{"id":3765,"date":"2023-03-27T11:30:32","date_gmt":"2023-03-27T09:30:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3765"},"modified":"2023-03-27T11:08:13","modified_gmt":"2023-03-27T09:08:13","slug":"los-idus-de-marzo-de-la-reina-victoria-annus-horribilis-1889","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/03\/27\/los-idus-de-marzo-de-la-reina-victoria-annus-horribilis-1889\/","title":{"rendered":"Los idus de marzo de la reina Victoria. (Annus horribilis 1889?)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3771 \" title=\"La reina Victoria hacia 1880\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/03\/Victoria-I-de-Inglaterra-215x300-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"332\" \/>No es la primera vez que hablo en el correo de la Historia de la reina Victoria y de la fascinaci\u00f3n que, todav\u00eda, ejerce su \u00e9poca sobre la nuestra. Supongo que \u00e9sta tampoco ser\u00e1 la \u00faltima.<\/p>\n<p>Por una cuesti\u00f3n de fechas, me he decantado por hablar aqu\u00ed hoy de los sucesos de marzo de 1889 que afectaron a la famosa (y al parecer siempre fascinante) soberana brit\u00e1nica. \u00bfD\u00f3nde se encontraba en ese mes de marzo de ese a\u00f1o la reina Victoria? Pues aqu\u00ed comienza lo interesante de la cuesti\u00f3n. Estaba en el Pa\u00eds Vasco&#8230;<\/p>\n<p>Justo el 27 de ese mes de marzo la reina visitar\u00eda, precisamente, San Sebasti\u00e1n. Un asunto del que hablar\u00e9 m\u00e1s, tal vez, otro d\u00eda en otro canal, m\u00e1s centrado sobre la Historia vasca. Fue algo que ya se coment\u00f3 mucho en su d\u00eda y despu\u00e9s, pero que a\u00fan puede dar sorpresas a partir de documentos in\u00e9ditos. Como la correspondencia de los duques de Mandas que he manejado en los \u00faltimos meses, para acabar una biograf\u00eda de ella, de Cristina Brunetti, como ya sabr\u00e1n quienes leen el correo de la Historia.<\/p>\n<p>En efecto, tirando de ese hilo documental salen algunas facetas interesantes de la influyente soberana brit\u00e1nica que ha inundado (y sigue inundando) cines y librer\u00edas sirviendo de tel\u00f3n de fondo a intrigas de toda clase que han hecho felizmente millonarias a algunas productoras y a escritoras como Anne Perry, que ha llenado miles de p\u00e1ginas con aventuras detectivescas sobre las que se proyecta, como no pod\u00eda ser menos, la alargada y caracter\u00edstica sombra de Victoria.<\/p>\n<p>Lo primero que se deduce de la carta que el duque de Mandas Ferm\u00edn Lasala y Collado cruz\u00f3 en 9 de marzo con su mujer -en esos momentos dedicada a sus labores en la corte de Madrid- es que Victoria de Inglaterra fascinaba ya en su propia \u00e9poca.<\/p>\n<p>As\u00ed es. En efecto, ah\u00ed Ferm\u00edn Lasala hijo comentaba a su mujer Cristina Brunetti que corr\u00eda por Biarritz (y tambi\u00e9n especialmente por San Sebasti\u00e1n) toda clase de rumores sobre la presencia de la reina Victoria en esas latitudes balnearias en fecha tan poco apropiada como la del mes de marzo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dec\u00edan esos rumores? La carta del duque a la duquesa dejaba claro eso, la fascinaci\u00f3n que la ya madura Victoria despertaba en el resto de Europa, m\u00e1s all\u00e1 del Canal Ingl\u00e9s (como lo llamaban, y llaman, los brit\u00e1nicos), con suposiciones como, por ejemplo, que hab\u00eda venido a Biarritz porque ten\u00eda pensado abdicar\u2026<\/p>\n<p>Curiosamente, seg\u00fan lo que se deduce de las palabras del duque a su mujer Cristina, no se iba m\u00e1s all\u00e1 en esas suposiciones. Por ejemplo nadie se planteaba cu\u00e1l podr\u00eda ser la raz\u00f3n \u00faltima -y grave- que impulsar\u00eda a la soberana a esa presunta abdicaci\u00f3n cuando se encontraba en la cumbre de su poder y el Imperio que gobernaba era contemplado con admiraci\u00f3n y algo de temor reverente.<\/p>\n<p>Y eso es lo verdaderamente interesante de esa cuesti\u00f3n. Se podr\u00eda esperar de manera razonable que -puestos a poner en circulaci\u00f3n rumores atrabiliarios sobre Victoria en ese a\u00f1o 1889- saliera a relucir ah\u00ed el asunto de los cr\u00edmenes del llamado Jack el Destripador y su presunta relaci\u00f3n con la corte de Victoria. Sin embargo el siempre observador duque de Mandas nada parece recoger al respecto en esa carta de 9 de marzo y las siguientes&#8230;<\/p>\n<p>Recapitulemos sobre ese episodio hist\u00f3rico tan recordado. Est\u00e1 ya establecido como tesis al uso que el famoso asesino -identificado con ese nombre tan period\u00edstico- habr\u00eda actuado entre 1887 y 1891. Sin embargo se ha matizado que los cinco asesinatos que realmente se pueden imputar a ese marchamo de Jack el Destripador, ser\u00edan tan s\u00f3lo cinco que son llamados los \u201ccinco can\u00f3nicos\u201d. El primero de ellos se hab\u00eda dado en 31 de agosto de 1888 y el \u00faltimo (el de la infortunada Mary Kelly) en 9 de noviembre de ese mismo a\u00f1o. Es decir: esos hechos hab\u00edan ocurrido de siete a cuatro meses antes de que la reina Victoria saliera inopinadamente de Inglaterra para ir a pasar una temporada en Biarritz que, como vemos, sus contempor\u00e1neos (al menos los de este lado del Canal) consideraban cosa bastante rara y extempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>\u00bfEran esos asesinatos la buena raz\u00f3n por la que la venerable reina puso esa notable distancia entre ella y su corte de Londres en marzo de 1889?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s muchos responder\u00edan \u201cs\u00ed\u201d a esa pregunta siguiendo cierta teor\u00eda publicada en los a\u00f1os setenta del siglo XX y popularizada a trav\u00e9s de pel\u00edculas o novelas como \u201cDesde el Infierno\u201d y su adaptaci\u00f3n al Cine, donde la corte de Victoria aparec\u00eda directamente implicada en el caso. Pero si volvemos, otra vez, a la correspondencia de los duques de Mandas un \u201cno\u201d parece una respuesta m\u00e1s cabal. Ni remotamente se rumorea tal cosa en aquel momento. Y no pensemos que el duque de Mandas, buen diplom\u00e1tico y buen victoriano, estuviese ocultando nada al respecto&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, las cartas de Lasala y Collado y su mujer Cristina eran de \u00e1mbito generalmente privado y, por tanto, hablaban en ellas con una total franqueza sobre peque\u00f1os esc\u00e1ndalos dom\u00e9sticos y otras cosas que la buena sociedad decimon\u00f3nica jam\u00e1s ventilaba en p\u00fablico. Por ejemplo alusiones de tipo sexual casi tan expl\u00edcitas como en nuestra \u00e9poca. Y hasta asesinatos truculentos. Y, as\u00ed las cosas, comentarios sobre lo ocurrido en Londres desde el verano de 1888, no habr\u00edan estado excluidos, en absoluto, en esa correspondencia donde el duque meditaba con la duquesa sobre los avatares de Victoria o recog\u00eda la rumorolog\u00eda en torno a ella.<\/p>\n<p>Sin embargo de esto no hay ni el menor indicio, en esa correspondencia, de que la reina brit\u00e1nica huyera de ese supuesto esc\u00e1ndalo. Un dato relevante \u00e9ste que nos demostrar\u00eda que, en efecto, para los victorianos genuinos -como el duque y la duquesa y la murmurante sociedad que les rodeaba- las espantosas haza\u00f1as del Destripador ni remotamente se pod\u00edan relacionar con la egregia soberana brit\u00e1nica. Es m\u00e1s: parece que a este lado del Canal apenas se hablaba nada de aquel tal \u201cDestripador\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfAcabar\u00eda ah\u00ed, pues, esta cuesti\u00f3n? Es \u00e9sta una pregunta de dif\u00edcil respuesta. Por un lado parece que esa teor\u00eda novelesca que relacionaba los asesinatos del Destripador con la corte de Victoria est\u00e1 ampliamente desacreditada. Por otra parte, sin embargo, especialistas en el reinado de Victoria muy reconocidas, como Helen Rappaport, constatan que uno de los principales se\u00f1alados en esa teor\u00eda, el nieto de la reina, el duque de Clarence, Alberto V\u00edctor, hab\u00eda causado esc\u00e1ndalos ampliamente comprobados en esas fechas. Incluso con Scotland Yard clausurando burdeles frecuentados por el joven pr\u00edncipe\u2026 \u00bfNo habr\u00eda hecho esto muy recomendable para Victoria alejarse del foco de tan real esc\u00e1ndalo y presentarse en majestad en viajes de relaciones p\u00fablicas?<\/p>\n<p>Justo como el que el 27 de marzo la lleva a San Sebasti\u00e1n, donde es recibida con todos los honores en la Estaci\u00f3n del Norte -por la reina regente y su primer ministro Pr\u00e1xedes Mateo-Sagasta- y aclamada apote\u00f3sicamente en una capital guipuzcoana llena de una admirada multitud que vitorea a Victoria\u2026<\/p>\n<p>Una cosa s\u00ed es absolutamente cierta: las sinceras -casi crudas- cartas cruzadas entre el duque y la duquesa de Mandas ni remotamente parecen saber nada de una posible huida de Victoria a Biarritz y San Sebasti\u00e1n a causa ni del Destripador ni de las abisales aventuras sexuales de su nieto que, precisamente, lo acabaron involucrando en esa trama novelesca. As\u00ed pues, para algunos eminentes victorianos como Ferm\u00edn Lasala y Collado y Cristina Brunetti, esa cuesti\u00f3n parece haber sido tan desconocida y remota como lo pueda ser para nosotros hoy, que nos quedamos, por ahora, con la duda met\u00f3dica de saber si Victoria lleg\u00f3 huyendo, en aquel marzo de 1889, del tentacular <em>affaire<\/em> de Jack el Destripador o hizo aquel viaje por alguna causa menos truculenta&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No es la primera vez que hablo en el correo de la Historia de la reina Victoria y de la fascinaci\u00f3n que, todav\u00eda, ejerce su \u00e9poca sobre la nuestra. Supongo que \u00e9sta tampoco ser\u00e1 la \u00faltima. 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