{"id":3855,"date":"2023-06-19T11:30:35","date_gmt":"2023-06-19T09:30:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3855"},"modified":"2023-08-24T21:24:16","modified_gmt":"2023-08-24T19:24:16","slug":"regreso-a-la-isla-del-diamante-de-novelas-historicas-britanicas-y-de-historia-ano-de-1805","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/06\/19\/regreso-a-la-isla-del-diamante-de-novelas-historicas-britanicas-y-de-historia-ano-de-1805\/","title":{"rendered":"Regreso a la Isla del Diamante. De novelas hist\u00f3ricas brit\u00e1nicas y de Historia. (A\u00f1o de 1805)"},"content":{"rendered":"<p class=\"Textbody\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"Textbody\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3858 size-medium\" title=\"Detalle del retrato de Federico Gravina, oficial naval presente en la Isla del Diamante y Trafalgar. Autor desconocido (c. 1805). Museo Naval de Madrid \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Retrato-de-Federico-Gravina.-Autor-desconocido-c.-1805.-Museo-Naval-de-Madrid-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Retrato-de-Federico-Gravina.-Autor-desconocido-c.-1805.-Museo-Naval-de-Madrid-300x205.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/06\/Retrato-de-Federico-Gravina.-Autor-desconocido-c.-1805.-Museo-Naval-de-Madrid.jpg 510w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En septiembre de hace dos a\u00f1os dedicaba un correo de la Historia a hablar de las casi siempre magn\u00edficas novelas hist\u00f3ricas brit\u00e1nicas. En especial de esas que se llaman \u201cmar\u00edtimas\u201d. Bien conocidas por un p\u00fablico muy amplio gracias a su gran difusi\u00f3n y, tambi\u00e9n, a su adaptaci\u00f3n al Cine en pel\u00edculas como \u201cEl hidalgo de los mares\u201d o la m\u00e1s reciente \u201cMaster and commander\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Hablaba -y recomendaba- en aquella entrada del correo de la Historia de otra serie menos conocida. La dedicada por el historiador y novelista Dudley Pope a Lord Ramage. Y me centraba sobre todo en el episodio que Pope titulaba \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d. Destacaba yo entonces la minuciosa descripci\u00f3n que ese autor hac\u00eda de c\u00f3mo funcionaban las Marinas de la \u00e9poca napole\u00f3nica y, en especial, la brit\u00e1nica.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Lo sigo sosteniendo, pero como ya anunciaba en aquel otro correo de la Historia, pensaba que habr\u00eda buenas ocasiones para revisar el asunto. Parece ser el caso de este lunes posterior a la celebraci\u00f3n de otro evento napole\u00f3nico como la Batalla de Waterloo -de la que hablaba la semana pasada- y comienzo de un nuevo verano en el que, como siempre, nos acercamos m\u00e1s al Mar.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Lo primero que hay que aclarar es que \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d, como se suele decir en el Cine, se basa en \u201chechos reales\u201d. Pero a esto hay que a\u00f1adir que se basa en ellos de manera muy relativa. Como lo demuestra la nota final de esa novela en la que Pope aclaraba algunas cosas sobre lo que realmente ocurri\u00f3 all\u00ed en 1804, pero dejando otras -relativas a la derrota brit\u00e1nica en ese lugar por mano de espa\u00f1oles y franceses- cuidadosamente veladas y que hoy, por supuesto, desvelaremos aqu\u00ed\u2026<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Veamos pues en qu\u00e9 modo una estupenda novela hist\u00f3rica brit\u00e1nica altera esos \u201chechos reales\u201d. Lo primero que Pope cambi\u00f3 fue la fecha de aquellos sucesos. Porque es cierto que hay una isla en las Antillas que se llama \u201cdel Diamante\u201d y que fue objeto de disputa durante las guerras napole\u00f3nicas entre brit\u00e1nicos y franceses y, c\u00f3mo no, espa\u00f1oles. El tercero en discordia durante todo el siglo XVIII y comienzos del XIX para alterar, en un sentido u otro, la balanza del poder militar (y todos sus derivados) en la Europa de aquellas fechas.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Efectivamente la isla -o m\u00e1s bien islote rocoso- del Diamante fue escenario de enfrentamientos entre esas tres potencias. Pero no en el a\u00f1o 1802, como se narra en la novela de Pope, sino entre 1804 y 1805. De hecho, a diferencia de lo que nos cuenta la novela, la isla del Diamante hab\u00eda sido tomada en esas fechas por los brit\u00e1nicos sin disparar un solo tiro. Simplemente fue ocupada y fortificada por orden del almirante Samuel Hood que, de ese modo, part\u00eda por la mitad el cintur\u00f3n defensivo de los franceses en las Antillas. Cuesti\u00f3n t\u00e1ctica \u00e9sta que s\u00ed se refleja en \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d. Tambi\u00e9n fue fiel Dudley Pope al modo en el que se ocupa y fortifica esa isla o islote rocoso del Diamante. Enclave que, de hecho, los brit\u00e1nicos, con un cierto toque de excentricidad, convirtieron en un \u201cbarco\u201d m\u00e1s de la flota brit\u00e1nica: el HMS <i>Fort<\/i> <i>Diamond<\/i>.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">M\u00e1s all\u00e1 de esto \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d da una versi\u00f3n de los \u201chechos reales\u201d bastante divergente de nada que podamos llamar \u201cHistoria de las guerras napole\u00f3nicas\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">As\u00ed es, el HMS <em>Fort<\/em> <i>Diamond<\/i>, o Isla del Diamante, no qued\u00f3, para los restos, como una gran victoria brit\u00e1nica (que esa es la impresi\u00f3n que se saca de la grata lectura de \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d). Todo lo contrario. Los franceses no iban a permitir que semejante ventaja t\u00e1ctica persistiera. As\u00ed que pronto empezaron a hacer planes para desalojar de all\u00ed a la \u201ctripulaci\u00f3n\u201d brit\u00e1nica fortificada en esa inaccesible roca.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Aprovecharon para ello la presencia en aguas de las Antillas de efectivos navales espa\u00f1oles y franceses. Estos \u00faltimos estaban mandados por un comandante bastante incompetente y timorato, que se har\u00eda muy famoso -y no por una buena raz\u00f3n- meses despu\u00e9s de esos finales de mayo y principios de junio de 1805. Se trataba, en efecto, del almirante Villeneuve\u2026<\/p>\n<p class=\"Textbody\">En esta ocasi\u00f3n actu\u00f3 del modo esquivo que, en octubre de ese mismo a\u00f1o, conducir\u00eda a la flota combinada franco-espa\u00f1ola a una derrota sonada (aunque menos catastr\u00f3fica de lo que se ha venido repitiendo) en Trafalgar.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">En efecto, Villeneuve, pese a las instancias de las autoridades francesas en las Antillas, deseosas de acabar con el agravio, alegaba no tener \u00f3rdenes directas de comprometer su flota (o la espa\u00f1ola al mando de Gravina) en la recuperaci\u00f3n del estrat\u00e9gico islote. Finalmente la presi\u00f3n de la oficialidad aliada consigui\u00f3 que Villeneuve, al menos por una vez en la vida, diera \u00f3rdenes para una brillante acci\u00f3n anfibia que culmin\u00f3 en rotunda victoria sobre los brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">As\u00ed puso el mando de una peque\u00f1a flota de desembarco en manos de un oficial de ascendencia bretona: Julien Marie Cosmao-Kerjulien. Considerado por el mism\u00edsimo Napole\u00f3n como un bravo marino. Aunque no tanto como para darle el mando de la flota en Trafalgar -batalla en la que tambi\u00e9n estar\u00eda presente, como Gravina- y que podr\u00eda haber convertido en victoria si nos guiamos por lo que har\u00e1 en la Isla del Diamante.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">En 31 de mayo de 1805 lanzar\u00e1 contra ella a su propio barco, el <i>Plut\u00f3n <\/i>de 74 ca\u00f1ones, otro de igual porte, el <i>Berwick<\/i>, el <i>Sir\u00e9ne <\/i>de 36, una corbeta, una goleta y hasta once lanchas ca\u00f1oneras. Todo con una fuerza de desembarco que llegaba a 400 hombres.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">El futuro almirante franc\u00e9s recibir\u00e1 apoyo de Federico Gravina en forma de refuerzo de cuatro lanchas ca\u00f1oneras formadas con dotaci\u00f3n de los nav\u00edos espa\u00f1oles <i>San Rafael<\/i>, <i>Argonauta<\/i>, <i>Firme<\/i> y <i>Espa\u00f1a<\/i>.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Esas tropas ser\u00e1n las primeras en tomar la cabeza de playa de la Isla del Diamante bajo un intenso fuego defensivo de los brit\u00e1nicos. Pese a eso sostendr\u00e1n la posici\u00f3n y conseguir\u00e1n que la guarnici\u00f3n brit\u00e1nica, bajo mando del reci\u00e9n ascendido teniente de nav\u00edo capit\u00e1n Maurice, se rinda bajo la doble amenaza de las tropas francesas y espa\u00f1olas apoderadas de los niveles inferiores de la Isla del Diamante y el intenso ca\u00f1oneo de las unidades navales de Cosmao-Kerjulien y Gravina, que les hostiga desde el mar.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">Los brit\u00e1nicos, as\u00ed rodeados, casi sin agua ya debido a los da\u00f1os causados en su aljibe por ese ca\u00f1oneo naval, y sin munici\u00f3n, pedir\u00e1n parlamento para rendir el \u201cbarco\u201d HMS<i> Fort Diamond.<\/i><\/p>\n<p class=\"Textbody\">As\u00ed conclu\u00edan los \u201chechos reales\u201d<i> <\/i>en los que un maestro de la novela mar\u00edtima brit\u00e1nica como Dudley Pope, se bas\u00f3 para escribir ese episodio de su saga de Lord Ramage titulado \u201c<i>El diamante de Ramage<\/i>\u201d. Como vemos la cosa fue menos triunfalista para los brit\u00e1nicos de lo que refleja esa sedante (para esos mismos brit\u00e1nicos) novela hist\u00f3rica. S\u00f3lo recuperar\u00edan esa estrat\u00e9gica posici\u00f3n en 1809, cuando el juego de alianzas en Europa cambia una vez m\u00e1s y los imprescindibles espa\u00f1oles toman partido a su favor. Causando numerosos problemas en el viejo continente que, naturalmente, repercutieron en la capacidad ofensiva francesa, abandonada a su suerte por Espa\u00f1a a causa de los acontecimientos del 2 de mayo de 1808 y posteriores.<\/p>\n<p class=\"Textbody\">As\u00ed que, ya saben, si est\u00e1n disfrutando, junto al Mar, en este verano, novelas hist\u00f3ricas como las de Dudley Pope o Patrick O\u00b4Brian, t\u00f3menlas con suma precauci\u00f3n por lo que respecta a lo de \u201chist\u00f3ricas\u201d. Al menos mientras en Espa\u00f1a empiezan a producirse -as\u00ed sea- otras de igual porte, pero donde los propios hechos hist\u00f3ricos no queden tan hu\u00e9rfanos de buenos narradores como hasta hoy y vendidos a ese -l\u00f3gicamente- sesgado criterio narrativo anglosaj\u00f3n&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 En septiembre de hace dos a\u00f1os dedicaba un correo de la Historia a hablar de las casi siempre magn\u00edficas novelas hist\u00f3ricas brit\u00e1nicas. En especial de esas que se llaman \u201cmar\u00edtimas\u201d. 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