{"id":4232,"date":"2024-04-01T11:30:36","date_gmt":"2024-04-01T09:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4232"},"modified":"2024-04-01T10:39:02","modified_gmt":"2024-04-01T08:39:02","slug":"algo-de-historia-sobre-el-ombligo-del-mundo-de-la-isla-de-pascua-a-la-batalla-de-vitoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2024\/04\/01\/algo-de-historia-sobre-el-ombligo-del-mundo-de-la-isla-de-pascua-a-la-batalla-de-vitoria\/","title":{"rendered":"Algo de Historia sobre el ombligo del mundo. De la Isla de Pascua a la Batalla de Vitoria"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4240 \" title=\"Sello franc\u00e9s para conmemorar el 250 aniversario de las expediciones espa\u00f1olas a Tahit\u00ed\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/04\/Sello-franc\u00e9s-para-conmemorar-el-250-aniversario-de-la-Expedici\u00f3n-Bonechea-a-Tahit\u00ed-187x300.jpg\" alt=\"\" width=\"216\" height=\"347\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/04\/Sello-franc\u00e9s-para-conmemorar-el-250-aniversario-de-la-Expedici\u00f3n-Bonechea-a-Tahit\u00ed-187x300.jpg 187w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/04\/Sello-franc\u00e9s-para-conmemorar-el-250-aniversario-de-la-Expedici\u00f3n-Bonechea-a-Tahit\u00ed-392x628.jpg 392w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/04\/Sello-franc\u00e9s-para-conmemorar-el-250-aniversario-de-la-Expedici\u00f3n-Bonechea-a-Tahit\u00ed.jpg 749w\" sizes=\"(max-width: 216px) 100vw, 216px\" \/>La Isla de Pascua tiene su nombre europeo por razones tan obvias como que, en 1722, el navegante holand\u00e9s Jacob Roggeveen la descubri\u00f3 un 5 de abril, que coincid\u00eda, como este a\u00f1o, con la semana de Pascua. Un asunto m\u00e1s importante para los holandeses, todav\u00eda hoy, que la semana que llamamos por aqu\u00ed \u201cSanta\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Como muchos otros lugares descubiertos por europeos, la Isla de Pascua tenia otro nombre antes de que Roggeveen llegase a ella. Para los polinesios que la habitaban era Rapa Nui. Es decir: la Gran Rapa, por comparaci\u00f3n con otra isla llamada igualmente Rapa pero mucho m\u00e1s peque\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"western\">Tambi\u00e9n ten\u00eda Rapa Nui un nombre curioso que hace pensar sobre el enigm\u00e1tico pueblo que la habitaba cuando llegaron los europeos: Te Pito o Te Henua, que traducido significa \u201cEl ombligo del mundo\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Una singular respuesta a esa milenaria cuesti\u00f3n que ha llevado a muchos seres humanos -durante siglos- a preguntarse d\u00f3nde estar\u00eda el centro de nuestro planeta.<\/p>\n<p class=\"western\">Para los polinesios que poblaban Rapa Nui antes de que fuera la Isla de Pascua, era evidente que la cuesti\u00f3n estaba resuelta as\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\">Pecaron de ingenuos, pues, en realidad, en el siglo XVIII, en 1722, cuando Roggeveen descubre la isla para los europeos, el ombligo del mundo, su centro de gravedad, pasaba por Europa y m\u00e1s concretamente por una peque\u00f1a porci\u00f3n de ese continente: la que sumaban las superficies de tres estados de tama\u00f1o medio. Hablo de Gran Breta\u00f1a, Francia y Espa\u00f1a. La alianza continua de esas dos \u00faltimas justo desde ese a\u00f1o 1722 (tras algunas desavenencias iniciadas en 1717) formar\u00eda una superpotencia global ante la que Gran Breta\u00f1a tendr\u00e1 que hacer considerables esfuerzos para no ser laminada y sacada de ese Gran Juego.<\/p>\n<p class=\"western\">Algo que evidentemente consigui\u00f3. Como da fe su extensi\u00f3n y poder\u00edo (m\u00e1s que reconocido por Espa\u00f1a y Francia) entre, aproximadamente, 1850 y 1917.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero hasta esa fecha las cosas no fueron tan favorables para los brit\u00e1nicos. Y los merodeos dieciochescos de esas tres potencia en torno a islas como la de Pascua son una buena prueba de eso.<\/p>\n<p class=\"western\">Gran Breta\u00f1a estaba en esas fechas intentando hacerse -casi desesperadamente- un hueco en Asia. Sus miras se orientaban hacia la India y China y a desarrollar una potente Marina de guerra y mercante. Un trabajo nada f\u00e1cil, pues mirase adonde mirase, se encontraba con franceses o espa\u00f1oles. En el Pac\u00edfico por ejemplo, donde se alzaba esa curiosa isla cuyos habitantes cre\u00edan, err\u00f3neamente, ser el centro del Mundo.<\/p>\n<p class=\"western\">Ese prop\u00f3sito brit\u00e1nico -el de hacerse sitio en el Pac\u00edfico- era, en efecto, bastante arriesgado. Y es que aunque con algo de exageraci\u00f3n se ha llamado a ese vasto oc\u00e9ano \u201cLago Espa\u00f1ol\u201d, era cierto, en el siglo XVIII, que la corona espa\u00f1ola controlaba toda la Costa Oeste americana desde Tierra de Fuego hasta el actual estado de Oreg\u00f3n, lindando ya casi con Alaska.<\/p>\n<p class=\"western\">Mal asunto para los brit\u00e1nicos del 1700, pues su contacto con la India pasaba necesariamente por el Cabo de Buena Esperanza, el oc\u00e9ano \u00cdndico y, finalmente, un Pac\u00edfico con una aduana muy clara: las Islas Filipinas que cierran el tornaviaje entre las riquezas asi\u00e1ticas y su comercializaci\u00f3n en Am\u00e9rica y Europa pasando a trav\u00e9s de ese \u201clago\u201d espa\u00f1ol&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Lo cual no lleva a James Cook. Tras el \u00e9xito brit\u00e1nico desde mediados del siglo XIX, se ha convertido en un referente internacional como ejemplo de audaz explorador de ese vasto espacio marino, pero su presencia en el Pac\u00edfico y sus famosos viajes ten\u00edan, evidentemente, ese trasfondo de acuciante necesidad de control de un espacio vital para una Gran Breta\u00f1a que, obviamente, corr\u00eda peligro de ser asfixiada por la poderosa tenaza hispano-francesa.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed los viajes constantes de James Cook a archipi\u00e9lagos como Tahit\u00ed o islas como la de Pascua, ten\u00edan ese horizonte final: conseguir control de bases estrat\u00e9gicas all\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\">Unos cuantos vascos como Domingo de Bonechea (primo del tantas veces citado aqu\u00ed Manuel de Agote) o el vizca\u00edno Jos\u00e9 de And\u00eda y Varela, algo tuvieron que ver con las contramedidas espa\u00f1olas para evitar esa presencia brit\u00e1nica en esas islas, pero quien se marcar\u00eda el principal tanto en esa lucha por el control del Pac\u00edfico en torno a la Isla de Pascua, ser\u00eda un c\u00e1ntabro con un nombre y apellido de curiosas evocaciones pol\u00edticas en la actualidad: Felipe Gonz\u00e1lez\u2026 de Haedo.<\/p>\n<p class=\"western\">Nacido en Santo\u00f1a en 1714, este marino c\u00e1ntabro tendr\u00e1 una dilatada hoja de servicios donde aparece, incluso, el ya inevitable Blas de Lezo. En efecto, seg\u00fan nos dice la biograf\u00eda de Felipe Gonz\u00e1lez de Haedo en el Diccionario Biogr\u00e1fico de la Real Academia de la Historia, en 1738 se le manda a Cartagena de Indias para defenderla del ataque de Vernon. Estaba al mando del nav\u00edo <i>Drag\u00f3n<\/i> que, como los dem\u00e1s all\u00ed presentes, ser\u00e1 hundido por Blas de Lezo para bloquear el acceso a esa estrat\u00e9gica plaza americana. A cambio de eso se destin\u00f3 a Gonz\u00e1lez de Haedo al fuerte de San Pedro para que combatiese all\u00ed en tierra.<\/p>\n<p class=\"western\">Tras demostrar su pericia en condiciones tan adversas, en el Per\u00fa recibir\u00e1 \u00f3rdenes de su emprendedor virrey, Manuel de Amat y Junyent, para que observase con detalle la misteriosa Isla de Pascua y descubriese si all\u00ed hab\u00eda habido desembarcos de otras potencias intentando establecerse de manera m\u00e1s o menos permanente.<\/p>\n<p class=\"western\">Fue en el a\u00f1o 1770 y, como nos dice el Diccionario Biogr\u00e1fico Espa\u00f1ol, la misi\u00f3n se culmin\u00f3 con verdadero \u00e9xito mientras James Cook indagaba en torno a Tahit\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed Felipe Gonz\u00e1lez de Haedo recorri\u00f3 la isla, la cartografi\u00f3 y explor\u00f3, descubri\u00f3 los impresionantes \u201cmo\u00e1is\u201d, las gigantescas esculturas de piedra para las que a\u00fan no se ha encontrado una explicaci\u00f3n generalmente aceptada m\u00e1s all\u00e1 de distintas teor\u00edas.<\/p>\n<p class=\"western\">Tambi\u00e9n contact\u00f3 con sus habitantes y, pese a que el entendimiento verbal fue casi imposible, se compil\u00f3 por parte de esta expedici\u00f3n un primigenio diccionario rapanui-espa\u00f1ol con m\u00e1s de 80 t\u00e9rminos traducidos del rapanui al castellano.<\/p>\n<p class=\"western\">Adem\u00e1s de esto Gonz\u00e1lez de Haedo consigui\u00f3 que los jefes tribales de la isla firmasen -en la escritura jerogl\u00edfica rongorongo- un tratado por el que reconoc\u00edan que eran parte de los vastos dominios de Espa\u00f1a y nuevos s\u00fabditos de su rey.<\/p>\n<p class=\"western\">Despu\u00e9s de eso Felipe Gonz\u00e1lez de Haedo tuvo muchos a\u00f1os para pensar en estas aventuras, pues dejar\u00eda este mundo con 88 a\u00f1os, en 1802. Retirado en C\u00e1diz como jefe de escuadra, ya que su mala salud de hierro no le permiti\u00f3 seguir navegando tras participar en 1771 en la expedici\u00f3n punitiva mandada por Luis de C\u00f3rdova donde se distingui\u00f3 capturando el nav\u00edo brit\u00e1nico de 74 ca\u00f1ones <i>Ardiente.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\">Para entonces James Cook se hab\u00eda hecho una reputaci\u00f3n y en Europa un ambicioso general de la revoluci\u00f3n, Napole\u00f3n Bonaparte, iba a hacer que Gran Breta\u00f1a desease que las tornas pol\u00edticas, una vez m\u00e1s, cambiasen pronto y Espa\u00f1a rompiera su larga alianza con Francia. Para poder, de nuevo, sobrevivir a esa despiadada lucha entre esas tres potencias -Francia, Espa\u00f1a y Gran Breta\u00f1a- en la que Felipe Gonz\u00e1lez de Haedo hab\u00eda escrito una brillante p\u00e1gina no s\u00f3lo como marino de guerra, sino como navegante que puso en los mapas a la Isla de Pascua y todos los misterios que conten\u00eda y que todav\u00eda hoy nos fascinan. Como los gigantescos mo\u00e1is.<\/p>\n<p class=\"western\">El capit\u00e1n Gonz\u00e1lez de Haedo, pese a su longevidad, no cumpli\u00f3 99 a\u00f1os y as\u00ed no alcanz\u00f3 a ver ese cambio de alianzas que desplaz\u00f3 el ombligo del mundo a Londres cuando aquel ambicioso general franc\u00e9s -devenido emperador- fue aplastado en Vitoria en 1813 por una alianza de espa\u00f1oles y brit\u00e1nicos (ayudados pos sus siempre leales portugueses). Una misi\u00f3n esa que as\u00ed qued\u00f3 para su posteridad, es decir: para nosotros, que esta misma semana de Pascua lo recordaremos otra vez en Vitoria. Como cada a\u00f1o y como cada mes de junio&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La Isla de Pascua tiene su nombre europeo por razones tan obvias como que, en 1722, el navegante holand\u00e9s Jacob Roggeveen la descubri\u00f3 un 5 de abril, que coincid\u00eda, como este a\u00f1o, con la semana de Pascua. 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