{"id":3825,"date":"2023-05-22T11:30:15","date_gmt":"2023-05-22T09:30:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3825"},"modified":"2023-05-22T09:47:24","modified_gmt":"2023-05-22T07:47:24","slug":"jardines-con-historia-la-historia-y-los-jardines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/05\/22\/jardines-con-historia-la-historia-y-los-jardines\/","title":{"rendered":"Jardines con Historia. La Historia y los jardines"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3826\" title=\"Fotomontaje de la revista &quot;Nuevo Mundo&quot; sobre la visita del monarca brit\u00e1nico Eduardo VII a Alfonso XIII en el Palacio de Miramar. (Abril de 1909)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/05\/Fotomontaje-de-la-revista-Nuevo-Mundo-para-ilustrar-la-visita-del-rey-brit\u00e1nico-Eduardo-VII-al-Palacio-de-Miramar.-Abril-de-1909-300x212.png\" alt=\"\" width=\"345\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/05\/Fotomontaje-de-la-revista-Nuevo-Mundo-para-ilustrar-la-visita-del-rey-brit\u00e1nico-Eduardo-VII-al-Palacio-de-Miramar.-Abril-de-1909-300x212.png 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/05\/Fotomontaje-de-la-revista-Nuevo-Mundo-para-ilustrar-la-visita-del-rey-brit\u00e1nico-Eduardo-VII-al-Palacio-de-Miramar.-Abril-de-1909.png 465w\" sizes=\"(max-width: 345px) 100vw, 345px\" \/>Hoy aprovechar\u00e9 este nuevo correo de la Historia para recomendar un programa de Televisi\u00f3n que lleva ya bastante tiempo en antena. Se trata de \u201cJardines con Historia\u201d.<\/p>\n<p>Me parece un momento oportuno para esto por razones geogr\u00e1ficas y personales.<\/p>\n<p>A saber: que en esta nueva edici\u00f3n del programa pronto, este s\u00e1bado que viene, 27 de mayo, se emitir\u00e1 el cap\u00edtulo dedicado a jardines donostiarras. En este caso el del Palacio de Miramar y el de Cristinaenea.<\/p>\n<p>Ambos lugares, evidentemente, pasan muy cerca de una cabecera como \u201cEl Diario Vasco\u201d y eso, creo, hace interesante dedicar este nuevo correo de la Historia a hablar de ese nuevo cap\u00edtulo de esta serie de los famosos documentales de la 2.<\/p>\n<p>\u201cJardines con Historia\u201d lleva ya con \u00e9sta su tercera temporada. La misma que alcanzar\u00e1 este s\u00e1bado 27 su ecuador con esa visita a esos dos jardines donostiarras.<\/p>\n<p>El formato del programa es ofrecer una visita a jardines como esos y analizar in situ, con la colaboraci\u00f3n de especialistas de cada ciudad, el valor hist\u00f3rico -como ya indica el nombre del mismo programa- de esos lugares especiales que son los jardines. Todo ello guiado, en esta temporada, por M\u00f3nica Luengo. Una historiadora especializada en el tema y con abundante curr\u00edculum (dentro y fuera de este programa) en el estudio de esa cosa a veces tan desapercibida en los estudios de Historia como los paisajes donde se desarrolla precisamente eso: la Historia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podr\u00e1n ver este s\u00e1bado 27 de mayo, a las 18:45 los espectadores que tengan el privilegio de seguir ese nuevo episodio de \u201cJardines con Historia\u201d?<\/p>\n<p>Pues, hasta d\u00f3nde yo s\u00e9, ser\u00e1n testigos del descubrimiento de la Historia de unos lugares en efecto con mucha Historia.<\/p>\n<p>Y es que los jardines de Miramar y Cristinaenea tienen, si se mira bien, tanto que contar como el Foro de Roma o el campo de batalla de Waterloo. Aunque lo ocurrido en esos jardines fuera m\u00e1s discreto. O est\u00e9, todav\u00eda, menos difundido y valorado.<\/p>\n<p>Miramar y Cristinaenea, fueron concebidos como cualquier otro jard\u00edn. Es decir: como un espacio en absoluto ingenuo desde el punto de vista pol\u00edtico. Algo que se ha tratado ampliamente en otros cap\u00edtulos de \u201cJardines con Historia\u201d.<\/p>\n<p>El jard\u00edn, en efecto, hasta que con la revoluci\u00f3n francesa se ampl\u00eda el concepto de lo p\u00fablico y de lugares a disposici\u00f3n del p\u00fablico, es, casi siempre, un asunto privado y en manos de pr\u00edncipes y magnates poderosos. Personas que, por supuesto, utilizan esos jardines para, aparte de recrearse en estos lugares de reposo, mostrar su poder, su prestancia social.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s quien llev\u00f3 esa idea hasta sus \u00faltimas consecuencias fue Luis XIV, que en esto, como en muchas otras cosas, hizo que Francia marcase la pauta hasta pr\u00e1cticamente la actualidad. Y as\u00ed, en los r\u00edos de tinta que ha hecho correr el Rey Sol, su Versalles, no ha quedado, desde luego, al margen.<\/p>\n<p>El objetivo de esa cuidada obra de ingenier\u00eda era, aparte de permitir distraerse al rey y a su corte en un espacio pensado para esos fines -fuentes, flores, un paisaje bello para el gusto de la \u00e9poca\u2026-, el mostrar el inmenso poder de un rey que era capaz de doblegar incluso a una Naturaleza rebelde. Como la que ahora se oculta bajo los bien cuidados parterres y caminos de grava de Versalles.<\/p>\n<p>Curiosamente ese concepto versallesco del jard\u00edn ha quedado muy bien reflejado en una pel\u00edcula \u201cde aventuras\u201d de hace ya unos cuantos a\u00f1os. Me refiero a la en\u00e9sima adaptaci\u00f3n de la novela de Walter Scott \u201cRob Roy\u201d.<\/p>\n<p>Estrenada en 1995, se daba en ella un papel estelar a John Hurt que interpretaba en la pel\u00edcula al altivo marqu\u00e9s de Montrose. Uno de los principales nobles escoceses de esos comienzos del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Montrose, que aparece en esta pel\u00edcula caracterizado con todos los elementos propios de un caballero a la moda dieciochesca -peluca In folio, casaca&#8230;- tiene tambi\u00e9n en su castillo escoc\u00e9s una especie de miniatura de Versalles atendida por un verdadero ej\u00e9rcito de jardineros. Cuando el agreste monta\u00f1\u00e9s Rob Roy MacGregor acude a visitarle para hablar de feos asuntos de dinero, Montrose har\u00e1 que llegue hasta \u00e9l a trav\u00e9s de esa imitaci\u00f3n versallesca. \u00bfCon qu\u00e9 fin? Obviamente el de mostrarle la categor\u00eda de persona con la que estaba tratando y lo muy alto que se situaba al disponer de tan acabada antesala vegetal\u2026<\/p>\n<p>Miramar y Cristianenea no son muy distintos de ese jard\u00edn del marqu\u00e9s de Montrose pese a no ser entes de ficci\u00f3n cinematogr\u00e1fica -no al menos todav\u00eda, aunque no har\u00edan mal papel- y proceder de una \u00e9poca distinta y distante de la Escocia de comienzos del siglo XVIII.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o jard\u00edn de Miramar es el adorno que circunda a un palacio concebido y desarrollado por un arquitecto brit\u00e1nico, Ralph Selden Wornum, entre 1889 y 1893\u00a0 y destinado a servir de m\u00e1s que digna residencia a la corte espa\u00f1ola durante su per\u00edodo veraniego. Fue situado en la ladera de una colina que dominaba el principal escenario de San Sebasti\u00e1n en esas fechas. Es decir: la Bah\u00eda de la Concha. Donde una Espa\u00f1a que se recuperaba tras sus convulsiones decimon\u00f3nicas, se dejaba cortejar por la flor y nata de la aristocracia europea y las canciller\u00edas de esa misma Europa que hac\u00edan c\u00e1lculos sobre en qu\u00e9 parte del tablero de juego de esas potencias -que decid\u00edan entonces el destino del mundo- situar\u00edan al reino de aquella reina viuda. Todav\u00eda con apoyos coloniales si no en el Caribe y en Asia, s\u00ed en punto tan delicado como \u00c1frica para cuando el palacio y su jard\u00edn empiezan a funcionar a pleno rendimiento\u2026<\/p>\n<p>Cristinaenea es algo anterior pero muy similar, pese a ser el proyecto no de esa Casa Real sino de dos de sus m\u00e1s conspicuos servidores donostiarras: Ferm\u00edn Lasala y Collado y su mujer Cristina Brunetti y Gayoso de los Cobos. Duque y duquesa de Mandas. Ambos personajes que he tenido la rara suerte de tratar como historiador desde hace ya m\u00e1s de dos d\u00e9cadas y en distintas ocasiones y formatos.<\/p>\n<p>La historia de su jard\u00edn de Cristinaenea, que rodea su mansi\u00f3n situada en lo alto de ese bosque artificial -de estilo ingl\u00e9s, lejos del modelo de Versalles- es la de a\u00f1os y a\u00f1os (desde mediados del siglo XIX) de invertir enormes cantidades de dinero para conseguir lo mismo que en Versalles o en el Palacio de Miramar. Es decir: un escenario en el que, en este caso, unos particulares muy bien relacionados con la corte espa\u00f1ola de la Restauraci\u00f3n alfonsina pasean sus ocios lejos del mundanal ruido. O lo utilizan -aunque a veces a rega\u00f1adientes- como escenario de esa Alta Pol\u00edtica, con destacados invitados habituales como Antonio C\u00e1novas del Castillo. El Bismarck espa\u00f1ol que con su muerte en atentado, no lejos de ese jard\u00edn y casa, horroriza a una Europa que lo consideraba otro Gladstone\u2026<\/p>\n<p>De casos y cosas como \u00e9stas hablar\u00e1 este s\u00e1bado \u201cJardines con Historia\u201d. Pero dejo ya advertido que eso es s\u00f3lo la superficie de un oc\u00e9ano hist\u00f3rico en el que muchos historiadores deberemos a\u00fan sumergirnos. Para seguir encontrando todo un mundo, apenas sospechado, de reveladoras circunstancias sobre la Historia de unos d\u00edas en los que una Europa, subida sobre m\u00e1quinas de vapor, remodelaba el globo terrestre a su gusto. Casi como Luis XIV lo hizo con Versalles\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy aprovechar\u00e9 este nuevo correo de la Historia para recomendar un programa de Televisi\u00f3n que lleva ya bastante tiempo en antena. Se trata de \u201cJardines con Historia\u201d. Me parece un momento oportuno para esto por razones geogr\u00e1ficas y personales. 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