{"id":3875,"date":"2023-07-10T11:30:11","date_gmt":"2023-07-10T09:30:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3875"},"modified":"2023-07-10T11:30:11","modified_gmt":"2023-07-10T09:30:11","slug":"el-doctor-jones-ataca-de-nuevo-y-el-deseo-de-cambiar-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/07\/10\/el-doctor-jones-ataca-de-nuevo-y-el-deseo-de-cambiar-la-historia\/","title":{"rendered":"El doctor Jones ataca de nuevo y el deseo de cambiar la Historia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3876 size-medium\" title=\"Cartel promocional de &quot;Indiana Jones y el dial del destino&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Cartel-promocional-de-Indiana-Jones-y-el-dial-del-destino-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Cartel-promocional-de-Indiana-Jones-y-el-dial-del-destino-210x300.jpg 210w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Cartel-promocional-de-Indiana-Jones-y-el-dial-del-destino-768x1098.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Cartel-promocional-de-Indiana-Jones-y-el-dial-del-destino-439x628.jpg 439w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/07\/Cartel-promocional-de-Indiana-Jones-y-el-dial-del-destino.jpg 1119w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/>Naturalmente era dif\u00edcil dejar pasar de largo en el correo de la Historia una de las sensaciones cinematogr\u00e1ficas del verano -o incluso del a\u00f1o- en las que la Historia se ve m\u00e1s aludida. Me refiero, por supuesto, a la quinta entrega de la saga del c\u00e9lebre arque\u00f3logo Indiana Jones, iniciada all\u00e1 por los a\u00f1os 80 del siglo XX.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula -titulada en Espa\u00f1a \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d- ha suscitado toda clase de comentarios. De toda \u00edndole pero, sobre todo, acerca de si \u00e9ste ser\u00e1 el \u201cGrand Finale\u201d que la saga conocer\u00e1 (l\u00f3gico dada la edad m\u00e1s que avanzada de Harrison Ford, su ya inseparable rostro) y si \u00e9ste es el que se merec\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas me gast\u00e9 mi dinero con bastante precauci\u00f3n, hace ahora una semana, para comprobar, en persona, qu\u00e9 merec\u00eda tanto revuelo. Y si es que lo merec\u00eda.<\/p>\n<p>La sorpresa fue m\u00e1s bien agradable tras las flojas tercera y cuarta entregas de la saga, bastante desganadas. Como ya se pod\u00eda deducir del hecho de que entre una y otra pasaron casi veinte a\u00f1os\u2026<\/p>\n<p>Es tan s\u00f3lo una opini\u00f3n, pero me pareci\u00f3 que esta quinta entrega consegu\u00eda revivir la fuerza, el <em>savoir faire<\/em>, de las dos primeras pel\u00edculas de la serie en las que la factor\u00eda Spielberg-Lucas daba enteramente en el clavo al tratar de revivir el viejo Cine \u201cde aventuras\u201d y por entregas.<\/p>\n<p>As\u00ed tenemos en \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d, desde el principio, una buena mezcla de antig\u00fcedades de incalculable valor y supuestamente dotadas de poderes sobrenaturales (tan ansiados por la franja m\u00e1s lun\u00e1tica del Nazismo), villanos insuperables (en este caso las Waffen-SS dedicadas al expolio de tesoros hist\u00f3ricos y art\u00edsticos con esos, y otros, fines) y m\u00e1s adelante destinos ex\u00f3ticos alrededor del mundo. Como el T\u00e1nger de la segunda posguerra mundial, que en la \u00e9poca en la que transcurre la acci\u00f3n (finales de los sesenta) se hab\u00eda convertido en un refugio de millonarios y aventureros (o aventureras como la trapisondista ahijada de Indiana Jones) que prosperan (o lo intentan) a su calor. Rodeados de un pa\u00eds con un inmejorable reparto de la pobreza y el subdesarrollo que, curiosamente, esta nueva entrega de la saga no oculta, sino que utiliza como expl\u00edcito fondo de la nueva aventura del doctor Jones.<\/p>\n<p>En suma: \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d parece una muy buena mezcla, y actualizada, de las dos primeras entregas de la serie. Incluso mejorada. Pues esta vez los nazis no est\u00e1n fuera de lugar hist\u00f3rico como s\u00ed lo pod\u00edan estar en \u201cEn busca del Arca perdida\u201d.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esto, \u00bfqu\u00e9 hay de la Historia, con \u201cH\u201d may\u00fascula que pretende contar \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d?<\/p>\n<p>Pues, la verdad, hay que reconocer que esta quinta entrega juega bastante bien sus cartas en ese sentido. Para empezar hace entrar en pantalla, desde las primeras escenas, los famosos expolios nazis reunidos con fines de alcanzar un poder de tintes sobrenaturales. Cosa totalmente cierta (y de la que ya se habl\u00f3 en otros correos de la Historia). No s\u00f3lo el Arca de la Alianza que era el eje sobre el que discurr\u00eda la primera -y exitosa- entrega de la serie Indiana Jones, sino la llamada \u201cLanza del destino\u201d, la usada por el centuri\u00f3n Longinos para atravesar el costado de Cristo en la Cruz tal y como se establece en versiones no can\u00f3nicas de la tradici\u00f3n cristiana y que, en efecto, los nazis persegu\u00edan con ah\u00ednco. Especialmente Adolf Hitler, tal y como se explica, con detalle, en los primeros compases trepidantes de \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d.<\/p>\n<p>Otro detalle interesante, sorprendente incluso en una serie \u201cde aventuras\u201d -y m\u00e1s bien blanca en cuestiones pol\u00edticas- como la de Indiana Jones, es el tratamiento de asuntos bastante escabrosos. Caso del \u201creciclado\u201d de antiguos nazis en la prospera Am\u00e9rica de posguerra.<\/p>\n<p>A ese respecto la pel\u00edcula tiene escenas que uno no espera encontrar en cintas de, en teor\u00eda, simple entretenimiento como \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d. Es lo que ocurre con el di\u00e1logo entre el villano de la pel\u00edcula, el doctor J\u00fcrgen Voller, y uno de los camareros del hotel de Nueva York en el que \u00e9l y sus sicarios (entre los que se cuenta una agente gubernamental de Estados Unidos) se preparan a hacerse con la reliquia que, supuestamente dotada de poderes especiales, podr\u00eda dar un radical vuelco a la realidad tal y como la conocemos. A saber: un artefacto conocido como Anticitera que, creado por Arqu\u00edmedes, permitir\u00eda viajar por el Tiempo.<\/p>\n<p>Voller, que, por supuesto, ha cambiado su apellido, es presentado como uno de los cient\u00edficos que han permitido, a ese Estados Unidos de finales de los pr\u00f3speros a\u00f1os sesenta, conquistar el espacio y llegar incluso a la Luna por medio de cohetes basados en las experiencias de Von Braun con las famosas V-1 y V-2 nazis. As\u00ed se le dice al camarero que le sirve y al que el doctor Voller pregunta con voz g\u00e9lida, monocorde, si hab\u00eda combatido en la Segunda Guerra Mundial. Cuesti\u00f3n a la que el camarero responde afirmativamente, se\u00f1alando que estuvo en una unidad encargada de lanzar globos que impidieran ataques a\u00e9reos nazis sobre las cabezas de playa de Normand\u00eda.<\/p>\n<p>Voller, sin siquiera apenas sonre\u00edr despectivamente, termina el dialogo dejando caer una pregunta ret\u00f3rica al camarero -de raza subhumana para los nazis en tanto que negro- sobre si en ese momento puede decir que est\u00e9 disfrutando de aquella victoria de 1944\u2026<\/p>\n<p>Un pasaje cinematogr\u00e1fico que lanza, como digo, una seria reflexi\u00f3n hist\u00f3rica que, no por inesperada en una pel\u00edcula as\u00ed, seguramente no pasa desapercibida hasta para el m\u00e1s despistado espectador. Como el hecho, bastante subrayado, de que los villanos con afanes dictatoriales no hacen sino cambiar en las solapas de sus chaquetas de insignia. En el caso de Voller y sus adl\u00e1teres de la bien conocida con la esv\u00e1stica del partido nazi, a la que los identifica como miembros de la NASA sin haber cambiado, en realidad, sus fines asesinos y totalitarios\u2026<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, para el historiador, \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d tiene un fin realmente entra\u00f1able basado -como no pod\u00eda ser menos en manos de buenos guionistas- en la famosa cuesti\u00f3n de cambiar la Historia. Una ingenua pretensi\u00f3n a la que, sin embargo, nuestro imaginario colectivo -como advert\u00eda Lowenthal en \u201c<em>El pasado es un pa\u00eds extra\u00f1o<\/em>\u201d- es incapaz de sustraerse.<\/p>\n<p>Abundan en esto los \u00faltimos compases de \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d, con los nazis vueltos a las andadas y la toma de Siracusa por los romanos en la \u00e9poca de Arqu\u00edmedes.<\/p>\n<p>Lo hacen por medio de un demencial discurso del doctor Voller que asegura ir a reescribir la Historia (gracias a las indicaciones de la Anticitera, ese \u201cdial del destino\u201d) plant\u00e1ndose en los comienzos del Tercer Reich para eliminar a Hitler y lograr el triunfo nazi evitando los errores cometidos por el F\u00fchrer&#8230;<\/p>\n<p>Un viaje que el recalcitrante Voller bien se podr\u00eda haber ahorrado si hubiera preguntado a historiadores no pagados para ser el buf\u00f3n \u00e1ulico de ese o de otro poder. Pues estos -metodolog\u00eda e historiograf\u00eda en mano- le habr\u00edan dicho que el desarrollo de los acontecimientos, y su curso conocido, no dependen tanto de un individuo concreto -Hitler por ejemplo- sino de la posesi\u00f3n, o no, de determinados recursos materiales, el apoyo masivo, o no, de sociedades viables y un largo etc\u00e9tera de factores hist\u00f3ricos que no pueden ser moldeados por la mano de un solo l\u00edder carism\u00e1tico. Ni siquiera aunque dispusiera de un artefacto ideado -con el fin de atravesar los t\u00faneles del Tiempo- por el mism\u00edsimo Arqu\u00edmedes.<\/p>\n<p>Cosa que por otra parte (no soy el primero en decirlo ni ser\u00e9 el \u00faltimo) el conocido fil\u00f3sofo jam\u00e1s lleg\u00f3 a realizar. Por m\u00e1s que as\u00ed se diga en \u201cIndiana Jones y el dial del destino\u201d que hasta ah\u00ed, y no m\u00e1s lejos, llega en tan curiosa cuesti\u00f3n&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Naturalmente era dif\u00edcil dejar pasar de largo en el correo de la Historia una de las sensaciones cinematogr\u00e1ficas del verano -o incluso del a\u00f1o- en las que la Historia se ve m\u00e1s aludida. 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