{"id":3471,"date":"2022-08-29T11:30:48","date_gmt":"2022-08-29T09:30:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3471"},"modified":"2022-08-29T08:31:59","modified_gmt":"2022-08-29T06:31:59","slug":"cuentos-del-mono-de-oro-o-un-piloto-de-la-ii-republica-espanola-en-el-pacifico-hacia-1938","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/08\/29\/cuentos-del-mono-de-oro-o-un-piloto-de-la-ii-republica-espanola-en-el-pacifico-hacia-1938\/","title":{"rendered":"Cuentos del mono de oro o un piloto de la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola en el Pac\u00edfico (hacia 1938)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3472 size-medium\" title=\"Car\u00e1tula original de la edici\u00f3n en DVD de &quot;Los cuentos del mono de oro&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/08\/Car\u00e1tula-original-de-la-edici\u00f3n-en-DVD-de-los-Cuentos-del-Mono-de-oro-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/08\/Car\u00e1tula-original-de-la-edici\u00f3n-en-DVD-de-los-Cuentos-del-Mono-de-oro-210x300.jpg 210w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/08\/Car\u00e1tula-original-de-la-edici\u00f3n-en-DVD-de-los-Cuentos-del-Mono-de-oro-439x628.jpg 439w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/08\/Car\u00e1tula-original-de-la-edici\u00f3n-en-DVD-de-los-Cuentos-del-Mono-de-oro.jpg 537w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/>Por fin esta semana voy a centrarme en un tema que casa bien -o marida, como se dice ahora- con estas fechas veraniegas en las que seguimos.<\/p>\n<p>El asunto ya se ha tratado en esta edici\u00f3n digital de \u201cEl Diario Vasco\u201d hace a\u00f1os. Fue en 2014, en \u201cSeries para gourmets\u201d. Y es que el tema de este correo de la Historia de hoy va de eso, precisamente, de una serie que nos remite a nuestra Historia reciente: \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d.<\/p>\n<p>Yo, como muchos otros telespectadores, recordaba haberla visto, siendo un chaval, en otro verano: el del a\u00f1o 1984. As\u00ed que cuando descubr\u00ed que la serie completa estaba disponible en una de mis bibliotecas favoritas -el Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n- no dud\u00e9 en hacerme con ella y verla, con orden y concierto, en este otro verano de 2022.<\/p>\n<p>Momento en el que ca\u00ed en cuenta de lo vago que era mi recuerdo de esa serie. Aunque no muy diferente, por otra parte, del que pod\u00edamos leer en \u201cSeries para gourmets\u201d o en otros art\u00edculos que rondan por Internet sobre \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d.<\/p>\n<p>Recordaba yo que, en efecto, la serie jugaba con la est\u00e9tica a lo Indiana Jones que hab\u00eda sido todo un taquillazo en 1981. Y es que \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d tambi\u00e9n contaban con h\u00e9roe audaz, de los a\u00f1os treinta, vestido con chaqueta de cuero y metido en aventuras con malvados nazis -precalentando para la que se llamar\u00eda \u201cSegunda Guerra Mundial\u201d- de las que, por supuesto, sal\u00eda siempre con buen acierto.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, de alguna frase memorable -como la muy cuestionable de que el sistema judicial franc\u00e9s no reconoc\u00eda la inocencia previa del acusado- y de la exuberancia personal de la \u201cmala\u201d de la serie -la princesa nip\u00f3n-irlandesa Koji- mi recuerdo de \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d parece que se hab\u00eda desva\u00eddo bastante. Algo extra\u00f1o, porque de ese mismo verano tengo memoria -con absoluta nitidez- de otros episodios televisivos. Supongo que probablemente prest\u00e9 a la serie menos atenci\u00f3n de la que hab\u00eda cre\u00eddo yo pasados los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y la verdad es que \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d, sin ser una maravilla, era, como dec\u00edan en 2014 en \u201cSeries para gourmets\u201d, una serie resultona. De hecho descubr\u00ed que su productor, Donald P. Bellisario (el rey Midas de las series de Televisi\u00f3n) hab\u00eda tenido la idea de un h\u00e9roe aventurero, apaleador de nazis y con veterana chaqueta de cuero, ya en los a\u00f1os setenta. Antes de que Spielberg pusiera en marcha su factor\u00eda de Indiana Jones.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, este verano, en el que he visto de nuevo \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d con mayor atenci\u00f3n y discernimiento -el que va de un chaval de instituto a un doctorado de universidad- he descubierto un interesante asunto de Historia en la serie.<\/p>\n<p>As\u00ed, aparte de que me ha parecido que Bellisario le pod\u00eda haber sacado m\u00e1s jugo hist\u00f3rico al asunto de las tramas y personajes, he comprobado que, acaso, sea una de las pocas producciones hollywoodienses -o cercana a ese mundo- en la que el personaje principal tiene un pasado en la Guerra Civil espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Y es un asunto curioso. Y el modo en el que se trata m\u00e1s a\u00fan. Y es que las referencias a la guerra espa\u00f1ola de 1936-1939, como preludio o parte de la Segunda Guerra Mundial en el \u201cplaneta\u201d Hollywood, son pr\u00e1cticamente tangenciales o inexistentes. Salvo escasas excepciones de las que da buena cuenta el libro de Javier Coma \u201cLa Brigada Hollywood\u201d -la m\u00e1s famosa de ellas quiz\u00e1s \u201cPor qui\u00e9n doblan las campanas\u201d- poco m\u00e1s ha habido. Salvo incomprensibles -y m\u00e1s bien fugaces- presencias en pel\u00edculas casi hollywoodienses como \u201c\u00bfArde Par\u00eds?\u201d, donde vemos desfilar algunos blindados franceses de la Divisi\u00f3n Leclerc con nombres\u2026 espa\u00f1oles. Asunto del que ya he hablado yo en otros correos de la Historia, recordando la Liberaci\u00f3n de la capital francesa precisamente un 25 de agosto de 1944.<\/p>\n<p>Sin embargo en la aparentemente intrascendente \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d, resulta que se habla, y muy claro, y para un p\u00fablico de Televisi\u00f3n (mucho m\u00e1s protegido de ideas complicadas que el del Cine de grandes estrenos) de una guerra civil en Espa\u00f1a en la que hubo voluntarios norteamericanos.<\/p>\n<p>Ese es el caso del protagonista de la serie, el piloto Jake Cutter. Se trata, como dec\u00eda, de un aventurero protot\u00edpico de los seriales de c\u00f3mic y de cine de los a\u00f1os 30, que ha acabado recalando en una isla del Pac\u00edfico, la ficticia Bora Gora, parte del archipi\u00e9lago de las no menos ficticias Marivellas, que, se supone, es un protectorado de la III Rep\u00fablica francesa.<\/p>\n<p>All\u00ed se gana la vida como piloto de un descacharrado hidroavi\u00f3n y se ve metido, con su fiel mec\u00e1nico Corky y otros personajes al uso -como la agente encubierta Sarah Stickney White, esp\u00eda de la Marina norteamericana- en aventuras diversas en las que los japoneses militaristas de Tojo y los ya mencionados nazis, van calentando motores para la que ser\u00e1 la Segunda Guerra Mundial en ese frente de Asia-Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Jake Cutter, el personaje como tal, est\u00e1 perfectamente definido contra ellos. Su ic\u00f3nica chaqueta de cuero de aviador y su gorra recuerdan que ha sido, como \u00e9l repite varias veces, parte del escuadr\u00f3n de los \u201cFlying Tigers\u201d del teniente general Chennault, piloto estadounidense que organiz\u00f3 esa fuerza a\u00e9rea para ayudar a los nacionalistas chinos en su lucha contra los japoneses a partir de 1937.<\/p>\n<p>Si bien ah\u00ed \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d, como Indiana Jones, parece que se tomaron alguna libertad con la Historia, aunque no demasiada.<\/p>\n<p>Probablemente Bellisario en ese punto se inspir\u00f3 para su Jake Cutter en la figura de Jim Allison, que, efectivamente, formar\u00e1, en 1938, parte de los efectivos -m\u00e1s o menos mercenarios- con los que tendr\u00e1 que contar Chennault en China en los momentos previos a la formaci\u00f3n de los \u201cFliying Tigers\u201d como tales. Cosa que ocurre s\u00f3lo a partir de 1940, como nos cuenta, por ejemplo, Braxton Eisel en su libro \u201c<em>The Fliying Tigers. Chennault\u00b4s American Volunteer Group in China<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Como Jim Allison, Jake Cutter, el protagonista de \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d, ha recorrido mucho mundo -incluyendo la Am\u00e9rica hispana, en especial Per\u00fa- y finalmente tambi\u00e9n confiesa en alguno de los episodios de la serie haber sido piloto combatiente en Espa\u00f1a favor de los republicanos\u2026<\/p>\n<p>De ese modo tan curioso, tan indianajonesco, resulta que hace ya cuarenta a\u00f1os la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola, y su lucha proleg\u00f3meno de la Segunda Guerra Mundial, se hac\u00eda visible para el p\u00fablico medio norteamericano, que descubr\u00eda, hacia fecha tan propicia como 1984, que el bando derrotado en Espa\u00f1a en 1939 habr\u00eda sido el de los \u201cbuenos\u201d.<\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n que hoy, en el a\u00f1o 2022, dar\u00eda para muchas, largas, e interesantes discusiones hist\u00f3ricas con el fondo de la \u00e9pica, entretenida, divertida, a veces algo anacr\u00f3nica, serie de \u201cLos cuentos del mono de oro\u201d\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Por fin esta semana voy a centrarme en un tema que casa bien -o marida, como se dice ahora- con estas fechas veraniegas en las que seguimos. 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