{"id":3658,"date":"2023-01-23T11:30:10","date_gmt":"2023-01-23T10:30:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3658"},"modified":"2023-01-23T11:47:49","modified_gmt":"2023-01-23T10:47:49","slug":"historia-de-una-visita-principesca-bertie-en-madrid-ano-de-gracia-de-1876","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/01\/23\/historia-de-una-visita-principesca-bertie-en-madrid-ano-de-gracia-de-1876\/","title":{"rendered":"Historia de una visita principesca: \u201cBertie\u201d en Madrid. (A\u00f1o de Gracia de 1876)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3664 size-medium\" title=\"Eduardo VII el d\u00eda de su coronaci\u00f3n (1901)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/01\/Eduardo-VII-en-su-coronaci\u00f3n-240x300.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/01\/Eduardo-VII-en-su-coronaci\u00f3n-240x300.jpg 240w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/01\/Eduardo-VII-en-su-coronaci\u00f3n.jpg 420w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/>Como supongo que ya sabr\u00e1n quienes leen con asiduidad el correo de la Historia, yo me doctor\u00e9 en el a\u00f1o 2007, en la Universidad del Pa\u00eds Vasco, con una tesis sobre el duque de Mandas, Ferm\u00edn Lasala y Collado.<\/p>\n<p>Este trabajo de cuatro a\u00f1os recorriendo archivos, desde Tolosa hasta Washington D. C., pasando por Par\u00eds y Londres, fue publicado por la Fundaci\u00f3n Kutxa y el Instituto de historia donostiarra dr. Camino. Justo casi un a\u00f1o despu\u00e9s de que la tesis fuera defendida.<\/p>\n<p>De ah\u00ed deriv\u00f3, en el a\u00f1o 2021, que la Fundaci\u00f3n Cristina Enea -que hoy gestiona el que fue parque y mansi\u00f3n de Ferm\u00edn Lasala y Collado y su mujer Cristina Brunetti- se pusiera en contacto conmigo para que hablase -en relaci\u00f3n a una exposici\u00f3n e inauguraci\u00f3n de un busto de ella- de eso precisamente: de la otra cara, la femenina, de esa mansi\u00f3n y parque, la de Cristina Brunetti&#8230;<\/p>\n<p>Ese trabajo como me dijo Eneko Calvo Etxarte, el representante de la Fundaci\u00f3n Cristina Enea con el que habl\u00e9 sobre el tema, era totalmente viable: en el archivo del Museo San Telmo de San Sebasti\u00e1n hab\u00eda un dep\u00f3sito documental de unas 2000 cartas (y similares) que conten\u00edan las respuestas a las que ella, Cristina Brunetti, hab\u00eda enviado a su marido, Ferm\u00edn Lasala y Collado, a lo largo de varios a\u00f1os, en las temporadas en las que hab\u00edan estado separados por los viajes de ella, por las labores de \u00e9l -como congresista, ministro o comisario regio en Madrid- o bien por la guerra\u2026<\/p>\n<p>Este envite de la Fundaci\u00f3n Cristina Enea dio lugar a varios videos grabados en ese parque y a una sucinta biograf\u00eda que ahora estoy convirtiendo en otra m\u00e1s larga, en formato de libro, dedicado a esa duquesa de Mandas, Cristina Brunetti, tantos a\u00f1os oculta bajo la sombra de su, sin duda, eminente marido que, por cierto, como se ve en esas cartas, la amaba con un amor a veces casi desesperado.<\/p>\n<p>La tarea de tamizar esas 2000 cartas, escritas entre 1874 y 1900, es ardua. Pero interesante. Y es que son un sorprendente dep\u00f3sito de informaci\u00f3n no s\u00f3lo sobre el parque de Cristinaenea (que da para uno o dos libros aparte) sino tambi\u00e9n sobre la Historia del Clima en esos a\u00f1os, que tambi\u00e9n dar\u00eda para libro aparte -Ferm\u00edn Lasala y Collado informaba puntualmente a su mujer de nevadas, lluvias, granizadas, olas de calor\u2026- o sobre acontecimientos pol\u00edticos -nacionales e internacionales- que son los que m\u00e1s protagonismo est\u00e1n teniendo en esa biograf\u00eda que ahora estoy terminando. En especial los relativos a guerras que afectaron a la pareja. Como la tercera carlista, de 1873 a 1876.<\/p>\n<p>Un asunto ese de tintes novelescos. Tanto que, en el a\u00f1o 2005, convert\u00ed parte de esos datos de archivo en \u201c<em>Alcolea<\/em>\u201d. Una de esas novelas negras con fondo vasco (hoy tan exitosas, como la Trilog\u00eda de la Ciudad Blanca) atendiendo a la amable petici\u00f3n de la revista \u201c<em>Bidasoan<\/em>\u201d, heredera de \u201c<em>El Bidasoa<\/em>\u201d que pusieron en marcha en su d\u00eda plumas eminentes.<\/p>\n<p>Y es que realmente los avatares de la pareja Lasala y Collado-Brunetti Gayoso de los Cobos durante esa tercera guerra carlista, son materia que parece sacada de una, o varias, novelas de tinte barojiano.<\/p>\n<p>\u00c9l combatir\u00e1 en ella como miembro de la milicia liberal llamada de \u201cVoluntarios de la Libertad\u201d, jug\u00e1ndose la vida en, por ejemplo, varios pases a trav\u00e9s del Monte Jaizqu\u00edbel, donde, como dice en sus documentos, marchar\u00e1n en ocasiones con nieve hasta la rodilla\u2026 con los carlistas apoderados de los valles inferiores, m\u00e1s all\u00e1 de las defensas liberales de la actual Hondarribia, Ir\u00fan, Pasajes y otros pocos reductos liberales sometidos a un tenaz asedio.<\/p>\n<p>Ella, en esas mismas fechas -tal y como lo revelan las cartas que ahora mismo manejo- se convirti\u00f3 en eso que t\u00e9cnicamente se denomina, en los estados mayores militares, \u201cagente de contrainteligencia\u201d. Es decir: siguiendo las instrucciones de su marido por medio de esas cartas, se encargar\u00e1 de obtener -o diseminar- la informaci\u00f3n conveniente a la causa liberal en un territorio neutral (localidades vascofrancesas como Biarritz, Bayona\u2026) donde pululaban los agentes enemigos. Es decir: carlistas igualmente exiliados en esa zona, a los que Cristina Brunetti deb\u00eda minar con informaci\u00f3n falsa -o verdadera- que ayudase a lo que se llam\u00f3 \u201cla deshecha\u201d. La paulatina desintegraci\u00f3n y deserci\u00f3n del campo carlista que pugnaba por entrar en Bilbao o San Sebasti\u00e1n para obtener, como la Confederaci\u00f3n sudista apenas diez a\u00f1os atr\u00e1s, el status de potencia reconocida por otras tan influyentes ya como Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Una jugada que, es obvio, no llegar\u00e1 a triunfar. Gracias a los buenos oficios de contrainteligencia de damas liberales como Cristina Brunetti, de voluntarios de la Libertad como su marido Ferm\u00edn y de muchos otros combatientes. Desde an\u00f3nimos soldados que -s\u00f3lo por el numero y la superioridad industrial van a aplastar a los carlistas en 1876- hasta generales buenos amigos de Cristina Brunetti y Ferm\u00edn Lasala y Collado. Como el donostiarra Rafael Echag\u00fce.<\/p>\n<p>En ese marco que se lee en esas cartas del duque y la duquesa de Mandas, es donde aparece un Madrid de 1876 que recuerda mucho al Washington D. C. de la Guerra de Secesi\u00f3n. Con generales como Echag\u00fce, Quesada y Serrano yendo y viniendo, tel\u00e9grafos y peri\u00f3dicos echando humo con las \u00faltimas \u00f3rdenes y noticias, desfiles de tropas y todo el <em>atrezzo<\/em> patri\u00f3tico habitual en las potencias occidentales de la segunda mitad del siglo XIX. En definitiva, un escenario que recuerda mucho, como digo, al que se puede ver en pel\u00edculas como \u201cMurieron con las botas puestas\u201d, \u201cLincoln\u201d, \u201cTiempos de gloria\u201d y otras que han inmortalizado ese momento hist\u00f3rico con el que nuestra Tercera Guerra Carlista tiene tantas conexiones y parecidos.<\/p>\n<p>No creo que haya ninguna exageraci\u00f3n en constatar esto. Y, una vez m\u00e1s, las cartas entre el duque y la duquesa nos dan una clave cierta sobre eso. Es el caso de las de 25 y 28 de abril de 1876, cuando los carlistas ya est\u00e1n derrotados y en plena desbandada hacia los Pirineos o entregando las armas y jurando lealtad al r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n para obtener la generosa amnist\u00eda que Alfonso XII les otorga. En esas dos cartas Ferm\u00edn Lasala y Collado, que en esos momentos circula por Madrid, cuenta a su mujer Cristina c\u00f3mo la ahora triunfante capital del Liberalismo espa\u00f1ol, ha recibido la ilustre visita del pr\u00edncipe de Gales\u2026<\/p>\n<p>Es decir, ese futuro Eduardo VII, apodado \u201cBertie\u201d, que, a la muerte de la reina Victoria, ellos dos tratar\u00e1n con toda confianza en Londres a partir del a\u00f1o 1901, cuando marido y mujer ejercen en la embajada espa\u00f1ola de la capital brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que da de esa visita Lasala y Collado, es un asunto poco o nada tratado en una Historiograf\u00eda, la espa\u00f1ola, tendente a regodearse en lo ceniciento y en la que se tiende tambi\u00e9n (bien lo sabemos) a exaltar m\u00e1s los fracasos y \u201cdesastres\u201d (aparentes o reales) que sutiles cuestiones como esa visita, por la v\u00eda de urgencia, de ese pr\u00edncipe de Gales. Evidentemente mandado a ese Madrid de 1876 r\u00e1pidamente por esa pareja feliz que eran la reina Victoria (sufrida madre de la criatura) y su primer ministro Benjamin Disraeli, descendiente, por cierto, de jud\u00edos sefard\u00edes\u2026<\/p>\n<p>Es, s\u00ed, evidente en cartas como esas, que Gran Breta\u00f1a, que ya se alza como el mayor imperio mundial en esos momentos, parece muy interesada en estrechar lazos con la nueva -y aparentemente- s\u00f3lida monarqu\u00eda parlamentaria espa\u00f1ola antes incluso de que se enfr\u00eden las armas sobre los campos de batalla de esa tercera guerra carlista.<\/p>\n<p>Sin duda, un peque\u00f1o gran detalle a tener en cuenta a la hora de escribir, una vez m\u00e1s, la Historia de esa Espa\u00f1a canovista, de la Restauraci\u00f3n, a la que a\u00fan, tal vez, no se le ha dado el relieve y la consideraci\u00f3n que, sin embargo, s\u00ed parecen darle en 1876 personajes hist\u00f3ricos que, a d\u00eda de hoy, siguen fascinando tanto como la reina Victoria o su primer ministro Disraeli.<\/p>\n<p>Los dos -seg\u00fan nos revelan esas cartas de Ferm\u00edn Lasala hijo a su mujer Cristina- con unos ojos muy atentos puestos en esa naci\u00f3n tan cercana, Espa\u00f1a, donde se acababa de laminar a un enemigo (el Carlismo) que, de haber triunfado -y aliado con potencias afines como la Alemania de Bismarck- pod\u00eda ser un grav\u00edsimo problema para Gran Breta\u00f1a. Por ejemplo hacia el a\u00f1o 1914. Uno que acaso, para la reina Victoria y Disraeli, no parec\u00eda tan lejos en el tiempo en 1876\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como supongo que ya sabr\u00e1n quienes leen con asiduidad el correo de la Historia, yo me doctor\u00e9 en el a\u00f1o 2007, en la Universidad del Pa\u00eds Vasco, con una tesis sobre el duque de Mandas, Ferm\u00edn Lasala y Collado. Este trabajo de cuatro a\u00f1os recorriendo archivos, desde Tolosa hasta Washington D. 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