{"id":3529,"date":"2022-10-31T11:30:48","date_gmt":"2022-10-31T09:30:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3529"},"modified":"2022-10-31T12:30:33","modified_gmt":"2022-10-31T10:30:33","slug":"una-oscura-historia-maritima-el-naufragio-del-batavia-29-de-octubre-de-1628","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2022\/10\/31\/una-oscura-historia-maritima-el-naufragio-del-batavia-29-de-octubre-de-1628\/","title":{"rendered":"Una oscura historia mar\u00edtima: el naufragio del Batavia (29 de octubre de 1628)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3531\" title=\"Portada de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de &quot;Jeronimus&quot; (2011)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/10\/Portada-de-Jeronimus-de-Dabitch-y-pendanx-2011-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/10\/Portada-de-Jeronimus-de-Dabitch-y-pendanx-2011-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/10\/Portada-de-Jeronimus-de-Dabitch-y-pendanx-2011-768x1038.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/10\/Portada-de-Jeronimus-de-Dabitch-y-pendanx-2011-465x628.jpg 465w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2022\/10\/Portada-de-Jeronimus-de-Dabitch-y-pendanx-2011.jpg 1515w\" sizes=\"(max-width: 260px) 100vw, 260px\" \/>Esta semana, para no variar, centrar\u00e9 este nuevo correo de la Historia en un asunto mar\u00edtimo que, como la Batalla de Trafalgar (de la que hablaba el lunes pasado), tambi\u00e9n tuvo lugar en octubre. En este caso del a\u00f1o 1628.<\/p>\n<p>Fue el 29 de ese mes y de ese a\u00f1o en el que un barco de la Compa\u00f1\u00eda Holandesa de las Indias Orientales (conocida como la \u201cVOC\u201d en neerland\u00e9s) zarpaba del puerto de \u00c1msterdam para conocer un siniestro destino, hechos que parecer\u00e1n salidos m\u00e1s de la imaginaci\u00f3n de un novelista o de una poetisa que del ordenador de un historiador.<\/p>\n<p>De hecho la noticia de lo ocurrido con el <em>Batavia<\/em> me lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un c\u00f3mic o, por sus caracter\u00edsticas y volumen, una novela gr\u00e1fica, como se prefiere llamar a esas obras ahora.<\/p>\n<p>Se trata de un libro publicado por primera vez en el a\u00f1o 2011 y en espa\u00f1ol en el 2017, con guion de Christophe Dabitch y dibujos de Jean-Denis Pendanx. Por tanto de dos franceses fascinados por la Historia de un antiguo y enconado enemigo. En este caso la Rep\u00fablica Holandesa que Luis XIV -como bien sabemos- trat\u00f3 de destruir. Empezando por su poder\u00edo naval, como ya comentaba en otros correos de la Historia.<\/p>\n<p>Una fascinaci\u00f3n comprensible a este lado de los Pirineos, donde algo sabemos tambi\u00e9n de querer destruir a los insurgentes holandeses y, sobre todo, a aquella Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales que era la que ayudar\u00e1 a mantener a esas rebeldes provincias en pie de guerra durante 80 a\u00f1os y cuyo modelo se crea en competencia con organismos previos como la Casa de Contrataci\u00f3n de Indias, y otros posteriores como el Consulado donostiarra, para, m\u00e1s adelante, ser imitado en la Real Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana de Caracas o en la de Filipinas, que se bande\u00f3 hombro con hombro con esa empresa holandesa en el Mar de China y lo que ahora llamamos Asia-Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas ha sido dif\u00edcil no sucumbir a la tentaci\u00f3n de leer el largo volumen de p\u00e1ginas de \u201cJeronimus\u201d, que es el t\u00edtulo que Dabitch y Pendanx han dado a su libro sobre el terrible destino del nav\u00edo <em>Batavia<\/em>. Pero, \u00bfcu\u00e1l es el porqu\u00e9 de ese t\u00edtulo? Es ah\u00ed donde la historia que nos cuentan estos dos autores, empieza a adquirir tintes tan oscuros que hasta parecen no ser reales.<\/p>\n<p>Jeronimus es el nombre de uno de los pasajeros del <em>Batavia<\/em>. Y no uno cualquiera. Se trata de un encargado de la Compa\u00f1\u00eda Holandesa de las Indias Orientales, destinado a una de sus factor\u00edas en la actual Indonesia, la de la isla de Java. En esos momentos una colonia de la naciente rep\u00fablica rebelde que aplica all\u00ed los mismos m\u00e9todos que los espa\u00f1oles en Filipinas. O, quiz\u00e1s, a\u00fan peores. M\u00e1s explotadores, m\u00e1s voraces, m\u00e1s depredadores, como reconoce Francisco Pelsaert, funcionario de la Compa\u00f1\u00eda, al propio Jeronimus Cornelisz durante la accidentada traves\u00eda.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed Dabitch y Pendanx desarrollan una historia de horror totalmente real, por m\u00e1s que parezca el guion de una pel\u00edcula de esas con las que la mayor\u00eda de televisiones generalistas llenan sus parrillas en estas fechas de \u201cHalloween\u201d.<\/p>\n<p>Pero nada de eso es ficci\u00f3n, sino un episodio de la m\u00e1s negra Historia de la Humanidad. De hecho un genocidio a peque\u00f1a escala similar al que perpetrar\u00e1 el III Reich en Europa desde 1933 o el sue\u00f1o dorado de cualquier demente eugenista.<\/p>\n<p>Ya en 24 de julio de 2020 lo constataba Manuel Lucena en un art\u00edculo para \u201cABC\u201d, en el que recomendaba (especialmente a los que ese periodista llamaba \u201cperjudicados por la leyenda negra\u201d) la lectura de un libro del periodista australiano Peter FitzSimons sobre este asunto que, en efecto, se desarrollar\u00e1 ante la costa de la actual Australia, en los Houtman Abrolhos. Conocidos tambi\u00e9n como Islas Abrolhos.<\/p>\n<p>All\u00ed se desarrollar\u00e1 ese drama que Dabitch y Pendanx describen, en toda su crudeza y detalle en \u201cJeronimus\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 se tratar\u00e1? Pues de algo realmente sorprendente, de una lecci\u00f3n de Historia que deber\u00eda ense\u00f1arse en todas las escuelas de una Humanidad civilizada para que los herederos del futuro supieran qu\u00e9 es lo que no es admisible hacer.<\/p>\n<p>Jeronimus Cornelisz, nos dicen Dabitch y Pendanx, es un boticario holand\u00e9s que lo deja todo atr\u00e1s, mujer incluida, tras perder un hijo que, seg\u00fan la documentaci\u00f3n de archivo, morir\u00e1 por haber desarrollado una s\u00edfilis que, al parecer, le habr\u00eda contagiado la leche de la nodriza contratada por los Cornelisz para criar a su v\u00e1stago.<\/p>\n<p>Jeronimus, como tambi\u00e9n subrayan Dabitch y Pendanx, era un hombre con compa\u00f1\u00edas dudosas. Hasta para la Holanda de esas fechas, bastante tolerante, en general, con las creencias religiosas. Seg\u00fan parece en el club de esgrima que frecuentaba se coqueteaba con las ideas ateas de un pintor, de nombre art\u00edstico Torrentius, que decreta la muerte de toda moral pues, para \u00e9l, Dios no existe. Ni nada de lo que compone las grandes religiones monote\u00edstas que han dominado el mundo.<\/p>\n<p>Con esos antecedentes, como nos sigue narrando la obra de Dabitch y Pendanx, el boticario Jeronimus comienza a conspirar para hacerse con el control del <em>Batavia <\/em>y perpetrar, a peque\u00f1a escala, lo mismo que hac\u00eda la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales holandesa. Ese plan, con la connivencia del resentido capit\u00e1n del nav\u00edo, Ariaen Jacobsz, no llegar\u00e1 a tener lugar s\u00f3lo porque el <em>Batavia<\/em> naufragar\u00e1 en las Abrolhos a comienzos del verano de 1629. A partir de ah\u00ed, los supervivientes comenzar\u00e1n a desarrollar una serie de microsociedades en los islotes en los que se refugian mientras el hombre al mando supremo del <em>Batavia<\/em>, Pelsaert, trata de encontrar rescate embarc\u00e1ndose en uno de los lanchones del barco hundido.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como Jeronimus Cornelisz acabar\u00e1 siendo elegido mandatario de la principal comunidad de n\u00e1ufragos -casi por aclamaci\u00f3n popular- y es as\u00ed tambi\u00e9n como ante una pretendida falta de recursos o la escasez de los mismos, \u00e9ste comenzar\u00e1 a aplicar un r\u00e9gimen polic\u00edaco sobre los supervivientes, llegando a asesinar a m\u00e1s de cien personas en los meses del verano de 1629. Empezando por los llamados \u201cbocas in\u00fatiles\u201d y sin respetar edad. Aunque s\u00ed sexo, pues Jeronimus Cornelisz, erigido ya en dictador, decretar\u00e1 que las mujeres supervivientes deben ser compartidas.<\/p>\n<p>Como la mayor\u00eda de las dictaduras, cuando su endeble relato comienza a declinar, decretar\u00e1 tambi\u00e9n la guerra contra otros supervivientes, los de la llamada Isla Alta que, al mando del soldado Hayes, hab\u00edan encontrado agua potable en abundancia, as\u00ed como carne de los extra\u00f1os marsupiales (canguros) que pueblan esa isla.<\/p>\n<p>Una relativa abundancia que, es obvio, corro\u00eda el relato de Jeronimus Cornelisz y, por tanto, deb\u00eda ser ocultada declarando la guerra a los de la Isla Alta, para que el poder omn\u00edmodo sobre la otra isla no se venga abajo. Y con ello un sistema perverso donde Jeronimus disfruta de todo lo saqueado al barco de la VOC, bendecido, nos insisten Dabitch y Pendanx, por el miedo y la ignorancia de los otros supervivientes en ese mundo paranoico creado a la medida de aquel soci\u00f3pata que cree, en esas circunstancias extraordinarias, que nada de malo hay en hacer, a peque\u00f1a escala, lo que la Compa\u00f1\u00eda hace a gran escala. Aunque fuera llevando las cosas a un extremo en el que, como dicen algunos de sus c\u00f3mplices supervivientes, los sac\u00f3 \u201c<em>del estado normal de la humanidad<\/em>\u201d para llevar a cabo aquel plan demencial.<\/p>\n<p>No cabe duda de que as\u00ed fue. Y \u00e9sta ser\u00eda la mejor ense\u00f1anza de \u201cJeronimus\u201d, toda una lecci\u00f3n hist\u00f3rica a no olvidar (y a ense\u00f1ar) sobre lo que un ser humano con las facultades mentales alteradas, carcomido por perturbaciones ps\u00edquicas graves -megaloman\u00eda, psicopat\u00eda, narcisismo\u2026- es capaz de hacer en cuanto ese \u201c<em>estado normal de la humanidad<\/em>\u201d es abolido, suspendido. A punta de mosquete y aprovechando unas circunstancias extraordinarias deformadas despu\u00e9s a su gusto y usando generosamente la mentira m\u00e1s descarada como aniquiladora arma pol\u00edtica\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana, para no variar, centrar\u00e9 este nuevo correo de la Historia en un asunto mar\u00edtimo que, como la Batalla de Trafalgar (de la que hablaba el lunes pasado), tambi\u00e9n tuvo lugar en octubre. En este caso del a\u00f1o 1628. 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