{"id":4180,"date":"2024-02-26T11:30:11","date_gmt":"2024-02-26T10:30:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4180"},"modified":"2024-02-25T21:37:52","modified_gmt":"2024-02-25T20:37:52","slug":"la-mala-y-la-buena-fama-de-los-husares-viaje-a-la-trastienda-de-la-epopeya-napoleonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2024\/02\/26\/la-mala-y-la-buena-fama-de-los-husares-viaje-a-la-trastienda-de-la-epopeya-napoleonica\/","title":{"rendered":"La mala y la buena fama de los h\u00fasares. Viaje a la trastienda de la epopeya napole\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4181\" title=\"H\u00fasares espa\u00f1oles de las guerras napole\u00f3nicas. A los lados H\u00fasares de Iberia, en el centro un h\u00fasar de Bail\u00e9n. Lamina del libro &quot;Los h\u00fasares espa\u00f1oles en la Guerra de Independencia 1808-1814&quot; de Emilio Arredondo (2000)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/02\/Diversos-h\u00fasares-espa\u00f1oles-de-las-Guerras-Napole\u00f3nicas.-En-el-centro-un-h\u00fasar-de-Extremadura-desde-1809-de-Bail\u00e9n.-Los-h\u00fasares-espa\u00f1oles-en-la-Guerra-de-Independencia-1808-1814-de-Emilio-Arredondo-253x300.jpg\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/02\/Diversos-h\u00fasares-espa\u00f1oles-de-las-Guerras-Napole\u00f3nicas.-En-el-centro-un-h\u00fasar-de-Extremadura-desde-1809-de-Bail\u00e9n.-Los-h\u00fasares-espa\u00f1oles-en-la-Guerra-de-Independencia-1808-1814-de-Emilio-Arredondo-253x300.jpg 253w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/02\/Diversos-h\u00fasares-espa\u00f1oles-de-las-Guerras-Napole\u00f3nicas.-En-el-centro-un-h\u00fasar-de-Extremadura-desde-1809-de-Bail\u00e9n.-Los-h\u00fasares-espa\u00f1oles-en-la-Guerra-de-Independencia-1808-1814-de-Emilio-Arredondo-768x910.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/02\/Diversos-h\u00fasares-espa\u00f1oles-de-las-Guerras-Napole\u00f3nicas.-En-el-centro-un-h\u00fasar-de-Extremadura-desde-1809-de-Bail\u00e9n.-Los-h\u00fasares-espa\u00f1oles-en-la-Guerra-de-Independencia-1808-1814-de-Emilio-Arredondo-530x628.jpg 530w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/02\/Diversos-h\u00fasares-espa\u00f1oles-de-las-Guerras-Napole\u00f3nicas.-En-el-centro-un-h\u00fasar-de-Extremadura-desde-1809-de-Bail\u00e9n.-Los-h\u00fasares-espa\u00f1oles-en-la-Guerra-de-Independencia-1808-1814-de-Emilio-Arredondo.jpg 1205w\" sizes=\"(max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/>Revisando, por en\u00e9sima vez, \u201cLos duelistas\u201d de Joseph Conrad, en su versi\u00f3n para el Cine, que realiz\u00f3 magistralmente el hoy denostado Ridley Scott, no he podido evitar pensar en la aureola que rodea a los protagonistas de ese relato -tambi\u00e9n magistral- conocido como \u201cLos duelistas\u201d o \u201cEl duelo\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">No me refiero tanto al teniente Gabriel Feraud y al teniente Armand d\u00b4Hubert, como personas, por as\u00ed decirlo, sino al cuerpo al que pertenecen ambos. En este caso al de la Caballer\u00eda Ligera y m\u00e1s concretamente a regimientos de h\u00fasares.<\/p>\n<p class=\"western\">En el imaginario hist\u00f3rico actual esos soldados han quedado m\u00e1s o menos fijados en torno, precisamente, a los de las guerras napole\u00f3nicas que protagonizan ese relato de Conrad y, por supuesto, la pel\u00edcula de Ridley Scott que lo adapt\u00f3 a la gran pantalla.<\/p>\n<p class=\"western\">En realidad, hubo h\u00fasares mucho antes y mucho despu\u00e9s de las guerras napole\u00f3nicas. De hecho la parafernalia que rodea a esos flamantes regimientos -las pellizas, los alamares, sus chaquetas \u201cdolm\u00e1n\u201d, sus botas, sus gorros de piel de oso, los colbacs, para las compa\u00f1\u00edas de \u00e9lite&#8230;- proceden casi en su totalidad de Hungr\u00eda. Y, de hecho, tambi\u00e9n su nombre, derivado de la palabra h\u00fangara \u201chusz\u00e1r\u201d, que proviene de \u201chusz\u201d, que traducido quiere decir \u201cveinte\u201d. Pues los originarios h\u00fasares h\u00fangaros formaban escuadrones con ese n\u00famero de efectivos cada uno. De ah\u00ed ven\u00edan, pues, esas tropas que, como dec\u00eda, tan brillante fama han alcanzado gracias a sus representantes napole\u00f3nicos.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfC\u00f3mo era en realidad el h\u00fasar de esa \u00e9poca en la que ya, se supone, eran figuras tan decantadas? Para empezar no sol\u00edan ser hombres altos, como los granaderos o los coraceros. En ese aspecto Harvey Keitel encajaba perfectamente en su interpretaci\u00f3n del teniente Feraud.<\/p>\n<p class=\"western\">Ese requerimiento f\u00edsico, la altura m\u00e1s bien media o baja, iba asociada al que hoy llamar\u00edamos \u201cperfil psicol\u00f3gico\u201d de los h\u00fasares que, en definitiva, es el que plasm\u00f3 Conrad en su obra. Basada, por cierto, en una historia real que tuvo lugar durante las guerras napole\u00f3nicas y que -pr\u00e1cticamente punto por punto- coincide con lo que \u00e9l escribi\u00f3 en las p\u00e1ginas de \u201cLos duelistas\u201d y hoy podemos ver en su adaptaci\u00f3n al Cine por Ridley Scott.<\/p>\n<p class=\"western\">Es decir, para los regimientos de h\u00fasares se buscaban hombres ligeros, bajos, que no cansasen a los caballos porque esas unidades requer\u00edan rapidez, ya que eran los encargados tanto de explorar el terreno y transmitir r\u00e1pidamente esas noticias a sus mandos, como de llevar mensajes entre los oficiales de las distintas unidades de un ej\u00e9rcito. Todo eso a la vez implicaba que se tratase de hombres audaces y con iniciativa propia, que supieran reaccionar con la velocidad de un rayo ante situaciones imprevistas como un cambio en las l\u00edneas enemigas que les obligase a alterar la ruta para evitar que su informaci\u00f3n -o los mensajes que se les hab\u00edan confiado- cayesen en manos del adversario.<\/p>\n<p class=\"western\">Esas eran pues las caracter\u00edsticas principales del h\u00fasar: capacidad f\u00edsica para moverse a caballo a gran velocidad, criterio independiente y poco ordenancista y un valor casi suicida de hombres que no sab\u00edan vivir a menos que sintieran a su alrededor una vaga -pero constante- sensaci\u00f3n de peligro f\u00edsico, de desaf\u00edo mortal\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Algunos h\u00fasares c\u00e9lebres resumieron esa actitud ante la vida en frases famosas. As\u00ed, por ejemplo, Antoine-Louis-Charles de Lasalle, uno de los m\u00e1s destacados oficiales de ese tipo de tropas en el Ej\u00e9rcito napole\u00f3nico, dijo -con ocasi\u00f3n de celebrar uno de sus ascensos- que un h\u00fasar que no hubiera muerto -se sobreentiende que en el campo de batalla- antes de cumplir los 30 a\u00f1os, no era un h\u00fasar sino un mamarracho&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Una frase ya citada muchas veces y entre otras en un correo de la Historia anterior a \u00e9ste, de noviembre de 2020, pero que reflejaba perfectamente lo que era un h\u00fasar y lo que se esperaba de \u00e9l. Aunque Lasalle mismo morir\u00eda con 34 a\u00f1os\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Y hay que reconocer que Lasalle se esforz\u00f3, con ah\u00ednco, en morir antes, aplicando lo que hac\u00eda famosos a esos h\u00fasares. Es decir: ese comportamiento salvaje, suicida\u2026 Lo demostrar\u00eda en numerosas ocasiones. Como nos lo recuerda uno de los muchos franceses fascinados con la epopeya napole\u00f3nica y que llevan a\u00f1os entregados a una magn\u00edfica divulgaci\u00f3n de ese fen\u00f3meno hist\u00f3rico. Me refiero a Fran\u00e7ois-Guy Hourtoulle. M\u00e9dico, como muchos otros, fascinado por la Historia, y que escribi\u00f3 diversas obras sobre la epopeya napole\u00f3nica. Algunas de ellas ilustradas con la inestimable colaboraci\u00f3n de Jack Girbal y Patrice Courcelle. Caso de \u201c<i>Soldats et uniformes du Premier Empire<\/i>\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Ah\u00ed Hourtoulle retomaba la figura de Lasalle. En su buena y en su mala fama. Es decir: en las dos caras de lo que era un h\u00fasar. Por un lado nos hablaba de sus grandes haza\u00f1as militares, como la de Stettin en 1806 y, sin salir de ah\u00ed, de la cara m\u00e1s desenfrenada de estos soldados brillantes y letales como un rayo. As\u00ed, en esa plaza fuerte del Ej\u00e9rcito prusiano -al que Lasalle ha arrollado hasta sus puertas- conseguir\u00e1 que \u00e9sta capitule tras amenazar a su gobernador (al que califica de \u201cviejo atontado\u201d en su misiva) con bombardear la ciudad, tomarla al asalto, pasar a cuchillo a la guarnici\u00f3n y librar Stettin al pillaje de la soldadesca napole\u00f3nica durante 24 horas, a menos que le sea entregada dicha plaza fuerte a las 8 de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Ya antes de eso Lasalle se hab\u00eda hecho una reputaci\u00f3n de valiente en el campo de batalla. Y de bronquista. Por ejemplo en Ag\u00e9n en 1800, cuando est\u00e1 de guarnici\u00f3n con el 10 de h\u00fasares. All\u00ed acudir\u00e1 a una fiesta del prefecto que gobierna esa zona a la que \u00e9l no hab\u00eda sido invitado y arrojar\u00e1 por la ventana -con ayuda de sus hombres- todo el banquete, que ir\u00e1 a parar a manos de sus fieles soldados\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Y no piense nadie que esa actitud fulgurante era privativa del h\u00fasar franc\u00e9s. Bl\u00fccher, el mariscal prusiano que derrota definitivamente a Napole\u00f3n en 1815, lo ser\u00e1 toda su larga vida pese a no haber muerto con 30 a\u00f1os, como ped\u00eda Lasalle para un verdadero h\u00fasar. De hecho su apodo entre las tropas, el viejo \u201c\u00a1Adelante!\u201d, encajaba perfectamente en ese perfil de jugador, bebedor, fumador, mujeriego y aventurero que no pod\u00eda vivir lejos de un campo de batalla. O de una buena bronca con quien le molestase siquiera levemente. Como le ocurri\u00f3 a Lasalle en Ag\u00e9n. O como en el mismo a\u00f1o de 1815 demostraron en Tolosa los H\u00fasares de Bail\u00e9n desplegados en territorio guipuzcoano para hacer frente a ese nuevo conato napole\u00f3nico. Consta en la documentaci\u00f3n que uno de sus capitanes, un alf\u00e9rez y varios soldados del regimiento, cuya presencia no era necesaria (ni conveniente, como dice el documento) en el despacho del alcalde de esa localidad, hab\u00edan entrado all\u00ed \u201cmui bruscamente\u201d a exigir lo que, se supon\u00eda, se les deb\u00eda dar por esa autoridad civil para sus raciones oficiales\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Expeditivas maneras que bien se les pod\u00edan perdonar -como dec\u00eda el mismo Napole\u00f3n de Lasalle- dado su valor, tambi\u00e9n desbocado, en los campos de batalla. Al menos hasta que sus victorias eran frenadas en seco.<\/p>\n<p class=\"western\">Como les ocurri\u00f3 a los h\u00fasares de Kellermann en noviembre de 1809, ante los cuadros de Alba de Tormes formados por generales como Gabriel de Mendizabal y Mart\u00edn de la Carrera&#8230; All\u00ed estos oficiales espa\u00f1oles demostrar\u00edan que los h\u00fasares, pese a todo, no siempre se sal\u00edan con la suya. Y menos ante un diluvio de fuego de mosqueter\u00eda bien organizado en cuadros de Infanter\u00eda&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Revisando, por en\u00e9sima vez, \u201cLos duelistas\u201d de Joseph Conrad, en su versi\u00f3n para el Cine, que realiz\u00f3 magistralmente el hoy denostado Ridley Scott, no he podido evitar pensar en la aureola que rodea a los protagonistas de ese relato -tambi\u00e9n magistral- conocido como \u201cLos duelistas\u201d o \u201cEl duelo\u201d. 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