadores pol\u00edticos de Vasconia<\/em>\u201d que se glosar\u00e1n este mi\u00e9rcoles en el Palacio de Miramar, nos rediman a algunos -en alguna medida- de todo eso.<\/p>\n<p><strong>Nota 1: el curso ha sido cancelado.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este mi\u00e9rcoles que viene, aparte de ser un aniversario m\u00e1s de la fallida \u201cOperaci\u00f3n Valquiria\u201d que pretend\u00eda librar a Alemania -y al Mundo- de Adolf Hitler y su megaloman\u00eda, ser\u00e1 una ocasi\u00f3n hist\u00f3rica por otra raz\u00f3n. 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