{"id":3844,"date":"2023-06-12T11:30:07","date_gmt":"2023-06-12T09:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3844"},"modified":"2023-06-12T11:30:07","modified_gmt":"2023-06-12T09:30:07","slug":"lecturas-para-el-dia-de-waterloo-el-veterano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/06\/12\/lecturas-para-el-dia-de-waterloo-el-veterano\/","title":{"rendered":"Lecturas para el d\u00eda de Waterloo: \u201cEl veterano\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3845 \" title=\"Portada para la edici\u00f3n integral de &quot;El veterano&quot;. Ponent Mon (2019)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Portada-de-El-veterano.-Ponent-Mon-2019-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Portada-de-El-veterano.-Ponent-Mon-2019-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Portada-de-El-veterano.-Ponent-Mon-2019-459x628.jpg 459w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Portada-de-El-veterano.-Ponent-Mon-2019.jpg 499w\" sizes=\"(max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/>Esta semana se cumplir\u00e1n, el pr\u00f3ximo domingo, los 208 a\u00f1os de una batalla. Una que se considera decisiva. Y definitiva en sus resultados. Se trata de la de Waterloo, en la que, por fin, un gran ej\u00e9rcito de potencias aliadas contra Napole\u00f3n dejar\u00e1n a \u00e9ste -y a sus sue\u00f1os pol\u00edticos- enteramente fuera de combate. Fue tambi\u00e9n el gran d\u00eda de Arthur Wellesley, m\u00e1s conocido por su t\u00edtulo nobiliario de Wellington. Gran d\u00eda porque se enfrentar\u00e1, al fin, cara a cara a Napole\u00f3n como comandante supremo. Oportunidad de la que se le hab\u00eda privado hasta entonces, pese a llevar el mayor peso de las guerras napole\u00f3nicas en el principal teatro de las mismas: la Pen\u00ednsula ib\u00e9rica entre 1809 y 1813.<\/p>\n<p>Sin duda aquel 18 de junio de 1815 ser\u00e1 un d\u00eda especial. Para Wellington, para la Europa que ha soportado d\u00e9cadas de guerras animadas por ese general corso llamado Napole\u00f3n y para ese mismo hombre devenido emperador.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n para miles de seres humanos que no han conocido, pr\u00e1cticamente en toda su vida adulta, algo que no sea ese gran espect\u00e1culo, casi teatral, que ser\u00e1n esas guerras llamadas \u201cnapole\u00f3nicas\u201d. Una masa generalmente an\u00f3nima y a la que no se le pone m\u00e1s rostro que el de eso: una masa an\u00f3nima, integrada en regimientos de nombres flamantes y no menos flamantes uniformes tan caracter\u00edsticos de esas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo de ese anonimato estructural, veh\u00edculos a trav\u00e9s de los que se puede recuperar a esos protagonistas an\u00f3nimos. Algunos de ellos son documentos hist\u00f3ricos de los que ya se ha hablado en otras ocasiones en otros correos de la Historia. Por ejemplo memorias de veteranos del Ej\u00e9rcito napole\u00f3nico, como el capit\u00e1n Jean-Roch Coignet. O de desertores de esas mismas tropas en ese 18 de junio de 1815 para combatir en los ej\u00e9rcitos aliados opuestos al emperador. Caso del coronel Chr\u00e9tien Henri Scheltens, antiguo miembro de la Guardia Imperial que en esos momentos del a\u00f1o clave de 1815 es oficial en el Ej\u00e9rcito del Reino Unido de los Pa\u00edses Bajos en el que se han fusionado, por decreto de los vencedores de 1814, las actuales Holanda y B\u00e9lgica. Aunque fuera muy a pesar de \u00e9sta \u00faltima\u2026<\/p>\n<p>Otra v\u00eda para recuperar esos rostros an\u00f3nimos de la batalla son las obras de ficci\u00f3n basadas en documentos como esos, pese a que se toman muchas libertades con el asunto, como suele ser habitual en las obras de ficci\u00f3n. Son artefactos que van desde pel\u00edculas como la, por ahora, mayor producci\u00f3n sobre esa batalla -caso del \u201cWaterloo\u201d de Sergu\u00e9i Bondarchuk- hasta novelas. Algunas de ellas de las ahora llamadas \u201cgr\u00e1ficas\u201d. Es decir: esas que antes se describ\u00edan simplemente como tebeos o c\u00f3mics.<\/p>\n<p>Una de las m\u00e1s recomendables es \u201cEl veterano\u201d del fallecido Frank Giroud y de Gilles Mezzomo.<\/p>\n<p>Apareci\u00f3 ya hace algunos a\u00f1os en espa\u00f1ol, publicada en 2019 por la editorial Ponent Mon, especializada en este tipo de producci\u00f3n. Pero esta semana parece, desde luego, un buen momento para leerla.<\/p>\n<p>La obra publicada en esa versi\u00f3n integral, nos describe algo que realmente bien merece el t\u00edtulo de \u201cnovela\u201d, pues la historia de \u201cEl veterano\u201d est\u00e1 llena de complejidad psicol\u00f3gica. Casi tanto como \u201cEl coronel Chabert\u201d de Balzac, que parece haberle servido de inspiraci\u00f3n. Se trata de la vida de un hombre que ha prosperado, merced a su car\u00e1cter resolutivo y decidido, en uno de los cuerpos de Caballer\u00eda ligera m\u00e1s caracter\u00edstico de las guerras napole\u00f3nicas: los h\u00fasares. Distinguidos, precisamente, por cultivar esa actitud decidida, resolutiva, entre sus integrantes. Dados a batirse primero y preguntar despu\u00e9s\u2026<\/p>\n<p>El protagonista de \u201cEl veterano\u201d es el perfecto ejemplo de esos h\u00fasares pendencieros y buscal\u00edos que tan \u00fatiles resultan como combatientes en todos los ej\u00e9rcitos de las guerras napole\u00f3nicas. El personaje protagonista de \u201cEl veterano\u201d act\u00faa como tal en la Batalla de Waterloo, lanz\u00e1ndose a la carga a voz en grito y con el sable tendido ante \u00e9l y su caballo desbocado que arroja contra las l\u00edneas enemigas\u2026<\/p>\n<p>\u00bfO tal vez no es as\u00ed, tal vez eso son s\u00f3lo imaginaciones del protagonista de \u201cEl veterano\u201d? Es posible, porque ese c\u00f3mic es, tambi\u00e9n, eso que llaman un \u201cthriller psicol\u00f3gico\u201d. Y una buena novela polic\u00edaca. Una trama llena de las habituales mujeres bellas y peligrosas -como las que hac\u00edan encargos complicados a Marlowe y otros cl\u00e1sicos del g\u00e9nero- en la que un hombre, derrotado y fiel a esa epopeya napole\u00f3nica en la que ha vivido inmerso toda su -todav\u00eda- joven vida, descubre, de repente, en uno de los hospitales donde se concentran las v\u00edctimas de ese \u00faltimo estertor en Waterloo, que ha perdido la memoria por un sablazo enemigo en la cabeza. O eso le dicen, asegur\u00e1ndole que, en realidad, \u00e9l no es el capit\u00e1n Maxime Danjou, del 7\u00ba de h\u00fasares, sino el coronel Th\u00e9odore Brunoy, de los flamantes cazadores de la Guardia Imperial a caballo\u2026<\/p>\n<p>Eso es al menos lo que jura y perjura su bella esposa, Mathilde, que acude a sacarlo del hospital y lo devuelve a una vida civil bastante acomodada para un antiguo veterano napole\u00f3nico en 1815. Algo que no hace m\u00e1s que despertar las sospechas del veterano, que se dedicar\u00e1 desde entonces a una serie de pesquisas que lo llevan a oscuros secretos familiares y peligrosos lances\u2026<\/p>\n<p>A partir de ese hilo argumental ese c\u00f3mic, esa novela gr\u00e1fica, desarrolla una intriga, un bosque narrativo -como lo llamaba Umberto Eco- del que es dif\u00edcil apartarse y en el que Giroud y Mezzomo dan vida, casi real, a una Francia donde la segunda restauraci\u00f3n borb\u00f3nica se ha impuesto -bajo ocupaci\u00f3n militar aliada otra vez- sobre numerosos veteranos -como Danjou\/Brunoy- que, tras a\u00f1os y m\u00e1s a\u00f1os, no saben c\u00f3mo salir de ese laberinto hist\u00f3rico en el que los partidarios de la monarqu\u00eda de Luis XVIII vienen a cobrarse, tambi\u00e9n, a\u00f1os y a\u00f1os de agravios atrasados contra esos, hasta hace poco, flamantes soldados napole\u00f3nicos. Los mismos que, en definitiva, han llevado a Francia a ser un pa\u00eds derrotado y ocupado y en el que esa nobleza borb\u00f3nica resentida hace cierta pedagog\u00eda -a base de violencia radical si es menester- entre esos veteranos. Muchos de ellos languideciendo, pero no muriendo, gracias al despectivo favor de cobrar media paga del gobierno mon\u00e1rquico restaurado, que con eso los considera in\u00fatiles ya para cualquier otro servicio.<\/p>\n<p>As\u00ed \u201cEl veterano\u201d reconstruye esa \u00e9poca, esos d\u00edas posteriores al colapso napole\u00f3nico de Waterloo, de manera magistral. Al menos si dejamos unos pocos detalles algo dudosos aparte. Como, por ejemplo, la aparici\u00f3n en esas p\u00e1ginas de h\u00fasares con las famosas coletas laterales sin cortar, todav\u00eda, nada menos que en 1815.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s ese c\u00f3mic, esa novela gr\u00e1fica, devuelve, en efecto, a sus lectores, de manera casi f\u00edsica, a aquellos d\u00edas posteriores a la \u00faltima derrota de Napole\u00f3n en Waterloo como si estuvi\u00e9semos nosotros mismos en esas calles francesas -en este caso las de Ruan- rebosantes de veteranos napole\u00f3nicos resentidos y de partidarios de Luis XVIII en busca de venganza tard\u00eda en aquel a\u00f1o de 1815 en el que el signo de la Historia cambi\u00f3 para siempre. Hace 208 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Todo lo cual hace de \u201cEl veterano\u201d, por supuesto, una lectura realmente interesante para estos pr\u00f3ximos siete d\u00edas\u2026 Para empezar a descubrir un mundo no tan lejano en la Historia, pero m\u00e1s ex\u00f3tico de lo que podr\u00edamos pensar por haber pasado tan s\u00f3lo dos siglos desde esos acontecimientos totalmente ver\u00eddicos que Giroud y Mezzomo han novelado con tanto acierto en esas recomendables p\u00e1ginas&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana se cumplir\u00e1n, el pr\u00f3ximo domingo, los 208 a\u00f1os de una batalla. Una que se considera decisiva. Y definitiva en sus resultados. 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