{"id":3869,"date":"2023-07-03T11:30:39","date_gmt":"2023-07-03T09:30:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3869"},"modified":"2023-07-06T17:19:15","modified_gmt":"2023-07-06T15:19:15","slug":"de-los-tiempos-de-luis-xv-o-historia-en-vinetas-de-una-fragata-corsaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/07\/03\/de-los-tiempos-de-luis-xv-o-historia-en-vinetas-de-una-fragata-corsaria\/","title":{"rendered":"De los tiempos de Luis XV o Historia en vi\u00f1etas de una fragata corsaria"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3870 \" title=\"Portada de la edici\u00f3n espa\u00f1ola del tomo 7 de la serie &quot;El Gavil\u00e1n&quot;. Ponent Mon\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Portada-del-tomo-7-de-la-serie-El-Gavil\u00e1n.-Ponnet-Mon-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"258\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Portada-del-tomo-7-de-la-serie-El-Gavil\u00e1n.-Ponnet-Mon-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Portada-del-tomo-7-de-la-serie-El-Gavil\u00e1n.-Ponnet-Mon-460x628.jpg 460w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Portada-del-tomo-7-de-la-serie-El-Gavil\u00e1n.-Ponnet-Mon.jpg 733w\" sizes=\"(max-width: 258px) 100vw, 258px\" \/>S\u00e9 bien que es un tema recurrente en el correo de la Historia abordar la cuesti\u00f3n de la divulgaci\u00f3n de la Historia por medio de lo que antes se llamaba \u201cc\u00f3mic\u201d y hoy ha sido elevado a la categor\u00eda, algo m\u00e1s confusa, de \u201cnovela gr\u00e1fica\u201d.<\/p>\n<p>Ciertamente en algunos casos es bastante dif\u00edcil saber si lo que tenemos ante los ojos es un \u201cc\u00f3mic\u201d -incluso un m\u00e1s simple \u201ctebeo\u201d- o una de esas novelas gr\u00e1ficas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la serie de la que hoy quiero hablar.<\/p>\n<p>Se t\u00edtula \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d y narra, a lo largo de varios cientos de p\u00e1ginas, la historia de un capit\u00e1n bret\u00f3n, Yann de Kermeur, que vive durante el reinado de Luis XV.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 quien tras un buen vistazo al primer volumen de esa larga serie, considere que no pasa de simple una saga de aventuras y que el parecido de esas vi\u00f1etas con una novela no va m\u00e1s all\u00e1 de ser una especie de Emilio Salgari dibujado. Es posible y es dif\u00edcil rebatirlo. Sin embargo \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d tiene caracter\u00edsticas que lo ponen m\u00e1s bien lejos de ese tel\u00f3n de fondo de aventuras algo folletinescas y lo aproximan m\u00e1s que a una respetable novela -como las de Faulkner, por ejemplo- casi a un ensayo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>As\u00ed es, porque Pellerin, su guionista y dibujante, ha hecho un esfuerzo de documentaci\u00f3n exhaustivo, apabullante\u2026 En la serie de \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d, ambientada en el a\u00f1o 1742, aparecen reconstruidos los astilleros, fortalezas y ciudades costeras, Artiller\u00eda naval, uniformes y vestimenta y, sobre todo, barcos de esa \u00e9poca retratados hasta el \u00faltimo detalle, en base a una documentaci\u00f3n casi obsesiva.<\/p>\n<p>Uno de los detalles m\u00e1s llamativos, por ejemplo, es la muestra del interior de alguno de esos barcos -lo \u00faltimo de lo \u00faltimo en construcci\u00f3n naval de aquel siglo ilustrado- donde descubrimos un curioso dato sobre c\u00f3mo se gobernaban y en el que tropiezan, una vez tras otra, muchas superproducciones cinematogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Ese dato hist\u00f3rico es que, todav\u00eda a mediados del siglo XVIII, como vemos muy bien reconstruido en esta serie de \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d, algunos de esos barcos no ten\u00edan a\u00fan la vistosa rueda de tim\u00f3n que se ha hecho tan famosa en muchas pel\u00edculas, siendo guiados, por el contrario, gracias a un puesto de timonel bajo la cubierta que iba moviendo la ca\u00f1a del tim\u00f3n por medio de una p\u00e9rtiga vertical desplazada sobre un semic\u00edrculo que indicaba la posici\u00f3n del barco m\u00e1s a babor o m\u00e1s a estribor.<\/p>\n<p>Otra de las virtudes de \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d es que no escatima, tampoco, detalle en la complejidad que implicaba armar (o poner a son de mar), aparejar y gobernar grandes embarcaciones como la fragata <em>La Medusa<\/em> (gran protagonista de la serie) o, incluso, embarcaciones m\u00e1s peque\u00f1as como faluchos utilizados como acompa\u00f1amiento o apoyo para esos barcos de alto bordo.<\/p>\n<p>Pellerin, en efecto, no oculta por boca de sus personajes que sacar, por ejemplo, de Brest uno de esos barcos, implicaba semanas y hasta meses de preparaci\u00f3n y toda una serie de formalidades burocr\u00e1ticas para obtener el permiso del capit\u00e1n del puerto y no encontrarse con la cadena de defensa de la rada levantada y las autoridades capturando el barco y dej\u00e1ndolo abarloado contra los muelles hasta que se esclareciese el asunto.<\/p>\n<p>Igualmente nos cuentan las vi\u00f1etas de Pellerin que es m\u00e1s complicado que en las pel\u00edculas \u201cde piratas\u201d dar caza a un nav\u00edo al que se persigue con varios d\u00edas de desventaja, que van aumentando a medida que el perseguidor se adentra en el Atl\u00e1ntico y debe cambiar sus bombas de achique inutilizadas o adquirir v\u00edveres frescos. Tal y como ocurre en los primeros compases de la larga serie de \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d, cuando se pone en marcha la intriga por la cual un corsario con la correspondiente patente de Su Majestad Cristian\u00edsima Luis XV es acusado falsamente por poderosos enemigos y embrollado en una trama de asesinatos y tesoros ocultos en la mejor tradici\u00f3n del g\u00e9nero \u201cde aventuras\u201d\u2026<\/p>\n<p>Pero esa cantidad de detalles hist\u00f3ricos, lejos de ser un estorbo para lectores que no son expertos en estas cuestiones, son manejados h\u00e1bilmente por Pellerin para crear, tambi\u00e9n, una interesante narraci\u00f3n que podemos llamar, adem\u00e1s, \u201chist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>Es el caso, por ejemplo, del momento en el que el caballero Yann de Kermeur, Ar Sparfel (El Gavil\u00e1n, por su apodo en lengua bretona), sale en busca de su fragata robada por dos intrigantes caballeros y, antes de poder alcanzar la escala de las Islas Canarias, avizora en el horizonte las temidas velas latinas que, casi siempre, eran se\u00f1al de la proximidad de corsarios de la Regencia de Argel a la caza de cautivos cristianos a los que esclavizar. O utilizar como fuente de notables ingresos, exigiendo por ellos cuantiosos rescates&#8230;<\/p>\n<p>En ese momento del relato vemos como la <em>Pomone<\/em>, el barco en el que Kermeur trata de alcanzar a su perdida fragata <em>La Medusa<\/em>, realiza una maniobra verdaderamente arriesgada para librarse de los barcos berberiscos que van a darle caza. La orden ser\u00e1 pitar el zafarrancho y cebar todas las piezas de la <em>Pomone <\/em>en la amura de babor y estribor y, tras eso, detener la marcha del barco amainando velas para que los berberiscos queden al alcance de esos fuegos artilleros a un lado y otro de la <em>Pomone <\/em>creyendo que \u00e9sta se iba a rendir sin luchar. Momento en el que, por el contrario, se abre fuego a dos bandas, destrozando a dos de los tres corsarios argelinos y obligando al tercero, m\u00e1s rezagado, a detenerse mientras la <em>Pomone<\/em> apareja las velas r\u00e1pidamente para salir disparada en una arriesgada maniobra. Una cuyo \u00e9xito depende de si sus m\u00e1stiles son lo bastante s\u00f3lidos para aguantar el tir\u00f3n de las velas al cazar \u00e9stas viento otra vez de manera s\u00fabita, tras haber sido puestas al pairo\u2026<\/p>\n<p>Por esos derroteros contin\u00faa durante muchas p\u00e1ginas esta historia en vi\u00f1etas de unos corsarios bretones al servicio de Luis XV, que es, sin duda, muy recomendable. Tambi\u00e9n para quienes quieran leerla a este lado de la raya de los Pirineos en su versi\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es muy sencilla: esta saga del Gavil\u00e1n est\u00e1 ambientada, como ya he dicho, en el a\u00f1o 1742. Es decir, justo el momento en el que la Francia de Luis XV y la Espa\u00f1a de Felipe V son firmes aliadas y luchan, hombro con hombro, tanto en los frentes terrestres como en los mares.<\/p>\n<p>En otras palabras: la saga de \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d refleja, en no peque\u00f1a medida, una Historia que es tambi\u00e9n la nuestra.<\/p>\n<p>La \u00fanica falla en todo este asunto es la habitual: por un lado algunos t\u00f3picos confusos sobre la Conquista espa\u00f1ola de Am\u00e9rica, por otro Pellerin, como cualquier otro autor franc\u00e9s, se centra siempre m\u00e1s en narrar lo que considera como propio que lo que le resulta m\u00e1s tangencial. Algo que se percibe bien, por ejemplo, en la escala que el capit\u00e1n Yann de Kermeur har\u00e1 en las Islas Canarias (por lo tanto territorio amigo y aliado) y que s\u00f3lo refleja -muy p\u00e1lidamente- esa concatenaci\u00f3n de las historias espa\u00f1ola y francesa de ese momento del siglo XVIII tan especial como poco conocido.<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00eda esto indicio de una buena ocasi\u00f3n para plantearse el uso que se hace del c\u00f3mic como veh\u00edculo de acercamiento a la Historia a este lado de los Pirineos?<\/p>\n<p>Como siempre en cuestiones como \u00e9stas hay por esas latitudes quienes desprecian totalmente esta forma de divulgaci\u00f3n, encerrados por lo general en torres de marfil con cargo al baqueteado presupuesto p\u00fablico (lo cual hace ciertamente c\u00f3moda esa opci\u00f3n). Otros sin embargo piensan -con buen criterio- que ese terreno de narraci\u00f3n hist\u00f3rica no debe se abandonado. Un ejemplo claro es la editorial Cascaborra, que est\u00e1 publicando numerosos c\u00f3mics hist\u00f3ricos espa\u00f1oles de una media m\u00e1s que aceptable. Pero de eso, de su alcance y de sus limitaciones, ya hablaremos otro d\u00eda, dejando para hoy disfrutar, aprovechando el tiempo de verano, de una serie como \u201cEl Gavil\u00e1n\u201d y de todos sus magn\u00edficos detalles sobre la Historia de la Europa del siglo XVIII que es, tambi\u00e9n, la nuestra\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 S\u00e9 bien que es un tema recurrente en el correo de la Historia abordar la cuesti\u00f3n de la divulgaci\u00f3n de la Historia por medio de lo que antes se llamaba \u201cc\u00f3mic\u201d y hoy ha sido elevado a la categor\u00eda, algo m\u00e1s confusa, de \u201cnovela gr\u00e1fica\u201d. 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