{"id":3749,"date":"2023-03-13T11:30:39","date_gmt":"2023-03-13T10:30:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3749"},"modified":"2023-03-13T11:13:50","modified_gmt":"2023-03-13T10:13:50","slug":"la-caricatura-como-documento-historico-notas-sobre-la-serie-silicon-valley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/03\/13\/la-caricatura-como-documento-historico-notas-sobre-la-serie-silicon-valley\/","title":{"rendered":"La caricatura como documento hist\u00f3rico. Notas sobre la serie \u201cSilicon Valley\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3750 size-medium\" title=\"Hitler y Stalin por Kimon Marengo, doctor por la Universidad de Oxford con una tesis sobre la caricatura como documento hist\u00f3rico (1939)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/03\/Caricatura-de-Hitler-y-Stalin-por-Kimon-Marengo-dibujante-y-doctor-por-Oxford-con-una-tesis-sobre-la-caricatura-como-documento-hist\u00f3rico-234x300.jpg\" alt=\"\" width=\"234\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/03\/Caricatura-de-Hitler-y-Stalin-por-Kimon-Marengo-dibujante-y-doctor-por-Oxford-con-una-tesis-sobre-la-caricatura-como-documento-hist\u00f3rico-234x300.jpg 234w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/03\/Caricatura-de-Hitler-y-Stalin-por-Kimon-Marengo-dibujante-y-doctor-por-Oxford-con-una-tesis-sobre-la-caricatura-como-documento-hist\u00f3rico.jpg 453w\" sizes=\"(max-width: 234px) 100vw, 234px\" \/><\/p>\n<p>Esta semana quiero hablar en este nuevo correo de la Historia de una magn\u00edfica caricatura: \u201cSilicon Valley\u201d. Porque esa serie, antigua ya, de 2014, es, aun as\u00ed, un magn\u00edfico documento hist\u00f3rico. Como lo son todas las caricaturas, desde los tiempos de Cruikshank y las guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>En efecto, \u201cSilicon Valley\u201d es una caricatura de ese \u201cValle del Silicio\u201d (hoy despe\u00f1ado y quebrado financieramente) en la soleada California y de todo lo que all\u00ed ha ocurrido desde que los Gates, los Jobs -y otros menos famosos que ellos- salieron de sus respectivos garajes, a finales de los setenta del siglo XX, con una versi\u00f3n casi rupestre de ordenadores como \u00e9ste, mucho m\u00e1s sofisticado, en el que escribo.<\/p>\n<p>As\u00ed \u201cSilicon Valley\u201d bajo la apariencia de una serie de humor, llena de situaciones que -en efecto- provocan mucha risa, muestra un retazo de Historia del Tiempo Presente muy a tener en cuenta y que, a medida que van pasando los a\u00f1os (y m\u00e1s desde el 2020) se hace, creo, m\u00e1s imprescindible considerar, memorizar y aprender.<\/p>\n<p>\u201cSilicon Valley\u201d y sus productores y guionistas, como modernos (e informatizados) Cruikshanks, Gillrays o Yef\u00edmovs, se burlan de los genios de ese \u201cValle del Silicio\u201d y as\u00ed, acaso sin pretenderlo, nos muestran una parte de la realidad, de <em>nuestra<\/em> realidad, que ya va siendo Historia y que, la verdad, tiene m\u00e1s de inquietante que de graciosa.<\/p>\n<p>S\u00ed, porque m\u00e1s all\u00e1 del sarcasmo, la iron\u00eda, la parodia\u2026 que vemos en \u201cSilicon Valley\u201d, algo queda muy claro en esa serie: que, tal y como aparece escrito en su car\u00e1tula, en ella se habla de personas capacitadas (por genio, por estudios\u2026) para tener un gran \u00e9xito pero que, aun as\u00ed, son las menos preparadas para poder gestionar con acierto (para ellos y para el resto del mundo) ese \u00e9xito que los ha hecho billonarios y, por lo tanto, casi omnipotentes (al menos hasta este pasado viernes&#8230;).<\/p>\n<p>\u201cSilicon Valley\u201d se basa para contar esto en un patr\u00f3n de relato tan viejo como la raza humana y que aparece recogido en el Motif-Index donde, a\u00f1os ha, se reunieron -con parsimonia y encomiable celo cient\u00edfico- todos esos patrones de relatos que los seres humanos nos hemos estado contando. Desde los tiempos en que nos reun\u00edamos ante hogueras de campamento, hasta estos otros en los que vamos a un cine para que el se\u00f1or Spielberg nos cuente lo mismo. Pero con naves interestelares, rayos l\u00e1ser e inacabables viajes por el hiperespacio.<\/p>\n<p>Ese relato de \u201cSilicon Valley\u201d es el que el Motif-Index llama \u201cel viaje del h\u00e9roe\u201d. Es decir, el de un pobre muchacho, un Parsifal, que, sin embargo, se alza sobre esa debilidad y, gracias a su genio y perseverancia, consigue convertirse en un h\u00e9roe al que todos miran admirados, sorprendidos por el modo en el que ha superado todas las dificultades y se ha hecho con el Santo Grial buscado por otros que se cre\u00edan mejores.<\/p>\n<p>En \u201cSilicon Valley\u201d ese relato se adapta de la siguiente manera: Richard Hendricks un veintea\u00f1ero ingeniero de sistemas flacucho, desgarbado, un dechado de eso que llaman ahora \u201cfriki\u201d\u2026, encuentra, sin embargo y casi por azar, lo que todo el mundo busca en Silicon Valley. A saber: un algoritmo que permite comprimir archivos de texto, sonido, im\u00e1genes\u2026 y transmitirlos, sin p\u00e9rdida de datos y calidad, a gran velocidad, desde un dispositivo (tel\u00e9fono, ordenador\u2026) a otro.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed es donde entran en liza los grandes gur\u00fas de Silicon Valley. Gente que tuvo \u00e9xito en la \u00e9poca heroica del asunto, all\u00e1 por aquellos a\u00f1os setenta. Como Peter Gregory y Gavin Belson. Ambos caricaturas mezcladas de los muy reales Steve Jobs, Bill Gates y el hoy tan aludido Elon Musk, con el que el personaje de Gavin Belson tiene un parecido f\u00edsico que, probablemente, no es casual.<\/p>\n<p>Tanto Gregory como Belson que, como antiguos camaradas en el negocio, se odian cordialmente, quieren apoderarse de la genial (y rentable) idea de Richard Hendricks y ah\u00ed, como en todas las series de HBO (que fue la que finalmente difundi\u00f3 el contenido de 2014 a 2019), empiezan a moverse mareantes cantidades de millones de d\u00f3lares en torno a Richard y sus desmedrados compa\u00f1eros y colegas en el asunto del casi m\u00e1gico algoritmo de compresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los productores y guionistas de \u201cSilicon Valley\u201d no ahorraron nada en ese punto. En la primera temporada (que es, que yo sepa, la \u00fanica por ahora disponible p\u00fablicamente en DVD) ya nos muestran a ambos gur\u00fas -Peter Gregory y Gavin Belson- como individuos an\u00f3micos, llenos de man\u00edas, bordeando el terreno de la locura megaloman\u00edaca (Gregory, por ejemplo, se est\u00e1 haciendo construir una isla artificial justo en el meridiano 180, el punto de cambio de fecha mundial). Una locura que, adem\u00e1s, es compartida por los que est\u00e1n por debajo de ellos en la cadena alimenticia de Silicon Valley. Por ejemplo por gente como el histri\u00f3nico due\u00f1o del 10% de la genial idea de Richard Hendricks. Su patrocinador (y casero) T. J. Miller. Mediano millonario de la \u00e9poca de las empresas \u201cpunto com\u201d (all\u00e1 por los 90 del siglo XX) que ahora lidera a Hendricks y sus compa\u00f1eros en una de esas incubadoras de Silicon Valley donde, se supone -o supon\u00eda- se fraguaba el inmediato futuro v\u00eda la en\u00e9sima maravilla tecnol\u00f3gica que, al parecer, nunca acaba de llegar ya al filo de esta segunda d\u00e9cada del siglo XXI.<\/p>\n<p>T. J. Miller, lo mismo que Peter Gregory o Gavin Belson (aunque con menos dinero) quiere ser el nuevo Steve Jobs (jersey negro de cuello alto incluido) y aparecer ante la at\u00f3nita audiencia de la vanguardia de Silicon Valley anunciando la cuarta revoluci\u00f3n industrial. O la Quinta. O la Era del Exterminio de la Humanidad por la Cibern\u00e9tica. Lo que haga falta y pese a que Miller es un descacharrante c\u00ednico que se burla de todas esas empresas y \u201cstart ups\u201d que dicen estar trabajando para hacer \u201cun mundo mejor\u201d con sus innovaciones tecnol\u00f3gicas. Esas que el ser humano habr\u00eda estado deseando \u201cdesde el principio de los tiempos\u201d\u2026<\/p>\n<p>En crudo esa es la gran lecci\u00f3n hist\u00f3rica que muestra \u201cSilicon Valley\u201d, que perturbados de ese calibre se han hecho en el breve lapso de apenas cuatro d\u00e9cadas, entre los siglos XX y XXI, con el control de la Humanidad cuando, en realidad, ni siquiera saben d\u00f3nde puede acabar su pr\u00f3xima idea demencial. Por muy rentable que parezca o por mucho que, desembolsando sus abultad\u00edsimas chequeras, puedan pag\u00e1rsela para hacer realidad el siguiente Parque Jur\u00e1sico. O, qui\u00e9n sabe, la puesta en escena definitiva de atroces pel\u00edculas de ciencia-ficci\u00f3n como la postapocal\u00edptica serie \u201cTerminator\u201d\u2026<\/p>\n<p>Sin \u00e1nimo de sentir nostalgia por la ardua vida del 90% de nuestros antepasados en lo que en Historia llamamos \u201cAntiguo R\u00e9gimen\u201d (esos siglos anteriores a la revoluci\u00f3n de 1789), \u201cSilicon Valley\u201d lleva a reflexionar, en efecto, sobre c\u00f3mo es posible que perturbados millonarios como los que caricaturiza esa serie, anden libres por la calle. Con miles de millones en los bolsillos que les dan acceso ilimitado a todos los medios de comunicaci\u00f3n mundiales arrojando en ellos ideas -\u00bfpara hacer un mundo mejor?- como tapar el sol para reducir la temperatura de la Tierra. En 1770, en la Francia anterior a la revoluci\u00f3n, si a, por ejemplo, un marqu\u00e9s se le ocurr\u00eda decir cosas equivalentes, no tardaba mucho en acabar en la Bastilla, recluido por deseo expreso de su propia familia por medio de una \u201clettre de cachet\u201d. Expedida por el propio rey para que el susodicho evitase hacerse da\u00f1o a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>Evidentemente hemos mejorado mucho como especie desde la revoluci\u00f3n de 1789, pero es tambi\u00e9n evidente, como vemos en \u201cSilicon Valley\u201d, que nuestro avance hist\u00f3rico, desde entonces, ha debido fallar en alg\u00fan punto. Justo aquel en el que alguien que en 1723 habr\u00eda sido candidato a la Bastilla -por demente- se convierte en 2023 en ejemplo y dechado de virtudes sociales por el mero hecho de \u00bfhaber puesto uno, dos, tres\u2026 ordenadores personales pr\u00e1cticamente en cada casa del mundo?&#8230; Unas circunstancias sobre las que, creo, merecer\u00eda la pena pararse a pensar un buen rato. Con la quiebra del Silicon Valley Bank de fondo. Algo que seguramente entender\u00e1n mucho mejor si se r\u00eden -aunque sea ya con risa bastante floja- viendo la serie \u201cSilicon Valley\u201d. Esa caricatura tan certera como documento hist\u00f3rico. 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