{"id":4394,"date":"2024-07-22T11:30:03","date_gmt":"2024-07-22T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4394"},"modified":"2024-07-22T10:03:30","modified_gmt":"2024-07-22T08:03:30","slug":"el-motin-de-los-gatos-un-relato-de-la-epoca-de-carlos-ii-por-teofanes-egido-in-memoriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2024\/07\/22\/el-motin-de-los-gatos-un-relato-de-la-epoca-de-carlos-ii-por-teofanes-egido-in-memoriam\/","title":{"rendered":"El mot\u00edn de los gatos. Un relato de la \u00e9poca de Carlos II por Te\u00f3fanes Egido (in memoriam)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4397\" title=\"Grabado decimon\u00f3nico representando la destituci\u00f3n por Carlos II del conde de Oropesa tras el Mot\u00edn de los gatos de 1699\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/07\/Carlos-II-destituye-al-Conde-de-Oropesa-tras-el-Mot\u00edn-de-los-gatos-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"355\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/07\/Carlos-II-destituye-al-Conde-de-Oropesa-tras-el-Mot\u00edn-de-los-gatos-300x198.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/07\/Carlos-II-destituye-al-Conde-de-Oropesa-tras-el-Mot\u00edn-de-los-gatos-628x415.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/07\/Carlos-II-destituye-al-Conde-de-Oropesa-tras-el-Mot\u00edn-de-los-gatos.jpg 715w\" sizes=\"(max-width: 355px) 100vw, 355px\" \/>Esta semana pasada nos ha dejado, ya a una edad avanzada, Te\u00f3fanes Egido.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Un gran historiador espa\u00f1ol. O, m\u00e1s bien, un gran historiador europeo, de hecho.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El profesor Egido era un viejo conocido para cualquier estudiante de Historia. En las bibliograf\u00edas de los cursos de Historia Moderna, su nombre aparec\u00eda, discreta pero persistentemente. Y es que este sacerdote carmelita dedic\u00f3 buena parte de su vida a escribir sobre temas capitales de esa \u00e9poca. Hoy, despu\u00e9s de su paso por este mundo, a la hora de valorar lo que deja en \u00e9l, se destacan sus estudios sobre aquel per\u00edodo \u00e1lgido de la Historia europea que fue el comienzo de la Edad Moderna. Ese siglo XVI en el que la Iglesia cat\u00f3lica sucumbe a sus propias contradicciones bien plasmadas en las cortes papales del Renacimiento. Donde el Sumo Pont\u00edfice pod\u00eda ser, al mismo tiempo, un jefe militar al estilo de otros condotieros o jefes de mercenarios italianos, un mecenas de ese grandioso Arte que hoy llamamos \u201cRenacimiento\u201d, un cortesano atrapado en una oscura red de intrigas, un pr\u00edncipe temporal no muy distinto a, por ejemplo, los M\u00e9dicis o los Sforza, y, al mismo tiempo, y, sobre todo, el gu\u00eda espiritual de millones de almas que cre\u00edan en la verdad del Evangelio de una religi\u00f3n basada en la humildad, la pobreza y el perd\u00f3n de las ofensas m\u00e1s terribles.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Unas contradicciones entre lo predicado y lo hecho a las que se sumaban actos de Nepotismo y venta de bienes espirituales -como el perd\u00f3n de los pecados post mortem- que acabaron incendiando los \u00e1nimos de miembros de esa Iglesia menos dispuestos a cerrar los ojos ante lo que, en realidad, parec\u00eda pecado de simon\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Fue el caso de Mart\u00edn Lutero, monje cat\u00f3lico -como el mismo Te\u00f3fanes Egido- que ahorc\u00f3 sus h\u00e1bitos y pidi\u00f3 una reforma a fondo de la Iglesia. Lo cual condujo a un cisma en el que se mezcl\u00f3 Guerra y Pol\u00edtica (de la especie m\u00e1s intrigante y despiadada) a la cual sigui\u00f3 una Contrarreforma en la cual, aparte de m\u00e1s Guerra y Pol\u00edtica (tambi\u00e9n intrigante y despiadada), aparecen grandes figuras del Catolicismo que sinceramente creen en una limpieza y rearme moral de esa Iglesia. Algunas de ellas elevadas a la santidad. Como Teresa de Jes\u00fas. Una personalidad hist\u00f3rica que el profesor Egido investig\u00f3 con tanto cuidado como a su rival: Mart\u00edn Lutero.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Fueron esas investigaciones aplaudidas en el mundo acad\u00e9mico, pero tambi\u00e9n reconocidas por autores \u201cbestseller\u201d. Como Miguel Delibes. Otro fruto notable de las llanuras castellanas. Delibes, en efecto, pidi\u00f3 ayuda al profesor Egido para una de sus novelas m\u00e1s conocidas: \u201cEl hereje\u201d, que reflejaba buena parte de los trabajos de Te\u00f3fanes Egido sobre Santa Teresa de Jes\u00fas, Mart\u00edn Lutero, el Erasmismo espa\u00f1ol\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Algo que pon\u00eda al profesor Egido a la altura de los que han sido los verdaderos maestros de historiadores en Europa. Es decir: los franceses de la llamada \u201cNueva Historia\u201d. Como Jean Delumeau. En compa\u00f1\u00eda del cual aparec\u00eda citado numerosas veces. Porque Delumeau, autor de \u201c<i>El catolicismo de Lutero a Voltaire<\/i>\u201d, cultiv\u00f3, desde Francia, los mismos campos que cultiv\u00f3 Te\u00f3fanes Egido.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Porque, en efecto, Te\u00f3fanes Egido tambi\u00e9n escribi\u00f3 sobre las consecuencias finales de los cambios que se operan en Europa desde la Reforma protestante hasta la Ilustraci\u00f3n volteriana que lleva a la revoluci\u00f3n francesa. As\u00ed puso su atenci\u00f3n tanto en Lutero como en los hijos espirituales de Voltaire que en Espa\u00f1a, en el reinado de Carlos IV, inician la versi\u00f3n peninsular de la definitiva revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">As\u00ed Te\u00f3fanes Egido fue tambi\u00e9n un maestro en esa \u201cNueva Historia\u201d a la altura de, en efecto, Delumeau o de las escasas celebridades acad\u00e9micas espa\u00f1olas como Julio Caro Baroja.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Recuerdo hoy, en esta fecha de su paso por este mundo, un peque\u00f1o ensayo titulado \u201cEl mot\u00edn madrile\u00f1o de 1699\u201d, publicado en el a\u00f1o 1980, en el n\u00famero 2 de la la revista \u201c<i>Investigaciones hist\u00f3ricas. \u00c9poca Moderna y Contempor\u00e1nea<\/i>\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En \u00e9l el profesor Egido fijaba su atenci\u00f3n en lo que parec\u00eda un insignificante hecho, una microhistoria, de la Villa y Corte de Madrid en el \u00faltimo a\u00f1o del reinado del rey Carlos II, mal llamado \u201cel Hechizado\u201d. Se trataba del que fue descrito como \u201cMot\u00edn de los gatos\u201d. No porque estos amables y \u00fatiles felinos tuviesen nada que ver en el asunto -como s\u00ed ha ocurrido en otras ocasiones, bien descritas por otros historiadores como Robert Darnton- sino porque, ya en esa \u00e9poca, los madrile\u00f1os recib\u00edan el apodo de \u201cgatos\u201d y muchos de ellos fueron los protagonistas de esos hechos que parec\u00edan -s\u00f3lo parec\u00edan- un preludio de lo que ocurrir\u00eda cien a\u00f1os despu\u00e9s, en Par\u00eds, un 14 de julio de 1789.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En 1699, por supuesto, los fines de los amotinados y quienes mov\u00edan los hilos detr\u00e1s de ese descontento popular, estaban lejos de pretender o buscar un cambio pol\u00edtico radical. Aunque, como recordaba el propio Te\u00f3fanes Egido, Antonio C\u00e1novas del Castillo lo calificase como aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n, en otra de sus fulgurantes y controvertidas reflexiones sobre Espa\u00f1a y su Historia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En cualquier caso, el profesor Egido da en este ensayo sobre aquel mot\u00edn de los \u201cgatos\u201d madrile\u00f1os, del 28 de abril de 1699, una verdadera lecci\u00f3n magistral de Historia a la altura de lo que se estaba haciendo en Francia o Gran Breta\u00f1a en esas mismas fechas. As\u00ed, con precisi\u00f3n, describe el hecho como algo que caminar\u00e1 entre el mot\u00edn de hambre antiguorregimental descrito por historiadores como George Rud\u00e9 y lo que ser\u00eda una genuina revoluci\u00f3n como la que tiene lugar en Par\u00eds un siglo despu\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Nos hace as\u00ed ver el peso que tiene la cuesti\u00f3n de la falta de subsistencias por problemas de mala cosecha -como en Francia en 1789- y la ausencia y mala calidad del pan, alimento b\u00e1sico que llega a faltar incluso en las mesas de personas poderosas y de la propia Corte, que deben hacerlo traer desde los alrededores de Madrid, a mucha distancia y protegido por fuertes escoltas\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Tambi\u00e9n hablaba el profesor Egido de c\u00f3mo el mot\u00edn es inmediatamente mediatizado por las intrigas de la Corte, dividida en facciones a favor de la continuidad de los Austrias en Espa\u00f1a y los que, guiados por el embajador de Luis XIV, trabajan para que los Borb\u00f3n ocupen el trono espa\u00f1ol y su vasto imperio. La ocasi\u00f3n ser\u00e1 r\u00e1pidamente aprovechada por estos mismos para cargar contra el corregidor Francisco de Vargas, que provoca a la multitud ri\u00e9ndose est\u00fapidamente de sus penurias y consiguiendo as\u00ed que lo apedreen a conciencia, haciendo volar de su cabeza la preceptiva peluca in-folio, tan a la moda en aquella Europa barroca.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">No hay m\u00e1s tras esos hechos, nos explicar\u00e1 Te\u00f3fanes Egido. Salvo que el conde de Benavente contendr\u00e1 paternalmente a las masas enfurecidas, que acuden al Alc\u00e1zar Real a pedir la intervenci\u00f3n del rey para detener estos desmanes, y aprovechar\u00e1 la ocasi\u00f3n para redirigir a esas turbas en la direcci\u00f3n adecuada a los intereses del partido borb\u00f3nico, volvi\u00e9ndolos contra el Consejo de Castilla, n\u00facleo duro del Austracismo dirigido por el conde de Oropesa.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Tras eso la ira popular ser\u00e1 contenida con promesas y con la intervenci\u00f3n de fuerzas armadas como la Guardia Alemana del rey, diluy\u00e9ndose lo que no pod\u00eda ser por mucho tiempo pues, como subrayaba el profesor Egido, aquella baja plebe, sin el apoyo de la burgues\u00eda matritense, que -pese al hambre- se mantiene al margen, no pod\u00eda acabar de otro modo. Salvo siendo manipulados en sus reclamaciones de pura subsistencia por intrigas cortesanas para remover del poder a clanes rivales. Tal y como era habitual en Europa, hasta un siglo despu\u00e9s, un 14 de julio de 1789, en el que esos factores tradicionales cambian y se convierten en esa Historia narrada por grandes historiadores como Te\u00f3fanes Egido&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada nos ha dejado, ya a una edad avanzada, Te\u00f3fanes Egido. Un gran historiador espa\u00f1ol. O, m\u00e1s bien, un gran historiador europeo, de hecho. El profesor Egido era un viejo conocido para cualquier estudiante de Historia. 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