{"id":4517,"date":"2024-09-16T11:30:11","date_gmt":"2024-09-16T09:30:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4517"},"modified":"2024-11-19T21:43:56","modified_gmt":"2024-11-19T20:43:56","slug":"un-11-s-al-estilo-de-los-locos-anos-20-el-coche-bomba-de-wall-street","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2024\/09\/16\/un-11-s-al-estilo-de-los-locos-anos-20-el-coche-bomba-de-wall-street\/","title":{"rendered":"Un 11-S al estilo de los \u201clocos\u201d a\u00f1os 20. El coche bomba de Wall Street"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4519\" title=\"Una de las fotos del atentado del 16 de septiembre de 1920 en Wall Street. Biblioteca del Congreso de Estados Unidos\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Biblioteca-del-Cogreso-estadounidense.-Atentado-de-Wall-Street-del-16-de-septiembre-de-1920-300x222.jpg\" alt=\"\" width=\"601\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Biblioteca-del-Cogreso-estadounidense.-Atentado-de-Wall-Street-del-16-de-septiembre-de-1920-300x222.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Biblioteca-del-Cogreso-estadounidense.-Atentado-de-Wall-Street-del-16-de-septiembre-de-1920-768x569.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Biblioteca-del-Cogreso-estadounidense.-Atentado-de-Wall-Street-del-16-de-septiembre-de-1920-628x465.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Biblioteca-del-Cogreso-estadounidense.-Atentado-de-Wall-Street-del-16-de-septiembre-de-1920.jpg 850w\" sizes=\"(max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Esta semana pasada se ha desatado (sobre todo en redes sociales) una nueva oleada de teor\u00edas conspiranoicas al cumplirse un nuevo aniversario del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York aquel, ahora aparentemente tan lejano, 11 de septiembre de 2001.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">No est\u00e1 en mi \u00e1nimo dar p\u00e1bulo a esos debates algo exaltados -por no decir delirantes- en alguna ocasiones. Con ese material vol\u00e1til nunca se sabe lo que puede pasar al pasar los a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Basta fijarse, por ejemplo, en la teor\u00eda de que el gobierno norteamericano sab\u00eda del ataque a Pearl Harbor antes de que este tuviese lugar en diciembre de 1941. Eso fue en su d\u00eda una teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n no ya de la Ultraderecha sino de la Ultraderecha de la Ultraderecha. Como bien lo demostr\u00f3 aquel polic\u00eda franquista que escrib\u00eda, en sus ratos libres, curiosos libros bajo el pseud\u00f3nimo de Mauricio Karl, entre los a\u00f1os 30 y los 70 del siglo pasado. Actualmente es ya casi un t\u00f3pico banal considerar que Franklin D. Roosevelt sab\u00eda bien que el ataque era previsible y factible y no tom\u00f3, o supo tomar, las medidas oportunas para generar as\u00ed, con ese impactante ataque, un ambiente b\u00e9lico que le favorec\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Esto aparece hoy ya no como teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n de la caverna derechista, sino como materia al menos a discutir y averiguar en peri\u00f3dicos tan respetables como el \u201cABC\u201d (me remito a lo publicado el 7 de diciembre de 2012 en la edici\u00f3n digital de ese rotativo) y hasta casi se insin\u00faa en bestsellers de supermercado escritos por autores m\u00e1s bien de Izquierdas (si es que esa palabra a\u00fan tiene alg\u00fan significado en este a\u00f1o de 2024) como Ken Follett.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">As\u00ed, apartando prudentemente a este nuevo correo de la Historia de tan pantanoso terreno como el de las conspiraciones tras hechos sangrientos, como Pearl Harbor o el 11-S, hoy hablar\u00e9, dentro de las mayores sensateces que obligan a un historiador, de otro atentado -tan impresionante como casi olvidado- ocurrido tambi\u00e9n en pleno coraz\u00f3n del centro financiero de Manhattan y que cumple justo hoy, 16 de septiembre, su 104 aniversario.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Seg\u00fan una p\u00e1gina tan fiable como la del famoso FBI, los hechos se desarrollaron de la siguiente manera: el 16 de septiembre de 1920, al comienzo de la hora del almuerzo para los almidonados \u201cbrokers\u201d de aquel Wall Street de los \u201clocos\u201d a\u00f1os 20, un hombre que, seg\u00fan esa p\u00e1gina del incisivo FBI, no fue descrito por los testigos del hecho, aparc\u00f3 en la famosa calle un carro de carga movido por un viejo caballo. Nada raro pues en aquel Nueva York que dejaba atr\u00e1s ese pasado previo a la motorizaci\u00f3n mientras se iba llenando de impresionantes autom\u00f3viles salidos de la factor\u00eda de los hermanos Dodge, de la Panhard. de los talleres de la Ford\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El evanescente conductor del carro, cargado hasta arriba, lo dej\u00f3 aparcado en un punto realmente estrat\u00e9gico: entre el Assay Office (la instituci\u00f3n gubernamental encargada en Estados Unidos de perseguir la fabricaci\u00f3n de metales preciosos falsos) y las oficinas de quien hab\u00eda sido, hasta su muerte en 1913, uno de los amos de ese pedazo de tierra desde el que se dirig\u00eda el mundo: el financiero J. P. Morgan. En cuesti\u00f3n de minutos el carro explot\u00f3, convirti\u00e9ndose en una mort\u00edfera lluvia de metralla met\u00e1lica que caus\u00f3, de inmediato, m\u00e1s de 30 muertos y cerca de 300 heridos.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El FBI reconoce en su breve pero interesante nota -basada en la obra de Charles H. McCormick y sus propios archivos- que nunca se lleg\u00f3 a saber qui\u00e9n o qui\u00e9nes hab\u00edan sido los autores de ese otro atentado contra el coraz\u00f3n financiero mundial. Se habl\u00f3 de grupos anarquistas, autodenominados \u201cLuchadores Anarquistas Americanos\u201d, que hab\u00edan difundido octavillas llamando a la lucha, una vez m\u00e1s, contra el opresor capitalista enquistado en Wall Street. Pero de esa y otras pistas no se sac\u00f3 nada, siendo infructuosas las pesquisas de ese reci\u00e9n fundado FBI y de instituciones m\u00e1s veteranas. Como la Polic\u00eda de Nueva York y el Servicio Secreto&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En cualquier caso es realmente curioso este atentado contra Wall Street del 16 de septiembre de 1920, por la forma en la que evolucion\u00f3, que muestra una sociedad en la que nos reconocemos, como en una foto antigua, pero viendo grandes diferencias entre lo que ocurri\u00f3 el 11 de septiembre de 2001 y el 16 de ese mismo mes del a\u00f1o 1920,<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Dice la misma p\u00e1gina del FBI que he seguido hasta aqu\u00ed, que pese a los da\u00f1os y las muertes, que crec\u00edan de hora en hora al sucumbir los heridos m\u00e1s graves en el atentado, al d\u00eda siguiente Wall Street estaba funcionando a pleno rendimiento. Con sus escaparates remendados, sus \u201cbrokers\u201d menos malheridos acudiendo a sus oficinas m\u00e1s o menos vendados\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Por otra parte, si nos fijamos en las fotograf\u00edas de la Biblioteca del Congreso norteamericano que acompa\u00f1an a esa p\u00e1gina del FBI, los supervivientes de los hechos muestran una extra\u00f1a calma, fisgoneando, en la mism\u00edsima \u201czona cero\u201d, en torno a los destrozos causado por la bomba, lejos de toda actitud dominada por el p\u00e1nico, comentando sobriamente lo ocurrido- casi como si estuvieran tomando sus almuerzos en Delmonico\u00b4s- con una sangre fr\u00eda y una calma que tambi\u00e9n respiran los bomberos y oficiales de la Polic\u00eda neoyorkina, desplegados en el lugar de los hechos, que aparecen en esas fotograf\u00edas.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Naturalmente la magnitud de lo ocurrido en 16 de septiembre de 1920, comparado con el derrumbe de dos colosos financieros como las Torres Gemelas el 11-S de 2001, tras unas explosiones monumentales, no guarda proporci\u00f3n y las distintas reacciones ante un caso y otro parecen perfectamente justificables.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Pero, aun as\u00ed, esas fotos que hoy cumplen 104 a\u00f1os, no dejan de llamarme la atenci\u00f3n. Como historiador, pero tambi\u00e9n como simple espectador.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Al ver esas fotograf\u00edas no puedo dejar de fijarme, con un cierto sentimiento de desasosiego, en las caras de esos testigos que mantiene una calma que hoy, en esta histerizada sociedad de comienzos del siglo XXI, parece extra\u00f1a, como de criaturas de otro mundo. No puedo tampoco evitar preguntarme cu\u00e1ntos de esos hombres que estaban ante el objetivo de la c\u00e1mara aquel 16 de septiembre de 1920, que rondan una edad entre los 20 largos y los 30, hab\u00edan estado sirviendo entre 1917 y 1918 en el frente occidental de la \u201cGran Guerra\u201d, donde habr\u00edan visto -a diario- masacres mucho m\u00e1s horribles que la de aquel 16 de septiembre de 1920. Volvi\u00e9ndose acaso indiferentes ante lo que, en cambio, en el a\u00f1o 2001 se convirti\u00f3 en un pandemonio social y medi\u00e1tico donde como en toda guerra -iniciada en ese momento tal y como el presidente Bush Jr. afirmar\u00eda- la verdad empez\u00f3 a ser una nueva v\u00edctima.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Por ejemplo cuando se dijo que lo ocurrido en Nueva York aquel 11 de septiembre de 2001 no hab\u00eda tenido precedentes. Algo totalmente incierto cuando nuestros ojos, nuestra memoria, se vuelven a mirar esos documentos de hace 104 a\u00f1os y contemplan, de manera at\u00f3nita, aquel suceso olvidado, de un 16 de septiembre de 1920, y aquellos rostros, congelados en papel fotogr\u00e1fico, casi imperturbables por aquel ataque -directo, sin contemplaciones- contra el coraz\u00f3n financiero del mundo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Rostros, s\u00ed, de hombres imperturbables ante aquello pero que, sin embargo, nueve a\u00f1os despu\u00e9s algunos de ellos, tal vez, no dudaron en lanzarse al vac\u00edo desde lo alto de sus oficinas cuando la Bolsa se hundi\u00f3 y las boyantes fortunas, cantadas en obras como \u201c<i>El <\/i><i>g<\/i><i>ran Gatsby<\/i>\u201d, empezaron a esfumarse -rompiendo esos nervios que en 1920 parec\u00edan de acero ante un atentado sangriento- justo a la puerta de lo que tan s\u00f3lo nueve a\u00f1os atr\u00e1s eran, aparentemente, s\u00f3lidos negocios&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada se ha desatado (sobre todo en redes sociales) una nueva oleada de teor\u00edas conspiranoicas al cumplirse un nuevo aniversario del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York aquel, ahora aparentemente tan lejano, 11 de septiembre de 2001. 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