{"id":384,"date":"2013-04-01T11:38:33","date_gmt":"2013-04-01T09:38:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=384"},"modified":"2013-04-01T11:38:33","modified_gmt":"2013-04-01T09:38:33","slug":"el-papa-el-emperador-y-el-sastre-a-vueltas-con-los-absurdos-de-la-historia-de-la-moda-notas-sobre-los-uniformes-de-la-guardia-pontificia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/04\/01\/el-papa-el-emperador-y-el-sastre-a-vueltas-con-los-absurdos-de-la-historia-de-la-moda-notas-sobre-los-uniformes-de-la-guardia-pontificia\/","title":{"rendered":"El Papa, el emperador y el sastre. A vueltas con los absurdos de la Historia de la Moda. Notas sobre los uniformes de la Guardia Pontificia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Los que siguen esta p\u00e1gina ya sabr\u00e1n que, a veces, resulta verdaderamente dif\u00edcil elegir un tema para estos art\u00edculos. Ha sido el caso de esta semana. He dudado mucho en dar salida a lo que finalmente voy a dar salida en estas tres o cuatro p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Alabardero-d-ela-Guardia-Suiza.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-385\" title=\"Guardia Pontificia. Alabardero de la Guardia Suiza (c. 1910). La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Alabardero-d-ela-Guardia-Suiza-184x300.jpg\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Alabardero-d-ela-Guardia-Suiza-184x300.jpg 184w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Alabardero-d-ela-Guardia-Suiza.jpg 626w\" sizes=\"(max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En primer lugar porque implica volver a hablar casi del mismo tema que hablaba hace un par de semanas.<\/p>\n<p>Sin embargo hay buenas razones para que el art\u00edculo de esta semana de Pascua, reci\u00e9n inaugurada ayer por la primera bendici\u00f3n \u201cUrbi et Orbe\u201d del nuevo Papa, Francisco I, cuente lo que va a contar.<\/p>\n<p>Una de ellas es que trata de demostrar que lo que se dijo aqu\u00ed hace unos quince d\u00edas sobre lo poco que sabemos -real, no imaginariamente- acerca de la supuesta vestimenta t\u00edpica \u201cvasca\u201d, es algo m\u00e1s que el fruto -como ha clamado una lectora que acudi\u00f3 a esta p\u00e1gina para leer ese art\u00edculo, \u201cModa vasca para el a\u00f1o 1815\u201d- de una mera casualidad, de un s\u00f3lo documento encontrado al azar.<\/p>\n<p>Vamos a considerar, en efecto, otros documentos, que, por supuesto, han llegado a mis manos no como fruto del azar sino de una b\u00fasqueda sistem\u00e1tica de esas que hace que el mencionado azar, efectivamente, se al\u00ede con nosotros.<\/p>\n<p>Se trata de una colecci\u00f3n de postales en las que se recog\u00edan los distintos uniformes de la Guardia Pontificia, fabricadas tanto como propaganda como a t\u00edtulo de \u201csouvenir\u201d tur\u00edstico a comienzos del siglo XX. M\u00e1s probablemente posteriores al a\u00f1o 1910 en el que, seg\u00fan la mayor parte de las versiones, el comandante Jules R\u00e9pond crea la actual versi\u00f3n del uniforme de los alabarderos de la Guardia Suiza papal, que es la que aparece en ese mazo de postales. En ellas, en efecto, se representa a esas figuras tan conocidas, que hemos visto hasta el hartazgo gracias a la elecci\u00f3n del nuevo Papa, y otras mucho menos conocidas, pero que, sin embargo, como vamos a comprobar, nos pueden ense\u00f1ar una gran lecci\u00f3n de Historia a trav\u00e9s de esa rama de la misma -la de la Moda- que s\u00f3lo en apariencia es -como dec\u00eda el siempre ocurrente Sacha Baron Cohen en una de sus no menos ocurrentes pel\u00edculas- \u201cvacua y superficial\u201d.<\/p>\n<p>La figura conocida de ese juego de postales, como notar\u00e1n si se fijan en la primera ilustraci\u00f3n de este art\u00edculo, es, en efecto, la de un alabardero de la llamada Guardia Suiza, que es, en realidad, una sola de las guardias que se encargan de la seguridad del Papa, aunque, quiz\u00e1s, se ha tomado popularmente por la \u00fanica Guardia Pontificia, al ser la m\u00e1s vistosa, la que m\u00e1s sale en la tele y otros medios, a diferencia de lo que ocurre con la Guardia de Honra de Su Santidad -una guardia ceremonial al fin y al cabo- o con la Gendarmer\u00eda Vaticana.<\/p>\n<p>En esas postales de hace m\u00e1s de un siglo vemos a este guardia suizo vistiendo, con muy escasas variantes, el uniforme que han vestido desde hace unos quinientos a\u00f1os, cuando el cuerpo fue fundado por Julio II en 1506, y, seg\u00fan se afirma y se desmiente sin muchas pruebas al canto, se encarg\u00f3 a Miguel \u00c1ngel dise\u00f1arles un uniforme adecuado. El propio, en cualquier caso, de cualquier mercenario del Renacimiento, sin que le falte detalle. Desde su mort\u00edfera alabarda, hasta su morri\u00f3n emplumado o su jub\u00f3n y sus calzones acuchillados.<\/p>\n<p>Un adorno de la vestimenta de aquella \u00e9poca, el acuchillado, que tuvo su origen, seg\u00fan se dice, en el monumental disgusto de algunos lansquenetes -otra clase de mercenario com\u00fan en la \u00e9poca de Julio II- cuando comprobaron que la ropa que hab\u00edan capturado en uno de los saqueos que realizaban por norma habitual, era demasiado peque\u00f1a para sus germ\u00e1nicas hechuras y decidieron consolarse del fiasco ampliando la talla de aquellas prendas por el sencillo sistema de abrirles varias rasgaduras&#8230;<\/p>\n<p>Las mismas que despu\u00e9s, seg\u00fan todos los indicios, los maestros sastres usaron para dar un mayor colorido a la vestimenta habitual en la Europa del siglo XVI o, como ocurre en el caso del uniforme de los guardias suizos del Papa, para vestir de manera lo suficientemente adecuada e impresionante. Tal y como lo requer\u00eda tanto la dignidad temporal del monarca al que serv\u00edan, como los usos de la guerra propia del Renacimiento, que ten\u00eda mucho de pelea de gallos m\u00e1s que de simple enfrentamiento b\u00e9lico tal y como hoy lo conocemos.<\/p>\n<p>Un despliegue de vistosidades que no se agot\u00f3, por supuesto, con el Renacimiento, sino que sigui\u00f3 siendo habitual hasta hace unos cien a\u00f1os. Cuando la guerra termina de tecnificarse y se convierte en una especie de cadena de montaje industrial de la Muerte y el n\u00famero de bajas por exponerse a la vista de un enemigo que ya nada respeta -parapetado tras sus ametralladoras-, lleva al elemento militar a reflexionar sobre la necesidad de no exhibirse ante sus oponentes -tal y como lo exig\u00edan los\u00a0 c\u00f3digos militares de, por ejemplo, el siglo XVIII-, buscando, por el contrario, tejidos muy sufridos y que permitieran, adem\u00e1s, enmascararse con el terreno, dificultando a\u00fan m\u00e1s la tarea de los tiradores enemigos.<\/p>\n<p>Pero hasta que esa triste constataci\u00f3n tuvo lugar, un t\u00f3rrido y explosivo verano del a\u00f1o 1914, el despliegue de elementos vistosos en los uniformes, apenas tuvo tasa ni freno.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Guardia-noble-hoy-Guardia-de-Honra-de-Su-Santidad.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-386\" title=\"Guardia Pontificia. Guardia Noble, hoy Guardia de Honra de Su Santidad (c. 1910). La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Guardia-noble-hoy-Guardia-de-Honra-de-Su-Santidad-183x300.jpg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Guardia-noble-hoy-Guardia-de-Honra-de-Su-Santidad-183x300.jpg 183w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Guardia-noble-hoy-Guardia-de-Honra-de-Su-Santidad.jpg 622w\" sizes=\"(max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/><\/a><\/p>\n<p>A ese respecto la Francia de Luis XIV provey\u00f3 el canon en ese como en muchos otros aspectosde lo que gen\u00e9ricamente se llama \u201cestilo\u201d. Algo sobre lo que Joan DeJean ha escrito un magn\u00edfico libro titulado as\u00ed precisamente, \u201cLa esencia del estilo\u201d. Una peculiar circunstancia esa de la tiran\u00eda francesa sobre la Moda, que nos va a permitir descubrir algo verdaderamente curioso -tal vez incluso revelador- sobre los uniformes de los que se encargaron y encargan de proteger al Papa aparte de la todav\u00eda hoy vistosa Guardia Suiza.<\/p>\n<p>En efecto, ese tipo de operaciones de creaci\u00f3n de imagen, como la puesta en marcha por Luis XIV, suelen tender a perdurar en el tiempo, as\u00ed no deber\u00eda extra\u00f1arnos que el Imperio Napole\u00f3nico -un ente del que, muy probablemente, el rey Sol habr\u00eda abominado- fuera, sin embargo, heredero de ese aspecto de la guerra de propaganda que nuestros vecinos franceses han luchado durante cerca de cuatrocientos a\u00f1os, tratando de erigirse en \u00e1rbitros de la Moda para as\u00ed, seg\u00fan parece, tener ganada la mitad de las otras guerras que pusieron sobre el tapete estrat\u00e9gico mundial entre 1660 y 1914.<\/p>\n<p>Eso explicar\u00eda por qu\u00e9 la mayor\u00eda de los uniformes europeos -o de naciones colonizadas por europeos, como M\u00e9xico o los Estados Unidos- trataron durante a\u00f1os de parecerse lo m\u00e1s posible a los que desfilaban por las calles de Par\u00eds entre 1805 y 1815 y desde all\u00ed fueron despachados por medio mundo para conquistarlo o, al menos, intentar conquistarlo.<\/p>\n<p>Las guardias que se encargaban de la seguridad personal del Papa, no fueron una excepci\u00f3n, como podemos comprobar en algunas otras im\u00e1genes de esa serie de postales que ha dado lugar a este art\u00edculo. Basta con ver el uniforme que porta la llamada \u201cGuardia Noble\u201d, desde 1968 refundida en la llamada \u201cGuardia de Honra de Su Santidad\u201d. El casco, sobre todo, es pr\u00e1cticamente id\u00e9ntico al de los coraceros franceses.<\/p>\n<p>Otro tanto ocurre con el uniforme de los oficiales de la Gendarmer\u00eda Vaticana. Con su alto morri\u00f3n de pelo de oso, su guerrera de color azul oscuro -el llamado, precisamente, \u201cazul Francia\u201d-, sus pantalones blancos y sus botas de montar de ca\u00f1a alta -sin olvidar el sable que portan como distinci\u00f3n de su rango-, podr\u00eda pasar, perfectamente, por un granadero a caballo de la Guardia Imperial napole\u00f3nica de dise\u00f1o s\u00f3lo levemente modificado.<\/p>\n<p>Son detalles verdaderamente chocantes y que, como dec\u00eda al principio de este art\u00edculo, nos ofrecen una gran lecci\u00f3n de Historia a trav\u00e9s de ese paseo por la de la Moda -la militar en este caso- que, insisto, s\u00f3lo aparentemente, es algo vacuo y superficial.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Esas postales que representan todas y cada una de las guardias encargadas de proteger al Papa a comienzos del siglo XX nos est\u00e1n contando que los romanos pont\u00edfices del siglo XIX no tuvieron ning\u00fan reparo en equipar a sus tropas de seguridad personal, las m\u00e1s pr\u00f3ximas a ellos, con una moda exportada por uno de sus m\u00e1s feroces enemigos: el emperador Napole\u00f3n que, reviviendo la medieval querella de las investiduras, hizo lo imposible para minar lo que quedaba del poder temporal del Papado.<\/p>\n<p>Por ejemplo encarcelando en Fontainebleau, a partir del a\u00f1o 1812, al mismo Papa P\u00edo VII que sanciona su coronaci\u00f3n como emperador, tras haber hecho todo lo preciso para someterlo a su autoridad legal y real. Algo que pasaba tanto por obligarle a bloquear su comercio con Gran Breta\u00f1a, como a tolerar la invasi\u00f3n \u201cde facto\u201d de los Estados Pontificios, a partir de a\u00f1o 1809&#8230;<\/p>\n<p>Vistas las cosas desde esa perspectiva, no hay duda de que realmente la Historia de la Moda nos puede ense\u00f1ar cosas verdaderamente curiosas sobre c\u00f3mo pensamos y actuamos los seres humanos. Incluso los m\u00e1s elevados de entre nosotros, aquellos que, como los romanos pont\u00edfices, afirman ser infalibles en cuestiones de fe pero que, por lo que se ve, no tienen inconveniente en vestir a la \u00faltima moda a su propio ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Aunque fuera con la creada en la capital de ese Napole\u00f3n al que no dudar\u00e1n en calificar, incluso, de Anticristo y otros dicterios nada amables, cuando descubren que el Mundo es demasiado estrecho para desplegar, al mismo tiempo, el poder de cada uno de ellos.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Oficial-de-Gendarmes.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-387\" title=\"Guardia Pontificia. Oficial de la Gendarmer\u00eda Vaticana (c. 1910). La colecci\u00f3n Redng\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/04\/Guardia-Pontif\u00edcia.-Oficial-de-Gendarmes-180x300.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un detalle en apariencia tan trivial que, sin embargo, deber\u00eda hacernos meditar mientras saboreamos esta semana de Pascua iniciada con la bendici\u00f3n \u201cUrbi et Orbe\u201d del heredero de P\u00edo VII que, por cierto, aparte de prisionero de Napole\u00f3n desde 1812 a 1814, fue el fundador -respectivamente en 1801 y 1816- de esos dos cuerpos de aspecto tan napole\u00f3nico como la Guardia Noble y la Gendarmer\u00eda Vaticana&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3\u00a0 Los que siguen esta p\u00e1gina ya sabr\u00e1n que, a veces, resulta verdaderamente dif\u00edcil elegir un tema para estos art\u00edculos. 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