{"id":3925,"date":"2023-08-14T11:30:05","date_gmt":"2023-08-14T09:30:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3925"},"modified":"2023-08-14T09:33:55","modified_gmt":"2023-08-14T07:33:55","slug":"nacido-bajo-una-estrella-sangrienta-el-15-de-agosto-y-napoleon-bonaparte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/08\/14\/nacido-bajo-una-estrella-sangrienta-el-15-de-agosto-y-napoleon-bonaparte\/","title":{"rendered":"\u00bfNacido bajo una estrella sangrienta? El 15 de agosto y Napole\u00f3n Bonaparte"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3934 \" title=\"Ilustraci\u00f3n de JOB para la portada de la biograf\u00eda de Napole\u00f3n por Georges Montorgueil (c. 1910)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Portada-Bonaparte-Montorgueil-239x300.jpg\" alt=\"\" width=\"279\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Portada-Bonaparte-Montorgueil-239x300.jpg 239w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Portada-Bonaparte-Montorgueil.jpg 289w\" sizes=\"(max-width: 279px) 100vw, 279px\" \/>De todo eso que se ha llamado la \u201cepopeya napole\u00f3nica\u201d no es frecuente que se mencione que el principal protagonista de ella, Napole\u00f3n Bonaparte, naci\u00f3 un 15 de agosto, d\u00eda de la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es que sea precisamente un tema ignoto. Aparece en las listas generales de efem\u00e9rides, se ha escrito sobre ello, por supuesto, en los miles de libros dedicados al emperador de los franceses. Por s\u00f3lo citar algunos ejemplos as\u00ed lo vemos en una de las obras que m\u00e1s tempranamente contribuyeron a la glorificaci\u00f3n del personaje. Como la \u201c<em>Histoire de Napol\u00e9on<\/em>\u201d de De Norvins, publicada en el Segundo Imperio, a partir de 1854. All\u00ed se nos dice que la madre del futuro emperador deseosa, como las madres italianas, en general, de santificar al ni\u00f1o del que estaba embarazada, quiso asistir en Ajaccio a la fiesta de la Asunci\u00f3n pese a estar al final de su embarazo. Algo que se manifest\u00f3 apenas entr\u00f3 en la iglesia, donde le sobrevinieron los dolores de parto\u2026<\/p>\n<p>No menos lo recordar\u00e1 alguno de los libros con los que se instru\u00eda a los ni\u00f1os y j\u00f3venes de la burgues\u00eda francesa de principios del siglo XX. Caso del \u201cBonaparte\u201d escrito por Georges Montorgueil e ilustrado por JOB que comienza el relato aludiendo a la Asunci\u00f3n como fiesta patronal de C\u00f3rcega y a la apertura de la catedral de Ajaccio para celebrarla, que ser\u00e1 donde una joven de 19 a\u00f1os, embarazada de su cuarto hijo, sufre esos dolores de parto de ese ni\u00f1o que, seg\u00fan Montorgueil, no parec\u00eda venir al mundo para pasar desapercibido\u2026<\/p>\n<p>En fin, en el correo de la Historia, hace diez a\u00f1os, tambi\u00e9n se habl\u00f3 de esta cuesti\u00f3n sobre la que ahora vuelvo, aludiendo a c\u00f3mo Napole\u00f3n convirti\u00f3 el d\u00eda de la Asunci\u00f3n tambi\u00e9n en el d\u00eda de San Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, tantas menciones a la fecha del nacimiento de Napole\u00f3n son casi una mera f\u00f3rmula. Por la necesidad de comenzar el relato por el principio de la vida de cualquier ser humano, que es la fecha de su nacimiento.<\/p>\n<p>No se reflexiona as\u00ed mucho acerca de las expectativas asociadas a aquel nacimiento en d\u00eda tan se\u00f1alado que coincid\u00eda, adem\u00e1s, con una fecha astron\u00f3mica tambi\u00e9n muy se\u00f1alada. Es decir: el apogeo de la lluvia de estrellas conocida como las L\u00e1grimas de San Lorenzo o Perseidas, que se prolonga hasta el 24 de agosto todos los a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfSe consideraba que el nacido en ese momento tendr\u00eda, como se suele pensar, buena o mala estrella?<\/p>\n<p>Parece una pregunta quiz\u00e1s algo absurda relacionada con el hijo de un peque\u00f1o noble ilustrado de la Italia dieciochesca, sin embargo conviene recordar aqu\u00ed lo que ya han hecho notar grandes maestros en el campo de la Historia. Como Lucien Fevbre hablando de la religi\u00f3n de Rabelais, donde indicaba que grandes figuras de eso que llamamos \u201cRenacimiento\u201d (y tenemos como fin de las tinieblas y supersticiones medievales) daban importancia no s\u00f3lo a la fecha de nacimiento del interesado \u00a0sino a la alineaci\u00f3n de los astros en ese momento para elaborar complejos c\u00e1lculos astrol\u00f3gicos que, en la \u00e9poca y entre esas clases cultivadas, se tomaban, a veces, m\u00e1s en serio incluso que los hor\u00f3scopos que se siguen publicando hoy d\u00eda en muchos peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>Eso por no hablar ya de la consideraci\u00f3n que durante siglos han merecido las estrellas fugaces (como las Perseidas), o los cometas, como heraldos de presagios funestos.<\/p>\n<p>En principio ese no parec\u00eda ser el caso de las Perseidas, asociadas desde la Edad Media al martirio de San Lorenzo, vistas como un recuerdo de las l\u00e1grimas vertidas por el m\u00e1rtir y por lo tanto lejos de ser presagio de guerra, pestilencia, muerte\u2026<\/p>\n<p>Desde luego no parece que nadie se preocupase del asunto en la ilustrada familia Bonaparte (pese a que Peter Burke ya nos recordaba en su \u201c<em>La cultura popular en la Europa moderna<\/em>\u201d la tensi\u00f3n permanente, hasta el siglo XIX, entre esas reminiscencias del pasado medieval y las nuevas ideas ilustradas).<\/p>\n<p>As\u00ed pues Napole\u00f3n, nacido el 15 de agosto, d\u00eda de la Asunci\u00f3n y en medio de las l\u00e1grimas de San Lorenzo, no parec\u00eda ir a ser nadie ni m\u00e1s ni menos extraordinario que el hijo de un abogado relativamente pr\u00f3spero de una isla reci\u00e9n adquirida por Francia.<\/p>\n<p>Y eso no deja de ser llamativo porque a medida que la revoluci\u00f3n de 1789 (y lo que la sigui\u00f3) fue encumbrando al joven teniente de Artiller\u00eda Bonaparte, aquel ni\u00f1o nacido en aquellas circunstancias fue pronto identificado, por sus detractores, con un ser que parec\u00eda haber sido predestinado desde su nacimiento a convertirse en un ente monstruoso.<\/p>\n<p>Tolst\u00f3i con su \u00e1cida iron\u00eda, as\u00ed lo reflejaba, por ejemplo, en \u201cGuerra y paz\u201d. All\u00ed Napole\u00f3n, que desde la Paz de Tilsit con Alejandro I era aclamado en Rusia, se convierte en 1812, al declarar la guerra, de nuevo, a ese pa\u00eds en el Anticristo contra el que se clamaba en todas las iglesias de todas las Rusias\u2026<\/p>\n<p>Esto no era s\u00f3lo una \u201cboutade\u201d del viejo escritor exc\u00e9ntrico en el que se acabar\u00eda convirtiendo el conde Tolst\u00f3i.<\/p>\n<p>Al calor del Segundo Imperio franc\u00e9s, a mediados del siglo XIX, no faltaron publicaciones que hablaban, ya muy en serio, del nacido el d\u00eda de la Asunci\u00f3n de 1769 como del ser al que alud\u00edan los textos apocal\u00edpticos.<\/p>\n<p>As\u00ed lo recog\u00eda, por ejemplo, una publicaci\u00f3n titulada \u201cSecond pamphlet\u201d alusiva al restablecimiento del imperio napole\u00f3nico en la persona de Napole\u00f3n III y donde se recopilaban las opiniones al respecto de hasta treinta respetables cl\u00e9rigos (eso dec\u00eda el largo subt\u00edtulo de esta obra) que hab\u00edan analizado las Sagradas Escrituras, llegando a curiosas conclusiones escatol\u00f3gicas relacionadas con Napole\u00f3n. Caso, por ejemplo, del reverendo W. Meynell Whittemore, rector de la parroquia de Saint James en Aldgate, que en 1853 no dudaba en se\u00f1alar que Napole\u00f3n Bonaparte pod\u00eda ser asimilado a la s\u00e9ptima cabeza de la Bestia de la que habla el libro del Apocalipsis. Algo evidente seg\u00fan este cl\u00e9rigo si se consideraba que el poder\u00edo de Napole\u00f3n acaba en Waterloo tras s\u00f3lo 11 a\u00f1os. Hecho, seg\u00fan el reverendo, tambi\u00e9n predicho en el libro del Apocalipsis\u2026<\/p>\n<p>Naturalmente esto son s\u00f3lo datos hist\u00f3ricos sobre como una fecha en principio neutra fue convertida por la mete\u00f3rica carrera de un hombre, Napole\u00f3n Bonaparte, en una fecha extraordinaria, en la del nacimiento de alguien que conmovi\u00f3 el mundo hasta sus cimientos. Tanto como para que la propaganda -o la credulidad- de los que lo padecieron acabase asoci\u00e1ndolo a uno de los monstruos que presagiaban el Fin de los Tiempos, a los nacidos bajo el signo de estrellas amenazantes y presagio de desgracias.<\/p>\n<p>La realidad hist\u00f3rica m\u00e1s all\u00e1 de lo que los propagandistas de la era napole\u00f3nica quer\u00edan hacer creer, o de lo que cre\u00edan eruditos religiosos en base a sus exegesis b\u00edblicas, es que el nacido en 15 de agosto de 1769 fue tan s\u00f3lo un ambicioso e inteligente general que vino al mundo en un momento y lugar pol\u00edticamente f\u00e9rtil (la Europa de las revoluciones) donde supo encumbrarse aprovechando dichas circunstancias.<\/p>\n<p>La mejor prueba de esa al menos relativa normalidad hist\u00f3rica, estar\u00eda en que dos siglos despu\u00e9s de su derrota a\u00fan esperamos que ocurra lo que los textos apocal\u00edpticos indican y que algo m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de la Batalla de Waterloo se alz\u00f3 la estrella de un mucho mejor aspirante al papel de Anticristo -Adolf Hitler- que, por suerte, tampoco lleg\u00f3 a ver culminados planes mucho m\u00e1s demenciales, desde luego, que los de aquel reformista -a punta de bayoneta y a sangre y fuego muchas veces, pero reformista al fin y al cabo- que fue Napole\u00f3n Bonaparte, nacido el d\u00eda de la Asunci\u00f3n de 1769 en Ajaccio\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 De todo eso que se ha llamado la \u201cepopeya napole\u00f3nica\u201d no es frecuente que se mencione que el principal protagonista de ella, Napole\u00f3n Bonaparte, naci\u00f3 un 15 de agosto, d\u00eda de la Asunci\u00f3n. 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