{"id":3408,"date":"2022-07-25T11:30:46","date_gmt":"2022-07-25T09:30:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3408"},"modified":"2022-07-25T11:27:27","modified_gmt":"2022-07-25T09:27:27","slug":"julio-de-1830-verano-y-revolucion-en-el-pais-de-los-vascos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/07\/25\/julio-de-1830-verano-y-revolucion-en-el-pais-de-los-vascos\/","title":{"rendered":"Julio de 1830: verano y revoluci\u00f3n en el pa\u00eds de los vascos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3409\" title=\"&quot;La Libertad guiando al pueblo&quot; de Eug\u00e8ne Delacroix (1830). Museo del Louvre\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Libertad-guiando-al-Puebo-de-Eug\u00e8ne-Delacroix-300x241.jpg\" alt=\"\" width=\"383\" height=\"308\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Libertad-guiando-al-Puebo-de-Eug\u00e8ne-Delacroix-300x241.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Libertad-guiando-al-Puebo-de-Eug\u00e8ne-Delacroix-628x504.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/07\/La-Libertad-guiando-al-Puebo-de-Eug\u00e8ne-Delacroix.jpg 747w\" sizes=\"(max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/>El cuadro que refleja ese hecho hist\u00f3rico, la revoluci\u00f3n de 1830, es famoso. Probablemente gracias a que se ha convertido en un icono moderno merced a las m\u00e1s recientes adaptaciones de la novela de Victor Hugo \u201cLos miserables\u201d. Como musical primero y como pel\u00edcula musical despu\u00e9s. Algo que, extra\u00f1amente (o tal vez l\u00f3gicamente), ha durado en cartel durante d\u00e9cadas en las principales ciudades del planeta dominadas por una burgues\u00eda triunfante. Como Par\u00eds, Londres y Nueva York. Por m\u00e1s que la novela de Hugo habla de las oportunidades fallidas de la revoluci\u00f3n de 1830 (y la ira popular que eso despierta) m\u00e1s que de ella en concreto<\/p>\n<p>El cuadro no es otro que \u201cLa Libertad guiando al pueblo\u201d de Eug\u00e8ne Delacroix y en \u00e9l el pintor rom\u00e1ntico por excelencia trataba de inmortalizar, para otra burgues\u00eda triunfante, su gran hito hist\u00f3rico: la llamada revoluci\u00f3n de, en efecto, julio, del a\u00f1o 1830, con la cual la monarqu\u00eda absolutista desaparec\u00eda del mapa pol\u00edtico franc\u00e9s. Al menos hasta hoy d\u00eda.<\/p>\n<p>Delacroix lo dejaba bien claro. Uno de los principales protagonistas de la tela es un prototipo de feroz burgu\u00e9s (vestido con chistera y frac negros\u2026) que, armado de un trabuco de ca\u00f1\u00f3n largo, salta sobre las barricadas parisinas siguiendo a la Libertad que levanta, otra vez, desde 1789, la bandera tricolor. Ese burgu\u00e9s es, junto a esa personificaci\u00f3n casi mitol\u00f3gica de la Libertad, el protagonista central del cuadro de Delacroix. Aparte del peque\u00f1o golfo de los bajos fondos de Par\u00eds -otra clase de clase media menos afortunada y por eso no menos revolucionaria- que, al parecer, inspir\u00f3 a Victor Hugo uno de los personajes m\u00e1s populares de \u201cLos miserables\u201c. No otro que Gavroche, s\u00edmbolo, en cierto modo, de la revoluci\u00f3n traicionada en 1830 pero que, de todos modos, revivir\u00eda una y otra vez. En cada ocasi\u00f3n que alg\u00fan c\u00e9sar visionario no quisiera -o quiera- o\u00edr la canci\u00f3n -como dice la versi\u00f3n musical de la novela- de unos hombres airados que se niegan a ser esclavos una vez m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>El momento, desde luego fue \u00e9pico. Tanto en julio de 1830 como en los a\u00f1os sucesivos en los que el rey-burgu\u00e9s Luis Felipe de Orleans tuvo que o\u00edr, de un modo u otro, aquella canci\u00f3n de las barricadas, de hombres, y mujeres, airados y que no quer\u00edan ser esclavos otra vez\u2026<\/p>\n<p>Pero la Historia, como ya he dicho muchas veces en otros correos de la Historia -y en algunos otros sitios- rara vez tiene una sola cara y est\u00e1 llena de matices. Algunos muy curiosos.<\/p>\n<p>Uno de ellos tuvo lugar en aquel revolucionario verano de 1830. Ese en el que Luis Felipe de Orleans ech\u00f3 del trono a su desp\u00f3tico t\u00edo Carlos X y prometi\u00f3 hacer de Francia una ejemplar monarqu\u00eda parlamentaria.<\/p>\n<p>El matiz en concreto tuvo lugar no lejos de donde escribo ahora, en el paso del r\u00edo Bidasoa que en esos momentos hac\u00eda frontera entre los reinos de Francia y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>All\u00ed se apostaron en 1830 los liberales exiliados de ese \u00faltimo pa\u00eds tras la invasi\u00f3n del Ej\u00e9rcito absolutista franc\u00e9s en 1823. Desde la parte francesa del r\u00edo comenzaron a lanzar voces hacia el otro lado amenazando con llevar la revoluci\u00f3n a la Espa\u00f1a absolutista. Por lo que nos dicen los documentos compusieron una imagen digna de ser pintada por Delacroix en otro cuadro que, quiz\u00e1s, hoy tambi\u00e9n ser\u00eda famoso.<\/p>\n<p>Hab\u00eda all\u00ed liberales muy parecidos al que con gesto determinado, y armas en mano, salta la barricada siguiendo a la Libertad que alza la tricolor francesa. Hab\u00eda tambi\u00e9n all\u00ed ondear de banderas revolucionarias. Y hubo combates en los pasos navarros, cuando ese ej\u00e9rcito de liberales espa\u00f1oles exiliados trat\u00f3 de infiltrarse y actuar como detonante de una revoluci\u00f3n gemela a la parisina de julio de ese a\u00f1o 1830.<\/p>\n<p>Si en ese momento el p\u00e1nico corri\u00f3 por los pasillos del Palacio de Oriente hasta llegar a las puertas de Fernando VII, esa angustia debi\u00f3 durar poco. El regio ocupante de dichas habitaciones cargadas del olor a habano al que \u00e9l era tan aficionado, pronto fue tranquilizado respecto a una nueva revoluci\u00f3n liberal en Espa\u00f1a. Pese a que los Cien Mil Hijos de San Luis se hab\u00edan retirado o transformado, de la noche a la ma\u00f1ana, en la punta de lanza de una monarqu\u00eda liberal. Muy lejos ya del modelo ansiado por Fernando VII. En efecto, aquel monarca, que, desde 1808 en adelante, vivi\u00f3 su relativamente corta vida bajo el temor de ser pasto de las iras revolucionarias (como su gran amigo el zar Alejandro I), pronto vio que los enf\u00e1ticos liberales que se agitaban al otro lado del Bidasoa no iban a tener ni la m\u00e1s m\u00ednima oportunidad. Ni siquiera con Mina el Viejo de su lado. Como nos cont\u00f3 P\u00edo Baroja en su d\u00eda.<\/p>\n<p>Las instituciones guipuzcoanas que gobernaban esa provincia fronteriza pronto dieron muestras de no estar por otra revoluci\u00f3n y la intentona se estrell\u00f3 contra ese muro de calma institucional de aquellas Junta y Diputaci\u00f3n que parec\u00edan estar muy contentas con su viejo modelo de parlamentarismo medieval y sus privilegios colectivos en lugar de las nuevas doctrinas pol\u00edticas por las que muchos hab\u00edan pasado -como una aut\u00e9ntica traves\u00eda del desierto- entre 1820 y 1823 sin terminar de ver el lado bueno, finalmente, de aquello.<\/p>\n<p>Pero la untuosa -habr\u00e1 quien diga servil- actitud de aquellos pr\u00f3ceres guipuzcoanos en el revolucionario verano de 1830, ocultaba sutiles sorpresas. Estas eclosionar\u00edan en el a\u00f1o 1833.<\/p>\n<p>As\u00ed es: la clase pol\u00edtica que se neg\u00f3 calmosamente a dar entrada y cobijo a la revoluci\u00f3n de julio de 1830 a trav\u00e9s del Bidasoa, parece que s\u00f3lo esperaba a la muerte de Fernando -que en ese a\u00f1o acaso no parec\u00eda ya tan lejana- para traer una revoluci\u00f3n liberal menos enf\u00e1tica tal vez, pero mucho m\u00e1s s\u00f3lida y mejor organizada cuando el s\u00e9ptimo Fernando abandon\u00f3 este mundo. Probablemente muy aliviado al ver que lo hac\u00eda c\u00f3modamente instalado en su regio lecho en Palacio y no en un cadalso chorreante de sangre noble, como sus t\u00edos y primos franceses algunas d\u00e9cadas atr\u00e1s.<\/p>\n<p>As\u00ed fue. Y lo m\u00e1s curioso de esta historia con tantos meandros y revueltas, es que aquellos pacientes liberales guipuzcoanos, que en 1830 pararon la revoluci\u00f3n y se inclinaron en reverencia ante Fernando VII, no eran ni cobardes ni timoratos por m\u00e1s que se hubieran comportado de una forma que podr\u00edamos calificar de astuta o de taimada\u2026 dependiendo de nuestro amor por la causa de las Libertades.<\/p>\n<p>En efecto: esa burgues\u00eda liberal y moderada estaba perfectamente organizada para hacer frente a la guerra que estallar\u00e1 apenas muere Fernando VII y su hija Isabel es entronizada en contra de los partidarios del Absolutismo bajo el mando del m\u00e1s que airado hermano del difunto: don Carlos Mar\u00eda Isidro, que esperaba ser el siguiente rey de Espa\u00f1a. Absoluto, por supuesto, y hubiera pasado lo que quiera que hubiese pasado en Francia en julio de 1830 y despu\u00e9s.<\/p>\n<p>San Sebasti\u00e1n, ciudad principal de aquella provincia que en 1830 no deja pasar la oleada revolucionaria de julio, ser\u00eda una de las primeras en organizar una fuerza de los llamados \u201curbanos\u201d, dispuestos a defender, con las armas en la mano, la, al fin, monarqu\u00eda constitucional espa\u00f1ola. Durante los siguientes seis a\u00f1os demostraron que, desde luego, los sucesos fallidos de 1830 no hab\u00edan sido producto de ninguna cobard\u00eda por parte de ellos, sino, m\u00e1s bien, de un calmado -y finalmente acertado- c\u00e1lculo de probabilidades sobre la mejor manera de asentar firmemente una monarqu\u00eda de julio en Espa\u00f1a sin, si era posible, demasiados azares\u2026 Quiz\u00e1s demasiado sutil todo ello para que un Delacroix lo plasmase en uno de sus cuadros. Pero as\u00ed se escribe la Historia muchas veces\u2026 Y no por ello es menos Historia, claro est\u00e1.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El cuadro que refleja ese hecho hist\u00f3rico, la revoluci\u00f3n de 1830, es famoso. Probablemente gracias a que se ha convertido en un icono moderno merced a las m\u00e1s recientes adaptaciones de la novela de Victor Hugo \u201cLos miserables\u201d. Como musical primero y como pel\u00edcula musical despu\u00e9s. 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