{"id":3794,"date":"2023-04-17T11:30:37","date_gmt":"2023-04-17T09:30:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3794"},"modified":"2025-04-21T08:17:02","modified_gmt":"2025-04-21T06:17:02","slug":"algo-de-historia-sobre-la-risa-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/04\/17\/algo-de-historia-sobre-la-risa-de-pascua\/","title":{"rendered":"Algo de Historia sobre la risa de Pascua"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3795 size-medium\" title=\"Portada de la edici\u00f3n espa\u00f1ola del libro de Maria Caterina Jacobelli sobre la risa de Pascua (1991)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/Portada-del-libro-de-Maria-Caterina-Jacobelli-sobre-las-risas-de-Pascua-1991-176x300.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/Portada-del-libro-de-Maria-Caterina-Jacobelli-sobre-las-risas-de-Pascua-1991-176x300.jpg 176w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/04\/Portada-del-libro-de-Maria-Caterina-Jacobelli-sobre-las-risas-de-Pascua-1991.jpg 288w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/>Hace exactamente 364 d\u00edas escrib\u00eda en esta misma secci\u00f3n sobre c\u00f3mo se ve\u00eda esta \u00e9poca de Pascua -en la que ahora estamos- durante la Edad Media. Promet\u00eda entonces que alg\u00fan d\u00eda hablar\u00eda por aqu\u00ed del curioso ritual de las llamadas \u201cRisus Paschalis\u201d. O, traducido, las risas pascuales.<\/p>\n<p>No estaba muy seguro de cumplir con ese \u201cdesider\u00e1tum\u201d en este nuevo correo de la Historia pero, al final, buscando informaci\u00f3n sobre el asunto (aparte de la que ya mencionaba yo el 18 de abril de 2022) no he podido resistir la tentaci\u00f3n de hablar de ese curioso ritual de la Iglesia cat\u00f3lica que implicaba algo que nos puede parecer, en nuestra \u00e9poca, tan inveros\u00edmil como que el clero provocase deliberadamente la risa de sus fieles en el interior del templo en el tiempo de Pascua, para as\u00ed celebrar la resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Todo eso, que se llevaba estudiando desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, se ha recogido hace menos a\u00f1os en un concienzudo estudio sobre el asunto de las risas pascuales elaborado por Maria Caterina Jacobelli, antrop\u00f3loga y te\u00f3loga, a la que ya alud\u00eda yo tambi\u00e9n en 18 de abril de 2022.<\/p>\n<p>En definitiva, nos dicen estudios como esos, lo que ocurr\u00eda en las iglesias cat\u00f3licas -al menos hasta el siglo XVI- es que los sacerdotes provocaban la risa de sus feligreses como si fuesen uno de nuestros actuales monologuistas. O incluso yendo m\u00e1s lejos que estos, pues la obra de Jacobelli recoge, en efecto, que la clase de humor que manejaban esos cl\u00e9rigos no era precisamente de estilo intelectual, sino m\u00e1s bien de la clase que ahora se denomina \u201cmarr\u00f3n\u201d, cargado de alusiones obscenas y chistes y cuentos verdes.<\/p>\n<p>Algunos de ellos pod\u00edan ser verdaderamente sangrantes. Como por ejemplo el de los calzones de un franciscano abandonados cuando, incumpliendo el voto de castidad, hab\u00eda sido descubierto por el marido de la mujer con la que estaba dedicado a actividades nada devotas. Los calzones acababan en ese cuento convertidos en santa reliquia que era besada por todos los fieles -incluido el marido perjudicado- a resultas de una argucia del superior del disipado franciscano \u2026<\/p>\n<p>De ese tenor eran las risas pascuales con las que los sacerdotes, tras las penitencias y ayunos de la Cuaresma, trataban de revivir el esp\u00edritu de sus feligreses para que realmente celebrasen la resurrecci\u00f3n de Cristo, que ven\u00eda a coincidir con el retorno de la primavera y el revivir, una vez m\u00e1s, de este curioso planeta que es el hogar de esa curiosa especie que llamamos \u201chumana\u201d.<\/p>\n<p>La Iglesia se debati\u00f3 con esta cuesti\u00f3n largo tiempo. De hecho hasta el siglo XX, cuando el recientemente fallecido Benedicto XVI era a\u00fan s\u00f3lo cardenal, como se menciona en varias entradas de Internet relativas a esta cuesti\u00f3n de las \u201cRisus Paschalis\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, la obra de Maria Caterina Jacobelli, y otras fuentes que se ocuparon del asunto de esas risas pascuales, dicen que la Iglesia, por un lado, quer\u00eda conservar esa costumbre que hoy nos parece incongruente, imposible, y, por otro, dudar\u00e1 en mantenerla\u2026 acuciada por las cr\u00edticas externas e internas que llueven sobre el Vaticano a partir del siglo XVI.<\/p>\n<p>Justo cuando la Reforma protestante empieza a se\u00f1alar a la Iglesia cat\u00f3lica como un pozo de ponzo\u00f1a y corrupci\u00f3n, de veneno pagano disfrazado de ortodoxia cristiana como se ve\u00eda por ritos como esas risas pascuales. Cr\u00edtica \u00e9sta compartida por cat\u00f3licos tan poco inquisitoriales como Erasmo de R\u00f3terdam\u2026<\/p>\n<p>Finalmente vencer\u00e1 la moderaci\u00f3n, el freno a ese desenfreno pascual con el benepl\u00e1cito de la autoridad eclesi\u00e1stica competente, pero por razones que pueden parecer sorprendentes y sobre las que aclara mucho un comentario que publicaba la antrop\u00f3loga Encarna Lorenzo en su esmerada investigaci\u00f3n sobre las \u201cRisus Paschalis\u201d. Una que les recomiendo leer a trav\u00e9s de este enlace https:\/\/anthropotopia.blogspot.com\/2018\/05\/la-risa-de-los-dioses-y-el-despertar-de.html.<\/p>\n<p>Ese comentario proven\u00eda de Jos\u00e9 Ignacio Gonz\u00e1lez Lorenzo, un historiador con amplia experiencia en educaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n desde hace a\u00f1os y en \u00e9l indicaba -con acierto- que a partir del siglo XVI, la religi\u00f3n se convierte en un asunto m\u00e1s privado que p\u00fablico, en una piedad tendente a lo \u00edntimo m\u00e1s que a la exteriorizaci\u00f3n p\u00fablica, y ah\u00ed ritos como la risa pascual quedaban ya completamente fuera de lugar. Cada vez m\u00e1s, a medida que avanza una sociedad m\u00e1s culta, m\u00e1s civilizada si se quiere.<\/p>\n<p>O, se puede a\u00f1adir a ese comentario, m\u00e1s encorsetada. Como la que describe Norbert Elias en su magistral obra sobre ese avance de la civilizaci\u00f3n, del comedimiento en el que no parece propio de personas educadas hacer lo que hac\u00edan los sacerdotes cat\u00f3licos en el tiempo de Pascua. Algo que, como nos dicen trabajos como el de Maria Caterina Jacobelli, llegaba a la exhibici\u00f3n de genitales y a expl\u00edcitas alusiones acerca de ese gesto inequ\u00edvoco.<\/p>\n<p>As\u00ed pues parece que la represi\u00f3n de esos desenfrenos de Pascua, por raro que hoy pueda resultarnos, no proven\u00eda de la siempre malfamada Iglesia cat\u00f3lica en estos asuntos, sino de la autolimitaci\u00f3n, la autocensura, de una sociedad que teme esas expansiones primitivas, salvajes, que considera debe contener por el bien de la comunidad\u2026 En definitiva, visto el asunto as\u00ed, la Iglesia no habr\u00eda hecho sino asumir esa nueva idea de civilizaci\u00f3n para evitar distanciarse de unos feligreses que se han vuelto m\u00e1s morigerados -o, si se quiere, m\u00e1s mojigatos- y a los que antes de esa transformaci\u00f3n civilizatoria no ten\u00eda reparo en tratar de fidelizar justo por el lado contrario: por el de las, para nosotros hijos de esa civilizaci\u00f3n, obscenas, inconcebibles, risas pascuales.<\/p>\n<p>Algo que Umberto Eco reduc\u00eda muy bien a met\u00e1fora en su archifamosa novela \u201c<em>El nombre de la rosa<\/em>\u201d, convirtiendo al genial Jorge Luis Borges, perfecto ejemplo de esa civilizaci\u00f3n burguesa -laica, pero m\u00e1s rigurosa que la inquisici\u00f3n religiosa- en el amargado personaje de Jorge de Burgos. Ese monje ciego, incapaz de re\u00edr, feliz de aplastar toda liberaci\u00f3n del esp\u00edritu humano -como la risa- para evitar que su bien ordenado -y encorsetado- mundo salte por los aires. Tal y como ocurri\u00f3 en aquella tormenta de libertad -m\u00e1s o menos equivocada, m\u00e1s o menos traicionada- que fue la Primavera del a\u00f1o 1968, de la que Eco era un devoto hijo y Jorge Luis Borges\/Jorge de Burgos, es bien sabido, un dedicado detractor.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed llegar\u00edan, pues, los ecos de las risas pascuales. Algo que, sin embargo, no explicar\u00eda bien c\u00f3mo es que una sociedad como la de la Era victoriana, tan amargada, tan civilizada -a la manera de lo que nos explicaba Norbert Elias-, conserv\u00f3 y alent\u00f3 la tambi\u00e9n sospechosa costumbre de los huevos y los conejos de Pascua.<\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n de la que, quiz\u00e1s, deber\u00eda hablar en otro futuro correo de la Historia a publicar en otro alegre tiempo de Pascua\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hace exactamente 364 d\u00edas escrib\u00eda en esta misma secci\u00f3n sobre c\u00f3mo se ve\u00eda esta \u00e9poca de Pascua -en la que ahora estamos- durante la Edad Media. Promet\u00eda entonces que alg\u00fan d\u00eda hablar\u00eda por aqu\u00ed del curioso ritual de las llamadas \u201cRisus Paschalis\u201d. 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