{"id":363,"date":"2013-03-11T11:30:54","date_gmt":"2013-03-11T09:30:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=363"},"modified":"2025-12-29T13:20:09","modified_gmt":"2025-12-29T12:20:09","slug":"moda-vasca-para-el-ano-1815","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/03\/11\/moda-vasca-para-el-ano-1815\/","title":{"rendered":"Moda vasca para el a\u00f1o 1815"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Si hay alg\u00fan mito persistente en el Pa\u00eds Vasco es el de la existencia de una supuesta vestimenta \u201cde los vascos\u201d, que se ha convertido en un factor clave de esa identidad que, muchas veces, sencillamente, pasa por celebrar el ritual de vestirse unas cuantas veces al a\u00f1o con boina, abarcas y blus\u00f3n -o pa\u00f1uelo y basqui\u00f1a en el caso de las mujeres- para, de ese modo, al parecer, sentirse reforzado en esa supuesta identidad vasca del portador, o portadora, de tales aditamentos de vestuario.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Traje-t\u00f3ico-de-bearnes-en-torno-a-1890.-Buvard-de-la-satre\u00eda-parisina-La-Belle-Jardniere.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-365 size-medium\" title=\"Traje t\u00edpico de bearn\u00e9s, muy parecido al asociado con el actual traje t\u00edpico vasco. Reclamo publicitario de una sastrer\u00eda par\u00edsina hacia 1890\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Traje-t\u00f3ico-de-bearnes-en-torno-a-1890.-Buvard-de-la-satre\u00eda-parisina-La-Belle-Jardniere-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Traje-t\u00f3ico-de-bearnes-en-torno-a-1890.-Buvard-de-la-satre\u00eda-parisina-La-Belle-Jardniere-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Traje-t\u00f3ico-de-bearnes-en-torno-a-1890.-Buvard-de-la-satre\u00eda-parisina-La-Belle-Jardniere.jpg 572w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hace ya a\u00f1os egregios historiadores como Terence Ranger o Eric Hobsbawm advirtieron en un recomendable libro de Historia titulado \u201cLa invenci\u00f3n de la tradici\u00f3n\u201d que esa especie de man\u00eda de inventarse un traje para reforzar la identidad nacional o \u00e9tnica no es exclusiva de los vascos -a quienes, por otra parte, ni siquiera consideraron dignos de mencionar como un caso m\u00e1s en su libro-, que, por el contrario, esa clase de tradiciones inventadas, con muy poco apoyo en la verdadera Historia, eran bastante comunes en toda Europa.<\/p>\n<p>El caso del que nos vamos a ocupar hoy es una buena prueba de esa clase de afirmaciones que pueden parecer incluso arrogantes si se miran de manera superficial.<\/p>\n<p>Los datos sobre ese caso los obtuve de un proceso criminal conservado en el Archivo provincial guipuzcoano -Archivo General de Gipuzkoa-Gipuzkoako Artxibo Orokorra, para citarlo pos sus siglas oficiales- conservado en el expediente 7 de la caja \u00fanica para los pleitos llevados ante el Corregimiento guipuzcoano en el a\u00f1o 1815. Ese mismo en el que Napole\u00f3n volvi\u00f3 a\u00a0 aterrorizar a Europa durante cien d\u00edas&#8230;<\/p>\n<p>El acusado era Miguel Antonio de Goiburu, un <em>baserritarra<\/em>.-un granjero, para los que nos leen m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del euskera-, que hab\u00eda combatido contra el ocupante napole\u00f3nico durante algo m\u00e1s de un a\u00f1o en los regimientos vascos bajo mando de Gaspar de Jauregui -concretamente en el n\u00famero 1 de Guip\u00fazcoa- y que ten\u00eda cierta tendencia -nada bien vista por las autoridades de aquella \u00e9poca- a ocupaciones que le permit\u00edan vagabundear. En este caso la de trampero, centrado en el sector del zorro, enemigo jurado, como se sabe, de todos los granjeros que en el mundo han sido. Es decir, los colegas de Miguel Antonio, a quienes \u00e9l iba ofreciendo este servicio&#8230;<\/p>\n<p>Esa vida errante acab\u00f3 con el interesado siendo pillado con un pu\u00f1al encima -arma prohibida en aquel entonces como ahora- que dio origen a un grueso proceso en el que se trataba de saber qu\u00e9 hab\u00eda sido de su vida, qu\u00e9 cr\u00edmenes hab\u00eda cometido, o estaba a punto de cometer, y cosas similares, tan del gusto de unas autoridades tan poco liberales como las forales repuestas por Fernando VII cuando recupera sus derechos de rey absoluto en la segunda mitad del a\u00f1o 1814.<\/p>\n<p>El documento se compone de dos partes cosidas una a otra, tal y como se hab\u00eda ordenado ya desde tiempos de Felipe II para esta clase de documentos.<\/p>\n<p>La primera databa de la villa de Alegr\u00eda -hoy Alegia-, comunicando al alcalde de Tolosa, el 15 de febrero de 1815, que Miguel Antonio de Goiburu, mozo soltero del barrio de Aldava (sic), estaba detenido en la c\u00e1rcel de esa villa. All\u00ed lo hab\u00edan registrado para saber si llevaba con \u00e9l armas prohibidas y es en ese registro en el que le encontraron aquel delictivo pu\u00f1al.<\/p>\n<p>Cuando se trata de esclarecer qu\u00e9 es lo que le ha llevado, en tan buena compa\u00f1\u00eda,\u00a0 a la c\u00e1rcel, se dice que todo empez\u00f3 cuando el alcalde mand\u00f3 salir a Miguel Antonio y a otros de la taberna que estaba en la misma casa del Concejo de Alegr\u00eda y \u00e9l se neg\u00f3 a esto. Instado por segunda vez a salir, y darse preso, se volvi\u00f3 a negar y tuvo que ser conducido a la c\u00e1rcel con ayuda de unos soldados que andaban por ah\u00ed y a los que el alcalde orden\u00f3 quedarse all\u00ed hasta que todos los paisanos (esa es la palabra que emplea el documento) no hubiesen desalojado la taberna.<\/p>\n<p>En eso qued\u00f3 todo y esa cabeza de proceso no dice m\u00e1s, salvo que se van a iniciar averiguaciones sobre esa levantisca actitud de Miguel Antonio de Goiburu.<\/p>\n<p>Este hombre tan bravo, sin embargo, no reaparecer\u00e1 en este documento que lo ha salvado, como vemos, del olvido, hasta el 2 de julio de 1816, cuando el teniente de corregidor se entera de que en la villa de Cestona -hoy Zestoa- est\u00e1 preso un hombre de conducta sospechosa, natural de Tolosa, del barrio de Aldava, conocido por el mote de \u201cPalancaria\u201d, de profesi\u00f3n cazador de zorros, pr\u00f3fugo de su domicilio y requerido por el alcalde de Renter\u00eda por robo. Eso, y que ha habido m\u00e1s robos en camino cerca de Regil -hoy Errezil-, hacen que \u201cPalancaria\u201d sea examinado de arriba a abajo, dej\u00e1ndonos as\u00ed, sin querer, una completa descripci\u00f3n de la moda vasca del a\u00f1o de Waterloo&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, en el folio 2 recto del segundo proceso que se abre contra Miguel Antonio de Goiburu, cuando las autoridades ya ven que el sujeto merece todas sus atenciones paternales, se describe su vestimenta en estos t\u00e9rminos: \u201cest\u00e1 bestido de chamarra de Pa\u00f1o pardo de chinchon, chaleco de tripe azul, Pantalon blanco de lienzo, Alpargatas, y sombrero redondo\u201d.<\/p>\n<p>Como vemos gran parte de esa vestimenta -excepto el sombrero redondo y el chaleco de tripe, esa tela de lana que imitaba el terciopelo-, no tiene apenas nada que ver con la imagen t\u00f3pica que nos hemos formado de una supuesta vestimenta t\u00edpica \u201cde los vascos\u201d. Es, de hecho, la propia de lo que era Miguel Antonio de Goiburu: uno de los muchos miles de soldados desmovilizados tras las guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>De hecho, si nos fijamos bien, limit\u00e1ndonos a reconstruir lo que describe la documentaci\u00f3n, tenemos ante nosotros un prototipo de esos soldados desmovilizados que hemos visto muchas veces en las pel\u00edculas con las que Hollywood nos bombardea.<\/p>\n<p>Recordemos, sin ir m\u00e1s lejos, a esos veteranos del ej\u00e9rcito confederado que pueblan muchas pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d con sus ajados quepis grises y sus no menos ajadas guerreras, que conservan con ellos como \u00faltimo recuerdo de sus vidas de soldados rebeldes. El aspecto de Miguel Antonio de Goiburu coincide tambi\u00e9n con el que hemos visto tantas veces asociado a los soldados norteamericanos que, en los sesenta y setenta del siglo pasado, regresan del Vietnam y conservan sus chaquetas verde oliva. Las mismas que, agregadas a vestimenta civil informal -vaqueros, zapatillas, etc&#8230;-, usan como s\u00edmbolo de rebeli\u00f3n contra aquella guerra tan impopular.<\/p>\n<p>En el caso de Goiburu la decisi\u00f3n de conservar, como parece ser que conserv\u00f3, la guerrera marr\u00f3n, habitual entre los soldados de los batallones guipuzcoanos de aquellas guerras napole\u00f3nicas, parece ser que fue una cuesti\u00f3n de \u00edndole pr\u00e1ctica. No era un hombre rico. Ni su trabajo en el caser\u00edo de Tolosa en el que vive hasta que decide vagabundear trabajando como trampero profesional para cazar zorros, ni esa otra actividad -la de trampero- parecen darle bastante como para proporcionarle un gran ajuar material, seg\u00fan se deduce de las pesquisas del corregidor.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Miguel-Antonio-de-Goiburu.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-366\" title=\"Miguel Antonio de Goiburu. Reconstrucci\u00f3n del autor en base al documento AGG-GAO CO CRI A\u00f1o 1815, caja \u00fanica, expediente 7 y otras fuentes\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Miguel-Antonio-de-Goiburu.jpg\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Miguel-Antonio-de-Goiburu.jpg 771w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Miguel-Antonio-de-Goiburu-768x1246.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/Miguel-Antonio-de-Goiburu-631x1024.jpg 631w\" sizes=\"(max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/a><\/p>\n<p>As\u00ed pues una buena chaqueta como aquella del uniforme de los batallones guipuzcoanos en los que hab\u00eda hecho la guerra contra Napole\u00f3n, ser\u00eda algo que bien merec\u00eda la pena trasponer al mundo civil al que es reintegrado tras la derrota del emperador en la Pen\u00ednsula, perdi\u00e9ndose continuar la campa\u00f1a en Francia que culmina con la toma de Tolouse en 1814, donde regimientos como el suyo, bajo mando de uno de sus antiguos oficiales, el general Mendizabal, pedir\u00e1n el puesto de honor en el \u00faltimo asalto, registrando las habituales atroces bajas en toda tropa que tomaba una brecha&#8230;<\/p>\n<p>En cualquier caso, volviendo al tema de la vestimenta de Miguel Antonio de Goiburu, que es el que hoy nos interesa, todo esto deber\u00eda bastarnos para desmitificar, de una vez por todas, el aspecto de \u201clos vascos\u201d de hace ahora doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es evidente que no visten boina, una prenda, que, de hecho, no se populariza hasta mediados de ese siglo y eso s\u00f3lo en ciertas zonas del mundo rural. Goiburu, en efecto, se toca con uno de esos sombreros redondos de ala ancha que tan populares se van a hacer en la \u00e9poca, una vez superada la prohibici\u00f3n de Esquilache, que quer\u00eda sustituirlos por los de tres picos al filo del a\u00f1o 1766.<\/p>\n<p>Todo su aspecto, en conjunto, puede pasar perfectamente por el de cualquier otro europeo de esa \u00e9poca. Nada lo distingue de ellos. Acaso su calzado, pero todo lo dem\u00e1s es perfectamente homologable con un estilo de vestir homogeneizado, generalizado a ambos lados del Atl\u00e1ntico en esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>En el s\u00e9ptimo art\u00edculo que publiqu\u00e9 en esta misma p\u00e1gina ya habl\u00e9 de la verdadera vestimenta de los vascos del siglo XIX, esa que hoy muchos creen poder reconstruir con una boina, unas abarcas y un blus\u00f3n negro -en ocasiones cortado en raso, una tela lujosa completamente incongruente para una prenda de trabajo- y se\u00f1alaba que el verdadero aspecto de muchos de ellos no desmerec\u00eda, en absoluto, de los personajes habituales en las pel\u00edculas que llamamos \u201cdel Oeste\u201d. Miguel Antonio de Goiburu, como podemos apreciar por la reconstrucci\u00f3n que he hecho a partir de ese documento del Archivo General en el que qued\u00f3 plasmada su vida, coincide tambi\u00e9n plenamente con ese modelo. Este trampero guipuzcoano del a\u00f1o 1815 pod\u00eda pasar, perfectamente, por uno de los tramperos que cinco a\u00f1os despu\u00e9s remontan el Missouri en busca de pieles en territorio indio y cuya epopeya fue recogida en la pel\u00edcula \u201cEl hombre de una tierra salvaje\u201d.<\/p>\n<p>No cuesta, en efecto, imaginar a Miguel Antonio de Goiburu, con un mosquete entre las manos -otra vez-, marchando entre esos desesperados que siguen a un siniestro capit\u00e1n que arrastra sobre ruedas su \u00faltimo barco, cargado de cientos de pieles, por r\u00edos a\u00fan sin suficiente calado&#8230; O poniendo trampas en las Rocosas junto a otro soldado desmovilizado como \u00e9l y como \u00e9l tambi\u00e9n metido a trampero. El interpretado por Robert Redford en otro cl\u00e1sico de esas pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d: \u201cJerem\u00edas Johnson\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Si algo deber\u00eda ense\u00f1arnos todo esto, en definitiva, es que el traje tan poco elaborado y documentado que muchas veces hemos identificado con \u201clo vasco\u201d es, sencillamente, una adaptaci\u00f3n de prendas de origen for\u00e1neo por parte del mundo rural vasco de la segunda mitad del siglo XIX. Una en la que elementos de uso general en Europa y Am\u00e9rica como el sombrero redondo, o la gorra de pa\u00f1o de gran visera que hoy se ha convertido en supuesto traje \u201ct\u00edpico\u201d de otras regiones europeas, como la del Flandes franc\u00e9s, son sustituidos por una boina m\u00e1s barata de fabricar y por blusones tejidos masivamente, en serie, -no precisamente en telas nobles, y caras, como el raso- para vestir a miles de trabajadores en toda Europa entre Portugal y Rusia.<\/p>\n<p>A eso se reduce nuestro supuesto traje tradicional que, como vemos, no data de los tiempos de los m\u00edticos Amaya y Aitor -ni mucho menos-, sino de lo que se pon\u00edan los pobres del Pa\u00eds Vasco de mediados del siglo XIX para ir a trabajar.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, como hoy ese mismo Pa\u00eds Vasco es un rico territorio de la Uni\u00f3n Europea, incluso a pesar de la crisis, quiz\u00e1s ser\u00eda conveniente que se revisar\u00e1 esto del supuesto \u201ctraje tradicional vasco\u201d de cara a pr\u00f3ximas ferias de Santo Tom\u00e1s o Fiestas euskaras, decidiendo si los participantes en esos eventos se van a vestir como \u201cbatos\u201d o \u201cjebos\u201d -\u201caldeanos\u201d, para los que nos leen m\u00e1s all\u00e1 del euskera- de hacia 1860 o 1890 -hasta ah\u00ed ir\u00edamos m\u00e1s o menos bien con las versiones m\u00e1s elaboradas de los trajes que se ven por las calles esos d\u00edas-, o bien de 1815 -ah\u00ed, como lo demuestra el atuendo de Miguel Antonio de Goiburu, lo tendr\u00edamos m\u00e1s dif\u00edcil-, o bien del siglo XVIII, donde ya tendr\u00edamos un grave problema porque, como lo indica la documentaci\u00f3n disponible, los campesinos vascos de esas fechas tend\u00edan a presentarse en p\u00fablico como verdaderos figurines a la \u00faltima moda, con casaca, espad\u00edn de vestir, chupa, calz\u00f3n, zapatos de hebilla, sombrero de tres picos, etc&#8230; Tal y como los describe, por ejemplo, el presb\u00edtero Joaqu\u00edn de Ord\u00f3\u00f1ez en su estudio sobre el San Sebasti\u00e1n de mediados de ese siglo.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/El-traje-tipico-de-los-flamencos-es-pr\u00e1ctcamente-el-mismo-de-los-basques-unidos-al-ej\u00e9rcito-de-Mu\u00f1agorri-en-1839.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-369 size-medium\" title=\"Los trajes t\u00edpicos del Flandes franc\u00e9s seg\u00fan una postal de principios del siglo XX\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/El-traje-tipico-de-los-flamencos-es-pr\u00e1ctcamente-el-mismo-de-los-basques-unidos-al-ej\u00e9rcito-de-Mu\u00f1agorri-en-1839-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/El-traje-tipico-de-los-flamencos-es-pr\u00e1ctcamente-el-mismo-de-los-basques-unidos-al-ej\u00e9rcito-de-Mu\u00f1agorri-en-1839-191x300.jpg 191w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/El-traje-tipico-de-los-flamencos-es-pr\u00e1ctcamente-el-mismo-de-los-basques-unidos-al-ej\u00e9rcito-de-Mu\u00f1agorri-en-1839-650x1024.jpg 650w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/03\/El-traje-tipico-de-los-flamencos-es-pr\u00e1ctcamente-el-mismo-de-los-basques-unidos-al-ej\u00e9rcito-de-Mu\u00f1agorri-en-1839.jpg 691w\" sizes=\"(max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Recuerden que, cada vez m\u00e1s, las comunicaciones, tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s r\u00e1pidas -aviones, trenes de alta velocidad&#8230;-, hacen que el Pa\u00eds Vasco sea visitado por m\u00e1s y m\u00e1s gente de pa\u00edses donde tienen esto mucho mejor organizado. Aunque s\u00f3lo sea por no desmerecer frente a esos visitantes se deber\u00eda, en efecto, repensar esto del supuesto \u201ctraje tradicional vasco\u201d, aprender de casos como el de Miguel Antonio de Goiburu, que es s\u00f3lo uno entre muchos otros a\u00fan por descubrir e investigar para escribir el verdadero cap\u00edtulo vasco de la Historia de la moda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Si hay alg\u00fan mito persistente en el Pa\u00eds Vasco es el de la existencia de una supuesta vestimenta \u201cde los vascos\u201d, que se ha convertido en un factor clave de esa identidad que, muchas veces, sencillamente, pasa por celebrar el ritual de vestirse unas cuantas veces al a\u00f1o con boina, abarcas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[76,180,199,1005,1130,1216,1268,1656,1764,1862,2145],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=363"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5249,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363\/revisions\/5249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}