{"id":3916,"date":"2023-08-07T11:30:49","date_gmt":"2023-08-07T09:30:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3916"},"modified":"2023-08-08T18:45:59","modified_gmt":"2023-08-08T16:45:59","slug":"el-espectro-de-patrice-lumumba-o-niger-y-algo-de-historia-colonial-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/08\/07\/el-espectro-de-patrice-lumumba-o-niger-y-algo-de-historia-colonial-europea\/","title":{"rendered":"El espectro de Patrice Lumumba o la cuesti\u00f3n de N\u00edger y algo de Historia colonial europea"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3917 size-medium\" title=\"Toma del Gurug\u00fa por tropas coloniales espa\u00f1olas (Batall\u00f3n disciplinario y Columna Aizpuru,1909). Museo Espec\u00edfico de Regulares, Ceuta\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-del-Gurug\u00fa-por-tropas-coloniales-espa\u00f1olas-columna-Aizpuri-1909-Museo-de-Regulares-282x300.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-del-Gurug\u00fa-por-tropas-coloniales-espa\u00f1olas-columna-Aizpuri-1909-Museo-de-Regulares-282x300.jpg 282w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-del-Gurug\u00fa-por-tropas-coloniales-espa\u00f1olas-columna-Aizpuri-1909-Museo-de-Regulares-768x816.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-del-Gurug\u00fa-por-tropas-coloniales-espa\u00f1olas-columna-Aizpuri-1909-Museo-de-Regulares-591x628.jpg 591w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-del-Gurug\u00fa-por-tropas-coloniales-espa\u00f1olas-columna-Aizpuri-1909-Museo-de-Regulares.jpg 779w\" sizes=\"(max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/>\u00daltimamente hab\u00eda conseguido eludir en el correo de la Historia temas de actualidad en los que, sin embargo, la Historia pod\u00eda tener un peso espec\u00edfico. Esa buena racha se ha acabado esta semana, con el golpe de estado en N\u00edger.<\/p>\n<p>En efecto, una vez que ha saltado tan impactante asunto a las pantallas de Televisi\u00f3n, resulta dif\u00edcil, incluso injustificado, renunciar a dar una vuelta sobre la Historia que hay detr\u00e1s de lo ocurrido en N\u00edger esta semana pasada. M\u00e1s todav\u00eda ahora que estoy repasando la biograf\u00eda de cierta duquesa donostiarra (la de Mandas) que tuvo mucho que ver con esa que Eric Hobsbawm llam\u00f3 \u201cEra del Imperio\u201d, iniciada hacia 1870 y que, de eso no hay duda alguna, ha acabado precipitando acontecimientos como los que ahora son carne de Telediario.<\/p>\n<p>Como siempre noticias como las que han llegado de N\u00edger nos suelen coger de improviso en esta parte del mundo que llamamos \u201cOccidente\u201d, donde todo se ha vuelto tan rutinario, tan asentado, que una conmoci\u00f3n en la Geopol\u00edtica (como la del golpe de estado de N\u00edger) sorprende y resulta, me temo, incomprensible para muchos lectores.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, claro est\u00e1, es donde un vistazo hacia nuestra Historia de los \u00faltimos 150 a\u00f1os puede ser oportuna.<\/p>\n<p>Debo empezar por decir que, por supuesto, no s\u00e9 c\u00f3mo acabar\u00e1 lo de N\u00edger. Lo que s\u00ed puedo decir, a fecha de hoy, es que ha sido toda una conmoci\u00f3n en la esfera de las Relaciones Internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial y al fin de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Y es que seg\u00fan las declaraciones y noticias que voy recogiendo, los militares golpistas han declarado que su intenci\u00f3n es la de recuperar una soberan\u00eda nacional perdida, neg\u00e1ndose a seguir aportando, a precio de saldo, minerales estrat\u00e9gicos -como el uranio- a su antigua metr\u00f3poli -Francia- como han hecho hasta ahora sus anteriores gobiernos\u2026<\/p>\n<p>Evidentemente toda una novedad desde el a\u00f1o 1945 en adelante en el que se inaugur\u00f3 un nuevo orden mundial en el que eso era, dig\u00e1moslo as\u00ed, normal (o se hizo \u201cnormal\u201d con m\u00e9todos bastante contundentes, como se deduce con s\u00f3lo repasar la biograf\u00eda de l\u00edderes africanos como Patrice Lumumba\u2026). Lo que ya ha sido menos normal es que esa situaci\u00f3n de intercambio desigual entre antiguas colonias y metr\u00f3polis (que ha generado una pobreza atroz en pa\u00edses como N\u00edger) se haya sostenido tanto tiempo. Porque, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, estaba cantado que tarde o temprano esas estructuras neocoloniales iban a derrumbarse.<\/p>\n<p>No hace tanto tiempo parece que incluso la actual primera ministra italiana ya se lo advirti\u00f3 al presidente franc\u00e9s, se\u00f1alando la hipocres\u00eda de unas pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n desastrosas (en eso tambi\u00e9n acert\u00f3 Giorgia Meloni porque la verdad es la verdad la diga Agamen\u00f3n o la \u201cUltraderecha\u201d) que eran fruto de ese neocolonialismo atroz, por parte francesa, sobre zonas de \u00c1frica como aquella en la que se asienta la hoy atribulada Rep\u00fablica de N\u00edger.<\/p>\n<p>Sin embargo Meloni, de haber sido historiadora, se podr\u00eda haber ido a\u00fan m\u00e1s lejos a buscar indicios del origen de ese globo de gas geoestrat\u00e9gico que acaba de reventar. Por ejemplo al siglo XVIII, cuando el explorador escoc\u00e9s Mungo Park realiz\u00f3 un fascinante viaje (que plasm\u00f3 en un bonito libro) por ese territorio ignoto que m\u00e1s adelante se llamar\u00eda \u201cN\u00edger\u201d.<\/p>\n<p>Fue en 1794, justo cuando Europa ard\u00eda en una guerra general iniciada a causa de la revoluci\u00f3n francesa que quer\u00eda derechos para todos los hombres y, al final, hasta para las mujeres. En esa \u00e9poca Park explor\u00f3 el curso del r\u00edo N\u00edger. Y con ello dej\u00f3 las puertas abiertas a una Europa que, una vez superada la fiebre revolucionaria, se asent\u00f3 en un orden de cosas basado en la idea del progreso indefinido y en la inefable capacidad de los civilizados europeos de rentabilizar todo lo que el vasto planeta Tierra ofrec\u00eda.<\/p>\n<p>Eso fue entre la segunda mitad del siglo XIX y el \u00faltimo tercio del mismo. Los europeos no dejaron pasar ocasi\u00f3n desde entonces para intervenir en el continente africano que, eso era evidente, estaba m\u00e1s atrasado pol\u00edtica, econ\u00f3mica y militarmente frente a esas sociedades europeas que, tras el ciclo revolucionario y napole\u00f3nico, hab\u00edan sabido crear estructuras muy din\u00e1micas, capaces de avanzar y prosperar r\u00e1pidamente y que, por esa misma raz\u00f3n, no se iban a detener en el puerto de Marsella o el de Algeciras si cre\u00edan que al otro lado del mar hab\u00eda esper\u00e1ndoles algo que mereciera la pena.<\/p>\n<p>El modo en el que eso se hizo no tiene el menor secreto. La documentaci\u00f3n p\u00fablica y privada de esos pa\u00edses europeos en 1830, 1859, 1877 y otros a\u00f1os posteriores deja claro c\u00f3mo ve\u00edan los europeos de aquella \u00e9poca a \u00c1frica.<\/p>\n<p>Sin salir del gabinete de la duquesa de Mandas, y su conspicuo marido Ferm\u00edn Lasala y Collado, es f\u00e1cil encontrar alusiones al tema.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, en la cartas (hoy depositadas en el Museo San Telmo) cruzadas entre Lasala y Collado y su mujer a finales de mayo del a\u00f1o 1877, se habla de c\u00f3mo en aquel Madrid que acaba de salir de su \u00faltima convulsi\u00f3n pol\u00edtica entre liberales y reaccionarios se estaban organizando reuniones para conseguir capitales con los que financiar la creaci\u00f3n del que luego ser\u00e1 el (in)famoso Congo Belga contra el que luch\u00f3 Lumumba. Un negocio, por suscripci\u00f3n anual de 200 reales de la \u00e9poca, que Lasala y Collado no ve con buenos ojos dudando, sobre todo, de la rentabilidad del mismo.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 esa una ocasi\u00f3n en la que el ojo cl\u00ednico de este financiero donostiarra fallar\u00e1 porque el rey Leopoldo II, que se prodiga por Madrid y otras capitales europeas a la b\u00fasqueda de respaldo econ\u00f3mico para su gran proyecto imperialista en el centro de \u00c1frica, sabr\u00e1, al final, hacerse entender a la perfecci\u00f3n en aquella vasta \u00e1rea africana de la que sacar\u00e1 con m\u00e9todos brutales (lean a Joseph Conrad o, en su defecto, vean pel\u00edculas \u201cde aventuras\u201d como \u201cLa leyenda de Tarz\u00e1n\u201d) innumerables riquezas que hicieron a B\u00e9lgica eso mismo: inmensamente rica. Tal y como se ve con s\u00f3lo darse una vuelta por la Bruselas modernista, admirando sus magn\u00edficos edificios en el \u201ctour\u201d que se ofrece en esa ciudad que, adem\u00e1s, es hoy, todav\u00eda, la capital de la Uni\u00f3n Europea&#8230;<\/p>\n<p>Hay que decir, en honor a la verdad, que todos los pa\u00edses europeos (o casi todos) siguieron un esquema parecido al de Leopoldo II, incluso d\u00e1ndose de codazos en distintas partes de \u00c1frica.<\/p>\n<p>As\u00ed, sin irnos una vez m\u00e1s muy lejos del despacho del duque de Mandas y su mujer podemos ver como incluso potencias europeas bastante debilitadas (cual es el caso de la Espa\u00f1a de 1900) se las arreglaron para agenciarse un relativamente peque\u00f1o (y rentable) imperio colonial africano que, en su caso, iba desde Marruecos hasta \u00c1frica central en la actual Guinea e isla de Fernando Poo. Todo ello con el benepl\u00e1cito del \u00e1rbitro del Mundo en aquellas fechas (el Imperio brit\u00e1nico) encantado de debilitar en la zona la influencia francesa y prestando, por tanto, o\u00eddo atento a todo lo que el embajador Lasala y Collado, duque de Mandas y Villanueva, les quisiera proponer en ese sentido\u2026<\/p>\n<p>De ah\u00ed sali\u00f3 ese esquema pol\u00edtico que ahora ha acabado por reventar en N\u00edger: reg\u00edmenes hechos con tiral\u00edneas (como los mapas) que han contemporizado tras una supuesta descolonizaci\u00f3n con unas pol\u00edticas que s\u00f3lo han beneficiado a una \u00ednfima parte de la poblaci\u00f3n de esas antiguas colonias y contentado \u00fanicamente a las antiguas metr\u00f3polis que, al parecer, hab\u00edan pensado que la paciencia de millones de africanos era infinita y se aliviaba s\u00f3lo con unas pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n a Occidente inasimilables (e innecesarias salvo como v\u00e1lvula de escape en los pa\u00edses de origen) y poco m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>A largo plazo cualquier analista sensato (o incluso cargos pol\u00edticos igualmente sensatos, como Giorgia Meloni) sab\u00edan que todo eso era materialmente insostenible.<\/p>\n<p>Las consecuencias podr\u00e1n gustar m\u00e1s o menos en este Occidente un poco cansado y sumido en la desorientaci\u00f3n intelectual ya hace a\u00f1os, pero eran de esperar: millones de africanos han comprado la semana pasada la mejor oferta que han recibido en d\u00e9cadas, como har\u00eda cualquier ser humano razonable, en cuanto el \u201ccomercial\u201d de turno (en este caso unos rusos que han tomado la delantera a una Uni\u00f3n Europea bastante idiotizada) ha aparecido a ofrecer un negocio mucho mejor y m\u00e1s ventajoso en N\u00edger.<\/p>\n<p>Sin duda toda una lecci\u00f3n para una sociedad -la europea occidental- tan sagaz y tan avezada all\u00e1 por el 1850 como para sacar rendimiento a otro continente mayor y m\u00e1s poblado que ella pero que hoy, por una obtusa avaricia, parece que est\u00e1 siendo incapaz de adaptarse a tiempos cambiantes en los que habr\u00eda que ofrecer a los \u201cnativos\u201d algo mejor que maniobras muy turbias como la que acab\u00f3, por ejemplo, con Patrice Lumumba en 1961 o el equivalente del siglo XXI a los abalorios y collares de cuentas\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 \u00daltimamente hab\u00eda conseguido eludir en el correo de la Historia temas de actualidad en los que, sin embargo, la Historia pod\u00eda tener un peso espec\u00edfico. 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