{"id":3956,"date":"2023-08-28T11:30:47","date_gmt":"2023-08-28T09:30:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=3956"},"modified":"2023-08-28T10:05:51","modified_gmt":"2023-08-28T08:05:51","slug":"un-nuevo-documento-historico-sobre-la-destruccion-de-san-sebastian-en-las-guerras-napoleonicas-a-d-1813","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2023\/08\/28\/un-nuevo-documento-historico-sobre-la-destruccion-de-san-sebastian-en-las-guerras-napoleonicas-a-d-1813\/","title":{"rendered":"\u00bfUn nuevo documento hist\u00f3rico sobre la destrucci\u00f3n de San Sebasti\u00e1n en las guerras napole\u00f3nicas? (A. D. 1813)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3959\" title=\"Grabado sobre la toma de la Brecha de San Sebasti\u00e1n en 1813. Por W. Heath y J. C. Stadler (1818)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-de-la-brecha-en-San-Sebasti\u00e1n.-J.-C.-Stadler-W.-Heath-1818-1-300x204.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-de-la-brecha-en-San-Sebasti\u00e1n.-J.-C.-Stadler-W.-Heath-1818-1-300x204.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2023\/08\/Toma-de-la-brecha-en-San-Sebasti\u00e1n.-J.-C.-Stadler-W.-Heath-1818-1.jpg 627w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/>Este jueves 31 de agosto de 2023 se cumplir\u00e1n 210 a\u00f1os de dos importantes (pero casi desconocidas) batallas de la fase \u00e1lgida de las guerras napole\u00f3nicas. Una es la de San Sebasti\u00e1n y la otra, paralela a ella, es la segunda de San Marcial. Hoy me centrar\u00e9 en la que tiene lugar en torno a San Sebasti\u00e1n y era capital para que Lord Wellington no experimentase otro fiasco -como el que hab\u00eda sufrido en Burgos en octubre de 1812- y del que lo tuvo que sacar una contraofensiva del S\u00e9ptimo Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol bajo mando de Gabriel de Mendizabal.<\/p>\n<p>La ca\u00edda en manos aliadas de la principal ciudad y fortaleza guipuzcoana era esencial. M\u00e1s todav\u00eda si tenemos en cuenta que en Behobia, ante el monte San Marcial, se hab\u00eda concentrado un ej\u00e9rcito napole\u00f3nico mandado por uno de los mayores estrategas del emperador: el mariscal Jean-de-Dieu Soult, duque de Dalmacia.<\/p>\n<p>Si no se lograba parar en San Marcial esa amenaza y, adem\u00e1s, no se resolv\u00eda un asedio que duraba ya casi dos meses en San Sebasti\u00e1n, Arthur Wellesley se iba a ver en serios apuros. Militares primero y pol\u00edticos despu\u00e9s. Pues aquella baza de hace ahora 210 a\u00f1os era a un envite: esta vez no iba a haber un Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de socorro que flanquease la ofensiva francesa como en 1812. As\u00ed, si el asalto final a San Sebasti\u00e1n fallaba y Soult se apuntaba otra victoria en el paso de Behobia, todo acabar\u00eda en una desbandada similar a la que <em>sir <\/em>John Moore vivi\u00f3 en el crudo invierno de 1808 a 1809.<\/p>\n<p>La Providencia (y la t\u00e1ctica y la estrategia y alguna afortunada coincidencia en San Sebasti\u00e1n) fueron esta vez favorables a Lord Wellington aquel 31 de agosto de 1813.<\/p>\n<p>Es bien sabido lo que ocurri\u00f3 en esa ciudad a partir de ese momento. Lo han narrado desde novelistas aragoneses como Jos\u00e9 Luis Corral, que responsabilizaba de ello a Wellington en su relato literario de los hechos, hasta libros de Historia. El segundo centenario de los hechos, en 2013, fue ocasi\u00f3n para re-publicar documentaci\u00f3n relativa a la ordal\u00eda que sufre la ciudad a manos de sus presuntos libertadores angloportugueses. Y tambi\u00e9n (desafortunadamente) para pol\u00e9micas pseudohistoriogr\u00e1ficas, que causaban no poco sonrojo al comprobar que, quienes manipulaban pol\u00edticamente esos hechos, lo hac\u00edan desde una ignorancia -a veces supina- de un campo hist\u00f3rico tan vasto y lleno de meandros como las guerras napole\u00f3nicas. Este correo de la Historia, por supuesto, tuvo que salir entonces a romper lanzas, pidiendo respeto para quienes nos tomamos en serio la Historia en tanto que historiadores que apostaron por estudiar esta, como se ve, sufrida carrera en tan -a veces- atrevidas latitudes.<\/p>\n<p>Lo que qued\u00f3 claro, ahora hace diez a\u00f1os, es que la ciudad fue deliberadamente arrasada por una soldadesca sin control a la que muy pocos oficiales brit\u00e1nicos y portugueses (junto con alg\u00fan soldado que no hab\u00eda sucumbido a los instintos primarios) se atrevieron a detener. En pocas palabras: San Sebasti\u00e1n sufri\u00f3 la misma suerte (y por las mismas manos) que hab\u00eda sufrido la ciudad extreme\u00f1a de Badajoz en abril de 1812.<\/p>\n<p>Es decir: robo sistem\u00e1tico a la poblaci\u00f3n civil, asalto a casas de particulares por aquellas hordas armadas, saqueo indiscriminado, violaciones atroces con ribetes s\u00e1dicos, en ocasiones, que muestran unos perfiles psicol\u00f3gicos inquietantes en aquellos soldados\u2026<\/p>\n<p>En medio de ese marasmo general surgieron decenas de esas que hoy llamamos \u201cMicrohistoria\u201d. Muchas de ellas quedaron recogidas en la larga -y detallada- informaci\u00f3n judicial que las autoridades donostiarras hicieron. Para reclamar, claro est\u00e1, los notorios da\u00f1os y perjuicios causados por unas tropas que, se supon\u00eda, ven\u00edan a liberar a la ciudad de cinco a\u00f1os de ocupaci\u00f3n militar que -se lo puedo asegurar a golpe de investigaci\u00f3n en archivo- ten\u00eda poco que envidiar a las del Ej\u00e9rcito alem\u00e1n de 1940.<\/p>\n<p>Sin embargo, otras microhistorias de aquel d\u00eda funesto para la ciudad son menos conocidas. Y los testimonios que tenemos de ellas a\u00fan deben pasar algunas pruebas antes de incorporarlos con seguridad a ese acervo documental. Ese ser\u00eda el caso de documentaci\u00f3n que lleg\u00f3 hace poco a la Sala Hist\u00f3rica del Acuartelamiento de Loyola en San Sebasti\u00e1n por mano del personal de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil de Guip\u00fazcoa.<\/p>\n<p>Avisado por el brigada Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Rubio, que lleva largos a\u00f1os al cargo de esa Sala Hist\u00f3rica, pase a revisar \u201ceso\u201d. Se trataba de un peque\u00f1o cubrecama -muy castigado por el tiempo y las humedades- y apenas tres hojas escritas con una bella letra decimon\u00f3nica por un autor an\u00f3nimo, donde se relataba qu\u00e9 era aquel trozo de tela que hoy deber\u00eda convertirse en un nuevo documento hist\u00f3rico como muchos otros depositados en archivos, bibliotecas o museos.<\/p>\n<p>Ese relato, desde luego, tiene todos los visos de ser una narraci\u00f3n cierta, coincidente con los testimonios judiciales recogidos en 1813 por las autoridades donostiarras. Esa mano an\u00f3nima nos dice as\u00ed que ese cubrecama pertenec\u00eda a don Juan Mar\u00eda Echave y Alberdi, que en esos momentos era habitante (que no vecino, una distinci\u00f3n importante en la \u00e9poca) de San Sebasti\u00e1n, pues \u00e9l hab\u00eda nacido en San Miguel de Artadi, jurisdicci\u00f3n de la villa de Zumaya (hoy Zumaia).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del asalto a la ciudad era viudo y ten\u00eda a su cargo una hija de tres a\u00f1os: Teresa Carmen Echave y Olascoaga. Juan Mar\u00eda, como tantos otros donostiarras, trat\u00f3 de refugiarse en alg\u00fan lugar seguro, huyendo de lo que el an\u00f3nimo describe como \u201c<em>las turbas de los soldados<\/em>\u201d que saqueaban \u201c<em>cuanto tuvieron a su alcance<\/em>\u201d. Al tiempo que marchaban por la ciudad \u201c<em>atropellando<\/em>\u201d a los habitantes y vecinos \u201c<em>que en todas direcciones corr\u00edan llenos de terror y espanto<\/em>\u201d, mientras esas tropas comet\u00edan toda clase de \u201c<em>desmanes y violencia, sin reparar en sexos y edades, matando y atropellando a todos los que se encontraban ante su bista<\/em>\u201d\u2026 As\u00ed Echave se refugi\u00f3 junto con otros en la bodega de la casa que habitaba, hasta que \u00e9sta empez\u00f3 a arder a causa de los incendios provocados por esos mismos soldados.<\/p>\n<p>En ese momento Juan Mar\u00eda Echave tuvo, seg\u00fan este relato, uno de esos rasgos de valor desesperado que surgen en situaciones cr\u00edticas como \u00e9sta. Nos dice el an\u00f3nimo que antes de que el incendio se propagase, tom\u00f3 a su hija de tres a\u00f1os, la envolvi\u00f3 en el cubrecama (ya algo chamuscado) y se las arregl\u00f3 para huir tanto de la casa incendiada, como de la peque\u00f1a Troya en la que se hab\u00eda convertido Donostia en aquella noche funesta. As\u00ed, marchando con su peque\u00f1a por los arenales que entonces eran lo que hoy es el Paseo de La Concha, se abri\u00f3 paso por las veredas de Igueldo y no par\u00f3 hasta llegar a la villa de Guetaria (hoy Getaria) donde vivi\u00f3 varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su hija, Teresa Carmen, sabedora de aquella microhistoria, decidi\u00f3 conservar el cubrecama y \u00e9ste hab\u00eda acabado en manos de la zumaiarra Candida Echave Echaniz, que era la que hab\u00eda presentado la pieza -y contado la historia de la misma- al an\u00f3nimo redactor.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s se a\u00f1ad\u00eda a esto, salvo una interesante nota para la autentificaci\u00f3n de la pieza, donde se dice que la familia Echave hab\u00eda comprado el cubrecama en 1810 en un lugar parad\u00f3jico: el puesto de unos vendedores ambulantes (\u201c<em>extranjeros<\/em>\u201d) que vend\u00edan cretonas inglesas como esa justo en el \u201c<em>Choco, \u00f3 rincon<\/em>\u201d donde, en 1813, se abrir\u00eda la brecha por la que esa noche de desmanes y violencia entr\u00f3 en la ciudad.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, a futuro, seguramente podremos corroborar como documento hist\u00f3rico este cubrecama (baqueteado por dos siglos y algunos retoques como la tela con la que, al parecer, lo forraron en los a\u00f1os 20 o 30 del siglo pasado) y que nos estar\u00eda relatando una peque\u00f1a -pero no menos reveladora- esquirla de esas guerras napole\u00f3nicas que hicieron el mundo en el que actualmente vivimos tal y como es\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este jueves 31 de agosto de 2023 se cumplir\u00e1n 210 a\u00f1os de dos importantes (pero casi desconocidas) batallas de la fase \u00e1lgida de las guerras napole\u00f3nicas. 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