{"id":3784,"date":"2023-04-10T11:30:36","date_gmt":"2023-04-10T09:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3784"},"modified":"2023-04-10T10:58:24","modified_gmt":"2023-04-10T08:58:24","slug":"la-importancia-del-marketing-en-historia-el-caso-de-wyatt-earp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/04\/10\/la-importancia-del-marketing-en-historia-el-caso-de-wyatt-earp\/","title":{"rendered":"La importancia del Marketing en Historia. El caso de Wyatt Earp"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3785 \" title=\"Marketing para la edici\u00f3n italiana de la pel\u00edcula &quot;Siete ciudades de oro&quot; (1955)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/siete-ciudades-de-oro-programa-en-italiano-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"321\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/siete-ciudades-de-oro-programa-en-italiano-300x210.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/siete-ciudades-de-oro-programa-en-italiano-768x538.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/siete-ciudades-de-oro-programa-en-italiano-628x440.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/siete-ciudades-de-oro-programa-en-italiano.jpg 964w\" sizes=\"(max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/>Hoy, ya que estamos en tiempo de Pascua y, por tanto, de vacaciones, dedicar\u00e9 el nuevo correo de la Historia a una reflexi\u00f3n m\u00e1s bien breve.<\/p>\n<p>El tema, como ya se habr\u00e1 deducido por el t\u00edtulo, es uno de los recurrentes en esta secci\u00f3n. Es decir: el de la importancia que tiene no s\u00f3lo escribir la propia Historia, sino saberla divulgar y darla a conocer.<\/p>\n<p>Volv\u00ed sobre esa idea viendo una pel\u00edcula dedicada a todo un h\u00e9roe cultural para el mundo anglosaj\u00f3n, como lo es el famoso comisario del \u201cSalvaje Oeste\u201d Wyatt Earp. Esa producci\u00f3n se titul\u00f3 en nuestro mercado \u201cAsesinato en Beverly Hills\u201d, fue dirigida por Blake Edwards y es la segunda que protagoniz\u00f3 el hoy deca\u00eddo Bruce Willis que lo hizo, adem\u00e1s, en compa\u00f1\u00eda de James Garner. Un pilar fundamental en pel\u00edculas ya m\u00edticas como \u201cLa gran evasi\u00f3n\u201d o en muchas otras \u201cdel Oeste\u201d.<\/p>\n<p>No es \u201cAsesinato en Beverly Hills\u201d la mejor producci\u00f3n de Blake Edwards, pero \u00e9l, genio al fin y al cabo, daba all\u00ed retazos muy interesantes sobre la Historia y c\u00f3mo se maneja. O se vende. As\u00ed en esa cinta, basada muy vagamente en hechos reales, vemos como Wyatt Earp es convertido en mito cinematogr\u00e1fico -mentira m\u00e1s o mentira menos, como dice su personaje en la pel\u00edcula- en 1929, su \u00faltimo a\u00f1o en este mundo y en el que \u00e9l ya es una reliquia de un pasado extinto, cuando los coches y aviones han sustituido a los caballos y los duelos a muerte en O.K. Corral son eso: materia para el Cine y su marketing.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, un momento estelar y dram\u00e1tico en esa pel\u00edcula, cuando Earp ve rodar como asesor del estudio (trabajo que realmente desempe\u00f1\u00f3) la escena famosa de ese duelo, que no es m\u00e1s que una repetici\u00f3n de lo que se ha ido superponiendo en producciones posteriores como \u201cTombstone\u201d o \u201cWyatt Earp\u201d. Es entonces cuando el Earp encarnado por Garner, al ver el rodaje de la escena, retrocede a sus verdaderos recuerdos de aquel d\u00eda, rememorando con algo de horror lo que realmente recordaba \u00e9l que ocurri\u00f3 y que implicaba tirotear repetidas veces incluso a los ya ca\u00eddos\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed, viendo esa pel\u00edcula m\u00e1s bien intranscendente de Blake Edwards, no pude evitar pensar qu\u00e9 buena raz\u00f3n habr\u00eda para que ese duelo en O.K. Corral -un hecho casi anecd\u00f3tico ocurrido un 26 de octubre de 1881- haya acabado convirti\u00e9ndose en algo que se conoce en el mundo entero como si hubiera sido un momento crucial de la Historia, cuando en realidad no fue m\u00e1s que otro enfrentamiento entre fuerzas supuestamente del lado de la Ley y unos tambi\u00e9n supuestos forajidos\u2026<\/p>\n<p>Y es que aparte de la carga heroica del asunto -hace falta mucho valor para desafiar varios rev\u00f3lveres apuntando contra uno- lo ocurrido hacia las 3 de la tarde de ese d\u00eda de 1881 en esa peque\u00f1a ciudad de Arizona, apenas tiene significado hist\u00f3rico m\u00e1s all\u00e1 de ejemplificar lo que fue eso que se ha llamado la conquista del Oeste.<\/p>\n<p>Y sin embargo ah\u00ed est\u00e1, repetido y reflejado una y otra vez, hasta quedar grabado en una conciencia y memoria planetaria a trav\u00e9s del Cine, de la TV, del c\u00f3mic&#8230;<\/p>\n<p>Si nos preguntamos, en efecto, la raz\u00f3n por la que eso es as\u00ed, la respuesta parece obvia. Estados Unidos, y el mundo anglosaj\u00f3n en general, han sabido explotar a conciencia un invento tan europeo como el creado por los hermanos Lumi\u00e8re algunos a\u00f1os despu\u00e9s de que Wyatt Earp se dedicara a poner a prueba su valor y su punter\u00eda por primera vez -como dicen que ocurri\u00f3 en el famoso duelo- y utilizar as\u00ed su evidente magia y poder de persuasi\u00f3n para marcar qu\u00e9 era y qu\u00e9 no era importante que el mundo entero conociera de su Historia.<\/p>\n<p>El control ha sido f\u00e9rreo. Como sabr\u00e1 cualquiera que haya estudiado el Hollywood de los a\u00f1os 80 del siglo pasado, en el que Jap\u00f3n intent\u00f3 infiltrarse aprovechando su bonanza econ\u00f3mica con producciones como \u201cBlack Rain\u201d y plantando en California compa\u00f1\u00edas propias como la Sony. Una aventura de la que sali\u00f3 bastante azarado ese pa\u00eds que est\u00e1, todav\u00eda hoy, recuper\u00e1ndose de una crisis econ\u00f3mica monumental que no pudo tapar pel\u00edcula alguna. Ni siquiera la popular serie de \u201cRegreso al futuro\u201d, en cuya segunda parte se imaginaban unos Estados Unidos del a\u00f1o 2015 donde las compa\u00f1\u00edas japonesas pisaban fuerte y desped\u00edan al americano medio tan tajantemente como el corte de una katana de samur\u00e1i.<\/p>\n<p>Por la parte que m\u00e1s nos afecta aqu\u00ed este asunto, hay que constatar un hecho (hist\u00f3rico adem\u00e1s) curioso: muy rara vez se ha visto en el Cine fabricado en Hollywood, para vender a escala mundial, a soldados espa\u00f1oles del siglo XVIII. Lo m\u00e1s cerca que se ha estado de eso ha sido en pel\u00edculas que han pasado m\u00e1s bien desapercibidas como \u201cSangaree\u201d, de 1953, coproducciones hispano-estadounidenses como \u201cEl capit\u00e1n Jones\u201d, de 1959, o, principalmente, en \u201cSiete ciudades de oro\u201d, del a\u00f1o 1955. Esa \u00faltima con Anthony Quinn de protagonista y ambientada en la California espa\u00f1ola, donde actuaba como misionero ese Fray Jun\u00edpero Serra hoy tan odiado all\u00ed por cabezas algo d\u00e9biles (como esas que hace unos d\u00edas comparaban en Twitter los capirotes de nazareno con los del Ku Klux Klan)\u2026<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s rara cosa es ver en la gran pantalla de Hollywood a soldados espa\u00f1oles (e irlandeses al servicio de Espa\u00f1a) del a\u00f1o 1779 -con sus uniformes iguales, salvo en el color, a los brit\u00e1nicos o norteamericanos de esa fecha- enviados a Am\u00e9rica a luchar para que Estados Unidos se convirtiera en una naci\u00f3n (al menos hasta hoy) libre e independiente. Y esto es as\u00ed porque, en efecto, \u00a0rara -o inexistente- es la pel\u00edcula en la que se narren esos hechos que, a diferencia del duelo en O.K. Corral, <em>s\u00ed<\/em> supusieron un cambio fundamental en la Historia de un pa\u00eds tan influyente como Estados Unidos. Asombroso, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Y ahora llegar\u00eda la hora de saber c\u00f3mo tan estramb\u00f3tica situaci\u00f3n ha sido posible. \u00bfEchamos la culpa a los sucesivos ministerios de Cultura espa\u00f1oles? \u00bfA la reserva de actores y actrices espa\u00f1oles en Hollywood que se conforman, al parecer, con lo que caiga de la mesa de los productores \u201canglos\u201d sin m\u00e1s horizonte? \u00bfA alguien m\u00e1s?<\/p>\n<p>Juzguen ustedes mismos. Pero quien no defiende su propio terreno acaba por perderlo y, adem\u00e1s, de una mentira -aunque sea por omisi\u00f3n como en este caso- nunca, que se sepa, ha salido nada bueno\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy, ya que estamos en tiempo de Pascua y, por tanto, de vacaciones, dedicar\u00e9 el nuevo correo de la Historia a una reflexi\u00f3n m\u00e1s bien breve. El tema, como ya se habr\u00e1 deducido por el t\u00edtulo, es uno de los recurrentes en esta secci\u00f3n. Es decir: el de la importancia que [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[4049,4048,4045,1013,1198,1261,1487,4044,1803,4046],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3784"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3784"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3784\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3792,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3784\/revisions\/3792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3784"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3784"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3784"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}