{"id":3686,"date":"2023-02-06T11:30:03","date_gmt":"2023-02-06T10:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3686"},"modified":"2023-02-06T11:30:03","modified_gmt":"2023-02-06T10:30:03","slug":"balzac-y-el-general-mendizabal-de-la-batalla-de-eylau-a-la-batalla-de-alba-de-tormes-1807-1809","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/02\/06\/balzac-y-el-general-mendizabal-de-la-batalla-de-eylau-a-la-batalla-de-alba-de-tormes-1807-1809\/","title":{"rendered":"Balzac y el general Mendizabal. De la Batalla de Eylau a la Batalla de Alba de Tormes (1807-1809)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3687\" title=\"Carga de h\u00fasares franceses en Austerlitz contra Infanter\u00eda rusa (1805). Por Jack Girbal\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/02\/Carga-de-h\u00fasares-contra-Infanter\u00eda-rusa-en-Austerlitz-1805.-Por-Jack-Girbal-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/02\/Carga-de-h\u00fasares-contra-Infanter\u00eda-rusa-en-Austerlitz-1805.-Por-Jack-Girbal-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/02\/Carga-de-h\u00fasares-contra-Infanter\u00eda-rusa-en-Austerlitz-1805.-Por-Jack-Girbal-768x1048.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/02\/Carga-de-h\u00fasares-contra-Infanter\u00eda-rusa-en-Austerlitz-1805.-Por-Jack-Girbal-460x628.jpg 460w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/02\/Carga-de-h\u00fasares-contra-Infanter\u00eda-rusa-en-Austerlitz-1805.-Por-Jack-Girbal.jpg 1173w\" sizes=\"(max-width: 312px) 100vw, 312px\" \/>Esta semana no voy a variar mucho, en este nuevo correo de la Historia, el marco cronol\u00f3gico de la semana pasada. Seguiremos, pues, en las guerras napole\u00f3nicas. Y es que ma\u00f1ana mismo, 7 de febrero, se cumple el aniversario, uno m\u00e1s, de una de las m\u00e1s sangrientas batallas de esas guerras: la de Eylau.<\/p>\n<p>Una ocasi\u00f3n demasiado buena para dejarla pasar, evidentemente. Y m\u00e1s despu\u00e9s de haber terminado, con \u00e9xito, una excursi\u00f3n cinematogr\u00e1fico-literaria que llevaba posponiendo desde hac\u00eda, quiz\u00e1s, demasiado tiempo.<\/p>\n<p>En efecto, hac\u00eda ya a\u00f1os que quer\u00eda leer \u201c<em>El coronel Chabert<\/em>\u201d, una de las mejores novelas de Balzac (o eso dicen). Por fin, hace ya un par de semanas, consegu\u00ed acabar la versi\u00f3n espa\u00f1ola publicada por Penguin y la editorial del Reino de Redonda del recientemente desaparecido Javier Mar\u00edas.<\/p>\n<p>Ciertamente es una muy buena novela sobre la Batalla de Eylau. Balzac cuenta en ella la historia de un superviviente de la misma. No otro que el dicho coronel Chabert.<\/p>\n<p>Esa novela, a\u00fan con cierto halo de Romanticismo, es una clara incursi\u00f3n de Balzac en la Literatura realista, de la cual se le tiene por uno de sus principales representantes. As\u00ed se ve en la descripci\u00f3n que el coronel Chabert hace de c\u00f3mo vuelve a la vida -saliendo de entre los cad\u00e1veres de sus compa\u00f1eros enterrados en una fosa com\u00fan que no ha llegado a cubrirse- a trav\u00e9s de una especie de parto macabro del que Balzac no ahorra detalles. Como el hedor y otras sensaciones terribles que reinan en esa sima de horrores, en la que la gloria de la epopeya napole\u00f3nica ha perdido bastante brillo.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed lo literario del asunto. Vamos con el perfil cin\u00e9filo de la cuesti\u00f3n. En 1994 se hizo una adaptaci\u00f3n de la novela con Gerard Depardieu como coronel Chabert y Fanny Ardant como su p\u00e9rfida y calculadora viuda. Aunque esta pel\u00edcula cambiaba algunas cosas de la novela, sin embargo ofrec\u00eda im\u00e1genes verdaderamente impactantes sobre la Batalla de Eylau que son, precisamente, las que m\u00e1s me interesa destacar hoy.<\/p>\n<p>Se trata de las escenas en las que el regimiento de coraceros de Chabert da una impresionante carga, marchando a galope sobre la tierra blanca y helada de Eylau para que el coronel lleve a cabo la haza\u00f1a que lo convierte en un presunto ca\u00eddo en gloriosa acci\u00f3n y, despu\u00e9s de su huida de la tumba, en una especie de molesto reviniente que regresa para reclamar a su mujer y su fortuna en el Par\u00eds postnapole\u00f3nico.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula no falta detalle de esa carga. En un \u201ctravelling\u201d de la c\u00e1mara se recorre la l\u00ednea de coraceros en medio de la g\u00e9lida ma\u00f1ana del 7 de febrero de 1807, vemos sus relucientes cascos, sus corazas, o\u00edmos a los trompetas llamar a la formaci\u00f3n de la l\u00ednea de batalla, la orden de desenvainar las espadas rectas caracter\u00edsticas de esos regimientos y luego el trote, despu\u00e9s el galope, de una masa de hombres y caballos que atruena la tierra helada y se lanza adelante a rienda suelta para despedazar las l\u00edneas de Infanter\u00eda enemiga ante ellos.<\/p>\n<p>Se refleja as\u00ed de manera magistral lo que era una carga de la Caballer\u00eda napole\u00f3nica (la que \u201cmata\u201d a Chabert) que es algo que, como muchas otras cosas de esa \u00e9poca, hoy d\u00eda la mayor parte del p\u00fablico es incapaz de percibir en toda su terrible potencia, creyendo que la ausencia de medios b\u00e9licos modernos y autom\u00e1ticos -tanques, ametralladoras\u2026- hac\u00eda episodios como esos algo leve, casi sin importancia guerrera.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s lejos de la realidad, como bien se ve en esas potentes escenas de la adaptaci\u00f3n al Cine de \u201c<em>El coronel Chabert<\/em>\u201d. La Caballer\u00eda pesada como los coraceros -pero tambi\u00e9n la ligera, como dragones y h\u00fasares- ten\u00eda como objetivo caer sobre las l\u00edneas de combate de la Infanter\u00eda enemiga, destrozarlas, dispersarlas y, a ser posible, aniquilarlas por el mero peso de los caballos barriendo a los hombres pie a tierra. Con la indispensable ayuda de los jinetes repartiendo mandobles y tajos en todas direcciones.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n, en definitiva, en la que la Infanter\u00eda ten\u00eda que demostrar un temple y un valor extraordinario. Admirable de hecho.<\/p>\n<p>Y esto me lleva de la ficci\u00f3n de Balzac a, de nuevo, un general espa\u00f1ol, y vasco por a\u00f1adidura, de las guerras napole\u00f3nicas: Gabriel de Mendizabal e Iraeta, del que ya he hablado aqu\u00ed, y en otras tribunas, varias veces.<\/p>\n<p>Recordemos, pues, una vez m\u00e1s en este aniversario de Eylau. Gabriel de Mendizabal e Iraeta fue uno de los muchos generales que, despu\u00e9s del 2 de mayo, se neg\u00f3 a aceptar el gobierno impuesto por Napole\u00f3n en Madrid. As\u00ed, junto con el Duque del Parque, seguir\u00e1 luchando contra los que se ven ya s\u00f3lo como invasores. Tanto tras la victoria de Bail\u00e9n, como tras derrotas sonadas como las de Tudela, Espinosa de los Monteros&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en oto\u00f1o de 1809, las tropas bajo ese mando siguen en pie, tratando de combatir a los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos. Una tarea muy dif\u00edcil con hombres biso\u00f1os, mal armados, muchas veces sin la m\u00e1s m\u00ednima moral de victoria, dispuestos a arrojar las armas y huir ante unas tropas, las napole\u00f3nicas, con fama de invencibles salvo por lo que en esa fecha parece una afortunada causalidad como la victoria de Bail\u00e9n.<\/p>\n<p>Gabriel de Mendizabal y sus compa\u00f1eros no ser\u00e1n de esa misma opini\u00f3n. En Alba de Tormes quiz\u00e1s les espera una nueva derrota, como en Tudela, como en Espinosa de los Monteros, pero se aprestan a morir dignamente, sin que el enemigo vea sus espaldas. Todos ellos: Cabrera, Losada, Belvedere\u2026 se juramentan para adoptar la t\u00e1ctica que sugiere Gabriel de Mendizabal, que as\u00ed gana, a\u00f1os despu\u00e9s, su t\u00edtulo de conde de Cuadro de Alba de Tormes: formar cuadros de Infanter\u00eda, \u00fanico recurso capaz de repeler con alguna probabilidad de \u00e9xito una carga de Caballer\u00eda. Como la de Eylau\u2026<\/p>\n<p>Para quienes en su d\u00eda ya leyeron el correo de la Historia de 17 de diciembre de 2012 -o, directamente, un trabajo de Arsenio Garc\u00eda Fuertes que citaba yo entonces- no ser\u00e1 una sorpresa saber cu\u00e1l fue el resultado de esa maniobra. Hasta tres veces las l\u00edneas espa\u00f1olas mandadas por Gabriel de Mendizabal y sus compa\u00f1eros rechazar\u00e1n ese martillo de brillantes uniformes, sables y espadas de Caballer\u00eda destellando al sol crepuscular de oto\u00f1o, de cascos de centenares de caballos retumbando contra la tierra, de hombres gritando salvajemente para espantar su propio miedo e infundirlo en sus enemigos\u2026<\/p>\n<p>S\u00ed, la magn\u00edfica Caballer\u00eda de Austerlitz, de Wagram, de Eylau\u2026 es barrida as\u00ed por las ordenadas descargas de los soldados de Mendizabal y sus compa\u00f1eros, que llenan el campo de restos de esa epopeya napole\u00f3nica abatidos, destrozados por ese fuego, mort\u00edfero, ordenado, preciso\u2026, de los mosquetes de la Infanter\u00eda formada en cuadro. Tras esto, esas tropas se retirar\u00e1n del campo de batalla despu\u00e9s de infligir ese castigo a esas unidades napole\u00f3nicas tan magn\u00edficas, pero lo har\u00e1n en orden, dejando as\u00ed un aterrador aviso al mando napole\u00f3nico: no est\u00e1n luchando contra bandas de \u201cbrigands\u201d, de guerrilleros guiados por curas fan\u00e1ticos como quiere la propaganda imperial. Se las est\u00e1n viendo ya con militares profesionales que conocen muy bien su oficio y dejan esa tarjeta de visita nada grata a los estados mayores napole\u00f3nicos\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo hoy esos hechos, m\u00e1s de doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, son desconocidos para la mayor parte del p\u00fablico espa\u00f1ol, europeo, que sabe -gracias a Balzac- que hubo un Eylau, pero no sabe, en su mayor\u00eda, que hubo una Batalla de Alba de Tormes en la que tropas espa\u00f1olas regulares dieron la vuelta a ese relato.<\/p>\n<p>Si alguien se pregunta el porqu\u00e9 de esto, puede encontrar la respuesta -aparte de en los cuestionables informes oficiales franceses sobre los hechos- en el mismo libro en el que yo le\u00ed finalmente \u201c<em>El coronel Chabert<\/em>\u201d. El siguiente relato a \u00e9ste es un cuento corto, \u201cEl verdugo\u201d. All\u00ed todo se vuelve irreal, desaparece la Espa\u00f1a avanzada de la Ilustraci\u00f3n, la de astr\u00f3nomos como Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Ferrer y Cafranga -o navegantes como Malaspina y Churruca o qu\u00edmicos como los hermanos Elhuyar- para ser sustituida por unos personajes a medio camino entre la tragedia griega y los m\u00e1s zafios t\u00f3picos rom\u00e1nticos sobre bandidos italianos y otras figuras \u201cex\u00f3ticas\u201d. Un escenario donde, evidentemente, militares espa\u00f1oles de carrera -que toman la delantera al mism\u00edsimo Wellington en el manejo del Arte de la Guerra- sobran y est\u00e1n de m\u00e1s. Y deben ser enterrados por esa impertinente avalancha de histerismo literario, que, realmente, rebaja el verdadero m\u00e9rito tanto de los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos, como el de sus m\u00e1s que dignos adversarios espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Una curiosa paradoja, pues, ese olvido -o escamoteo- balzaquiano de verdaderos hechos hist\u00f3ricos como los cuadros de Infanter\u00eda usados -mucho antes de Waterloo- por Gabriel de Mendizabal e Iraeta en Alba de Tormes en 1809. Algo, sin duda, sobre lo que pensar a lo largo de esta semana de aniversario de la Batalla de Eylau&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana no voy a variar mucho, en este nuevo correo de la Historia, el marco cronol\u00f3gico de la semana pasada. Seguiremos, pues, en las guerras napole\u00f3nicas. 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